Caminando por París con Caol

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30/10/2016

El circo Romanès

El circo Romanès forma parte del paisaje parisino.
Años atrás, estaba instalado en una parcela desocupada cerca de la plaza de Clichy. Tuvo que marcharse cuando empezaron el programa de construcción en esta manzana y pasaron unos meses cerca de la puerta de Champerret en el distrito XVII.

En junio de 2014, el municipio de París otorgó al circo un permiso de instalación de 36 meses, en un pequeño parque que se halla cerca de la Porte Maillot y, desgraciadamente, en el territorio del muy selecto distrito XVI.

En junio de 2015 fue cuando el circo Romanès se instaló en este sitio y entonces tuvieron que enfrentar problemas de todas clases.

Para empezar, personas mal intencionadas entraron en el campamento. Quebraron ventanas y puertas, destrozaron la conexión de red y estropearon varios cables eléctricos. Otros “visitantes” robaron trajes, fotos e instrumentos de música...

Luego, varias asociaciones de este barrio armaron acción en justicia para conseguir la expulsión del circo. Y no faltan los abogados para ayudar estas asociaciones.

Y como si fuera poco, el grupo enfrenta diariamente señales de racismo ordinario. Así una habitante se quejaba de que ya no se veían gatos en el vecindario porque los cíngaros suelen comerlos...
Doña Romanès no se dejó impresionar: armó una petición para apoyar el circo y consiguió 16000 firmas entre las cuales una lista impresionante de artistas y políticos.

Pero eso no ayudó a preparar el nuevo espectáculo. El circo empezó a tener dificultades financieras y armaron una colecta en internet para conseguir el dinero necesario para seguir adelante.

Ni firmé la petición, ni participé a la colecta. Pero esta tarde caminé rumbo al distrito XVI para asistir al espectáculo.

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Por una veintena de euros pude ver una función de bailarinas, malabaristas y acróbatas con orquestra incluido, durante hora y media. Fue una generosa perfusión de alegría.
Cuando se acabó, pudimos comprar uno de los libros de Alexandre Romanès, titulado “un pueblo de paseantes” y publicado por el prestigioso editor Gallimard.
Así que quedó claro que había más cultura y más inteligencia dentro del circo que en su vecindario.

Para los que pasan por París, aquí dejo la dirección de la página del circo.

10/07/2016

Eurocopa

Mientras toda la atención de los europeos se centra en la eurocopa, los refugiados siguen llegando a París. La policía desalojó a los que se instalaron debajo de la línea de metro número 2, y luego a los que estabán al lado de la calle Pajol. Pero al día siguiente surge un campamento nuevo.
Esta semana constaté que la instalación debajo del metro Jaures ya no podía acoger a más gente y los últimos que llegaron se instalaron en la acera del bulevar de la Villette.
En los distritos más céntricos, se ven cada día más mujeres sentadas en la acera con sus niños, esperando ayuda. Algunas familias enseñan un cartel diciendo que son sirios y que están huyendo de la guerra.
Lo cierto es que resulta muy complicado encontrar soluciones para todas estas personas.

¡Por suerte tenemos la Eurocopa !
El pasado jueves, pasé la noche ventanas abiertas para escuchar lo que contaba la calle del partido de Francia contra Alemania. En frente de mi casa, había un balcón decorado para la ocasión.

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Tras 45 minutos de alegría se escuchó un inmenso clamor de alegría. Y volvió a ocurrir un poco más tarde.
Luego sentí que la calle ya no prestaba la misma atención al partido. La gente empezaba a beber y a hablar, mirando de vez en cuando si el equipo galo seguía controlando la situación.
Cuando llegó la hora del fin del partido, oí varias protestas porque los equipos seguían jugando. Pero cuando llegó el pitazo final, todos empezaron a celebrar la victoria contra el equipo que más temen los galos.
Cantos, bocinas, paseos por la ciudad rumbo a los Campos Eliseos... no sé a que hora se acabó la fiesta.

Hoy llegó el día de la final y la calle me dejó pensar que los espectadores sufrían.
Se escuchó un leve clamor de alegría y así fue como supe que había un gol de Portugal.
Imagino que la comunidad portuguesa celebrara esta victoria paseando por los Campos Eliseos :-)
Lo bueno es que la derrota gala permite volver rapidamente a la situación económica. Como bien dice uno de mis amigos, mañana volveremos a protestar contra la nueva ley del trabajo y el estado de emergencia.

29/05/2016

Mercadillos y manifestaciones de temporada...

El mes de mayo suele regalarnos una temperatura suave con poca lluvia y son muchas las asociaciones que aprovechan este tiempo para organizar mercadillos de barrio. De momento los de los sábados tuvieron suerte y los de los domingos tuvieron que aguantar aguaceros...

Ayer tuvimos un día relativamente soleado y pasé por el mercado instalado en las aceras de la calle Custine.
La gente que vive en esta zona forma parte de las clases bastante acomodadas y el mercadillo atrae a muchos vendedores. Al recorrer la calle, ida y vuelta, noté varios objetos que podrían proponer en algunas tiendas de antigüedades. Pero resistí a todas las tentaciones.

En la calle Pierre Budin, las madres de alumnos organizaban otro mercadillo para favorecer la rotación de las prendas de niños entre las familias. Si yo no pasé por esta calle, sé que una de mis amigas esperaba esta fecha para comprar prendas más grandes para su último niño.

Al atardecer, una batucada dio la vuelta de mi barrio para anunciar la comida organizada por otra asociación en la calle de Laghouat para el vecindario. A pesar del riezgo de lluvia, unas cien personas participaron a este acontecimiento.

Esta mañana tocaba apoyar a los valientes que participaron a la “carrera de la goutte d’or”. Cinco pasos al pie de mi casa y diez kilómetros para los adultos, dos pasos y 4 kilómetros para los adolescentes... Pero el momento que más me alegró fue el paso de los niños, acompañados por algunos adultos, y sobre todo esta niñita que participó a la carrera en los hombros de su padre. :-)

Yo aproveché un claro para visitar el mercadillo del barrio Amiraux-Simplon.
En esta zona muy popular, no hay muchas tiendas y cuando pasé por allí unos días atrás, las calles me parecieron algo dormidas.
Hoy, a pesar de la lluvia, había más vidilla. Vi cosas de todas clases y de precios muy baratos. Y compré una conga africana por 5 euros y un collar por un euro extra :-)

Y para bien acabar con este domingo, descubrí un pequeño teatro en el distrito 19 en donde un grupo de chicas muy tónicas presentó un espectáculo chispeante.
Necesito una semana de trabajo para recuperar :-)

21/12/2014

Última semana sin fiesta

A pesar de llevar ya muchos años en París, todavía hay salas de espectáculos que no conozco. Esta semana tocaba descubrir Bobino, calle de la Gaîté, justo al lado de Montparnasse.

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El sitio fue creado al final del siglo 19 y albergó a lo largo del siglo 20 a los artistas más importantes de la canción francesa. Reconstruido en 1985, reformado en 2010, Bobino propone actuaciones en solitario, conciertos y espectáculos musicales.
Yo me dejé atrapar por el cartel de un espectáculo de los Chicos Mambo, titulado Tutu y quise verlo.
Esta nueva creación coreográfica de Philippe Lafeuille pone en escena a seis bailarines y un espectro negro con cámara. En una veintena de secuencias, aprovechan su impresionante maestría para proponer parodias divertidísimas del ballet clásico, de la danza deportiva o contemporánea... Me encantaron los vestidos pero lo que realmente me impresionó fue ver como estos hombres, disfrazados de mujer, se apropiaban modales femeninos. Me partí de risa en varias ocasiones y eso me llenó de energía positiva :-)

Al día siguiente noté un cartel publicitario anunciando, en un barrio desfavorecido del noreste parisino, que el Papá Noel estaba en la margen izquierda... Por suerte algunas asociaciones organizaron una sesión especial en el cinema Louxor para los niños que no visita el hombre rojo.

El sábado, todos los almacenes parisinos estaban a tope de clientes en busca de algunos regalos. Yo conseguí vender (por medio de un sitio de segunda mano), una jarra de Gien a una compradora en busca de regalos baratos. (Sólo quedan una decena de jarras en casa...).

Y hoy, cuando salí de casa, noté en el metro una cantidad increíble de gente con maletas. Muchos parisinos se marchan de la capital para celebrar la Navidad con su familia y la mayoría viaja en tren.
Yo pasaré unos días en mi refugio de Borgoña.
¡Hasta pronto!

7/12/2014

Experimentos...

Unos conocidos me embarcaron en una aventura inédita.
Resulta que un maestro del canto difónico anunció en facebook que daba un concierto en un apartamento parisino. Mis conocidos se enteraron, se apuntaron y me invitaron a acompañarles. La idea me pareció divertida y acepté.
Después de apuntarse, recibieron la dirección del sitio del concierto, en el distrito 13, muy cerca de la Gran Biblioteca. Yo ya imaginaba un taller de artista o un gran estudio, pero cuando llegamos, constatamos que se trataba de uno de esos edificios ordinarios construidos cuando renovaron esta zona de París.
Cuando tocamos al timbre, nos invitaron a esperar un rato en la calle porque no estaban listos. Lo bueno fue que así pudimos descubrir a los demás espectadores y esperar con más serenidad. Finalmente apareció alguien que abrió la puerta y nos invitó a subir a la tercera planta. Nada más llegar, tuvimos que descalzarnos y dejar los zapatos en el pasillo, antes de pagar y entrar en el sitio.
Descubrimos un cuarto de 8 por 4 con una cantidad limitada de asientos y en donde los músicos ya estaban sentados en el suelo. Acoger a la treintena de espectadores necesitó casi media hora y a las 19h30 fue cuando el maestro empezó a cantar, acompañado por una flauta tibetana y un tambor turco. La verdad es que este tipo de música es muy relajante así que si no supe apreciar el arte del maestro, por lo menos logré olvidar las pesadillas del día.
45 minutos más tarde, el maestro consideró que como concierto, ya era suficiente, y dedicó el resto de la sesión a una lección bastante esotérica sobre el arte de la respiración y los sonidos, con ejercicios incluidos. Y a las 21 declaró la sesión acabada.
En el fondo no fue un momento desagradable pero tuvimos la sensación irritante de que nos habían estafado : ni se trataba de un concierto (como lo anunciaban) ni merecía la pena pagar 25€ cada uno para eso.
En fin... Ese debe ser el precio de nuestra curiosidad...

Otro momento diferente ocurrió en el metro, cuando un hombre empezó a declamar poesías de Baudelaire y Hugo. Pocas personas conocían estos textos y el hombre, muy teatral, consiguió una buena cosecha de sonrisas.

Más tarde, en el cine de mi barrio, tocaba ver una película de Abdelkrim Balhoul, titulada « Té de menta ». Cuenta las andazas de un joven argelino que lleva ya varios años viviendo de truquillos, cuando su madre viene a visitarle. La historia es sencilla pero la película regala varias imágenes del barrio de la Goutte d’or en 1984. Al día siguiente, pasé por la calle que había indentificado, encontré la placa del médico, la puerta del edificio y la parte de la iglesia de Saint Bernard que uno puede ver en la película.
Finalmente, pocas cosas cambiaron...

Mientras tanto, los porteros de mi edificio instalaban la decoración navideña.

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Espero que os guste :-)

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