Caminando por París con Caol

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18/11/2018

Momentos

Después de la celebración del armisticio de noviembre de 1918, tocó recordar los atentados de noviembre de 2015 y como la mayoría de los acontecimientos ocurrieron en el distrito XI, a las ocho de la mañana, cerraron el acceso al bulevar Voltaire. Por suerte mi autobús de siempre me llevó antes del cierre...
Durante la tarde, hubo un momento de emoción cuando un camión compactador de basura provocó una explosión antes de incendiarse. Sobra decir que muchos pensaron que se trataba de nuevo atentado, pero pronto resultó que sólo se trataba de un accidente.

El día siguiente, hice una larga caminata por el bulevar Voltaire, en donde quedaban varias huellas de la celebración, y me paré para mirar la modesta placa que enseña los nombres de las noventa victimas del asalto en la sala de espectáculos.
Luego me fastidió la presentación de las consecuencias, en mi modesto instituto, de la política del presidente galo.
Por suerte, por la noche, la sonrisa de Malika, tan contenta después de haber logrado instalar un programa en su computadora, pagó todos los esfuerzos de la asociación en donde doy clases de informática.

20181116.jpgEl viernes por la noche, caminé rumbo al parque de la Villette, en donde el Circo Plume había instalado su carpa. Cuatro años atrás tuve la suerte de ver el precedente espectáculo y me encantó su poesía.
Unas semanas atrás escuché un programa en la radio y descubrí que la compañía circense estaba preparando su último espectáculo para una última gira de cuatro años. En este programa, los fundadores explicaban que no querían transmitir el circo a unos continuadores porque llevaban años batallando por un precario equilibrio económico y no querían sentirse culpables de un posible fracaso. Confieso que esta manera de cerrar esta aventura de más de treinta años me impresionó y compré enseguida entradas.
Así que el pasado viernes, con gusto me instalé en la fila más alta del circo para admirar este último espectáculo.
Como en el precedente programa, los espectadores están hundidos enseguida en un universo poético por las imágenes y la música. Si no son extraordinarios, los números dejan ver años de trabajo y cuerpos que se cansan poco a poco. Después de casi dos horas de espectáculo viene la hora de la despedida, con una imagen muy conmovedora.
¡Me encantó!

Hoy quise aprovechar un agradable día soleado. Hice otro largo recorrido rumbo al bulevar des Batignolles en donde organizaban un mercadillo y por suerte no encontré muchas tentaciones.

30/10/2016

El circo Romanès

El circo Romanès forma parte del paisaje parisino.
Años atrás, estaba instalado en una parcela desocupada cerca de la plaza de Clichy. Tuvo que marcharse cuando empezaron el programa de construcción en esta manzana y pasaron unos meses cerca de la puerta de Champerret en el distrito XVII.

En junio de 2014, el municipio de París otorgó al circo un permiso de instalación de 36 meses, en un pequeño parque que se halla cerca de la Porte Maillot y, desgraciadamente, en el territorio del muy selecto distrito XVI.

En junio de 2015 fue cuando el circo Romanès se instaló en este sitio y entonces tuvieron que enfrentar problemas de todas clases.

Para empezar, personas mal intencionadas entraron en el campamento. Quebraron ventanas y puertas, destrozaron la conexión de red y estropearon varios cables eléctricos. Otros “visitantes” robaron trajes, fotos e instrumentos de música...

Luego, varias asociaciones de este barrio armaron acción en justicia para conseguir la expulsión del circo. Y no faltan los abogados para ayudar estas asociaciones.

Y como si fuera poco, el grupo enfrenta diariamente señales de racismo ordinario. Así una habitante se quejaba de que ya no se veían gatos en el vecindario porque los cíngaros suelen comerlos...
Doña Romanès no se dejó impresionar: armó una petición para apoyar el circo y consiguió 16000 firmas entre las cuales una lista impresionante de artistas y políticos.

Pero eso no ayudó a preparar el nuevo espectáculo. El circo empezó a tener dificultades financieras y armaron una colecta en internet para conseguir el dinero necesario para seguir adelante.

Ni firmé la petición, ni participé a la colecta. Pero esta tarde caminé rumbo al distrito XVI para asistir al espectáculo.

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Por una veintena de euros pude ver una función de bailarinas, malabaristas y acróbatas con orquestra incluido, durante hora y media. Fue una generosa perfusión de alegría.
Cuando se acabó, pudimos comprar uno de los libros de Alexandre Romanès, titulado “un pueblo de paseantes” y publicado por el prestigioso editor Gallimard.
Así que quedó claro que había más cultura y más inteligencia dentro del circo que en su vecindario.

Para los que pasan por París, aquí dejo la dirección de la página del circo.

10/07/2016

Eurocopa

Mientras toda la atención de los europeos se centra en la eurocopa, los refugiados siguen llegando a París. La policía desalojó a los que se instalaron debajo de la línea de metro número 2, y luego a los que estabán al lado de la calle Pajol. Pero al día siguiente surge un campamento nuevo.
Esta semana constaté que la instalación debajo del metro Jaures ya no podía acoger a más gente y los últimos que llegaron se instalaron en la acera del bulevar de la Villette.
En los distritos más céntricos, se ven cada día más mujeres sentadas en la acera con sus niños, esperando ayuda. Algunas familias enseñan un cartel diciendo que son sirios y que están huyendo de la guerra.
Lo cierto es que resulta muy complicado encontrar soluciones para todas estas personas.

¡Por suerte tenemos la Eurocopa !
El pasado jueves, pasé la noche ventanas abiertas para escuchar lo que contaba la calle del partido de Francia contra Alemania. En frente de mi casa, había un balcón decorado para la ocasión.

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Tras 45 minutos de alegría se escuchó un inmenso clamor de alegría. Y volvió a ocurrir un poco más tarde.
Luego sentí que la calle ya no prestaba la misma atención al partido. La gente empezaba a beber y a hablar, mirando de vez en cuando si el equipo galo seguía controlando la situación.
Cuando llegó la hora del fin del partido, oí varias protestas porque los equipos seguían jugando. Pero cuando llegó el pitazo final, todos empezaron a celebrar la victoria contra el equipo que más temen los galos.
Cantos, bocinas, paseos por la ciudad rumbo a los Campos Eliseos... no sé a que hora se acabó la fiesta.

Hoy llegó el día de la final y la calle me dejó pensar que los espectadores sufrían.
Se escuchó un leve clamor de alegría y así fue como supe que había un gol de Portugal.
Imagino que la comunidad portuguesa celebrara esta victoria paseando por los Campos Eliseos :-)
Lo bueno es que la derrota gala permite volver rapidamente a la situación económica. Como bien dice uno de mis amigos, mañana volveremos a protestar contra la nueva ley del trabajo y el estado de emergencia.

29/05/2016

Mercadillos y manifestaciones de temporada...

El mes de mayo suele regalarnos una temperatura suave con poca lluvia y son muchas las asociaciones que aprovechan este tiempo para organizar mercadillos de barrio. De momento los de los sábados tuvieron suerte y los de los domingos tuvieron que aguantar aguaceros...

Ayer tuvimos un día relativamente soleado y pasé por el mercado instalado en las aceras de la calle Custine.
La gente que vive en esta zona forma parte de las clases bastante acomodadas y el mercadillo atrae a muchos vendedores. Al recorrer la calle, ida y vuelta, noté varios objetos que podrían proponer en algunas tiendas de antigüedades. Pero resistí a todas las tentaciones.

En la calle Pierre Budin, las madres de alumnos organizaban otro mercadillo para favorecer la rotación de las prendas de niños entre las familias. Si yo no pasé por esta calle, sé que una de mis amigas esperaba esta fecha para comprar prendas más grandes para su último niño.

Al atardecer, una batucada dio la vuelta de mi barrio para anunciar la comida organizada por otra asociación en la calle de Laghouat para el vecindario. A pesar del riezgo de lluvia, unas cien personas participaron a este acontecimiento.

Esta mañana tocaba apoyar a los valientes que participaron a la “carrera de la goutte d’or”. Cinco pasos al pie de mi casa y diez kilómetros para los adultos, dos pasos y 4 kilómetros para los adolescentes... Pero el momento que más me alegró fue el paso de los niños, acompañados por algunos adultos, y sobre todo esta niñita que participó a la carrera en los hombros de su padre. :-)

Yo aproveché un claro para visitar el mercadillo del barrio Amiraux-Simplon.
En esta zona muy popular, no hay muchas tiendas y cuando pasé por allí unos días atrás, las calles me parecieron algo dormidas.
Hoy, a pesar de la lluvia, había más vidilla. Vi cosas de todas clases y de precios muy baratos. Y compré una conga africana por 5 euros y un collar por un euro extra :-)

Y para bien acabar con este domingo, descubrí un pequeño teatro en el distrito 19 en donde un grupo de chicas muy tónicas presentó un espectáculo chispeante.
Necesito una semana de trabajo para recuperar :-)

21/12/2014

Última semana sin fiesta

A pesar de llevar ya muchos años en París, todavía hay salas de espectáculos que no conozco. Esta semana tocaba descubrir Bobino, calle de la Gaîté, justo al lado de Montparnasse.

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El sitio fue creado al final del siglo 19 y albergó a lo largo del siglo 20 a los artistas más importantes de la canción francesa. Reconstruido en 1985, reformado en 2010, Bobino propone actuaciones en solitario, conciertos y espectáculos musicales.
Yo me dejé atrapar por el cartel de un espectáculo de los Chicos Mambo, titulado Tutu y quise verlo.
Esta nueva creación coreográfica de Philippe Lafeuille pone en escena a seis bailarines y un espectro negro con cámara. En una veintena de secuencias, aprovechan su impresionante maestría para proponer parodias divertidísimas del ballet clásico, de la danza deportiva o contemporánea... Me encantaron los vestidos pero lo que realmente me impresionó fue ver como estos hombres, disfrazados de mujer, se apropiaban modales femeninos. Me partí de risa en varias ocasiones y eso me llenó de energía positiva :-)

Al día siguiente noté un cartel publicitario anunciando, en un barrio desfavorecido del noreste parisino, que el Papá Noel estaba en la margen izquierda... Por suerte algunas asociaciones organizaron una sesión especial en el cinema Louxor para los niños que no visita el hombre rojo.

El sábado, todos los almacenes parisinos estaban a tope de clientes en busca de algunos regalos. Yo conseguí vender (por medio de un sitio de segunda mano), una jarra de Gien a una compradora en busca de regalos baratos. (Sólo quedan una decena de jarras en casa...).

Y hoy, cuando salí de casa, noté en el metro una cantidad increíble de gente con maletas. Muchos parisinos se marchan de la capital para celebrar la Navidad con su familia y la mayoría viaja en tren.
Yo pasaré unos días en mi refugio de Borgoña.
¡Hasta pronto!

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