Caminando por París con Caol

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17/03/2019

Paseando por los distritos del Oeste

Normalmente, cuando me convocan para alguna reunión, tengo que ir en una de las salas del ministerio de haciendas, cerca de la orilla derecha del Sena, o en un edificio más normalito, cerca de la Gran biblioteca. Esta semana tuvieron que cambiar de lugar a última hora, y así fue como tuve la oportunidad de pasear un rato por algunos distritos que no frecuento muy a menudo.

Para bien empezar con esta tarde en el distrito XV, me paré en la tienda de Pierre Hermé en la calle de Vaugirard y compré un macarrón. Bueno, pero sin más. Quizás porque estaba todavía demasiado frío, lo cual apaga un poco los sabores... Tendré que repetir para controlar.

Luego pasé por la calle Blomet en donde un pequeño parque público alberga una estatua de Joan Miró que me gusta mucho. Desgraciadamente, el parque estaba en obras y no pude volver a verla.

A partir de allí seguí por la calle Lecourbe y sus numerosas tiendas para la clase media superior. Luego seguí la calle Cambronne rumbo al bulevar de Grenelle que me llevó a las instalaciones de la dirección de las publicaciones oficiales, a quinientos metros de la Torre Eiffel.

Al entrar, noté una vieja linotipia, pero no me dejaron mucho tiempo para contemplarla y pasé enseguida en la sala de reunión, rodeada de estanterías y de libros. Por suerte la reunión se acabó a la hora prevista y pude hacer otro paseo antes de volver a casa.

20190317.jpg En cuanto salí, busqué alguna panadería para comprar alguna bollería. Como lo imaginaba, los precios no son mucho más elevados que en otros barrios, pero donde te ponen dos trozos de chocolate en mi barrio, aquí sólo te ponen uno.

Luego con gusto pasé al pie de la torre y saqué una foto pensando a todas estas personas que sueñan con pasar por allí alguna vez.

Crucé el Sena y seguí en la otra orilla, por el distrito XVI, entre el Trocadero y el Museo Guimet, rumbo al Arco del Triunfo. No hay muchos peatones en estas zonas de bonitos edificios bien mantenidos. Tampoco vi muchos comercios del cotidiano. Así que con gusto llegué a los Campos Elíseos y su actividad ordinaria, pero tenía otra cita así que no tuve que meterme en el metro.

Unas semanas atrás, quise pasar por los Campos Elíseos un sábado por la tarde, pero los policías no me dejaron pasar porque había una manifestación de los chalecos amarillos. Así que mientras sigue este movimiento de protesta, recomiendo pasar los sábados en otra zona.
Intentaré pasar por allí para ver los destrozos del pasado sábado.
Continuará...

3/03/2019

Paseando alrededor del jardín de Reuilly

El parque de Reuilly fue creado en el espacio que ocupaba una antigua estación de clasificación ferroviaria y ahora es el centro verde de una zona totalmente transformada en los años 90s.

De forma triangular, esta zona está limitada por las calles de Reuilly y Montgallet y por la avenida Daumesnil. Pero desde estas vías no se ven muchas cosas.

Yo descubrí el jardín, años atrás, al recorrer la Senda Verde. Pero pronto seguí por el túnel que lleva a la parte siguiente de la senda y no me paré para explorar este barrio nuevo. Y la verdad es que es una zona difícil de entender porque combina varios niveles y varias formas de movilidad.

Para los peatones, otro punto de entrada es la escalera que comunica la calle de Reuilly con la alameda Vivaldi y deja ver el eje principal de la zona.

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Detrás de los soportales de la acera norte de esta calle, varios comercios se instalaron. A mi parecer, el sitio no tiene mucha vida, pero tendría que comprobar como va el tema a la hora de almorzar o de cenar.
Esta alameda lleva a una de las entradas del parque de Reuilly, entre una piscina y una sala de deporte, en donde la pasarela del jardín marca la continuación del eje principal.

Yo preferí dar la vuelta del jardín y así fue como descubrí los edificios de oficinas construidos al lado de la calle de Reuilly y que albergan estructuras como el centro nacional de los funcionarios territoriales o el centro nacional de estudios espaciales.

También descubrí que un callejón sin salida comunica los edificios que se hallan entre la calle de Reuilly y la alameda Vivaldi. Aquí construyeron una serie de locales de almacenamiento, pero pocos encontraron sus dueños...

Para acabar, quise recorrer la calle Montgallet, muy famosa por la cantidad de tiendas de productos informáticos que se instalaron allí. Y la verdad es que no se ven muchos comercios de otros tipos. Pero bajo un rayo de sol casi primaveral, la calle tiene buena pinta y bastante vidilla.

Al llegar a la avenida Daumesnil, se ven comercios más variados, entre los cuales uno de los almacenes de bricolaje que me gustan.
¡No pude resistir!

24/02/2019

Explorando el distrito XII

Esta semana tuvimos un tiempo casi primaveral, ideal para seguir explorando París. Tenía ganas de descubrir estas calles que diviso desde el tren que me lleva a la estación de Bercy, escogí varias calles del distrito XII.

Muy cerca de la Porte Dorée, descubrí una pequeña calle tranquila en donde todavía existen algunos pabellones de otros siglos. Si no tienen el encanto de “la campagne à Paris”, tienen buena pinta y con gusto pasaría algunas temporadas por aquí.

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Luego seguí rumbo a la calle de Charenton. Desde la acera no se ve el espacio dedicado a los carriles, pero se imagina fácilmente el amplio espacio que se abre para los que viven en las plantas altas de algunos edificios. Al entrar en la calle Coriolis, los carriles se vuelven más presentes, así como la sensación de espacio. Pero pronto desaparece al bajar rumbo a la calle Proudhon.
Luego, al seguir por la calle del Charolais, uno descubre un proyecto de creación de nuevas construcciones en un espacio liberado por la sociedad de ferrocarriles, justo al lado de la estación de Lyon. De momento, en esta calle dedicada a Jorge Semprún, los edificios se hallan exclusivamente en la acera norte. Pero imagino que pronto seguirán construyendo y la calle ya comunica el conservatorio municipal Paul Dukas.
Al salir de esta zona, uno llega al viaducto de los artes en donde no faltan los escaparates siempre interesantes.

En otro día pasé de nuevo par la calle Proudhon, pero esta vez seguí por el túnel que permite a los coches, las bicis y los peatones de pasar por debajo de los carriles que llevan a las estaciones de Bercy y de Lyon. Este espacio fue reformado a partir del proyecto de dos alumnas de le prestigiosa escuela Boulle, y la verdad es que no se siente inseguridad al cruzarlo.

Una nueva sesión de exploración me dio la oportunidad de entrar a hurtadillas en el square Georges Contenot por la calle Claude Decaen. Este conjunto de vías privadas se halla en medio de une manzana y comunica cuatro torres de 12 plantas, construidas en medio de un gran jardín arbolado. Las torres tienen una forma especial que permite proporcionar pisos con orientaciones opuestas. Se trata de viviendas sociales, pero con un montón de detalles que mejoran la vida como el huerto compartido.

Justo al lado de este conjunto, también descubrí un pequeño callejón sin salida con casitas de dos o tres plantas. No sé cuanto tiempo resistirá a la presión de los promotores inmobiliarios.
Lo cierto es que tendré que pasar horas caminando para seguir descubriendo este distrito.

20/01/2019

Joan Miró en París

Llevaba siglos sin visitar alguna de las numerosas exposiciones disponibles en la ciudad de las luces. Mis amigos jubilados suelen darse citas entre semana y como no sé cuándo puedo escaparme de la oficina, renunciaron a convocarme. Y yo tampoco escudriño el programa de las exposiciones para escoger las que podrían interesarme y visitarlas por mi cuenta.

Resulta que uno de mis amigos quiso hacerme un regalo de cumpleaños y compró dos entradas para la exposición dedicada a Joan Miró en el Gran palacio, el domingo a las quince.
Confieso que me asusté un poco cuando vi la fecha, la hora y las estadísticas sobre las horas de frecuentación de la exposición. Pero allí estuvimos y pude estudiar la organización de las colas.

No sirve llegar con más de quince minutos de antelación porque la cola de tu horario todavía no existe. Cuando llega la hora menos quince minutos, te orientan hacia una cola mientras acaban de dejar entrar a los de la cola del horario anterior, por grupos de mas o menos diez personas.

Yo formaba parte del segundo grupo que entró y tras pasar por el control de seguridad y el control de los billetes, pude acceder al espacio de exposición.

Me asombraron las obras presentadas en las primeras salas, muy inspiradas por el fauvismo. Pero pronto encontré obras que más me gustan y sacar algunas fotos para recordar este momento.

Curiosamente, a pesar de la gran cantidad de personas presentes en las salas, siempre pude mirar las obras que me interesaban sin interferencias visuales con otras personas. Por cierto, en la sala dedicada a los cuadros azul, había un banco para sentarse, pero no permitía apreciar las obras.

Si no encontré el original de la imagen que cuelga encima de mis sueños, varias obras me recordaron la visita que hice, en el pasado siglo, en la fundació Joan Miró de Barcelona. Tendré que volver allí...

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Después de dos horas de visita, pasamos por la librería del museo en donde mi amigo completó el regalo de cumpleaños con el catalogo de la exposición y dos imanes que ahora adornan mi nevera.

4/11/2018

De tiendas y trenes

Hoy se acaban las vacaciones de Todos los santos.
En mi instituto preferido, casi tod@s l@s madres y padres tomaron una de las dos semanas, con una preferencia por la segunda y su puente de cuatro días. En la oficina apenas quedaba un tercio de la plantilla, pero no nos maltrataron. Yo aproveché estos días para marcharme temprano e ir de tiendas en el centro de París.

Ya pasaron casi tres años después de los atentados de 2015, pero la gente ya olvidó este momento dramático y ya deja rienda suelta a sus ansias consumistas.
Yo me atreví a visitar varias tiendas, en las partes subterráneas del Forum des Halles, en busca de unas gafas nuevas y me impresionó la cantidad de gente que pasea por esta zona. Por cierto, se acercan las fiestas de navidades y son muchos los que ya están buscando ideas de regalos o detalles para decorar las casas. Pero también noté que muchas personas tenían una bolsa de compras...

También quise pasar por la Fnac, pero con tanta gente el sitio me pareció agobiante y pronto me escapé.

A pesar de todo, el hecho de poder ver el cielo o la silueta de la iglesia Saint Eustache desde algunas partes de las plantas bajas me pareció realmente agradable. Pero no sé si merecía el precio pagado por las obras...

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Aproveché otro atardecer para visitar la tienda de bricolaje que se halla al lado de Beaubourg. Aquí también había mucha gente en busca de soluciones para decorar su casa. Yo compré una cortina térmica aislante porque ya llegó el frío y no tengo dinero para pagar una puerta nueva.

El miércoles por la noche, los siete vagones del tren rumbo a Borgoña estaban repletos.
Esta noche yo y mi gatita descubrimos que nuestro asiento estaba en un vagón que no existía en el tren, encontramos un rinconcito y sobrevivimos a la ola de gente saliendo de los nueve vagones y caminando rumbo a la estación de metro.
¡Vaya vida de locos!

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