Caminando por París con Caol

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26/09/2011

Dos días en La Défense

París, ciudad de contrastes...
Tras un fin de semana en el parque de la Courneuve y unas jornadas anodinas, me tocaron dos días de formación en la zona de la Défense y, más precisamente, en la parte norte del gran arco.

El primer día escogí el trayecto más sencillo y más económico : pasé por la línea 1 del metro. Eso me dio la oportunidad de observar una interesante colección de espectros, envarados en los trajes emblemáticos de sus estatus, y de medir la distancia que me separa de esta gente...

Nada más llegar dediqué une rato a recorrer la gran sala que sirve de transición entre el universo de los transportes y el mundo comercial o laboral.
Constaté que tenía la misma sensación que en la sala de los enlaces de la estación Les Halles, en donde las personas se mueven de manera caótica, como las moleculas de un gas. Y tras una exploración relativamente rápida, me acerqué al gran arco.

La entrada norte del arco es un espacio moderno y relativamente frio. Me otorgaron una tarjeta de visitantes y pude acceder a la decimocuarta planta en donde organizaban la formación.

Desde esta altura, la gente en el suelo se parece a hormigas corriendo por todas partes.

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El desfase perduró cuando llegó la formadora, norteamericana y muy representativa del "yes we can" de su pais de procedencia. Me impresionó la ausencia total de escrúpulos a la hora de presentar un tema que no controlaba... Por suerte el cursillo reunía sólo cuatro personas, dos mujeres, dos hombres, dos empleados del sector privado, dos del secto público, ... y pudimos instalar un intercambio realmente provechoso acerca del tema planeado: la inteligencia emocional...

Tras varias horas encerrados en una sala y a pesar de la vista, relativamente interesante, me pareció imprescindible inventar un espacio de transición antes de volver a la vida normal.

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El primer día, abandoné el metro en la plaza del arco del triunfo y volví a casa en autobus.
Al día siguiente caminé un rato por la explanada de La Défense antes de meterme en el mundo subterráneo del metro.
Y si me toca otra formación, controlaré que no pasa en este barrio.

18/09/2011

¡Fiesta!

Este fin de semana se celebraba en el parque de la Courneuve (en las afueras de París) la fiesta del diario l'Humanité.
Para el público este acontecimiento empieza el viernes en medio día y se acaba el domingo por la noche. Por 20€ uno puede asistir a varios espectáculos, visitar las numerosas exposiciones presentadas, participar a los debates políticos y, por supuesto, comer y beber en casi todas las casetas instaladas en el parque.

No recuerdo cuando fui a esta fiesta por última vez pero los azares de los encuentros me llevaron allí de nuevo e incluso participé a la preparación.

El pasado fin de semana se trataba de preparar una exposición de fotos acerca de los rótulos del barrio de la goutte d'or.
El jueves por la mañana participé a un taller de fabricación de dulces para vender en una de las casetas. Pero lo más asombroso fue el largo rato que dediqué el viernes por la mañana a la instalación de una de las casetas. Entre improvisación y chapuza, contribuí a la transformación de una zona caótica en un espacio relativamente acogedor, listo para que empiecen las visitas...

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Al día siguiente, pasé de nuevo por la caseta como visitante y pude apreciar el ambiente y los dulces antes de recorrer metodicamente las demás partes de la fiesta.

Me paré un rato para escuchar unos cantantes, pasé por la gran librería, visité la exposición dedicada a la Commune de París...
Tras más de tres horas pateando, no podía más y volví a la capital.

Dentro de unos días me contarán más detalles acerca de la fiesta pero ya puedo decir que me impresionó la cantidad de visitantes (y eso que hubo lluvia) y su interés por los diferentes debates.

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Volví a casa con esta imagen de multitud tranquila, con varios libros que ya llegaron a la pila esperando un rato libre y con un nuevo eslogan:

Sólo una regla de oro: primero el humano

28/08/2011

Sincretismo parisino...

Esta mañana tocaron las campanas de una de las iglesias del vecindario.
Eso me vino bien porque su música acabó de despertarme y así es como pude llegar a tiempo para contemplar el desfile de la fiesta de Ganesh en el barrio indio.
El carro se paró justo al lado de mi punto de observación e incluso me regalaron un trocito de coco.
Pero había demasiada gente para sacar algunas fotos. Total, tras un paseo por las calles indias, caminé rumbo al norte por la calle Marx Dormoy.

Alli es donde encontré varias tiendas de mayoristas de productos norteafricanos que estaban abiertas y proponían todos los ingredientes necesarios para preparar los pastelitos del Ramadán.

Unas cuadras más allá, visité el mercado de l'Olive.
Entre varios comerciantes chinos, encontré a un italiano a quien compré quesos franceses.
Entonces organicé una degustación de estos quesos con vino de Porto en la casa de un amigo bretón cuyo balcón se halla en el recorrido del desfile de los indios. Y allí viene una de las fotos.

fiesta de ganesh 2011

Y tras esta tremenda mezcla de identidades culturales, dediqué el resto del día a descansar para prepararme a la vuelta de los demás parisinos...

21/08/2011

Agosto se agota

Ya se acabaron las vacaciones para muchos parisinos.
Yo lo noto desde mis recorridos matutinos por el tráfico que aumenta en la calle y también por la cantidad de camiones estacionados al azar para entregar sus mercancías.
Pero el ambiente en las calles y los bulevares sigue agradable y con gusto lo aproveché para hacer unos recorridos extras en velib.
En varias ocasiones tuve malas sorpresas con algunas bicis cuyo manillar tenía un juego y complicaba el equilibrio. Pero superé la prueba :-)

Lo bueno de estos días es que uno todavía puede encontrar una mesa en terraza sin reservar y yo aproveché esta tranquilidad para probar varios sitios con varios amigos.

Pero el sábado anunciaban 600 kilómetros de atasco y queda claro que coincide con una nueva oleada de vueltas.
Yo visité un almacén de bricolage y noté una frecuentación bastante alta, como si la gente estuviera preparando la vuelta ya...

Hoy visité de nuevo la instalación de París playa en la dársena de la Villette. Es el último día de la temporada y mañana empezarán a desmontarlo todo. Pero hoy pasé sobre las 11 y pude apreciar el ambiente muy tranquilo de las mañanas, a pesar del calor y del cansancio.

sesteando
Y mientras tanto se acaba la tercera semana del ramadán.

En varios lugares se juntan grupitos para compartir bebidas y comidas al anochecer. Y al día siguiente basta con contar las botellas abandonadas debajo de los bancos para imaginar el programa de la noche.

Por suerte, de momento, este mes de agosto no fue de mucho calor. Pero ya llevamos dos días seguidos con más de 30 grados y como se suma a un cansancio general, se notan varias tensiones...

Yo sigo sin probar los pastelitos orientales pero encontré unas ofertas increíbles y empecé a reunir los ingredientes para preparar unos con una amiga.
Pero ahora toca descansar un rato antes de enfrentar otra semana.

15/08/2011

La semana que prefiero...

Este año no pude tomar unos días de vacaciones para disfrutar a tope de la semana que prefiero. Entonces para compensar intenté aprovechar mi abono de velib.

Aprecio cada día más mi recorrido matutino. Son 40 minutos por una ciudad que todavía no despertó y hay buen rollo con la gente que cruzo entre mi salida (+/- 7h15) y mi llegada (+/- 8h00).
Cada mañana cruzo un vehículo de limpieza de las aceras y en función de nuestro sitio de encuentro en el bulevar sé si voy con atraso o no.
Por cierto, a veces no veo bien los semáforos y las direcciones prohibidas. E incluso me atraparon unos policías. Pero de momento no me pusieron multa...
También experimenté el trayecto para volver a casa y constaté que a pesar de ir cuesta arriba, entra en los 45 minutos del abono.
Y hoy surgió la idea del día : dejar que el aparcacoches se las arregle con el velib mientras tomas una copa...

En realidad el acontecimiento mayor de la semana fue mi mudanza profesional. Si mi despacho queda invadido por varias decenas de cajas, ya instalé los pósteres y eso cambia las sensaciones en un plis plas.
También pude contemplar la vista desde el tejado del edificio, cuyo acceso es obviamente totalmente prohibido, y resulta muy interesante.
A ver si consigo algunas fotos...

Y mientras tanto sigue el Ramadán y el encanto de las tiendas que venden los productos que acompañan la rotura del ayuno.
Si de momento resistí a los pastelitos, quise comprar agua de azahar y visité una de las tiendas orientales del barrio. Allí me atendieron con mucha gentileza e incluso me regalaron consejos para escoger el producto y usarlo bien. Y por supuesto allí también noté una tremenda cantidad de productos que tendré que probar un día...

Hoy, día festivo, pensaba despertar en una ciudad descansando y constaté con horror que una gran cantidad de comercios estaban abiertos: se merman cada día más los derechos de los trabajadores :-(

Yo pasé el día en la instalación de París playa en la orilla del Sena.



Constaté con alegría que en una de las casetas, proponían una ración de patatas fritas con salchichas por 4 euros, y pensé con gratitud a este humilde chupatintas que puso la cláusula adecuada para imponer eso a los que competían para ocupar la caseta.
A veces hay cosas buenas en esta ciudad :-)))
Y tras caminar horas y horas, constaté que París playa cumple con el proyecto inicial: proporcionar a los ciudadanos de a pie que no se van de vacaciones, un espacio en donde disfrutar del sol y divertirse gratis.

No sé si son muchos los que volvieron de vacaciones. Sólo espero que el tráfico quede bastante reducido para que pueda seguir con mis recorridos matutinos. Luego os cuento.

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