Caminando por París con Caol

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21/08/2016

... Vacaciones ...



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10/04/2016

Primavera parisina

Nada más llegar a París, tuve la sensación de meterme en una prueba deportiva.
Pronto pronto fui de compras para resolver el tema del abastecimiento y al día siguiente volví a trabajar. Empecé temprano en la oficina y a pesar de eso las primeras jornadas se alargaron demasiado...

Disfruté un primer respiro el jueves por la noche al asistir al concierto de Dhafer Youssef en el teatro del Chatelet. Por cierto a pesar de tener asientos numerados, fue preciso llegar con mucha antelación por las medidas de seguridad. Pero nada más entrar en la sala sentí mucha alegría.
La instalación es la de un teatro clásico, casi redonda, con varios niveles de balcones. Yo había escogido una butaca en la primera fila, en el centro del segundo palco. Tenía un asiento conforable y una vista estupenda sobre la sala y la escena (Desgraciadamente no tenía mi cámara).
El concierto fue un fantástico momento de casi dos horas que me llenó de energía :-)

De momento, no tuve tiempo de pasar por las reuniones del movimiento « Nuit Debout » en la plaza de la República. Pero ayer por la tarde participé a la manifestación de protesta contra la reforma laboral de Hollande. A pesar de la llovizna, entre la plaza de la República y la plaza de la Bastille, había un montón de gente.

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Radiografia del gobierno. Hay un problema


También había mucha gente en el almacen de bricolaje al lado del centro Pompidou : los primeros rayos de sol despertaron las ansias de instalar de nuevo balcones y terrazas. Yo conseguí reinstalar las macetas y mi pequeña logia ya está acondicionada.

Hoy organizaban un « vide-grenier » en la plaza de las abadesas. Cuando pasé allí, había demasiafo gente para pasear con gusto. Total seguí caminando rumbo al cementerio de Montmartre y eso me dio la oportunidad de descubrir de puntillas la discreta « cité Pilleux ».

Continuará...

6/03/2016

Más exploraciones...

Casi todos los parisinos consideran que el bulevar periférico coincide con el límite administrativo de París. En realidad en varias partes de la circunferencia algunas calles o grupos de casas se hallan más allá de este bulevar y forman parte del territorio parisino.
En la puerta de Vincennes, la calle « parisina » comunica viviendas sociales y proporciona aparcamiento a la larga fila de camionetas que sirven de casa a unas familias romaníes.
En la puerta de Montreuil, la plaza « parisina » alberga un mercado de segunda mano.

Al atravesar el perifírico, uno encuentra las viviendas sociales de ladrillo rojo construidas al principio del siglo XX. Estos edificios separados por pequeños jardines tienen globalmente buen aspecto y algunos incluso tienen un toque majestuoso.

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Pero estos altos edificios albergan una población desfavorecida con una gran proporción de parados y bajos ingresos. Y esta gran zona también forma parte de las zonas de seguridad prioritarias desde finales de 2013.
A menos de quinientos metros, en la calle que bordea unos campos de deportes, otras camionetas albergan los que ya no pueden pagar el alquiler de las viviendas sociales.
Curiosamente hay una calle del porvenir en París y se halla en el distrito XX. Pero como si fuera una mala broma, se trata de un callejón sin salida.

Otras sensaciones tuve al caminar desde la estación de metro Pasteur rumbo al Louvre. Comercios en la calle de Sèvres, edificios residenciales o ministerios en la calle Vanneau… constaté una vez más que el distrito VII sigue tan aburrido como siempre.

Ayer en el supermercado, todos los clientes hacían cola en la zona de las cajeras. Uno de los responsables, espantado por la cantidad de gente esperando, informó a los clientes : « Acérquense de las cajas automáticas, no hay nadie ». Pero nadie quiso renunciar al contacto con la cajera.
« ¿Le explicamos al responsable que hacer cola es en un acto político ? »
Y tras intercambiar algunas sonrisas, seguimos esperando.

Hoy asistí a mi primer concierto de músicas electrónicas experimentales en el 104. Si la primera parte resultó soportable, durante la segunda, pensé que el infierno debía de ser un lugar con un ruido parecido al que se oía. Pero sobreviví.

7/12/2014

Experimentos...

Unos conocidos me embarcaron en una aventura inédita.
Resulta que un maestro del canto difónico anunció en facebook que daba un concierto en un apartamento parisino. Mis conocidos se enteraron, se apuntaron y me invitaron a acompañarles. La idea me pareció divertida y acepté.
Después de apuntarse, recibieron la dirección del sitio del concierto, en el distrito 13, muy cerca de la Gran Biblioteca. Yo ya imaginaba un taller de artista o un gran estudio, pero cuando llegamos, constatamos que se trataba de uno de esos edificios ordinarios construidos cuando renovaron esta zona de París.
Cuando tocamos al timbre, nos invitaron a esperar un rato en la calle porque no estaban listos. Lo bueno fue que así pudimos descubrir a los demás espectadores y esperar con más serenidad. Finalmente apareció alguien que abrió la puerta y nos invitó a subir a la tercera planta. Nada más llegar, tuvimos que descalzarnos y dejar los zapatos en el pasillo, antes de pagar y entrar en el sitio.
Descubrimos un cuarto de 8 por 4 con una cantidad limitada de asientos y en donde los músicos ya estaban sentados en el suelo. Acoger a la treintena de espectadores necesitó casi media hora y a las 19h30 fue cuando el maestro empezó a cantar, acompañado por una flauta tibetana y un tambor turco. La verdad es que este tipo de música es muy relajante así que si no supe apreciar el arte del maestro, por lo menos logré olvidar las pesadillas del día.
45 minutos más tarde, el maestro consideró que como concierto, ya era suficiente, y dedicó el resto de la sesión a una lección bastante esotérica sobre el arte de la respiración y los sonidos, con ejercicios incluidos. Y a las 21 declaró la sesión acabada.
En el fondo no fue un momento desagradable pero tuvimos la sensación irritante de que nos habían estafado : ni se trataba de un concierto (como lo anunciaban) ni merecía la pena pagar 25€ cada uno para eso.
En fin... Ese debe ser el precio de nuestra curiosidad...

Otro momento diferente ocurrió en el metro, cuando un hombre empezó a declamar poesías de Baudelaire y Hugo. Pocas personas conocían estos textos y el hombre, muy teatral, consiguió una buena cosecha de sonrisas.

Más tarde, en el cine de mi barrio, tocaba ver una película de Abdelkrim Balhoul, titulada « Té de menta ». Cuenta las andazas de un joven argelino que lleva ya varios años viviendo de truquillos, cuando su madre viene a visitarle. La historia es sencilla pero la película regala varias imágenes del barrio de la Goutte d’or en 1984. Al día siguiente, pasé por la calle que había indentificado, encontré la placa del médico, la puerta del edificio y la parte de la iglesia de Saint Bernard que uno puede ver en la película.
Finalmente, pocas cosas cambiaron...

Mientras tanto, los porteros de mi edificio instalaban la decoración navideña.

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Espero que os guste :-)

19/10/2014

Nocturnas

En el parque de la Villette hay un espacio reservado a las carpas (justo al lado del gran dragón) y allí es donde el circo Plume se instaló para celebrar sus treinta años con un espectáculo titulado « Tempus fugit ? »
El pasado jueves asistí a la representación y pasé un rato estupendo.
Mientras el público se instalaba, uno podía contemplar un piano de cola suspendido por encima del escenario y las oscilaciones de una bola de vidrio. De vez en cuando una pluma caía sobre el piano y éste bajaba brutalmente unos centimetros.
El espectáculo empezó de verdad cuando el piano alcanzó el escenario y un músico se puso a tocar. Luego los números se enlazaron con alegría, fantasía y poesía. Si me impresionaron los acróbatas, en varias ocasiones me maravillaron los efectos visuales : el violinista que se pone a volar para seguir su partitura, el payaso jugando con el balón rojo dibujado por un proyector sobre un gran telón blanco o las bolas de vidrio cuyas oscilaciones hipnóticas acompañaron el fin del espectáculo.
Al salir de la carpa, tuve la sensación de que la compañía nos había regalado una energía extraordinaria. Por cierto, no pude sacar fotos del espectáculo, pero los curiosos podrán mirar la página del circo y los demás apreciarán la fuente de los leones...

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El viernes asistí a otro tipo de circo. Resulta que trabajo al lado del hospital militar en donde ingresaron a una enfermera presentando síntomas parecidos a los del ébola. Ese día anunciaron que las primeras pruebas salieron negativas y había todo un grupo de periodistas, esperando al lado de la entrada del hospital, por si salía la señora. Al final, no consiguieron informaciones de los militares y publicaron fotos de la reja...

Ayer el hijo de un amigo tocaba con el grupo UGU (Urban Groove Unit) en el Bizz’art y eso me dio la oportunidad de descubrir este sitio que se halla al lado del canal Saint Martin. En la planta baja, una gran barra, algunas mesas para cenar, un escenario y un espacio para los que quieren bailar ; en la planta alta, un espacio reservado al restaurante dominando el escenario.
Nos instalamos en la barra y después de un ratito el grupo empezó a tocar. Todos los músicos tenían un buen nivel pero el equipo de sonido me pareció relativamente flojo y tuvimos la sensación de escuchar una especie de sopa bastante sosa. Pero los comensales no prestaban mucha atención a los músicos.
Tendré que escudriñar el programa y probar la planta del restaurante :-)

En cuanto a la idea más acertada de la semana, me la regaló el panadero de la calle Léon : como su tienda se halla a 20 metros de la mezquita, adapta la hora de apertura, por la mañana, a la hora de la oración. :-)

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