Caminando por París con Caol

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29/11/2009

Nada mejor que una estancia en el hospital para recuperar la chispa militante...

El pasado viernes pasé un largo momento en la casa de una de mis cómplices viandantes, recien operada de la pierna y de vuelta a casa tras cuatro días en el hospital.

Me contó todos los detalles de su estancia en el universo de los médicos, reseñando todos las disfunciones constatadas.
Como le preguntaba si notaba una evolución desde su estancia precedente en 2006, contestó sin siquiera pensarselo que le parecía peor. Y como no forma parte de estas personas que pintan el pasado de rosa y cultivan la nostalgia de tiempos mejores, entablamos un largo debate para identificar las causas de estos cambios.

Lo cierto es que el hospital no consiguió adaptarse a las 35 horas. Si el personal hizo horas extras al principio, eso se acabó cuando constató que no había presupuesto para remunerarlas.

Menos personal disponible pero más personas que atender...

Muchos médicos generales sólo consultan bajo cita previa y cuando es preciso esperar una semana para tener hora, son muchos los que van directamente al hospital.

Como si fuera poco, cerraron muchos dispensarios de barrios que atendían a la parte más desfavorecida de la población. Ahora estos desdichados se benefician de la CMU (cobertura medical universal) que teoricamente da acceso al médico, incluso sin dinero. Pero queda claro que entre las citas, forman parte de los que menos prioridad tienen y esta clientela aumenta las filas en el hospital.

Entre las demás disfunciones, mi amiga también mencionó el caso de estas personas que quedan albergadas en el hospital porque no existen soluciones adecuadas para atenderlas. Los normas elevadas de los establecimientos para largas estancias no permiten desarollar las capacidades necesarias y la solución cuesta más caro todavía.

Paso a paso llegamos a contemplar el famoso eslogan "trabajar más para ganar más" y el estupendo incentivo que consiste en quitar las cotizaciones sociales de las horas extras. Este fantástico sistema permite hacer con nueve personas lo que hacías con diez, y además ahorras las cotizaciones. El problema es que el décimo acaba en el paro y falta la cotización para ayudarle...

Y prefiero no hablar del gran préstamo... cuyo objetivo queda bastante confuso.

Supongo que el caos económico y social viene a ser lo mismo en muchos paises pero si sigue así, tendré que reactivar la chispa militante.

11/10/2009

La frenesí del sábado

Este sábado tenía la idea de visitar una de estas tiendas que yo me sé cerca de la plaza de las abadesas. Pero la perspectiva de enfrentar el alegre desfile de la fiesta de las vendimias me llevó a cambiar de plan.
Total hice una caminata que me llevó plaza de los Vosgos en donde saludé a estas estatuas que tanto me gustan antes de callejear al azar rumbo al BHV.

Este gran almacén al lado del ayuntamiento forma parte de las instituciones parisinas pero estos últimos años me cuesta entender su estrategia comercial. Si su sótano sigue siendo la caja de herramientas más grande del mundo y si su sección cocina propone una impresionante selección de utensilios de todas clases, las otras partes del almacén no tienen tanta personalidad y oscilan entre sosas o demasiado vanguardistas.

Este sábado en el almacén y sus alrededores, nos encontramos con una tremenda cantidad de gente. Y eso que ni hay rebajas ni estamos en alguna fecha especial. Así que el concepto de crisis me dejó una vez más muy perpleja.

Tras explorar varias plantas encontré todo lo que buscaba: lo útil como cajitas de plástico o papel de seda y lo fútil como esta caja para pan de acero y plexigás rojo, absolutamente imprescindible para una que casi no come pan.

De vuelta a casa experimenté otro momento de frenesí consumista en el supermercado del barrio en donde las colas en las cajas llegaban casi hasta la entrada de la tienda y no dejaban acceder a los productos.

Finalmente los únicos que viven una auténtica crisis son los pintores de la plaza du Tertre.
Hasta ahora estos desgraciados pagaban 80€ al año para compartir un metro cuadrado para dos. Esta contribución lleva 26 años sin variar y hoy en día se trata de ponerla a 277€ cuando un aumento normal y progresivo ya la dejaría a unos 777€.
Yo no sé si votaran este cambio pero lo cierto es que no acabamos con las polémicas.

8/03/2009

Sábado en el supermercado

Esta semana la crisis se hizo más concreta al ir de compras en el supermercado de mi barrio. Nada más entrar, un voluntario de la asociación "les restos du coeur" me dio un papelito con la lista de productos que más necesitan.

Esta asociación fue creada en 1985 por el comediante Coluche para distribuir comidas gratuitas a las personas que lo necesitan, especialmente durante el invierno. La personalidad carismática del fundador provocó una movilización muy importante entre los artistas y a pesar del fallecimiento prematuro de Coluche, la asociación sigue muy activa. El año pasado distribuyeron 10 millones de comidas...
Entre todas las asociaciones de este tipo, les restos du coeur destacan por la muy reducida proporción de los ingresos dedicada al funcionamiento y eso le da una imagen muy buena.

Todo eso para decir que cuando el voluntario me dio el papelito, no sólo lo tomé sino que también lo estudié para escoger lo que iba a comprar especialmente para la asociación.

Lo que sí me asombró fue que esta asociación organice una campaña de este tipo y más cuando se acaba su tradicional campaña de invierno. Ya noté en otras ocasiones colectas de organismos como el banco alimenticio u otras instituciones más clásicas pero la presencia de esta asociación es una novedad bastante significativa.

Lo que me conmovió muchísimo fue que casi todos los clientes del supermercado dejaban algo a la asociación...

22/02/2009

¿Crisis? ¿Qué crisis? (2)

Tras un fín de semana algo consumista, tocaba dejarle tiempo a la cartera para que retome fuerzas. Pero eso no impide observar.

En la oficina la mitad de la tropa se marchó de vacaciones y ayer, en las noticias, no paraban de mencionar la longitud de los atascos en las carreteras que llevan a las estaciones de esquí. Lo cual significa que queda mucha gente que puede soportar gastos de este tipo.

Pero encontré una primera explicación al escudriñar las últimas estadísticas. La gente ahorra en los gastos de alimentación y así es como consiguen el presupuesto para marcharse de vacaciones.
Otra explicación es que la gente que suele buscar el sol de las Antillas galas renunció a este destino para evitar las molestías del enorme movimiento social que hay por allá y se juntó a los esquiadores.

Luego comenté el tema en el bar de la esquina y algunas verdades olvidadas surgieron de la charla. Algunos mencionaron el coste de los moviles y de los abonos de cable que forman parte hoy en día de los gastos (casi) imprescindibles pero alcanzan casi el 10% de la nómina básica. Y a partir de allí surgieron un montón de ejemplos de todos tipos.

Y yo llego a pensar que si el tema de la crisis se pone tan de moda es porque son muchos los que no llegan a cumplir con el modelo consumista divulgado por los mass-media...

Yo también estaré de vacaciones la semana que viene. Pero no pienso marcharme lejos de la Ciudad de las Luces. Tengo varios recorridos pendientes y sólo falta esperar que el cielo sea algo suave para disfrutar de estos momentos. Sé que lo pasaré bien y no me costara ni un duro.
¡Os contaré!

15/02/2009

¿Crisis? ¿Qué crisis?

Esta semana, al pasar por la tienda del panadero, me impresionó el discurso de este hombre:
La gente consume demasiado y no tiene dinero para todo. Yo lo veo todos los días. Empiezan el mes con billetes, luego vienen las monedas y los ticket restaurant y acaban juntando las monedas de cobre.
Pero eso no impide que este hombre fabrique diariamente varios productos francamente prescindibles.

Por otra parte me comentan varias personas que en las tiendas de super descuento son cada día más los clientes que escogen los productos de precio mínimo.

También constaté que algunas tiendas no lograron acabar con sus existencias durante las rebajas y en varios sitios noté "ofertas excepcionales".

Pero el sábado pasé por un gran almacen en busca de una sartén y pocas veces noté tanto bullicio de gente, incluso en las cajas.
Ese mismo día constaté que había cola de media hora en la puerta de Pierre Hermé.

Al final yo no sé que pensar.
Imagino que la situación económica resultará realmente difícil de enfrentar para algunas categorias sociales pero la increíble ligereza que constato por otras partes me despista totalmente.
Quizás sea porque traspaso fronteras económicas sin enterarme.

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