Caminando por París con Caol

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15/08/2010

¡Cansa mucho la ociosidad!

Este año quise disfrutar de la tranquilidad tan peculiar de la semana que precede el 15 de agosto y me otorgué unos días de vacaciones.

El lunes, hice un amplio recorrido por los distritos 9 y 18 pero a duras penas encontramos un sitio en donde acabar con la visa. La doña de la tienda estaba preparando la nueva temporada y segun parece no pensaba tener clientes. Asi que le hicimos una buena sorpresa con un ratito divertido y una venta muy correcta.

Aproveché otra tarde para visitar la oficina de información acerca del porvenir del barrio de Les Halles. Ahora tengo todos los elementos para contestar a la pregunta de Giralquivir, solo falta redactar la respuesta :-))

El jueves, quise visitar París playa en la orilla del Sena e hice el largo recorrido que empieza al lado del puerto de la bastille y se acaba a nivel del Louvre.
Si comparo con las ediciones anteriores, lo que más me llamó la atención fue la proporción de instalaciones pensadas para los niños. Luego constaté la presencia de una piscina de tamaño reducido pero suficiente ya para organizar clases de varios tipos. Y por supuesto, pasé un gran rato contemplando el juego de la luz sobre los brumizadores.



Pero el día con más contrastes fue indubitablemente el sábado.

Empecé paseando por el mercado de las pulgas en donde los anticuarios calculaban la candidad de visitantes, tomando en cuenta las vacaciones y la meteorología. Y la verdad es que no había tanta gente como siempre.

Por la tarde, pasé por el bulevar de Belleville y constaté que por el ramadán desprendía un ambiente especial. Vi a muchos vendedores de productos preparados para el fín del ayuno. También vi a muchos hombres reunidos en el terraplén central del bulevar para esperar juntos.

Por la noche estaba en la orilla del Sena al pie de Notre Dame cuando tocó la procesión católica de asunción. Así que vi pasar a varios barcos de peregrinos con sus cirios y luego, tras desembarcar, pasaron a mi lado para llegar caminando a la catedral.
Yo celebraba mis vacaciones con algún amigo y una botella y la verdad es que no me miraron de manera muy amena pero no me dejé impresionar :-))))

Hoy toca un día de tiempo otoñal así que mañana resultará menos difícil volver a la oficina.
¡A ver cuantos se quedaron de vacaciones y cuantos volvieron!

8/08/2010

Paseando

Agosto me regaló suelas de cuatro vientos que me llevan al azar entre sueños y realidades.

En la joyería de mi barrio, constaté una vez más que París no es una gran capital sino una yuxtaposición de pueblos. Mientras me devolvían esta pulsera que encontré en Lima, empezamos a hablar de la vida de las joyas y la dependiente me regaló un momento especial.
Me contó que en otra vida vendía prendas y que había dejado con mucho gusto este universo de consumismo para perderse en la magia de la joyería. A continuación evocó las relaciones muy peculiares que aparecen a veces con los clientes porque las joyas conllevan todo un universo de emociones y de símbolos y que eso lleva directamente a la intimidad de las personas.
La observación me hizo gracia y tras contarle mi encuentro con esta pulsera que le llamaba la atención, también evoqué una cadena pulsera cuya desaparición reciente me parecía requete oportuna.
Me gustaron muchísimo las sensaciones compartidas en este lugar.

Al día siguiente las suelas me dejaron descubrir la asombrosa pasarela Simone de Beauvoir cuyo diseño minimalista es todo un acierto. Idas y vueltas entre la Gran Biblioteca y el Parque de Bercy antes de seguir otro corriente de aire.

Si a finales de julio tuve que enfrentar a una serie de personas tratando sus expedientes con ansias de acabar antes de marcharse de vacaciones, esta semana sólo quedaban los que aprecian los momentos a destiempo y los días se estiraron con tranquilidad y eficacia.

Este ritmo veraniego me dejó la posibilidad de marcharme temprano de la oficina sin estrés y de disfrutar de las tardes.

Terraza en Montmartre entre dos chubascos,
pasarela de las artes con su colección de candados,
patio cuadrado del Louvre con los que pasan y los que se instalan un rato para disfrutar de este espacio,
museo Guimet, un edificio arquitectónicamente muy interesante albergando colecciones impresionantes,
Campos Eliseos con el momento de compras y la parada para almorzar...
hice mi cuenta de kilómetros, de fotos y de descubrimientos.

Me otorgué una semana de vacaciones para disfrutar de la ciudad en esta semana mágica que precede el 15 de Agosto y son muchas las cosas que quiero explorar.

¡Luego os cuento!

1/08/2010

¡Es preciso extraviarse!

Esta semana me regaló otro enfoque acerca de la zona del forum des Halles.
Si controlo perfectamente el centro comercial semi subterráneo, si ya conozco bastante San Eustaquio y los jardines que se estiran a su lado, y si ya probé varias terrazas de esta zona hiper urbana, nunca me había parado a contemplar la entrada principal de San Eustaquio y la pequeña plaza triangular que le da respiración.

Resulta que me habían citado en el pequeño bar irlandés cuya terraza se halla en esta plaza y como no habia espacio me instalé en una de las escaleras que permiten salir del mundo subterráneo.
Puerta del día, Quigley's Point, ... me quedé observando los movimientos y así fue como noté otro rincon de buena vida, algo apartado de la requete concurrida calle Montorgueil.

Saint Eustache

Como no había manera de conseguir una mesa en el bar irlandés, el cómplice del día me llevó a otro sitio, ubicado a tres manzanas y en donde se pueden probar chatos de vino con patatas fritas.
Personalmente probé con mucho gusto un macon y luego un sancerre y el rato resultó muy agradable y relativamente barato (2€50 el vaso de vino)

Tras este primer momento tocó asistir a un preestreno de la película argentina de Marco Berger Plan B. Si la peli resultó bastante interesante y divertida, lo que más me llamó la atención fue el entre sí muy codificado de los compradores de películas que pude observar en esta ocasión.

Luego aprovechamos la tranquilidad de las calles para volver a la colina Montmartre en un plis plas con el autobus.

¡Que bien que la gente ya este de vacaciones!

25/07/2010

Disfrutando el verano

Tras el día de la Fiesta Nacional y sus tremendos chaparrones, pudimos disfrutar de varios días realmente veraniegos.

Para empezar dediqué un rato al museo que alberga la Halle Saint Pierre.
Si este sitio proponía inicialmente colecciones de arte naivo, a lo largo de los años cambió de enfoque y ahora presenta colecciones de arte bruto realmente impresionantes.
Y si la planta baja resulta relativamente aplastante, la planta alta deja admirar también la estructura del edificio y proporciona una respiración oportuna.
Pero el rayo de sol me devolvió el optimismo al salir del museo :-)))

Luego controlé la bici que guardo en el sótano, constaté que ya no tenía bombín y tras resolver este problema, conseguí inflar las ruedas y preparar la bici para un largo paseo.
Así es como pude experimentar la clase gratuita de Qi Gong que proponen en el 104.

Ya estuve varias veces en este lugar en mediodía el domingo y estas clases colectivas siempre me llamaron la atención. Así que quise probar.

104

Como deportista me despistó un poco la experiencia porque pocas aclaraciones dan sobre la manera correcta de moverse. Pero como parisina pensé que era una idea estupenda para que la gente se apropiara este sitio.
E incluso firmé una petición para que sigan con este programa.

Luego aproveché que las calles de París se habían vaciado de sus habitantes para atravesar la capital y otorgarme un helado en la terraza de Raimo

Si dejé la bici en el sótano esta semana, hice una larga caminata que me dio la oportunidad de descubrir uno de estos pequeños sitios de moda al lado del canal Saint Martin. Sinceramente nunca lo hubiera encontrado si uno de mis amigos que sabe de vinos no me lo hubiera enseñado.
Probé un vino blanco que no conocía con un surtido de quesos y embutidos y fue un rato muy agradable.

Este fín de semana, ya empiezan a cerrar todos los comercios y tengo que inventar algún hechizo para sobrevivir mientras mi frutera se va de vacaciones.
Pero ya tengo pistas... Ya os contaré.

18/07/2010

¡Fiesta nacional!

Ya que me lo pidieron la pasada semana, ahora toca contaros lo que hice el 14 de Julio.

Para empezar tengo que decir que al amanecer el cielo tenía muy buena pinta, como si se preparara un día agradablemente soleado.
Total con mi okupa del día, decidimos hacer un largo paseo por la orilla del Sena a partir de la estación de metro Cité.

A las 10 en punto, estábamos al pie de Notre Dame. Los turistas todavía no habían llegado así que pudimos disfrutar de un agradable momento, muy tranquilo, contemplando la catedral.
Luego cruzamos el sena y bajamos hacia la parte baja de la orilla izquierda del rio con la idea de caminar rumbo a la Gran Biblióteca.
Mi acompañante no sabía mucho de la geografía parisina así que tuve que enseñarle las islas y algunas curiosidades de esta parte de la ciudad. Sacamos varias fotos antes de llegar al pie del Instituto del Mundo Arabe en este gran jardín que alberga el museo de escultura al aire libre.

Entonces fue cuando enfrentamos el primer chaparrón del día.
Encontramos un sitio para abrigarnos y fue cuestión de esperar unos minutos antes de seguir caminando. Pero tuvimos casi enseguida otra sorpresa.
Resulta que el 14 de Julio presentan varios modelos de aviones en los Campos Eliseos, resulta que estos aviones por algún sitio tienen que pasar para volver a su base y ese día sobrevolaron el Sena.
Total sólo tuvimos que sentarnos tranquilamente y asi pudimos contemplar todos los aviones del desfile.

14 de julio de 2010

Luego pudimos seguir tranquilamente hasta la estación de Austerlitz en donde otra parada nos permitió enfrentar otro pequeño chaparrón
A continuación pasamos debajo de los antiguos almacenes del puerto de Austerlitz, recien renovados para crear la ciudad de la moda y del diseño. Si la fachada verde que se ve desde la orilla derecha despista a mucha gente, despista más aún constatar que este espacio no tiene muchas conexiones con la orilla del Sena.

Tras echar un vistazo hacia el ministerio de haciendas y pasar debajo del puente de Bercy, descubrí la nueva piscina Joséphine Baker y la fantástica pasarela Simone de Beauvoir. De momento no pude explorarla tranquilamente pero me fascina su diseño y pronto os presentaré este puente.

Luego subimos las escaleras que llevan a la plataforma central de la gran biblióteca. Admiramos el pozo central y su jardín y entonces fue cuando tuvimos un chaparrón más importante que los precedentes.
Otra vez encontramos un sitio para abrigarnos pero resultó imposible escaparse porque cuando llueve el suelo de la plataforma se vuelve tremendamente resbaladizo. Total no hubo más remedio que esperar el fín de la lluvia pero por las fotos que conseguimos, merecía la pena.

La última etapa del día fue el patio Saint Emilion en donde otro chaparrón muy parecido con lluvia tropical acabó con nuestras ganas de pasear.
Nos hundimos en el metro y volvimos a mi casa en donde constaté con alivio que a pesar de las ventanas abiertas la lluvia no había inundado todo.

Al final queda un día de colores que cambian con unas iluminaciones muy especiales y algunos momentos casi surrealistas.

14 de julio

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