Caminando por París con Caol

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12/01/2020

“El pueblo unido…”

Pronto volví a encontrar el ritmo de diciembre: primer metro en la línea 4 a las seis y media de la mañana y enlace con la línea 1 (automática) para ir al trabajo, vuelta caminando al azar. Lo cual representa marchas cotidianas de unos 12 kilómetros.

El lunes al anochecer, pasé por el mirador que se halla en lo alto del parque de Belleville y con gusto me paré un ratito para contemplar esta ciudad que tanto me gusta. El martes me paré en la muy bonita librería del canal (cercal del canal Saint-Martin). Y el miércoles, en una de las asociaciones de mi barrio, esperamos en vano a los usuarios que ayudamos a arreglárselas con las herramientas informáticas.

El jueves participé a la nueva jornada de huelga nacional y a la manifestación organizada entre la plaza de la República y la iglesia Saint-Augustin.
Caminando rumbo al punto de salida de la marcha, noté que la brigada motorizada de represión de las acciones violentas se acercaba a la iglesia Saint-Vincent-de-Paul. Más abajo, un grupo de policías caminaba por la acera del bulevar mientras otros cerraban calles perpendiculares al recorrido.

20200112.jpg Entre los manifestantes, se veía una fuerte proporción de agentes de la educación nacional, con banderas de sus escuelas y fanfarria incluida.
En la plaza Jacques Bonsergent, varios colectivos feministas estaban preparando y repasando el baile y la canción del día (denunciando las medidas relativas a las mujeres).
En las aceras, varios turistas japoneses, privados de museos, sacaban fotos del acontecimiento.
Y más adelante, una muchedumbre compacta estaba esperando el arranque de la marcha.

Acabé por ubicar a mis colegas y tuvimos que esperar hasta las cuatro y medio para avanzar.
En varios puntos la policía había lanzado bombas lacrimógenas y yo preferí abandonar la marcha al llegar a la calle de Rochechouart.

El sábado también fui a la manifestación del día entre la plaza de la Nación y la plaza de la República.
La participación me pareció menos importante que el jueves, pero se notaban varios grupos del sector privado, así como un grupo importante de abogados con sus togas negras.

Al llegar a la plaza de la República, me impresionó la cantidad de camiones de policía, pero no me quedé: miré algunos videos publicados por unos amotinadores, no entiendo su juego estéril de provocación y suelo evitar los lugares de pelea.

Hoy tocaba descansar. Mañana seguiremos estudiando el proyecto de reforma de las pensiones y calculando cuanto pierde cada uno...

22/12/2019

Crónicas de huelga (2)

Dediqué mis últimos días laborales a cerrar una buena cantidad de expedientes y así pude marcharme de vacaciones con varios días de antelación. Aún así, encontrar una solución para viajar lejos de la capital parecía bastante complicado.

El martes por la noche constaté que el miércoles por la tarde, anunciaban en la estación de Lyon dos trenes parando en mi ciudad de vacaciones y pensé que podía arriesgarme. Sólo faltaba encontrar una solución para ir de mi casa a la estación, con una maleta y una gata.
El miércoles sin metro, sin autobuses y con atascos por todas partes, lo más fiable era recorrer andando los seis kilómetros hacia la estación de Lyon.
En la web anunciaban que esta solución necesitaba hora y cuarto. Yo preferí dejar tiempo para los imprevistos así que me marché de casa con casi tres horas de antelación.

14h15: poner la gata en su mochila de transporte, recoger la maleta y marcharme.
Constatar el caos de coches, bicis y peatones en el bulevar Magenta pero seguir adelante.
14h56: salir de la plaza de la República
15h15: saludar de paso al genio de la Bastille
15h30: llegar a la estación de Lyon.

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En la nave principal, las máquinas automáticas no me dejaban comprar un billete.
En la taquilla, después de veinte minutos esperando, me dijeron que no podían vender el billete que quería y que tendría que comprarlo en el tren.
Volví a la zona de espera y a las 16h40 indicaron donde estaba el tren deseado.

Suerte tuve porque no solo pude entrar en el tren sino que también pude encontrar un asiento y un espacio para la maleta y la gata.
Suerte tuve porque nunca vimos pasar al cobrador, así que fue el viaje más barato que hice en esta línea.

Ahora sólo falta desearles a tod@s unas muy felices fiestas de Navidad.

8/12/2019

¡Huelga!

Llevaba muchísimo tiempo sin participar a una huelga, pero esta vez me pareció absolutamente imprescindible. Después de varios meses de recortes en todos los servicios públicos, ahora toca una reforma del sistema de jubilación, tan confusa que huele a trampa. Y las primeras simulaciones, aplicando las pocas reglas enunciadas, confirman una bajada de las pensiones para todos.

EL gobierno pretende que varios elementos siguen negociables, pero también declaró como intocable, la regla de dedicar a las pensiones de jubilación una cantidad máxima de 14% del producto interior bruto (PIB). Y esta regla, si la proporción de jubilados aumenta más que el PIB, significa otro riesgo de recorte de las pensiones. Así que el jueves, puse mi traje de manifestante (bufanda y gorra rojas para que no me confundan con los bloques negros). Quedé con el vecino, maltratado por las reformas de Radio France, y caminamos rumbo al punto de encuentro de la marcha.

Pronto encontramos el balón en donde tenía que juntarme con mis compañeros, pero como llegamos temprano, no conseguí ubicarles. Total, seguimos rumbo a la plaza de la República para hacernos una idea de la importancia de la protesta.
En la calzada, ya había tanta gente que resultaba imposible caminar por este espacio. Entonces pasamos por las aceras, pero pronto pasó lo mismo y dejamos el itinerario principal para seguir por unas calles paralelas.

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Cuando llegamos a la cabeza de la marcha, constatamos que había gente delante de este punto. Chalecos amarillos por un lado y anarquistas por otro...
Eso olía a un posible bloque negro, así que después de echar un vistazo a la plaza de la República, pasamos par la calle del “Château d’eau” para volver al balón de mi grupo.

El vecino prefirió volver a casa mientras varios mensajes me ayudaban a encontrarme con mis compañeros. Seguimos esperando el principio de la marcha durante casi dos horas y a las cuatro y media pudimos progresar de unos metros. Media hora más tarde, llegamos a unos cientos metros más.
Confieso que el frio, el anochecer y la perspectiva de esperar horas antes de llegar a la plaza de la República me desanimaron y volví a casa. Pero algunos manifestantes pudieron llegar a la plaza de la Nación y esta marcha resultó más importante que la de 1995, al nivel del hartazgo que siente la gente con este gobierno.

Hoy, ya llevamos cuatro días sin metros ni trenes.
El viernes por la mañana, un autobús me acercó de mi instituto, pero volví a casa caminando.
Ayer, me quedé en el distrito XVIII, y hoy hice caminando el viaje ida y vuelta hacia el distrito XI en donde me esperaban algunas botellas de Champagne.

Mañana será otro día...

1/12/2019

Iluminaciones

A veces pienso que no aprovecho bastante el hecho de vivir en París para visitar exposiciones o ver espectáculos. Pero en muchos casos, es preciso reservar con antelación y a mí me gusta improvisar...
El pasado fin de semana no pudimos encontrar entradas para la exposición dedicada a Leonardo da Vinci y pasó lo mismo con todo lo que miramos así que renunciamos.

El lunes por la mañana constaté que proponían entradas para las iluminaciones en el jardín de las plantas el mismo día a las 18 y, después de controlar las previsiones meteorológicas, compré un billete por 15 euros.
Al salir de la oficina, el metro me llevó a la estación de Lyon. Luego atravesé por primera vez el Sena por el puente Charles de Gaulle contemplando de paso el curioso edificio construido en la orilla del rio y que alberga la ciudad de la moda y del diseño.

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Luego seguí rumbo al jardín en donde ya había una cola de unos 30 metros, media hora antes de la hora de entrar...
Ese día los guardias fueron muy amables y nos dejaron entrar con algo de antelación. Control rápido de los billetes, control de los bolsos, control oficial de los billetes… y luego pudimos descubrir la instalación dedicada a los océanos.

20191201b.jpgTodos los elementos presentados tienen una estructura de hierro, vestida de tejidos sedosos, colorados y translúcidos, y llevan luces más o menos sofisticadas por dentro. Algunas estructuras tienen un tamaño impresionante, otras tienen partes articuladas, con un mecanismo que las mueve.Y si aparto algunas excepciones, se veían varios ejemplares de cada estructura, lo cual permite admirarlas tranquilamente.

El recorrido por la instalación también me pareció muy acertado ya que, al principio, uno tiene que escoger entre dos alamedas que presentan los mismos objetos. Así que no se siente agobio como en otras exposiciones muy concurridas, y siempre viene el minuto a solas con cada estructura.

A mí me impresionó el cangrejo gigante que movía sus pinzas en la entrada y la muy bonita colección de conchas y estrellas de mar. La mirada del cocodrilo me pareció muy viva y con gusto contemplé las tortugas de mar.
Varias instalaciones representaban el fondo del mar con plantas, corales, anémonas de mar y los peces asociados. Dos gambas gigantes interesaron a mucha gente y, más adelante, tuvimos que pasar por la boca de un tiburón antes de seguir por la parte de la exposición instalada en las alamedas del pequeño zoológico.
Medusas, pulpo y peces de las grandes profundidades y, antes de salir, una morsa y una colección de osos polares.

Tardé casi hora y media para verlo todo y finalmente, el precio de la entrada no me pareció exagerado.

3/11/2019

Bruj@s, calabazas, fiestas y huelgas

Ya llevamos una semana con la hora de invierno y la gata ya se adaptó. Dentro de un mes volverá la sensación deprimente de vivir exclusivamente de noche, fuera del trabajo ☹

El brujo que arregló mi nueva bici se demoró y cuando pasé por su tienda el lunes, todavía quedaban muchas cosas por hacer. Esperé un ratito, observando el desfile de clientes con prisa y empecé a contemplar la posibilidad de reciclarme en reparador de bicicletas. Pero creo que no tendría la paciencia necesaria.
Yo no quería estrenar esta máquina de noche así que volví a casa en metro.
Al día siguiente, cuando entré en la tienda, la bici me esperaba y parecía lista. Después de arreglar unos últimos detalles, el brujo me devolvió mi máquina y con gustó pude volver a casa pedaleando tranquilamente.

En la esquina de mi calle, el florista se disfrazó de brujo también y regaló al vecindario una magnífica decoración de escaparate para celebrar Halloween, con calabaza incluida.

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La fiesta de Todos Santos coincidió con el fin de las vacaciones escolares y las huelgas sorpresas de los trenes complicaron las escapadas de los unos y las vueltas de los otros.
Yo tuve suerte: pude pasar unos días lejos de París y celebrar Halloween con un@s bruj@s en el Berry, tierra de leyendas y de brujerías, sin problemas de transportes.

Cuando volví a la ciudad de las luces, en medio día, seguíamos con este cielo de plomo y la llovizna de temporada. Así que fui directamente a casa.

Por suerte, esta tarde, un tímido rayo de sol apareció y aproveché este momento para pasear.
Desde el puente de la calle Caulaincourt, al mirar el cementerio de Montmartre, no observé el derroche de flores que suelen instalar en las tumbas en Todos Santos. Pero el recinto ya tenía sus colores del otoño y me pareció muy bonito.

Más adelante visité el mercadillo instalado en el bulevar des Batignolles, entre los charcos. Me impresionaron estos vendedores empedernidos, pero no creo que hicieron muchas ventas.

Luego seguí por la tranquila calle de Turín y varias calles semi dormidas del distrito IX, antes de refugiarme en casa cuando volvió la llovizna.

Tendré que cultivar un gran sol interior para no caer en la depre…

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