Caminando con Caol

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15/06/2008

Mediodía en el Pasaje Choiseul

Los azares de mis horarios me llevaron Pasaje Choiseul en mediodía entre semana. Ya pasé un montón de veces por este sitio pero siempre fue durante los horarios de oficina y siempre pude pasear tranquilamente.

¡Este viernes fue otro cantar!

Me encontré en medio de una multitud de oficinistas, aprovechando la pausa meridiana para invadir las tiendas de ropa del pasaje, en busca de la ganga del día...
Tengo aguanto pero no tanto... Entonces me refugié en la terraza de uno de los cafés que se hallan a la salida del metro Quatre Septembre.

En esta zona de oficinas, observar los movimientos de mediodía no tiene desperdicio: grupos de hombres vistiendo el uniforme traje/corbata y paseando con la dignidad asociada a su función, mujeres caminando con prisa como abejas libando, algunos escasos grupos mixtos...
A las 13h45 el movimiento se acelera : se acaba la pausa y es preciso volver a la oficina.
A las 14h00 abandoné la terraza y me encaminé hacia el Pasaje. En las tiendas en donde decenas de mujeres estaban revolviendo las mercancías ya no había ni un gato pelado...
¡París, tierra de contrastes!

1/06/2008

Una primer experiencia de guía

Despues de caminar con un parisino y de hacer un largo recorrido con el presidente de la asociación, me graduaron de guía y esta semana fue cuando hice mi primer experiencia.

Me acompañó una colega de oficina que necesitaba cambiarse las ideas y a las 13h45 fue cuando llegamos a la plaza Pigalle en donde había citado al grupo de cuatro canadienses que me tocaba llevar.

Para mi colega el hecho de quedar con gente desconocida era una gran novedad: escudriñaba a todas las personas que salían del metro y se puso tan inquieta que llegué a abordar a varias personas para preguntarles si eran canadienses. Pero si conseguimos varios intercambios divertidos, no encontramos a nuestros clientes.

Al final apareció un grupo de cuatro mujeres, rubias, en los cuarenta, e intuí enseguida que eran las personas que buscamos. Nos presentamos, cuadraba y pudimos empezar la visita del día.

Las doñas querían descubrir el barrio de Montmartre y como conozco casi todos sus rincones, ya había imaginado un recorrido para un par de horas.
Eso era sin contar con las paradas delante de los escaparates, la pausa en el café de Amélie Poulain, la estación en la pastelería de Arnaud Larher, ...
Al final tardamos casi cuatro horas y las visitantes tuvieron que marcharse corriendo para no perderse la noche en el teatro.

Fue una linda tarde soleada, con bromas y risas, y si todos los grupos son así, con gusto repetiré.

25/05/2008

Bandera roja en el cementerio del Père Lachaise

Este sábado a las 14h30 es cuando celebraban el aniversario de la Commune de Paris, al pie del Muro de los Federados.

Cuando llegué ya se acababa el discurso. La centena de personas presentes entonó la Internacional y despues de una sola estrofa el grupo se dispersó por el cementerio.

Sólo eran las 14h45 y el horario no cuadraba con el anuncio que había leido. Entonces propuse a mis compañeros del día que esperáramos un rato, por si había otra celebración.

Poco despues apareció otro grupo llevado por la asociación de los Amigos de la Commune de Paris. Banderas rojas, elegidos luciendo la banda tricolor, representantes de varios partidos políticos... El desfile se acababa con las banderas negras de los anarquistas.

La presidente de la asociación hizo el discurso de circunstancia y acabó entonando el Tiempo de las Cerezas, otro viejo canto revolucionario... Luego tocó cantar la Internacional. Pero los socios de la asociación no se limitaron a la estrofa que casi todo el mundo conoce. Se habían llevado la letra y pudimos escuchar las seis estrofas por completo.

Luego depositaron ramos y claveles rojos al pie del Muro antes de seguir en procesión rumbo a la tumba de Eugène Pottier en donde hicieron una última parada para cantar otra vez la Internacional (sólo una estrofa).

Os dejo imaginar la cara de los turistas extraviados, al ver las banderas rojas y al oir este himno revolucionario.
Personalmente constaté con tristeza y resignación que algunos puños levantados sólo servían a poner el móvil en situación de sacar una foto...
¡Ya no hay valores!

30/03/2008

Los Campos Eliseos

La avenida más famosa del mundo no forma parte de mis lugares preferidos pero en algunas ocasiones no hay otra opción que acercarse a esta zona.
El pasado viernes quería comprar mapas y guías y allí es donde se acabó mi recorrido.

Entonces pude comprobar lo que algunos periodistas mencionaron en la prensa ultimamente : ya son menos los comercios de puro lujo en la avenida y ahora se ven cada día más tiendas de marcas conocidas pero más ordinarias.
Explicaban este fenómeno por el precio de los alquileres pero creo que también cambió la clientela que pasea por esta zona.
El desarollo de la Red Exprés Regional de trenes redujo las distancias entre las afueras y el centro de París y puso los Campos Eliseos al alcance de nuevos grupos de población. No tienen el mismo poder adquisitivo, no tienen los mismos gustos y los comercios se adaptan.

Eso no sería un problema si la avenida no fuera un símbolo turístico. Constataron que ya no son tantos los ricos extranjeros que gastan un pastón en los Campos Eliseos y, según tengo entendido, organizaron una comisión para remediar esta situación.

A mi me hace reir porque de alguna manera los financieros estan pagando su desprecio de siempre hacia la cultura. Yo seguiré paseando por lugares menos relumbrones pero más auténticos.

21/02/2008

El taller de costura / salón de té de Isabelle Cherchevsky

Isabelle Cherchevsky instaló su espacio en la esquina de las calles Leon y Myrrha en el distrito 18.
La primera cosa que llama la atención es el exterior de la tienda. Una mesita, dos sillas y unas plantas en la acera, un letrero con una letra original, eso te da enseguida ganas de visitar este sitio.
Yo lo intenté el pasado sábado pero era demasiado temprano. Escudriñé los horarios y los carteles antes de volver unos días más tarde.

Doña Cherchevsky es una pequeña mujer de ojos azules cuya sonrisa te acoge con atención y te hace sentirte enseguida muy a gusto. Al entrar te encuentras en la zona del salón de té con una barra, tres mesas diferentes, varias sillas y una colección de plantas y objetos que te da la sensación de penetrar más en una casa que en un comercio.
Yo me instalé en la barra y mientras saboreaba un té de menta, observé sigilosamente.

Noté una moza, sola, perdida en su libro. Llegaron dos hombres de origen árabe que venían tomar un té y charlar un rato. Luego entraron dos otras mozas que tenían confidencias por compartir...
Llegué a la conclusión que en este barrio mestizo, lleno de gente, de gritos y de agitación, este espacio es una especie de oasis de paz.

Luego empecé a charlar con Doña Isabel sobre el taller de costura y los servicios que propone.
Por lo que había leido en alguna revista pensaba que se trataba de un espacio abierto en donde una podía venir con su obra del momento a compartir las dificultades pero el periodista se equivocó. Si la Doña organiza clases de costura una vez a la semana, solo es para principiantes y no es su actividad principal. Por cierto, te propone duplicar las prendas que te gustan pero no te enseña la manera de hacerlo y cuando le pregunté el porque, me contestó que al hacerlo se quitaría el pan de la boca.

Confieso que me quedé perpleja y más todavía cuando Doña Isabel me enumeró algunas de sus pesadillas de modista.
Al final llegué a la conclusión que si quiero clases de costura tengo que buscar otro taller pero para tomar un té de menta, su oasis es estupenda.

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