Caminando con Caol

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6/04/2008

Sábado en el Monoprix

El tiempo no se prestaba a los largos recorridos al azar así que visité el Monoprix de mi barrio.
Esta cadena de almacenes fue creada en 1932 y supo encontrar un nuevo desarollo en el paisaje parisino al usar un nombre más tendencia: MONOP'.

El cambio de nombre no cambió el posicionamiento de las tiendas, entre supermercado geometricamente funcional y gran almacen supuestamente de categoría.

Ya tuve la oportunidad de probar la parte aprovisionamiento de la tienda y constaté que la cuenta resultaba más cara que en el supermercado de siempre.

El sábado me perdí en la zona de los demás productos y constaté que el Monop' se presta más que el supermercado a las tentaciones de todas clases. Complementos baratitos, detalles para la casa, prendas para niños, ... Si no tiene prisa, uno siempre encontrará algo por comprar...
Y si no caí en la tentación es exclusivamente porque padezco un ataque anti consumo :-)

16/03/2008

Primer contacto con la asociación Paris Greeter

Unos meses atrás descubrí la existencia de la asociación Paris Greeter. Su objetivo es permitir el encuentro entre un turista buscando una manera diferente de conocer París y un parisino dispuesto a dedicar una parte de su tiempo a enseñar una parte de París que le gusta particularmente.

Ya tuve varias oportunidades de llevar a unos viajeros en uno de estos recorridos que me gustan y entre mis buenas intenciones para el 2008 decidí de apuntarme a esta asociación.

Mandé un primer mail en Enero y me contestaron que me contactarían cuanto antes para explicarme el funcionamiento. El "cuanto antes" ocurrió el pasado viernes y asistí a mi primera reunión en la casa de las asociaciones del distrito 11.

La cosa que más me llamó la atención fue la diversidad de los nuevos miembros: son personas entre 20 y 65 años, con todas clases de actividades y viviendo en todos los distritos de París. Lo que sí tienen en común es su amor de la Ciudad de las Luces y el deseo de compartirlo con quien quiera.

Por cierto se trata de una joven asociación y como cualquier asociación necesitan mejorar la administración. Pero según tengo entendido desde el pasado verano organizaron 300 visitas con una centena de miembros.

Aquí os dejo la dirección de la web : http://www.parisgreeter.org
De momento no tienen versión en castellano pero es algo enmendable :-))

30/12/2007

Buenas intenciones para el 2008

¡Ya toca enumerar las buenas intenciones para el año nuevo!
Algunas son bastante "generales" y resultan relativamente fáciles de cumplir:

  1. ¡TRABAJAR MENOS!
  2. IR A UN CONCIERTO CADA MES
  3. HACER UN RECORRIDO SEMANAL POR ESTA CIUDAD QUE ADORO
  4. MANTENER UN RITMO EDITORIAL RAZONABLE EN CIUDADLUZ

Otras son más particulares y se parecen un poco a una lista de cosas por hacer pero también pueden tener gracia. A ver....

  1. instalar estanterías para los libros que yacen al pie de mi cama
  2. apropiarme el "Grand Palais"
  3. regalar mi patinete a un niño del barrio
  4. probar los pasteles de sadaharu aoki
  5. entregarle a Didier la botella de whisky que le debo desde no recuerdo cuando
  6. controlar la acústica de la nueva sala Pleyel
  7. participar a un taller de costura
  8. reemplazar mi futón
  9. leer "Millénium"
  10. visitar el Louvre con una pandilla de japoneses
  11. ir a una clase de tango
  12. liberar los libros de Cavanna en el metro
  13. diseñar la web de la asociación alcohología plural
  14. acabar la travesía Oeste/Este de París con Judith y Gilles
  15. fabricar el abrigo-capa de Issey Miyake
  16. repintar mi habitación
  17. llevar las tablas que tengo en el sótano a la asociación de inserción de en frente
  18. participar al recorrido de los merenderos en bici
  19. tomar una copa con el vagabundo de la esquina
  20. visitar la casa de Victor Hugo
  21. crear un tesoro para los Geo-Cachers
  22. cambiar la moqueta de mi balcón
  23. hacer dos sesiones de fotos de noche
  24. apuntarme a la asociación www.parisgreeter.org como guía
  25. comprar zapatillas de deporte nuevas antes de lastimar mis rodillas
  26. superar la prueba de pasar una semana sin comer ni siquiera un pastel
  27. hacer los quince juegos de pista que quedan en el libro que compré
  28. tomar clases de cocina con Judith
  29. ir al cine diez veces
  30. visitar le Père Lachaise con un guía
  31. regalar mis patines de ruedas y los accesorios al Socorro Popular
  32. respetar los cebras y los semáforos aunque solo sea durante un día
  33. leer la otra historia de Rayuela
  34. apuntar los cumples que NO DEBO olvidar
  35. contestar a los mails de Franjavi en un máximo de siete días
  36. limpiar el lector de CD
  37. beber más (¡agua, evidentemente!)
  38. superar la prueba de pasar un mes sin comprar trapos
  39. amortizar mi abono de velib
  40. ir al taller de Isabelle Cherchevsky
  41. entrenarme para el encuentro deportivo del 12 de febrero
  42. redactar unas páginas sobre las Cévennes
  43. ¿cortarme el pelo?
  44. hacer el patrón del abrigo negro y duplicarlo
  45. instalar un nuevo pedestal para las gatas
  46. limpiar los cristales para celebrar la primavera
  47. cenar en el restaurante "Dans le noir"
  48. aprender a programar en PHP
  49. enseñar los "moelleux" de Arnaud Larher a mis colegas de trabajo
  50. explorar la zona de Montparnasse
  51. regalarme un masaje ayurvédico
  52. tomar clases de estiramientos con las gatas

Y con todo eso sólo falta ver como acabo el próximo año...

2/12/2007

La despedida del PC

Quince días atrás, mi viejo PC me dio una señal inquietante : la alimentación eléctrica dejó de funcionar y tuve que ir al barrio chino de la microinformática para solucionar el tema. En el mismo lugar empecé a indagar sobre las nuevas configuraciones y acabé con una buena idea del presupuesto necesario.

Basicamente, si sabes algo de técnica, cualquier configuración te cuesta la mitad de lo que encuentras en tiendas como la FNAC, asi que no le di muchas vueltas al tema.
Mi viejo PC ya tenía cinco años y con sus 256Mo de memoria, me daba cada día más ocasiones de probar mi índice de zen... Hice el pedido y me entragaron la nueva máquina el pasado miércoles.

Configurar los discos, instalar todas las herramientas imprescindibles y sacar el destornillador para copiar los antiguos discos... Necesité diez horas seguidas para apoderarme del nuevo juguete pero merecía la pena.

El único problema surgió con mi coinquilino y uno de sus juegos. Como la computadora se colgaba a menudo , empezó a discutir la pertinencia de mi compra hasta que llamara a postventa: "Señor, su configuración es un cohete, demasiado rápido para el programa. Tiene que parar uno de los procesadores".

Ahora solo falta eliminar dignamente el viejo PC que acompaño la creación de Ciudadluz.

22/07/2007

¡Ya lo probé!

Ayer desperté con la idea de probar este nuevo modo de desplazamiento parisino: el Velib.
El principio es muy sencillo: escoges una bici en una de las estaciones, la usas para un trayecto que tarda maximum media hora y la dejas en la estación más cercana.

Ayer pues bajé a la esquina de la calle en donde instalaron una de las estaciones. Compré un abono de un día que cuesta un euro y me apoderé de una bici: 21 kilos, tres velocidades y una cesta de metal colgando del manillar.

Aunque París cuente siete colinas, cualquier itinerario es relativamente llano. Así que la primera velocidad me dejó relativamente escéptica. Pero por lo demás la bici me pareció perfecta.

Por cierto no escogí el itinerario más directo para llegar a mi destino del día y entonces, pasados los primeros veinticinco minutos, surgió la delicada alternativa: aparcar la bici dentro del periodo gratis o llegar al destino final.

Escogí la primera posibilidad y aparqué en la primera estación accesible, resignada a seguir caminando.
Resulta que tuve suerte ya que llegué totalmente al azar a la estación más cercana de mi destino del día.

Media hora de compras y me puse a buscar otra estación y otra bici para volver a casa. Tocó una estación al lado de Madeleine y pude seguir mi camino.

Confieso que en la larga subida entre la plaza de la Trinidad y la plaza Pigalle, le encontré una tremenda utilidad a la primera velocidad...
Tardé menos de media hora y tan pronto como llegar a casa, rellené el formulario para pedir un abono de un año. Con 29 euros ya no perderé horas escogiendo sitios para aparcar mi bici con seguridad. ¡Genial!

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