¡Algunas semanas te regalan más sorpresas que otras!
El pasado vienes me otorgué un día de fantasía y tras holgazanear un rato en
casa, visité el Museo de la Muñeca.
Es un sitio curioso escondido en un tranquilo callejón sin salida, al lado del
bullicio de Beaubourg. Cuenta unos escasos metros cuadrados en donde unas
cuarenta vitrinas presentan un millar de muñecas.
Si te interesa el tema, igual apreciarás este lugar de otro tiempo pero a mi no
me entusiasmó. La presentación en un espacio tan reducido de esta cantidad de
muñecas no permite ponerlas en valor y los 7€ de la entrada me parecieron
exagerados.
Superé la frustración visitando la tienda de un pastelero que tendré que
presentaros un día y por la noche asistí a mi primer concierto en la ópera
Bastille.
El diseño interior de la ópera y de su gran sala me gustó mucho y los asientos
te dejan bastante espacio para que puedas disfrutar del momento a gusto.
Esa noche tocaban una sinfonía de Shostakovich y la verdad es que escuchar este
tipo de obras en vivo es una gran experiencia (y más si como a mi te gusta la
obra). El director ruso y los solistas estupendos me regalaron un momento
inolvidable y añadí la ópera en la lista de los sitios que tengo que frecuentar
más a menudo.
Tag - cultura
18/01/2009
Muñecas y música
Por caol el 18/01/2009, 10:48
21/12/2008
Sábado en el museo
Por caol el 21/12/2008, 10:32
Es el último fín de semana antes de la celebración de Navidad. Imaginamos la
frenesí de las últimas compras en los almacenes y decidimos dedicar la tarde a
una actividad a destiempo: visitar un museo.
La verdad es que ya llevo unas semanas destacando algunos carteles
publicitarios en el metro y en la calle y resulta que cuando los miré más
detenidamente, constaté que todos se referían a una exposición en el Museo
Maillol. Así que allí fuimos.
Este museo se halla en la muy selecta calle de Grenelle y cuando llegamos no
había mucha gente. En la planta baja una primera sala alberga varias estatuas y
da acceso a la gran sala de las exposiciones temporales.
Aquí estaban casi todas las obras de la vanguardia rusa que quería ver.
Luego, tras esta primera exploración, seguimos la visita en la primera
planta.
Y ya que estábamos allí, subimos hacia la segunda planta en donde presentaban
otra exposición temporal dedicada a Seraphine.
Entre todas las obras expuestas y si aparto la exposición rusa, pocas son las
que realmente me gustaron. Pero aún así me impresionó la calidad de las
iluminaciones.
Todas las obras se beneficiaban de esta cuidadosa instalación pero algunos
cadros ganaban una vida asombrosa.
Acabé esta visita con una impresión curiosa. Comparado con otros sitios, el
museo Maillol no es muy grande y el precio de la entrada me pareció
relativamente caro. Pero la manera de presentar las obras lo compensa de
sobra.
Ahora sólo falta estudiar el programa de las exposiciones y escoger la próxima
visita.
21/09/2008
Días del Patrimonio 2008
Por caol el 21/09/2008, 18:19
Este fín de semana se celebraba el patrimonio y ayer por la noche todas las
noticias señalaban el gran éxito del acontecimiento.
Ayer por la noche fui a pasear por el distrito 2 y la verdad es que me
impresionó la cantidad de gente caminando por la calle con la lista de los
sitios abiertos.
Por un lado me pareció muy positivo que la gente aproveche estos días para
descubrir alguna parte del patrimonio parisino. Pero por otro me pregunté
porque no lo hacían en otra ocasión y pronto surgió el tema económico.
Si apartamos los museos del Municipio de París, cuya entrada es gratuita, en la
mayoría de los museos y monumentos te piden entre 5 y 10 euros para entrar. Y
si vas con una familia, eso se convierte pronto en un gasto inalcanzable.
Yo me quedé aparte de los circuitos oficiales y esta mañana celebré el
acontecimiento a mi manera.
Fui al viejo cementerio del calvario y, como lo imaginaba, estaba abierto al
público. Entonces pude contemplarlo bajo el sol y admirar otra vez el molino
que señala la sepultura de la familia Debray.
¡Pura poesía para superar días agitados!
7/09/2008
El síndrome de París
Por caol el 7/09/2008, 18:25
Mientras las gatas recuperaban de sus proezas cazando las mariposas,
aproveché las vacaciones para ponerme al día mirando la televisión y me
interesó particularmente un programa dedicado al Síndrome de
París.
Según el reportaje, se trata de una forma de depresión, a veces bastante grave,
que ocurre exclusivamente entre los japoneses que pasan una temporada en
París.
Se explicaría por el choque experimentado al constatar el desfase entre el
París Glamour de los cuentos y la realidad cotidiana de la capital y
concerniría una centena de personas cada año.
Al descubrir este síndrome, prescindiendo de lado el auténtico sufrimiento de
las víctimas, uno vacila entre risa e incredulidad.
Risa porque todos los hechos presentados como inaguantables resultan
tremendamente anódinos.
El camarero que NO te mira en el café, la dependiente que NO te atiende, ...
eso forma parte del cotidiano de cualquier parisino.
Incredulidad porque resulta difícil imaginar que uno crea a pies juntillas que
París se parece a la película de Amelie Poulain.
Pero al pensarlo un poco más surge cierta perplejidad.
Yo todavía recuerdo lo que me contó una conocida de su estancia en Japón y si
superó la prueba, son muchos los detalles cotidianos que la dejaron
flipada.
Todo eso me anima a seguir hablando también de la parte oscura de la Ciudad de
las Luces...
13/07/2008
¡Ya se marcharon!
Por caol el 13/07/2008, 17:11
Dicen que ayer a las 12, contaban 509 kilometros de atascos en las
carreteras de Francia. Yo andaba de compras por el barrio así que no pude
constatarlo ni en directo ni en la televisión.
Lo que sí constaté es que esta mañana quedaban mesas libres en la terraza de
los domingos y en la calle del mercado varios almacenes ya estaban cerrados por
vacaciones.
Ahora tocaría preparar la fiesta nacional pero ni me gustan los petardos, ni me
atraen los bailes de los bomberos. Así que me conformaré con la letra de la
canción de Georges Brassens muy bien adaptada por Paco Ibanez:
Cuando la fiesta nacional
yo me quedo en la cama igual,
que la música militar
nunca me supo levantar,
en el mundo pues no hay mayor pecado
que el de no seguir al abanderado,
no, a la gente no gusta que
uno tenga su propia fe,
todos me muestran con el dedo,
salvo los mancos, quiero y no puedo.
« registros anteriores - página 1 de 2