Caminando por París con Caol

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12/05/2019

La justicia de Charonne

Me alegré prematuramente: el mes de mayo nos llevó mucha lluvia y los Santos de hielo añadieron temperaturas inferiores a diez grados. Con lluvia y frío resulta difícil motivarse para hacer largos recorridos. Por suerte tuve mucho trabajo y varias citas con amigos así que superé bastante bien estos días tristes. Y como anunciaban buen tiempo para el domingo, apunté a una visita con un guía conferencista a partir de la puerta de Bagnolet.

Para bien empezar el día, visité el mercado de segunda mano organizado por una de las asociaciones de mi barrio, en la calle Ordener. Llegue sobre las 10 y supongo que algunos vendedores todavía no habían despertado. Recorrí la calle ida y vuelta, miré los trastos presentados tranquilamente, pero no encontré la más mínima ocasión de regatear.

Poco después de mediodía salí rumbo a la puerta de Bagnolet y visité, de paso, el mercado de segunda mano organizado en la calle Simon Bolívar. Constaté una vez más que uno consigue una buena idea del nivel económico de los habitantes de una zona al mirar los trastos que venden. Sobra decir que la calle Simon Bolívar tiene más nivel que mi barrio :-)
Luego seguí caminando rumbo a la plaza Edith Piaf, punto de salida del paseo con el guía.

Cuando llegué, había un grupo saliendo de este mismo punto con un guía cuarentón. Yo me senté en un banco, la doña que se sentó en el mismo banco también venía por el mismo recorrido y el guía conferencista no tardó mucho en aparecer. Los paseantes llegaron poco a poco y cuando el grupo alcanzo unas veinte personas, pudimos empezar el recorrido.

Bruno es un hombre muy culto, que conoce un montón de detalles acerca de los lugares que presenta. Pero a veces cuenta demasiado historias o se pierde en digresiones acerca de la flora callejera. Todos los paseantes presentes ya habían hecho por lo menos un recorrido con él y todos conocíamos esta característica. Así que escuchamos con paciencia relatos que ya nos había contado en otro paseo por el mismo barrio.
Luego llegamos a las callecitas de la “Campagne à Paris” y yo dejé de escucharle para mirar las rosas y otras flores de temporada. Incluso me alejé del grupo para ver si las clemátides del precedente recorrido tenían flores y encontré una flor XXL con casi 20 centímetros de diámetro.

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Finalmente salimos de las calles del precedente recorrido y visitamos varios callejones sin salida con bastante encanto, pero ya los conocía.
El único descubrimiento del día fue el pequeño jardín compartido de la calle de la Justicia. Y entre las numerosas informaciones que soltó a los cuatro vientos, también noté que la justicia de Charonne era el nombre del lugar en donde tortuban a algunos condenados del pueblo de Charonne antes de matarlos y que ese lugar coincide más o menos con la reserva de agua de Menilmontant.
¡Por fin entiendo porque hay una calle de la justicia en esta zona de París!

24/03/2019

El túnel de los artesanos

Descubrí la existencia del túnel de los artesanos al leer una publicación de uno de los guías conferencistas que conozco. Enseñaba varias fotos asombrosas e invitaba a firmar una petición para salvar este espacio. Sobra decir que todo eso picó mi curiosidad y empecé a buscar más informaciones acerca de este espacio, empezando por su dirección.

La entrada del túnel se halla al extremo Este de la calle Baron Le Roy, en el distrito XII.
La primera vez que encontré esta entrada, no me atreví adelante: era un domingo por la mañana y no se veía mucha vida. Así que preferí volver entre semana.

La segunda visita fue más provechosa.
No había mucha actividad, pero por lo menos pude divisar el taller de un herrero, una tienda que vende aceitunas y los camiones de un distribuidor mayorista de carne. Seguí rumbo al final del túnel que se halla al lado del Sena, notando de paso, el cartel de una tienda de vinos. El ruido del tráfico automóvil exterior me impresionó así que volví a la entrada. Pero no encontré los lugares enseñados por las fotos de mi conocido.

Buscando informaciones, descubrí que este lugar forma parte de la antigua estación frigorífica de Bercy y que allí llegaban los vinos destinados a los antiguos almacenes destruidos en gran parte para crear el jardín. La estación contaba con varios túneles, pero él de los artesanos es el único que sigue con actividad. Los demás túneles necesitarían reforma y de momento permanecen cerrados.
También descubrí que hay un proyecto de construcción de torres, en esta parte de París, y eso implica desahuciar a los artesanos y destruir el túnel. Varios grupos actuan para proteger este espacio y noté que organizaban una manifestación el sábado por la tarde. Así fue como decidí que tenía que hacer una tercera visita ese día.

Al llegar, noté a un señor que estaba trasladando árboles desde el túnel hacia la entrada. Empezamos a hablar y después de explicarme que formaba parte de los artesanos del túnel, me explicó que los servicios del ayuntamiento decían que sólo unos veinte artesanos seguían trabajando en este lugar para conseguir su demolición. Pero precisó que en la planta superior una centena de empresas tenían sus locales. Me dio indicaciones para descubrir otra parte de las instalaciones. Prometí firmar la petición y entré en el túnel para una tercera visita.

La verdad es que la segunda salida de seguridad da acceso a un curioso camino de ronda, igual al de las fotos que me habían llamado la atención

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No sé si preservarán por lo menos una parte de este trozo de la historia de París pero en cuanto volví a casa firmé la petición.

17/03/2019

Paseando por los distritos del Oeste

Normalmente, cuando me convocan para alguna reunión, tengo que ir en una de las salas del ministerio de haciendas, cerca de la orilla derecha del Sena, o en un edificio más normalito, cerca de la Gran biblioteca. Esta semana tuvieron que cambiar de lugar a última hora, y así fue como tuve la oportunidad de pasear un rato por algunos distritos que no frecuento muy a menudo.

Para bien empezar con esta tarde en el distrito XV, me paré en la tienda de Pierre Hermé en la calle de Vaugirard y compré un macarrón. Bueno, pero sin más. Quizás porque estaba todavía demasiado frío, lo cual apaga un poco los sabores... Tendré que repetir para controlar.

Luego pasé por la calle Blomet en donde un pequeño parque público alberga una estatua de Joan Miró que me gusta mucho. Desgraciadamente, el parque estaba en obras y no pude volver a verla.

A partir de allí seguí por la calle Lecourbe y sus numerosas tiendas para la clase media superior. Luego seguí la calle Cambronne rumbo al bulevar de Grenelle que me llevó a las instalaciones de la dirección de las publicaciones oficiales, a quinientos metros de la Torre Eiffel.

Al entrar, noté una vieja linotipia, pero no me dejaron mucho tiempo para contemplarla y pasé enseguida en la sala de reunión, rodeada de estanterías y de libros. Por suerte la reunión se acabó a la hora prevista y pude hacer otro paseo antes de volver a casa.

20190317.jpg En cuanto salí, busqué alguna panadería para comprar alguna bollería. Como lo imaginaba, los precios no son mucho más elevados que en otros barrios, pero donde te ponen dos trozos de chocolate en mi barrio, aquí sólo te ponen uno.

Luego con gusto pasé al pie de la torre y saqué una foto pensando a todas estas personas que sueñan con pasar por allí alguna vez.

Crucé el Sena y seguí en la otra orilla, por el distrito XVI, entre el Trocadero y el Museo Guimet, rumbo al Arco del Triunfo. No hay muchos peatones en estas zonas de bonitos edificios bien mantenidos. Tampoco vi muchos comercios del cotidiano. Así que con gusto llegué a los Campos Elíseos y su actividad ordinaria, pero tenía otra cita así que no tuve que meterme en el metro.

Unas semanas atrás, quise pasar por los Campos Elíseos un sábado por la tarde, pero los policías no me dejaron pasar porque había una manifestación de los chalecos amarillos. Así que mientras sigue este movimiento de protesta, recomiendo pasar los sábados en otra zona.
Intentaré pasar por allí para ver los destrozos del pasado sábado.
Continuará...

3/03/2019

Paseando alrededor del jardín de Reuilly

El parque de Reuilly fue creado en el espacio que ocupaba una antigua estación de clasificación ferroviaria y ahora es el centro verde de una zona totalmente transformada en los años 90s.

De forma triangular, esta zona está limitada por las calles de Reuilly y Montgallet y por la avenida Daumesnil. Pero desde estas vías no se ven muchas cosas.

Yo descubrí el jardín, años atrás, al recorrer la Senda Verde. Pero pronto seguí por el túnel que lleva a la parte siguiente de la senda y no me paré para explorar este barrio nuevo. Y la verdad es que es una zona difícil de entender porque combina varios niveles y varias formas de movilidad.

Para los peatones, otro punto de entrada es la escalera que comunica la calle de Reuilly con la alameda Vivaldi y deja ver el eje principal de la zona.

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Detrás de los soportales de la acera norte de esta calle, varios comercios se instalaron. A mi parecer, el sitio no tiene mucha vida, pero tendría que comprobar como va el tema a la hora de almorzar o de cenar.
Esta alameda lleva a una de las entradas del parque de Reuilly, entre una piscina y una sala de deporte, en donde la pasarela del jardín marca la continuación del eje principal.

Yo preferí dar la vuelta del jardín y así fue como descubrí los edificios de oficinas construidos al lado de la calle de Reuilly y que albergan estructuras como el centro nacional de los funcionarios territoriales o el centro nacional de estudios espaciales.

También descubrí que un callejón sin salida comunica los edificios que se hallan entre la calle de Reuilly y la alameda Vivaldi. Aquí construyeron una serie de locales de almacenamiento, pero pocos encontraron sus dueños...

Para acabar, quise recorrer la calle Montgallet, muy famosa por la cantidad de tiendas de productos informáticos que se instalaron allí. Y la verdad es que no se ven muchos comercios de otros tipos. Pero bajo un rayo de sol casi primaveral, la calle tiene buena pinta y bastante vidilla.

Al llegar a la avenida Daumesnil, se ven comercios más variados, entre los cuales uno de los almacenes de bricolaje que me gustan.
¡No pude resistir!

24/02/2019

Explorando el distrito XII

Esta semana tuvimos un tiempo casi primaveral, ideal para seguir explorando París. Tenía ganas de descubrir estas calles que diviso desde el tren que me lleva a la estación de Bercy, escogí varias calles del distrito XII.

Muy cerca de la Porte Dorée, descubrí una pequeña calle tranquila en donde todavía existen algunos pabellones de otros siglos. Si no tienen el encanto de “la campagne à Paris”, tienen buena pinta y con gusto pasaría algunas temporadas por aquí.

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Luego seguí rumbo a la calle de Charenton. Desde la acera no se ve el espacio dedicado a los carriles, pero se imagina fácilmente el amplio espacio que se abre para los que viven en las plantas altas de algunos edificios. Al entrar en la calle Coriolis, los carriles se vuelven más presentes, así como la sensación de espacio. Pero pronto desaparece al bajar rumbo a la calle Proudhon.
Luego, al seguir por la calle del Charolais, uno descubre un proyecto de creación de nuevas construcciones en un espacio liberado por la sociedad de ferrocarriles, justo al lado de la estación de Lyon. De momento, en esta calle dedicada a Jorge Semprún, los edificios se hallan exclusivamente en la acera norte. Pero imagino que pronto seguirán construyendo y la calle ya comunica el conservatorio municipal Paul Dukas.
Al salir de esta zona, uno llega al viaducto de los artes en donde no faltan los escaparates siempre interesantes.

En otro día pasé de nuevo par la calle Proudhon, pero esta vez seguí por el túnel que permite a los coches, las bicis y los peatones de pasar por debajo de los carriles que llevan a las estaciones de Bercy y de Lyon. Este espacio fue reformado a partir del proyecto de dos alumnas de le prestigiosa escuela Boulle, y la verdad es que no se siente inseguridad al cruzarlo.

Una nueva sesión de exploración me dio la oportunidad de entrar a hurtadillas en el square Georges Contenot por la calle Claude Decaen. Este conjunto de vías privadas se halla en medio de une manzana y comunica cuatro torres de 12 plantas, construidas en medio de un gran jardín arbolado. Las torres tienen una forma especial que permite proporcionar pisos con orientaciones opuestas. Se trata de viviendas sociales, pero con un montón de detalles que mejoran la vida como el huerto compartido.

Justo al lado de este conjunto, también descubrí un pequeño callejón sin salida con casitas de dos o tres plantas. No sé cuanto tiempo resistirá a la presión de los promotores inmobiliarios.
Lo cierto es que tendré que pasar horas caminando para seguir descubriendo este distrito.

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