Caminando por París con Caol

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30/05/2010

Dolce vita a la parisina

Esta semana quise probar la dolce vita a la parisina e hice un picnic al lado del canal Saint-Martin.

Tras preparar las provisiones, el primer problema fue encontrar un sitio en donde instalarme. A las 19h30 la orilla izquierda , todavía soleada, ya estaba a tope de gente. La orilla derecha parecía más tranquila pero finalmente me paré en el centro de una pasarela por donde no pasa mucha gente ya que está justo al lado de un puente y que, puesto a cruzar el canal, mejor hacerlo sin escaleras.

Al rato tenía un grupo a mano izquierda, otro a mano derecha, y resultaba casi imposible marcharse sin pisar el espacio de los vecinos. Por suerte el cómplice del día no tenía prisa y pasamos un ratito comparando las elecciones alimenticias de cada grupito.

Yo privilegié la sencillez: jamón, queso, pan, tomates, nectarinas, clementinas, manzanas y whisky. (admito que lo del whisky puede despistar pero si preciso que se trataba de Caol Ila, supongo que resultará más comprensible)
Las de mano izquierda, solo chicas, llevaban un surtido asombroso con patatas fritas, gofres de chocolate, coca light y vodka. Eso no daba para mucho y poco despues de las 22, se marcharon.
A mano derecha parecía más normalito con problemas tan complicados como lavar los tomates con agua mineral y debates relativamente variados.

La verdad es que pasamos un momento muy agradable y si no fuera por el programa del día siguiente, con gusto hubieramos acabado la botella.

saint-martin.jpg

El sábado fue otro cantar ya que tocaba conmemorar la Comuna de París al pie de la pared de los federados, en el cementerio del Père Lachaise.
Ya asistí a esta celebración un par de veces pero este año destacaba la presencia de una importante delegación española y de algunos ancianos de las brigadas internacionales. Si no cantaron todas las coplas de la Internacional, se escucharon trocitos de "¡Ay, Carmela!" o de "Bella ciao" antes de recorrer una parte del cementerio para pasar por las tumbas de varios camaradas.
Lo más conmovedor fue la emoción de estos ancianos desde sus sillas de ruedas a la hora de recogerse delante de algunas tumbas.
Quedaba claro que para ellos, el recuerdo siempre está presente.

Yo me marché de puntillas pero con la idea que mientras quedan gente así podemos esperar que mejoren las cosas.

18/01/2009

Muñecas y música

¡Algunas semanas te regalan más sorpresas que otras!

El pasado vienes me otorgué un día de fantasía y tras holgazanear un rato en casa, visité el Museo de la Muñeca.
Es un sitio curioso escondido en un tranquilo callejón sin salida, al lado del bullicio de Beaubourg. Cuenta unos escasos metros cuadrados en donde unas cuarenta vitrinas presentan un millar de muñecas.
Si te interesa el tema, igual apreciarás este lugar de otro tiempo pero a mi no me entusiasmó. La presentación en un espacio tan reducido de esta cantidad de muñecas no permite ponerlas en valor y los 7€ de la entrada me parecieron exagerados.

Superé la frustración visitando la tienda de un pastelero que tendré que presentaros un día y por la noche asistí a mi primer concierto en la ópera Bastille.

El diseño interior de la ópera y de su gran sala me gustó mucho y los asientos te dejan bastante espacio para que puedas disfrutar del momento a gusto.
Esa noche tocaban una sinfonía de Shostakovich y la verdad es que escuchar este tipo de obras en vivo es una gran experiencia (y más si como a mi te gusta la obra). El director ruso y los solistas estupendos me regalaron un momento inolvidable y añadí la ópera en la lista de los sitios que tengo que frecuentar más a menudo.

21/12/2008

Sábado en el museo

Es el último fín de semana antes de la celebración de Navidad. Imaginamos la frenesí de las últimas compras en los almacenes y decidimos dedicar la tarde a una actividad a destiempo: visitar un museo.

La verdad es que ya llevo unas semanas destacando algunos carteles publicitarios en el metro y en la calle y resulta que cuando los miré más detenidamente, constaté que todos se referían a una exposición en el Museo Maillol. Así que allí fuimos.

Este museo se halla en la muy selecta calle de Grenelle y cuando llegamos no había mucha gente. En la planta baja una primera sala alberga varias estatuas y da acceso a la gran sala de las exposiciones temporales.
Aquí estaban casi todas las obras de la vanguardia rusa que quería ver.
Luego, tras esta primera exploración, seguimos la visita en la primera planta.
Y ya que estábamos allí, subimos hacia la segunda planta en donde presentaban otra exposición temporal dedicada a Seraphine.

Entre todas las obras expuestas y si aparto la exposición rusa, pocas son las que realmente me gustaron. Pero aún así me impresionó la calidad de las iluminaciones.
Todas las obras se beneficiaban de esta cuidadosa instalación pero algunos cadros ganaban una vida asombrosa.

Acabé esta visita con una impresión curiosa. Comparado con otros sitios, el museo Maillol no es muy grande y el precio de la entrada me pareció relativamente caro. Pero la manera de presentar las obras lo compensa de sobra.
Ahora sólo falta estudiar el programa de las exposiciones y escoger la próxima visita.

21/09/2008

Días del Patrimonio 2008

Este fín de semana se celebraba el patrimonio y ayer por la noche todas las noticias señalaban el gran éxito del acontecimiento.

Ayer por la noche fui a pasear por el distrito 2 y la verdad es que me impresionó la cantidad de gente caminando por la calle con la lista de los sitios abiertos.
Por un lado me pareció muy positivo que la gente aproveche estos días para descubrir alguna parte del patrimonio parisino. Pero por otro me pregunté porque no lo hacían en otra ocasión y pronto surgió el tema económico.

Si apartamos los museos del Municipio de París, cuya entrada es gratuita, en la mayoría de los museos y monumentos te piden entre 5 y 10 euros para entrar. Y si vas con una familia, eso se convierte pronto en un gasto inalcanzable.

Yo me quedé aparte de los circuitos oficiales y esta mañana celebré el acontecimiento a mi manera.
Fui al viejo cementerio del calvario y, como lo imaginaba, estaba abierto al público. Entonces pude contemplarlo bajo el sol y admirar otra vez el molino que señala la sepultura de la familia Debray.

¡Pura poesía para superar días agitados!

7/09/2008

El síndrome de París

Mientras las gatas recuperaban de sus proezas cazando las mariposas, aproveché las vacaciones para ponerme al día mirando la televisión y me interesó particularmente un programa dedicado al Síndrome de París.

Según el reportaje, se trata de una forma de depresión, a veces bastante grave, que ocurre exclusivamente entre los japoneses que pasan una temporada en París.
Se explicaría por el choque experimentado al constatar el desfase entre el París Glamour de los cuentos y la realidad cotidiana de la capital y concerniría una centena de personas cada año.

Al descubrir este síndrome, prescindiendo de lado el auténtico sufrimiento de las víctimas, uno vacila entre risa e incredulidad.

Risa porque todos los hechos presentados como inaguantables resultan tremendamente anódinos.
El camarero que NO te mira en el café, la dependiente que NO te atiende, ... eso forma parte del cotidiano de cualquier parisino.
Incredulidad porque resulta difícil imaginar que uno crea a pies juntillas que París se parece a la película de Amelie Poulain.

Pero al pensarlo un poco más surge cierta perplejidad.
Yo todavía recuerdo lo que me contó una conocida de su estancia en Japón y si superó la prueba, son muchos los detalles cotidianos que la dejaron flipada.

Todo eso me anima a seguir hablando también de la parte oscura de la Ciudad de las Luces...

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