Este fin de semana se celebraba en el parque de la Courneuve (en las afueras
de París) la fiesta del diario l'Humanité.
Para el público este acontecimiento empieza el viernes en medio día y se acaba
el domingo por la noche. Por 20€ uno puede asistir a varios espectáculos,
visitar las numerosas exposiciones presentadas, participar a los debates
políticos y, por supuesto, comer y beber en casi todas las casetas instaladas
en el parque.
No recuerdo cuando fui a esta fiesta por última vez pero los azares de los
encuentros me llevaron allí de nuevo e incluso participé a la
preparación.
El pasado fin de semana se trataba de preparar una exposición de fotos acerca
de los rótulos del barrio de la goutte d'or.
El jueves por la mañana participé a un taller de fabricación de dulces para
vender en una de las casetas. Pero lo más asombroso fue el largo rato que
dediqué el viernes por la mañana a la instalación de una de las casetas. Entre
improvisación y chapuza, contribuí a la transformación de una zona caótica en
un espacio relativamente acogedor, listo para que empiecen las visitas...

Al día siguiente, pasé de nuevo por la caseta como visitante y pude apreciar el
ambiente y los dulces antes de recorrer metodicamente las demás partes de la
fiesta.
Me paré un rato para escuchar unos cantantes, pasé por la gran librería, visité
la exposición dedicada a la Commune de París...
Tras más de tres horas pateando, no podía más y volví a la capital.
Dentro de unos días me contarán más detalles acerca de la fiesta pero ya puedo
decir que me impresionó la cantidad de visitantes (y eso que hubo lluvia) y su
interés por los diferentes debates.

Volví a casa con esta imagen de multitud tranquila, con varios libros que ya
llegaron a la pila esperando un rato libre y con un nuevo eslogan:
Sólo una regla de oro: primero el humano