Esta semana Marzo se nos regaló algunos días de frío soleado con los cielos
azules que acompañan.
Recuperé la chaqueta de plumas que había guardado demasiado temprano, las botas
forradas y aproveché este tiempo que tanto me gusta para pasear por la zona del
puente nuevo.
Este puente no forma parte de los lugares que prefiero pero tras ver algunas
fotos y detalles que no conocía, quise verlo en directo.
Busqué una escalera hacia la parte baja de la orilla del Sena y desde allí pude
admirar una parte de la asombrosa colección de mascarones que adornan sus
cornizas. Cuando los miras detenidamente, tienes la sensación que todas las
caras son diferentes. Pero confieso que con 400 mascarones, me siento incapaz
de averiguarlo con precisión. Sospecho que algunos no son los mascarones
originales ya que pude ver por lo menos dos mascarones del Puente Nuevo
expuestos en el Museo Carnavalet. Pero tampoco sería capaz de decir cuales son
las copias...
Tras esa sesión de contemplación quise pasar por la pasarela de las Artes para
sacar una foto del puente Nuevo y así es como descubrí un nuevo invento
parisino.
En la barandilla de la pasarela noté una cantidad insólita de candados
simplemente atados a la reja. El tema se aclaró cuando vi que algunos llevaban
dos nombres y que otros incluso tenían forma de corazón.
En la ciudad más romántica del mundo (por lo menos eso dicen algunos) las
declaraciones de amor eterno se convierten en candados abandonados en la
pasarela de las artes...
Pero superé el despiste al constatar que la iglesia Saint Germain l'Auxerrois
estaba abierta y entré un momento para echar un vistazo. Tampoco conocía el
interior de este edificio cuya fachada siempre me llamó la atención y lo apunté
en la larga lista de los lugares que tengo que visitar detenidamente... un
día.
Un autobus de azar me acercó de mi colina preferida y acabé el recorrido casi
congelada.
Desgraciadamente el ritmo laboral no me dio otra oportunidad de escaparme un
rato y este fín de semana volvimos a los grises de siempre.
¡En cuanto salga el sol de nuevo, inventaré algo para escaparme!
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14/03/2010
Los azules de Marzo
Por caol el 14/03/2010, 20:44
7/03/2010
La granja más grande de Francia
Por caol el 7/03/2010, 13:25
El Salón Internacional de la Agricultura forma parte de los momentos
importantes de la vida parisina. En esta ocasión, una cantidad increíble de
productores de todas las regiones hacen el viaje hacia París para enseñar su
producción y, por supuesto, hacer algo de comercio.
Tras una semana bien empleada, unos amigos me invitaron a acompañarlos para
visitar la feria, aprovechando la apertura nocturna del viernes.
Si la cola para comprar las entradas, mal organizada, resultó algo pesada, se
fue la contrariedad nada más entrar en los pabellones de la puerta de
Versalles. Mis amigos pasaron un largo rato catando vino antes de hacer un buen
pedido. Mientras tanto elegía productos de pura supervivencia en una tienda del
País Vasco que conozco (casi) de toda la vida.
Tras esta sesión de compras, probamos uno de los restaurantes del pabellón de
las regiones de Francia y si no fue un acierto, por lo menos nos alimentamos.
Luego recorrimos una gran parte del recinto ferial para visitar los pabellones
dedicados a los animales.
En el primero pudimos admirar varias razas de caballos y de asnos, antes de
pasar por la zona de los gatos en donde me dejé seducir por un macho de la
misma raza que mis gatitas.
Pero el mejor momento fue en el segundo pabellón en donde pudimos admirar a una
variedad increíble de vacas, entre las cuales "Aida" que aparece en el cartel
de la feria.
La suerte que siempre me acompaña me regaló la presencia de un hombre realmente
apasionado por estos animales y que me enseñó un montón de detalles que yo no
hubiera captado sin sus preciosas aclaraciones.
La visita se acabó tras un rato en la zona de las aves de corral en donde
pudimos admirar varios individuos realmente asombrosos.
Mientras volvía a casa pensé que todavía tengo que reforzar mi musculatura
torácica. Mi gata más mimosa suele acurrucarse cerca de mi cuello encima de mi
hombro izquierdo y con 6 kilos y pico, ya me parece algo pesada. Pero el macho
que vi ya tiene 7 kilos y su criadora decía que llegaría a 9 o 10
kilos...
¡Mañana vuelvo a la clase de gimnasia!
1/03/2010
Un lugar de encuentro
Por caol el 1/03/2010, 21:44
Quedar con algún amigo en la plaza de la Bastille resulta bastante
interesante y más cuando el punto de encuentro es la gran escalera de la
Ópera.
Eso hice algunas veces el sábado por la tarde y cuando llegué con antelación me
senté en la escalera para contemplar el espectáculo de la plaza.
En esta zona se juntan muchos adolescentes de una tribu que no sé identificar
pero cuyos códigos indumentarios no tienen desperdicio.
Pálida, vestida de negro con los ineludibles piercings, alguna chica destacaba
por las discretas cintas rojas atadas a sus medias al nivel de las
rodillas.
Pálido con el pelo casi blanco, vestido de negro, su acompañante parecía salir
de una novela de vampiro.
Más divertida, una moza algo carnosa lucía medias tipo burlington con chaqueta
de cuadros, con un no sé que de Lolita.
Más llamativa, otra muchacha exhibía un peinado impresionante, con pelo rosa y
todos los complementos imprescindibles para conseguir el total look.
Tras contemplar estos personajes más de media hora, confieso que sentí cierta
admiración por la energía dedicada por estos adolescentes para componer estas
aparencias tan rebuscadas.
Repetí la experiencia entre semana al atardecer y el espectáculo, aunque
diferente, resulta también bastante interesante.
Destaco primero la colección de melómanos que acuden a la Ópera. Los
angustiados llegan con mucha antelación, hurgando en los bolsillos en busca de
los preciosos sésamos. Los optimistas llegan justo después, con la idea que van
a encontrar entrada en el último minuto cuando se cerraron las ventas varios
meses atrás. Los acostumbrados llegan puntualmente con la tranquilidad de la
experiencia. Los novatos se equivocan de entrada y los tardones llegan sin
aliento para salvar la noche.
Y en medio de este movimiento, varios seres esperan la cita del momento.
Para los que quedaron con un conocido, el problema se limita a ubicarlo en
medio de todo este movimiento.
Pero también se ven algunas personas cuya cita resulta menos evidente.
Y por los movimientos y las dudas, sospecho que la gran escalera es uno de los
sitios que los feligreses de internet eligen a la hora de
desvirtualizarse.
Desgraciadamente, mi cita del día llegó a la hora en punto y no pude seguir
observando. Pero la verdad es que la espera se me hizo muy corta.
24/01/2010
Burbujas acústicas
Por caol el 24/01/2010, 17:40
Empezamos la semana celebrando el cumple de los capricornios, representados
por dos de los cuatro comensales. Si pasamos una buena noche, la libra
encargada de encontrar el sitio para cenar no acertó y el restaurante que
visitamos no se quedará en las memorias.
Sospecho que lo hizo a propósito, para que siga con propuestas estrafalarias
:-)
Al día siguiente, tuve la oportunidad de pasear al anochecer por la
deshumanizada zona de la Défense. No forma parte de mis destinos preferidos
pero los azares del deporte me llevan por allí una vez al año y cuando toca,
siempre me impresiona la cantidad de cambios. Descubro carreteras nuevas o
constato que el solar que recordaba ya se transformó en edificios habitados.
Pero de momento, nunca encontré alguna novedad con encanto. Lo bueno cuando
vuelves de expediciones de este tipo es que aprecias mucho más tu entorno
cotidiano.
Luego tuve que renunciar a mi autobus preferido para desplazarme en metro y asi
fue como surgió el descubrimiento de la semana.
En el autobus, basta con sentarte al lado de la ventana para pasarlo bien
contemplando el espectáculo de la calle. Pero en el metro parisino,
principalmente subterráneo, no tienes este recurso y entonces contemplas... a
los demás viajeros.
Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de personas llevando
auriculares y la evolución de los modelos utilizados. Si unos años atrás todos
usaban los discretos auriculares de oído, esta semana noté una proporción
asombrosa de personas llevando auriculares supraaurales o circumaurales.
Yo también hice la experiencia de usar el walkman en el metro pero pronto
constaté que ni el ruido de fondo ni el contexto permiten apreciar realmente
alguna música. Además te impide captar un montón de cosas y al final llega a
ser casi una desventaja.
Sé que hubo campañas para preservar la audición y que mejoraron bastante los
auriculares e imagino que estos nuevos modelos resultan menos dañosos. Pero
esta materialización de las burbujas acústicas provoca mi perplejidad y más aún
cuando procede de personas de cuarenta o más.
¿Será que no son capaces de inventarse una intimidad en medio de la
muchedumbre? ¿Será que perdieron la capacidad de interesarse a los demás?
Yo seguiré en mi burbuja de sueños, que no me impide pillar estos momentos
divertidos que no tienen desperdicio.
10/01/2010
Flamenco y nieve
Por caol el 10/01/2010, 20:21
Llevaba siglos sin pasar por el Teatro de
los Campos Eliseos y el espectáculo de Sara Baras me proporcionó una
excelente razón de volver por allí.
Este magnífico teatro se halla en la muy selecta avenida Montaigne pero el frio
y la noche no daban para vagabundeos. Así que pronto entramos en el amplio
vestíbulo y tras esperar un pequeño rato pudimos llegar a nuestros asientos, en
el primer palco, idealmente situados para disfrutar del espectáculo.
Por cierto nos costó un poco colarnos en nuestros asientos por el diminuto
espacio disponible para las piernas. Pero la fantástica prestación de la Doña y
de su compañía nos hizo olvidar este detalle y pasamos un excelente rato.
Y por supuesto lo alargamos compartiendo las sensaciones mientras caminábamos
rumbo a los Campos Eliseos.
Al día siguiente empezó el tema de la nieve: ¿Caerá, no caerá? ¿Se mantendrá o
se derretirá?
Al final la nevada empezó en medio día. Las aceras se volvieron algo
resbaladizas pero no dio para mucho más y el principal efecto de la nieve fue
estorbar el primer día de las rebajas.
El jueves y el viernes, tenía que perderme por las afueras de París y en estas
zonas la nieve pronto se convierte en auténtica pesadilla. La diferencia de
temperatura entre París y las afueras alcanza dos o tres grados y eso cambia
todo: la nieve en polvo agradable se convierte en placa de hielo tramposa, y
como los trayectos en coche son casi ineludibles, eso complica aún el
panorama.
Lentamente y con prudencia, superé la prueba...
Ayer seguíamos con el mismo tiempo y las aceras parisinas resultaban demasiado
resbaladizas para pasear serenamente. Así que me libré en un plis plas de las
compras imprescindibles antes de competir con las gatas por las mantas de
mohair :-)
Lo bueno de todo eso es que me dejó tiempo para seleccionar fotos y redactar
algunas cositas.
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