Caminando por París con Caol

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4/07/2010

¡Ya llegó el verano!

Resultó bastante difícil volver a la oficina cuando el tiempo empezaba a instalar el verano en las mentes y en la calle. Pero superé la prueba y tras constatar el nivel de cansancio de algunos e invitarles a tomarse unos días, me readapté al ritmo de siempre.

El martes por la noche descubrí el teatro del gimnasio en donde una compañía gay, les caramels fous, presentaba un estupendo espectáculo de music hall. Los actores de la compañía se entusiasmaban por su papel y su alegría resultó contagiosa para los espectadores. En resumen, fue una noche muy agradable.

El jueves tocó un calor aplastante y al salir de la oficina caminé rumbo a la heladería de Raimo para comprobar como va con los nuevos dueños. Y la verdad es que los sabores que probé me parecieron tan ricos como siempre.
Seguí hasta el patio Saint-Emilion en donde constaté varios cambios entre las tiendas. Lo que más me asombró fue la cantidad de locales cerrados y de remodelaciones en proceso. Pero sin embargo noté que las terrazas permanecían requete concurridas con gente celebrando de cierta manera el atardecer.
Pero no es un ambiente que aprecio mucho así que me escapé volando rumbo a la estación de Lyon.

Tras un viernes de pesadilla esperando la lluvia, llegó el primer fin de semana de julio, reuniendo varias características particulares.
Para empezar coincidió con la primera ráfaga de salidas de vacaciones y tras enfrentar varias centenas de kilómetros de atascos ya se marcharon muchos parisinos.
Luego también se trataba del primer fin de semana de las rebajas veraniegas y el domingo, una cantidad increíble de tiendas estaba abierta.
Y para completar el panorama, el municipio de París organizó el sábado en varios distritos un gran juego tipo caza de tesoros y la comunidad india desfiló desde la rotunda de la Villette rumbo a la plaza de los inocentes con el carro de Jagannath.

Si el sábado me quedé en mi barrio, el domingo exploré caminando varias partes del centro de París y ya se notaba el ambiente veraniego que tanto aprecio.
¡A ver cuando instalan París Playa!

25/04/2010

Dolce vita en la orilla izquierda...

Tras el delirio de los tacones de aguja, el viernes volvimos a un asunto más práctico: encontrar zapatos admitiendo suelas ortopédicas y bastante elegantes para una boda.
¡Me encantan los desafios!
La busqueda pasaba por una pequeña tienda del distrito 14 en donde la dueña, magnífica mujer que luce estupendamente sus kilos sobrantes, te atiende con paciencia y gentileza y te ayuda a encontrar LA solución.
Cuando llegamos, la tienda todavía estaba cerrada y no hubo otro remedio que instalarnos en la terraza soleada más cercana. (sé que ya compadecéis) Eso nos dio la oportunidad de disfrutar del ritmo tan peculiar que se nota alrededor del cementerio de Montparnasse y de contemplar varios edificios realmente interesante.

Tras este preámbulo relajante, escoger los zapatos resultó evidente y pudimos seguir callejeando rumbo al Sena.

El recorrido empezó por el arbolado bulevar Raspail y su colección de hoteles acogedores. Luego la acera soleada del bulevar del Montparnasse nos llevó a la calle de Rennes en donde pudimos escudriñar metódicamente todos los escaparates y constatar que sólo falta un rayo de sol para que los parisinos invaden las calles.
Luego continuamos por la calle Bonaparte rumbo al Sena y seguimos la orilla del Sena hasta el Puente Nuevo que nos llevó a la orilla derecha y a nuestras líneas de transportes respectivas.

Al día siguiente tocaba volver a la orilla izquierda para probar otra vez el último invento de Pierre Hermé con el cómplice adecuado.
Y tras esta primera étapa, fuimos a visitar un salón de té escondido en uno de los pasajes del distrito 6.
Conozco la existencia de este sitio desde mucho tiempo pero nunca me había parado para probar lo que proponen y como no había espacio en la terraza, visité el interior de este curioso espacio cuyos grandes ventanales evocan los talleres de artistas.
Ayer sólo probé el chocolate vienés pero lo apunto sin pensarlo ni un minuto entre los mejores de París. Y según parece hay otras cosas que merecen unas pruebas extras...
Pero eso será en otra ocasión.

29/06/2008

Buena intención número 26: superar la prueba de pasar una semana sin comer ni siquiera un pastel

Al apuntar esta meta en mi lista de buenas intenciones, ya imaginaba que resultaría sumamente difícil alcanzarla. Y la verdad es que desde el principio del año, nunca conseguí pasar más de siete días sin comer ni siquiera un pastel.

Desde el pastelito supuestamente energético antés de hacer deporte, rumbo al pastel antidepresivo para suavizar momentos de tensiones, pasando por las tremendas tentaciones del señor Pierre Hermé... siempre tropecé.

Pero hoy, por fín, superé la prueba.

La verdad es que aproveché circunstancias muy favorables: llevo ya siete días veraneando en una casa rural perdida en el monte y el pastelero más cercano se halla a una decena de kilometros...
Total tuve que encontrar otro supletorio y... me contaron que en la misma aldea hay un pastor que fabrica el queso de cabra local que se llama pélardon...

No sé si será una alternativa dietética muy positiva pero por lo menos podré aguantar unos días extras sin pasteles.

7/02/2008

Los pasteles de Sadaharu Aoki

El recorrido del miercoles pasó justo delante de la pastelería de Sadaharu Aoki. No quedaba más remedio que extraviarse un rato para probar sus pasteles.

Aunque la tienda sea pequeña, dispone de tres mesitas en donde uno puedo instalarse para una degustación en el mismo sitio. Total, escogimos cuatro pasteles para dos y pudimos entablar el estudio...

Empezamos por la tarta de caramelo salado (pastaflora, caramelo de sal de guérande, crema de chocolate con leche) y fue realmente un agradable descubrimiento.

Seguimos con el Chocolat Praline (bizcocho de chocolate, bizcocho de almendras, hojaldre de praliné, crema de praliné, crema de chocolate con leche) y este pastel nos decepcionó. Queda claro que no son sabores muy originales pero por el precio esperábamos algo más refinado.

El siguiente fue la tarta de limón (pastaflora, crema de limón, hojaldre de praliné) y el resultado nos pareció digno de los mejores pasteleros. Pero por conocer la tarta de limón de Pierre Hermé, no le otorgamos el premio.

Acabamos por el Citron Praliné (macarrón de limón, crema de chocolate blanco con limón, hojaldre de praliné) y fue de nuevo una grata sorpresa a la vez por el sabor y por la composición.

Al final me marché de la tienda con la sensación que tendré que hacer otra sesión de degustación, para probar los pasteles a base de te verde o de macha...

¡Golosos de todos los países, uníos!

9/12/2007

La pregunta del día

macarrón mogador: bizcocho macarrón de chocolate, ganache de chocolate con leche y maracuja, piña asada, chantilly de chocolate con leche y maracuja.

infinitamente vainilla: pastaflora, ganache y crema de mascarpone perfumado con vainilla, bizcocho empapado con jugo de vainilla.

francamente chocolate: bizcocho suave de chocolate, crema untuosa de chocolate, mousse de chocolate, crujiente de chocolate.

ispahan: bizcocho macarrón de rosa, crema de pétalos de rosa, frambuesas enteras y lichis.

café como una tarta de café: pastaflora, ganache y chantilly de café, bizcocho empapado de café.

celeste: bizcocho empapado de zumo de maracuja, compota de ruibarbo y fresas, pastaflora, crema ligera de cream-cheese.

Esas son las descripciones de los dulces de Navidad de Pierre Hermé y la verdad es que resulta difícil elegir. Pero despues de bien pensarlo escogí una para Nochebuena, otra para Nochevieja e hice el pedido.
¡Por lo menos tengo un problema resuelto!

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