Caminando por París con Caol

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26/03/2017

Trocitos de campaña

Dentro de cuatro semanas, convocarán a los electores para la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Ese día se tratará de elegir a uno de los once candidatos, esperando (o no) que acabe entre los dos de la segunda vuelta.
Pocas veces asistí a una campaña tan caótica.

Un presidente saliente que renuncia a presentarse de nuevo, una primaria de derecha, otra de izquierda, los "pequeños" candidatos de siempre, la rubia de derecha extrema, él líder de Francia insumisa que se presenta por su parte y el extraterrestre Macron, propulsado en la competición por alguna revelación mesiánica.
Y como si fuera poco, un guionista perverso que destila informaciones acerca de algunas prácticas que se parecen a desvío de fondos públicos o tráfico de influencias.
"¿Y qué?" contestó uno de los candidatos...
¡Pues nada!
45% de los electores todavía no eligieron su candidato y las cifras de los sondeos parecen cada día más cuestionables.

Lo bueno de esta situación es que los franceses volvieron a hablar de política. Yo pillo muy a menudo conversaciones acerca de las presidenciales, de las propuestas de los candidatos y de la dificultad de elegir a uno.
Queda claro para todos que la clase política desconoce por completo la realidad cotidiana de los ciudadanos de a pie, pero después de esta constatación no queda más remedio que identificar el compromiso más aceptable.

Si tuviera que escoger una palabra, yo hablaría de desencanto general.
A ver cuales sorpresas nos reserva el guionista diabólico...

19/03/2017

Aprovechando un tiempo primaveral

Últimamente, ya es de día cuando me marcho de casa y el canto de los mirlos me alegra la vida. Además, tuvimos unos días de tiempo suave y sin lluvia y pude retomar mis caminatas cotidianas.

Para empezar, pasé por la plaza de los Vosges poco antes de las ocho de la mañana y pude admirar tranquilamente este magnífico recinto casi desierto. Tuve la tentación de sentarme a tomar un café, pero lo dejé para otra ocasión.

Al día siguiente, pasé por la zona de la ópera, desierta por la mañana y muy concurrida al atardecer. En esta zona de turismo internacional, son muchos los clientes potenciales y son muchas las tiendas de marca que se instalaron para atraparlos.

El viernes cerraron las estaciones de Lyon y de Bercy para reformar dos puestos de control de agujas. Total, tuve que pasar por la vieja estación de Austerlitz en donde los anuncios de trenes rumbo a Irún y Madrid despertaron viejos recuerdos.
Cuando llegó mi invitado caminamos por la orilla del Sena rumbo a la isla San Luis.
Con gusto contemplé algunas esculturas que me gustan mientras varios grupos se instalaban con provisiones de cervezas para celebrar San Patricio. Al cruzar el Sena, nos paramos un rato para contemplar Notre Dame.

20170317.jpg

Más tarde, también pasamos por la muy céntrica calle de los Lombardos, a tope de gente celebrando el patrón de Irlanda.

Ayer pasé por la plaza de la República en donde el movimiento Francia Insumisa convocaba a los ciudadanos para apoyar la candidatura de Mélenchon. Había buen rollo y la gente presente esperaba tranquilamente escuchando un concierto. Visité varias tiendas, pero cuando salí, los manifestantes todavía estaban en camino. Así que no esperé más y seguí rumbo al norte.

Hoy organizaban otra marcha entre la plaza de la Nación y la plaza de la República para protestar contra las violencias policiales. Cuando pasé por allí, los policías se preparaban a pelear con algunos grupúsculos extremistas. Sobra decir que preferí marcharme...

Lo bueno de París es que se sabe que llega la primavera cuando aumentan las manifestaciones de todas clases.
¡París, siempre rebelde!

1/01/2017

... de circunstancias ...

2017.jpg

25/12/2016

Encuentros, desencuentros, reencuentro.

Esta historia empezó unos meses atrás, cuando visité el taller de alfarería de Raphaële, con la idea de pedir informaciones acerca de las clases que propone. Al visitar el local, noté una escultura de cabra que me pareció muy bonita. Como preguntaba a la dueña si era una de sus creaciones, me dijo que sí y precisó enseguida que este objeto era muy diferente de lo que solía hacer, y que no quería venderlo porque de alguna forma lo veía como un tótem.
Conseguí las informaciones que me interesaban y me marché.

20161225.jpgAl principio de noviembre, pasé por una tienda efímera, armada por tres mujeres artistas para vender sus producciones. Y en el escaparate, vi de nuevo la estatua de cabra.
A diferencia de los demás objetos, no había precio al pie de la cabra y cuando entré para preguntar, la artista presente no sabía si la estatua estaba presentada para decorar el escaparate o para encontrar un nuevo propietario.

Una semana atrás, pasé de nuevo por esta tienda y Raphaële me enseñó su estatua, regalándome ,de paso, anécdotas acerca de su fabricación. Este objeto me gustaba pero el precio anunciado merecía algo de reflexión, y más aún con los gastos de fin de año.

El pasado viernes, entré en la tienda para saludar a la artista que más conozco (la pintora) y con la idea de comprar la estatua. Cuando le pregunté donde estaba la cabra, me contó que se la había llevado un cliente de paso. Me decepcionó, pero también pensé que el azar había decidido que esta obra no me correspondía. ¡Así es!

Y ayer, por la noche, el duende navideño me entregó un enorme paquete y me dijo con una carcajada: "es una máquina de coser".
Me sorprendió porque ya tengo una de estas máquinas que yacen, abandonadas, al fondo de algún armario. Pero picó mi curiosidad y empecé a abrir el paquete. Nada más quitar un trocito del papel de regalo, divisé los cuernos de la cabra...

Y de repente entendí que el cliente de paso formaba parte del sortilegio armado por el duende con el apoyo de las tres hadas...
Ahora sólo falta encontrar un espacio adecuado para esta nueva divinidad doméstica.

18/12/2016

Preparando Nochebuena

¡Ya estamos con los últimos preparativos navideños!

20161215.JPG En mi instituto, en el espacio reservado para las ventas de medodía, vimos pasar vendedores de marroquinería, de chocolates, de foie gras, de dulces, de joyas, de juguetes...

No recuerdo todo, pero sé que no proponen vinos o alcoholes.

Total hice una expedición con una vecina, rumbo al distrito XI, para recoger los encargos de Champagne que hicimos unos meses atras. Y lo demás sé que lo encontraré en el mercado de mi pueblo de Borgoña.

El miércoles al amanecer, me sorprendió el canto de un mirlo. No sé si fue por la luna llena o por las luces de la gran ciudad, pero este pajarito me pareció algo desfasado. Lo bueno fue que me alegró el paseo.

El jueves, al atardecer, pasé por una calle que se halla cerca de mi piso precedente y constaté con alegría que el hombre que vive en una antigua tienda seguía instalando su belén con figuritas de provenza.

Pero lo más asombroso de la semana se hallaba en una modesta calle de mi barrio en donde instalaron un árbol de los deseos.
El colectivo que cuida este trocito de ciudad, había invitado a los vecinos, para que escriban sus deseos en papelitos de color. Cuando pasé por allí, la reunión ya estaba acabada, pero pasé un ratito escudriñando los deseos colgando del abeto comprado por el municipio.
"Quiero paz en el mundo",
"Quiero amor",
"Quiero regalos".
El que más me gustó decía:
"Quiero masa de modlar" (sin e)

¡Espero de corazón que alguién cumpla este deseo!

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