Caminando por París con Caol

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30/01/2012

algunas sorpresas

A veces mi autobus de siempre da la vuelta antes de llegar al final de línea y cuando no hay prisa, sigo caminando. Eso me pasó el martes por la noche cuando el maquinista abandonó a los viajeros en frente de la estación del este.
Ya había contemplado las fotos dedicadas a la película de Scorsese y expuestas en las rejas de la estación. Ese día pasé por la calle del Faubourg Saint Martin que bordea los andenes y al contemplar el tren más cercano, pensé que alucinaba: varios vagones restaurantes del orient-express, iluminados, parecían esperar a sus viajeros.
Sé que son muchos los que sueñan con estos trenes de prestigio y que algunas empresas proponen viajes especiales para hundirse en la leyenda. Pero este martes se trataba de otra cosa: una de las empresas francesas del lujo había alquilado el tren para presentar sus nuevos productos a unos invitados cuidadosamente seleccionados...

Tras esos sueños de viaje, conseguí escaparme de la oficina para disfrutar de un rayo de sol.
Ritmo tranquilo entre el jardín del Luxemburgo y Montparnasse y desde el autobus que me llevaba a Montmartre, una imagen del Sena (algo borrosa) que comparto con vosotros.

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El sábado, la comunidad china celebraba el año nuevo y paseaba con su dragón por la pequeña calle del templo, al lado del ayuntamiento. Contemplé el espectáculo desde una de las tiendas y entre llovizna y petardos no tuve ganas de seguir el desfile.
A cien metros, en la calle Beaubourg, dos despistados estaban refunfuñando: "¿Pero por donde se metieron estos chinos?" mientras los demás ni se enteraban de la fiesta...
Constaté una vez más que en París coexisten un montón de mundos paralelos.

8/01/2012

Estrenando 2012

Celebré la nochevieja en mi campamento al lado del Loira y para bien empezar el año, el uno de enero por la tarde, quise ir al cine. La película más interesante en este sitio era la última obra de Martin Scorsese, Hugo Cabret.

Yo no tenía una idea muy precisa del tema de la película pero sabía que rendía homenaje a Georges Méliès, uno de los pioneros franceses del cine. Y descubrí una historia que te invita a pasear por un París de los años 1930.

La estación de la película me dejó bastante perpleja y no conseguí identificarla.
Y las imágenes de París desde el cielo también me desconcertaron porque no cuadran con mi idea de la geografía parisina.
Pero la historia es un bonito cuento y pasé un rato muy agradable al mirar esta película.

Al volver a París, encontré en las rejas de la estación del Este, una serie de fotos que presentan todos los detalles que Scorsese y su equipo utilizaron en la película con la ayuda de la sociedad francesa de ferrocarriles.
Asi fue como descubrí que la estación que inspiró más detalles es la estación del Norte (fachada, andenes, cristalera, columnas, sala de entrada, ...). Pero también descrubrí que el gran reloj de la película fue creado a partir del gran reloj de Orsay, que la torre de la estación evoca la torre de la estación de Lyon y que Melies tenía una tienda de juguetes en la estación de Montparnasse.
Al fin y al cabo, se inspiraron de casi todas las estaciones parisinas menos la que presenta la exposición (estación del este) y la que imaginaba (estación de Saint Lazare).

Entonces tras pasar un rato contemplando los dibujos de todas clases que hicieron para concibir los decorados, fui a la estación del Norte para ver si todavía quedaba algo de las imágenes de la película.
Aquí os dejo la foto :-)

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¡Feliz año nuevo!

20/12/2011

Compras navideñas

La preparación de la fiesta de Navidad provoca una nueva seria de contrastes.

Como cada año, los grandes almacenes anunciaron aperturas excepcionales en los domingos de diciembre y la verdad es que la frecuentación de estos sitios durante los fines de semana resulta tremendamente agobiante.

Mientras tanto, entre semana, las tiendas quedan casi desiertas y se aburren los dependientes.
Yo no me quejaré porque me apunté entre los escasos clientes de la semana y me trataron requete bien en una de las tiendas que visité: se las arreglaron para conseguir las botas que quería probar el martés y me llamaron el viernes por la mañana para avisarme que ya las tenían...
Por cierto, uno también puede pensar que eso confirma las malas noticias económicas, porque si estuvieran a tope con las compras de navidad, no sé si podrían regalarme este buen trato...

Otro cantar fue el sábado en la pastelería de la calle Ledru Rollin.
Me paré un rato en su salón de té para saborear un chocolate vienés y vi pasar a un sinfín de clientes. Pero la verdad es que sin tener la fama de otros sitios (y los precios asociados) proponen productos realmente refinados y todavía asequibles.

En realidad lo más penoso de estos últimos días es este tiempo particularmente inestable que te despierta con un cielo azul de frio soleado antes de crucificarte por la tarde con una lluvia fria y un cielo de luto.

Por suerte todavía quedan muchas cosas por hacer en mi nuevo piso y pude disfrutar del domingo sin salir de casa.

Pero eso no es un buen método para superar la prueba de las compras de navidad...
Mañana redacto la lista y me meto en la batalla :-)
Y mientras tanto: ¡felices navidades para todos!

20/11/2011

Los primeros fríos...

¡Ya llegaron los primeros fríos en París!
Bufandas, guantes, abrigos,... la gente ya recuperó la panoplia invernal.

Por si acaso, dediqué varias horas a los empalmes eléctricos necesarios para alimentar mis radiadores. De momento no me sirven mucho pero con esta última tarea se acabó la parte imprescindible de la instalación. Lo demás forma parte de la decoración y no hay prisa.

Desde el pasado fin de semana, se nota en los almacenes y por las calles de la ciudad que ya estamos preparando navidad...
¡Alucino!
Por un lado los diarios repiten sin parar que enfrentamos una crisis económica muy grave, se ven cada día más parados y gente con recursos limitados, y por otro es preciso atrapar a los clientes con productos de todas clases pero globalmente muy caros...
De momento no me atreví a visitar estos templos del consumismo navideño pero creo que aplazaré las compras y esperaré las rebajas de enero.

Esta semana asistí a una reunión pública acerca de la estación de metro de mi barrio. Entre las 400 estaciones de la capital, consigue el puesto 38 cuando se mira la cantidad de gente que usa esta estación. Mucha gente, una entrada-salida, una escalera mecánica... El vecindario quiere otra entrada-salida para repartir la gente pero la administración del metro no es muy reactiva.
La reunión pública creó un espacio en donde la gente podía expresarse y me pareció realmente interesante.
A ver si se arma alguna asociación para seguir batallando...

Ayer visité una tienda increíble cuya especialidad es la fabricación de tulipas de lámparas. Ubicado al lado de Bastille, este bazar de la electricidad propone una selección asombrosa de productos de todas clases. Lámparas de diseño o muy clásicas, bombillas de cualquier modelo o piezas de recambio para lámparas... Esta yuxtaposición atrae una cantidad inverosímil de clientes muy diferentes y ayer había demasiado gente para que me siente a gusto. Pero sé que volveré entre semanas.

Y hoy aproveché un día frío pero soleado para visitar el merdadillo instalado debajo del metro aéreo entre las estaciones Chevaleret y Nationale. Los vendedores profesionales de siempre habían instalado sus trastos pero no vi objetos tentadores.

Por suerte, esto quedaba relativamente cerca de la pastelería de Sadaoru Aoki. Así que pude recuperar las fuerzas disfrutando de una tarta de caramelo salado.
¿Os da envidia ?

10/10/2011

Ritos de Octubre

Tras la sorpresa de los primeros días, ahora me acostumbré a la idea que algun artesano trabaja en mi nueva casa. Total, le dejo en paz durante el día y paso cada noche para contemplar la evolución de las obras.
Pero eso transforma mi manera de pasear porque la busqueda de elementos de todas clases me lleva a descubrir lugares que ni siquiera imaginaba.

Asi es como descubrí una tienda de radiadores escondida en el patio de un muy residencial edificio del distrito IX.
Tambien descubrí una tienda de materiales de bellas artes cuyo tamaño me impresionó.
Pero lo más divertido me pasó cuando quise aprovechar las ofertas temporales del BHV, el gran almacen que se halla al lado del ayuntamiento de París.

Ese día quería comprar una barra de cortinas de 250cm y fui a la cuarta planta del almacen. Nada más presentarme el modelo que quería, el dependiente me avisó que no podía llevarla de manera vertical porque no pasaría en el escalator entre la tercera y la segunda planta.
Superé la prueba con algo de aprensión y no me atreví a meterme en el metro con este objeto improbable. Total caminé por las callecitas del Marais rumbo a la plaza de la república en donde me arriesgué a probar el autobus.
Lo más divertido fue la cara del maquinista al ver el tamaño del objeto. Pero tras pedirme cuidado, me dejo entrar en el bus. Y varios viajeros me ayudaron a instalar el objeto para que no moleste.
Al llegar,conseguí bajar sin golpear a nadie y pasé otro rato muy divertido al ver las reacciones de la gente.

Pero este fín de semana, abandoné por parte estas exploraciones para disfrutar de la fiesta de las vendimias.

vendimias

Este año me acompañaban dos visitantes españoles y quise enseñarles el desfile que empieza con los "petits poulbots". Nos instalamos en una esquina muy cerca del punto de salida y así pudimos probar varios de los vinos regalados por las cofradías de catavinos...
Sobra decir que con unos chatos de vino, el desfile tiene más encantos todavía... Pero fuimos razonables :-)

Casetas al lado del Sagrado Corazón con productos de todos las provincias de Francia, otro encuentro con el desfile en la plaza de las abadesas...
Seguimos por la zona de la Goutte d'Or en donde organizaban varias exposiciones para enseñar las obras de varios artistas que trabajan por allí.
Lugares que uno no imagina y me encantó constatar que mi visitantes apreciaban esta inmersión en un barrio que no forma parte de los clásicos circuitos turísticos.

Ahora sólo falta inventar otro recorrido para su próxima visita...

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