Caminando por París con Caol

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17/07/2011

¡Fiesta Nacional!

Me despistaron las últimas previsiones meteorológicas.
El lunes, en teoría, se trataba del día de mucho calor de la semana. En realidad tuvimos un día agradable con una temperatura razonable.
El martes se esperaban chaparrones pero yo no vi ni una gotita de lluvia. (Dicen algunos que mi distracción se vuelve cada día más importante...)
Total dejé de mirar las previsiones y el miércoles casi tuve frío.

Pero eso no duró mucho por que a las 20 una batucada puso el ritmo de un desfile que empezó al lado del ayuntamiento del distrito 18 y se acabó hora y media después en los jardines de Eolo. Allí es donde instalaron un espacio para el tradicional baile de la Fiesta Nacional.
Una carpa para la música, otra para las bebidas y la tercera para la comida... De alguna forma reinventaron una plaza de pueblo en medio de París.

13 de julio de 2011

Tras un ratito allí aproveché la magia del velib para trasladarme hacia la plaza de las Abadesas en donde los estudiantes comunistas organizaban otra fiesta. Me alegró la idea que los comunistas se apoderaban del espacio de las abadesas, repitiendo esta oposición de varios siglos que se nota casi en cada esquina de la colina de Montmartre.

Lo cierto es que había muy poca gente en las calles de la colina y resultó un placer pasear por allí.

Al día siguiente celebré la Fiesta Nacional como lo recomienda Brassens: “yo me quedé en la cama igual”. Pero por la tarde pasé en bici por las calles del Marais y me desesperó constatar que los efectos de la ley acerca del trabajo del domingo se extendían a los días festivos. En esta zona obviamente turística, todos los comercios estaban abiertos. Y no creo que los dependientes consiguieron gratificaciones...

Por suerte formaba parte de estos privilegiados que tenían puente y aproveché un viernes soleado para pasear otra vez por las calles del marais pero esta vez caminando. Se nota que ya llegaron los turistas, que todavía no se marcharon los parisinos y que no se acabó el periodo de las rebajas.
De paso encontré la tienda de un “mejor obrero de Francia” a lado del metro Saint Paul y quise probar su producción. La verdad es que los pastelitos que compré eran riquísimos y aunque no formen parte de las especialidades que prefiero, la casa merece una visita. Así que aquí os dejo la dirección: Maison Larnicol, 14 rue de Rivoli, 75004 Paris
Sobra decir que tras probar estos pastelitos, también toca multiplicar los paseos en bici...

El sábado fue cuando muchos parisinos se marcharon de la capital y constaté con alegría que ahora encuentro una mesa sin problemas en varias terrazas que aprecio mucho...
Hoy el tiempo no daba para controlarlas metodicamente pero dentro de unos días seguro que os cuento más.

5/06/2011

Aprovechando el puente...

El pasado jueves se celebraba la fiesta de la Ascensión, día festivo en Francia, y son muchos los parisinos que aprovecharon el posible puente para marcharse de fin de semana.
Yo me quedé en la ciudad de las luces y constaté que a pesar de la crisis, la religión del consumismo progresa cada día más. En el centro de París, la tienda de bricolage al lado del centro Pompidou y el BHV (el gran almacen al lado del ayuntamiento) estaban abiertos. Y con este agradable tiempo primaveral había mucha gente tan en las calles como en las tiendas. Pero no sé si se hicieron muchas ventas...

Aproveché ese día para amortizar mi abono de Velib.
21 minutos desde Montmartre hasta San Eustaquio, 27 minutos desde el Marais rumbo a Montmartre (pero es que sube...) y una pesadilla por la noche : 22 minutos para el trayecto y 15 minutos buscando una estación con sitios libres para devolver la bici...
La bueno es que controlo cada día mejor los truquillos de este sistema :-))

El viernes necesitaba descansar pero constaté con alegría que con el velib el cine sólo quedaba a 12 minutos de mi casa.
Y el sábado, con el mismo velib tardé 14 minutos para encontrar el vide grenier organizado en un barrio popular que nunca visito porque resulta una pesadilla llegar allí con los transportes.
Total, al final de este largo fin de semana, tengo que revisar mi percepción de esta ciudad y de las distancias :-))))

Hoy volvi a mis desplazamientos normales y visité caminando otro vide grenier reuniendo habitantes al lado del ayuntamiento del distrito 10.

Tras visitar una cantidad significativa de mercadillos de este tipo llego a la conclusión que ya no entiendo el precio de las cosas. O por lo menos, no entiendo como los vendedores escogen los precios de sus trastos.

Queda claro que los que quieren vender sus cosas dejan cualquier objeto por un euro. Pero son muchos los precios que desconciertan.
Esta mañana por ejemplo, uno de los vendedores me propuso una bufanda de piel de zorro por 15 euros, mientras otra persona vendía un cuello de piel de zorro más normalito por 20 euros. E hice constataciones parecidas con varios objetos que miré.

Al final, como el precio de las cosas no tiene sentido, acabas enunciando ofertas cuando algo te interesa.
Lo malo es que algunos vendedores se enojan porque consideran que intentas estafarlos cuando sólo se trata de encontrar un compromiso presentable.
Lo bueno es que así no gastas mucho dinero :-))))
Confieso que hoy compré la bufanda para regalarsela a mis gatas pero si fue un auténtico fracaso, de momento no pienso venderla en otro vide grenier...

16/05/2011

kilómetros...

El tema de los paseos alternativos y de los acompañantes sigue desarollándose y esta semana pasé un momento muy interesante con los demás socios de la asociación de parisinos que viven en el mismo distrito que yo. Empezamos compartiendo informaciones acerca de nuestro territorio. Luego descubrí que el ayuntamiento del distrito 18 otorgó una subvención a la asociación y que en contrapartida tenemos que organizar paseos para los nuevos habitantes.
El ejercicio pica mi curiosidad porque imagino que las expectativas de un habitante recién instalado serán algo diferentes de las de un turista. Pero también puede resultar interesante ver como miran el barrio y como viven su instalación.
Estas visitas empezarán a finales de Junio y de momento sólo las estamos preparando. Pero ya os contaré...

Otro momento interesante ocurrió el viernes, cuando pasé casi una hora visitando el centro comercial de la plaza de Italia. No conocía este espacio y esta visita me dio la oportunidad de ponerme al día en cuanto a la moda y a los últimos detalles imprescindibles de la temporada.
Pero luego volví con una amiga y pasé un momento tremendamente barato: ella siempre miraba el país de procedencia de las prendas y subordinaba su compra al trato que reservan allí a las mujeres que ensamblan estas prendas. Y la verdad es que cuando contemplas este tema para cosas que no son absolutamente imprescindible, cambia tu manera de comprar.
Tras este momento de militancia económica, pudimos hacer un largo recorrido con paradas en algunas terrazas soleadas y disfrutar de este bonito mes de mayo...

El sábado tocaba un largo recorrido con unos visitantes argentinos, aficionados al cine, y disfrutando la sensación de pasear por un sitio en donde habían rodado una película... Confieso que no desarollé este enfoque para los paseos que organizo. Pero son tantas las maneras de mirar esta ciudad que uno no puede dar abasto.

El domingo me regaló otro momento interesante en el gran bulevar que camina entre el metro Anvers y la plaza Pigalle. Los vecinos habían instalado las cosas que querían vender en la acera y había mucha gente paseando, en busca de la ganga del día.
Entre los vendedores encontré a dos mujeres que conozco y según parece las ventas no fueron extraordinarias: dicen que no hay dinero y que si no haces precios muy baratos, no vendes nada. Y la verdad es que lo poco que compré allí resultaba muy barato. Pero confirma lo que decía una de mis compañeras de trabajo: ya no se trata de divertirse jugando a vender, sino de reunir algo de dinero.

Tras tantos kilómetros, cuando llegué a casa, ya no podía más. Pero seguro que con otra noche descansando podré hacer nuevos recorridos :-))))

13/03/2011

En la esquina de la calle...

Resulta increíble lo que se aprende al charlar con los vecinos en la esquina de la calle...

El otro día pasé un rato con un estimable señor que anima un taller musical en el muy popular barrio de la goutte d'or y conseguí un montón de informaciones muy diferentes de lo que suele presentar la prensa oficial.

Así el Municipio de París creó un café social con la idea de proponer un lugar en donde los viejos jubilados inmigrados podrían juntarse para pasar un rato. Pero este sitio no abre los domingos y tiene horarios globalmente bastante reducidos. Para quien conoce el barrio, bien se sabe que los "chibanis" se juntan en otro sitio, a tres cuadras más al Norte. Pero eso no se puede presentar en la prensa como mejora del Municipio...

Otro tema fue la oración de los musulmanes en la calle, cada viernes.
Personalmente considero que la molestía automóvil es mucho más insoportable que la presencia de estas personas en la calle durante una horita una vez a la semana. Pero el acontecimiento da pie a un montón de comentarios.
Algunos dicen que se explica la situación porque las mezquitas no pueden acoger a todos sus feligreses y buscan soluciones complicadas para proponer un sitio cuando la ley de separación de la iglesia y del Estado lo impide...
Otros sacan fotos y presentan la amenaza de invasión de Francia por los musulmanes.
Y para acabar, el señor del taller, que vive y trabaja en la esquina, te cuenta que la gente que reza en la calle no vive en el barrio y viene de toda la región parisina con objetivos obviamente políticos.

Al día siguiente me fui a otra esquina.
Llevaba casi dos meses sin pasar por la zona de Les Halles y constaté que ya empezaron las obras. De momento se trata esencialmente de demoler los pabellones de Willerval y de ordenar el gran jardín. Pero eso ya impone la instalación de un amplia empalizada que transforma el panorama.

Y puesta a apoderarme de les Halles y de sus esquinas, constaté que en la entrada Oeste de San Eustaquio había una larga cola y es que allí es donde distribuyen la sopa de la parroquia...

Esta semana también me regaló la oportunidad de contemplar la ciudad de París desde una suntuosa sala de reunión de la colina de Meudon. Desgraciadamente no tenía mi cámara pero algunos institutos de investigación tienen instalaciones de película...

Y los demás descubrimientos se los contaré el próximo domingo.

6/03/2011

Estrenando marzo...

El mes de marzo empezó con el frio y el sol de un invierno que no quiere acabarse y se disfraza de primavera. Pero este tiempo por lo menos invita a pasear.

Entre las visitas de la semana, tengo que mencionar el amplio espacio de compra-venta que propone muebles de segunda mano en la calle de lagny. Nada de antigüedades como las que algunos venden en el mercado de las pulgas, sólo trastos. Si me despistaron algunos precios, constaté que en este sitio uno podía amueblarse de manera bastante económica. Es cuestión de explorar metódicamente todos los rincones de la tienda...

Esta semana también tocaba el primer café político organizado cerca de Montmartre por el frente de izquierda. Cuando lo anunciaron el pasado domingo, la gente demostraba interés hacia esta forma alternativa de reunión política y se confirmó el pasado martes: cuando llegué al café, la sala de debate ya estaba a tope de gente y no pude entrar. Pero había bastante gente por fuera para entablar otros debates y más con unas cervecitas... :-)

Al día siguiente se convocaba la asamblea general de los greeters, estos parisinos que regalan su tiempo para enseñar su ciudad a los turistas. Son más o menos 200 los voluntarios de esta asociación y llevaron a 3700 turistas en uno de los 1500 recorridos organizados en 2010.
¿Impresiona no?
Y lo mejor de todo es la cantidad de proyectos que se comentaron este día: no sé si podré dar abasto con todos los recorridos evocados...

El viernes precisamente, me metí en un largo recorrido para apropiarme de nuevo unos sitios que tenía abandonados. En estos casos lo más divertido es la identificación de los cambios, a veces muy discretos, que ocurrieron desde la última visita. Esta vez me atrapó el diseño de un escaparate y así es como descubrí una tienda de pasamanería y empecé a extraviarme... Pero pronto encontré unas agradables terrazas soleadas para perder el tiempo como siempre.
Y cuando todos hablan de crisis económica, confieso que me impresionó la cantidad de tiendas que colgaron un cartelito "se contrata vendedor(a)". Pero será que no entiendo todo...

Y para acabar mencionaré la venta que organizaba la asociación le secours populaire: acudió tanta gente que fue preciso organizar colas para acceder al edificio de la asociación. Total renuncié a esta visita pero espero que colectaron mucho dinero para financiar sus proyectos.

Y como mañana toca volver a trabajar, os contaré lo demás la próxima vez...

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