Caminando por París con Caol

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26/11/2017

Los jardines del Sur de París

Mientras pasas por zonas sin tiendas, caminar es una manera de divertirse muy económica, perfecta cuando andas justo de dinero. Y en este plan, la exploración del sendero 2024 me viene de maravilla.

A partir de la plaza de puro hormigón des Olympiades, la senda pasa por zonas ajardinadas.
El parque Beaudricourt destaca por la presencia de un arroyo. El parque Samuel Beckett proporciona un respiro al pie de las torres de la zona. El parque Joan Miro, sus desniveles y su pasarela sorprende por su diseño realmente acertado.
Luego es preciso enfrentar el caos automóvil de la puerta de Italia antes de entrar en el parque Robert Bajac y de descubrir una pandilla de pájaros verdes, una decena de cotorras de Kramer.

A continuación, la senda pasa por el parque Kellermann. Después del edículo de entrada, muy típico de los anos 30, la parte superior del parque tiene el aspecto de un jardín a la francesa. Desde el extremo sur de esta parte, uno descubre otro nivel más abajo, con un estanque circular y busca las escaleras laterales para llegar a este espacio. Luego es preciso seguir por otros caminos para llegar a la zona inferior del parque, menos cuadriculada, en donde otro estanque evoca el antiguo cauce del rio Bièvre. Desgraciadamente como esta parte bordea el periférico, el rumor del tráfico automóvil es muy perceptible.

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Al salir de este parque, la senda pasa al lado del Cementerio de Gentilly. Luego es preciso entrar en el pequeño parque Jean Claude Nicolas Forestier para llegar al estadio Charlety, muy interesante en el plan arquitectónico.

Luego dejamos el distrito XIII para entrar en el distrito XIV y la Ciudad internacional universitaria.
Nada más penetrar en este recinto, la señalización de la senda casi desaparece y es preciso improvisar a partir de las escasas indicaciones del libreto. Sin embargo, queda evidente que la Ciudad internacional es un espacio muy peculiar. Los cuarenta edificios que albergan estudiantes proporcionan contrastes arquitectónicos, así como diversidad cultural y artística. Además, el parque regala un espacio muy agradable para hacer deporte, pasear o simplemente pasar un momento.
Pensé que el recinto merecía varias visitas con enfoques diferentes y eso apunté en la larga lista de las cosas que tengo que hacer un día...

Me costó bastante encontrar por donde seguía la senda pero caminando rumbo al Oeste, encontré una de las preciosas marcas y así fue como llegué a la puerta de Orleans y abandoné la senda para volver en metro.
Continuará

19/11/2017

Explorando el sureste de París

Esta semana tocaba seguir por la senda 2024 a partir de la puerta de Charenton.
El primer tramo sigue el bulevar Poniatowski y allí estamos muy lejos de la ciudad glamurosa que celebran las oficinas de turismo. Carriles de la estación de Lyon, almacenes e instalaciones industriales de todas clases, en estas márgenes inhabitadas, el peatón es una anomalía, pero el fotógrafo puede divertirse.
Después de recorrer medio kilómetro en este universo inhospitalario, uno descubre una pasarela a mano derecha y como lleva las marcas del sendero, se atreve a abandonar el bulevar.

Este nuevo tramo bordea una zona de depósitos. Regala una bonita vista hacia la orilla izquierda del Sena y se acaba al pie del edificio privado más grande de París (350 metros de largo y 80 de ancho).
A continuación, la senda pasa por la terraza del parque de Bercy. A mano derecha, los árboles lucían sus colores otoñales, a mano izquierda la Gran biblioteca invitaba a cruzar el rio por la pasarela Simone de Beauvoir.

Abandoné el camino para entrar en la Gran biblioteca. No tenía ganas de visitar la exposición del momento o de entrar en las salas de lectura, pero con gusto recorrí las galerías que dan la vuelta del jardín interior, descubriendo, de paso, varios espacios de acceso libre regalados a los visitantes y los globos de Louis XIV.

Nada más salir, es preciso ir rumbo al Este antes de pasar al lado de las antiguas instalaciones frigoríficas de Paris que ahora albergan talleres de artistas. Desgraciadamente este sitio se puede visitar exclusivamente cuando hay jornadas puertas abiertas.
De paso admiré las fuentes Wallace de esta zona, pintadas de rosa o de amarillo y a continuación, descubrí el jardín que bordea la calle Marguerite Duras y su pasarela.

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La senda sigue zigzagueando por calles anodinas de viviendas sin tiendas. Pero se olvida esta sensación al descubrir el pequeño pasaje Bourgoin y sus casitas de otros tiempos.
Y para confirmar que París es una tierra de contraste, esta etapa de la senda acaba en la plaza des Olympiades, espacio de puro hormigón al pie de las torres de Chinatown.
Pero eso ya sería otra historia...

12/11/2017

El bosque del Este...

Seguí con la senda 2024 a partir de la Puerta Dorée.
En este punto, el museo dedicado a las zonas ultramarinas de Francia fue reformado en 2005 y ahora alberga un museo de la historia de la inmigración. Forma parte de la larga lista de los sitios que tengo que visitar, pero ese día preferí aprovechar un rayo de sol otoñal y entré en el bosque de Vincennes.

En esta parte, el lago Dausmenil y sus dos islas constituyen el principal centro de atracción.
Si quieres gastar dinero y energía puedes alquilar una barca y remar para pasear alrededor de las islas. Y si no tienes ni un duro, siempre queda la posibilidad de seguir caminando por el sendero que da la vuelta del lago.

De paso, se pueden admirar cisnes, patos y barnaclas canadienses. Y si llevas un trozo de pan, se acercan sin miedo.

Al extremo este de las islas, se puede admirar el templo de Vesta, edículo imprescindible para cualquier parque romántico. Más lejos se divisa la roca artificial del zoo.

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Luego aparece una pasarela que da acceso a las islas, pero dejé esta visita para otro día.
Seguí en busca de una pagoda construida para la exposición universal de 1931, y que ahora alberga un templo búdico, pero su recinto estaba cerrado y desde fuera el edificio no se veía bien.

En la orilla del lago, crucé muchos grupitos caminando tranquilamente para digerir el almuerzo de los domingos, pero también noté padres jugando con sus niños, dueños de perros, y propietarios de maquetas de barcos de mando remoto.
Con casi mil hectáreas, este parque tiene espacios para todos.

Yo abandoné la orilla del lago y me acerqué del espacio en donde suelen instalar la “Foire du Trône” o el circo del momento. Cuando pasé, se oía el rumor de una función circense...

Salí de este pulmón verde de la capital gala con una lista de cosas por hacer un día...
Desgraciadamente, un chubasco me quitó las ganas de seguir caminando y preferí viajar con el tranvía rumbo a la puerta de Orleans.
Continuará...