Caminando por París con Caol

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1/04/2018

¿Convergencia de las luchas?

Esta semana inauguraron un nuevo sistema para matricularse en la universidad.
Antes el futuro estudiante tenía que proporcionar una lista ordenada de carreras que le interesaban, un programa controlaba las posibilidades y, en algunas situaciones, elegía las asignaciones al azar. Este proceso tenía la ventaja de maltratar uniformemente a todos los estudiantes interesados por una carrera muy concurrida.
El nuevo sistema requiere que los estudiantes preparen expedientes particulares para cada una de las carreras que mencionan en su lista de preferencia, con carta de motivación y recopilación de las notas relevantes.
Para los profesores, eso se parece a una auténtica pesadilla ya que no tienen el tiempo necesario para examinar todos los expedientes y elegir los más sobresalientes.
Para los estudiantes, significa que ya no podrán arriezgarse a entablar cualquier carrera.
Como si fuera poco, el nuevo sistema intenta asignar a los estudiantes a la universidad más cercana de su casa, lo cual impide matricularse en una de las prestigiosas instituciones parisinas.
Total, se armó un movimiento estudiantil para protestar contra esta forma de selección universitaria y ya bloquearon una docena de facultades.

Mientras tanto, los empleados de la empresa Carrefour se declararon en huelga para protestar contra la supresión de más de dos mil empleos y consiguieron pertubar la actividad de unos tres cientos almacenes.

En cuanto a los empleados de Air France, se alegran de la mejora de los resultados comerciales, piden un aumento salarial y lo repetirán en la calle esta semana.

Y también anuncian reivindicaciones de los empleados que recolectan las basuras, de las enfermeras que ya no tienen el tiempo de atender correctamente a los viejecitos y de varias empresas públicas de energías.

Casi todos los ministros dicen que no entienden estos movimientos de protesta ya que entablaron discusiones para encontrar soluciones. Pero por lo visto no tienen la misma concepción de la discusión que los sindicalistas.

Yo aproveché el fin de semana pascual para descansar unos días lejos de París y vuelvo mañana a la ciudad de las luces.
A ver si el tren que reservé funciona y me lleva a casa.

25/03/2018

¡Huelga!

Esta semana los sindicatos de ferroviarios y de funcionarios convocaron la primera huelga de la primavera. Escogieron el jueves 22 de marzo y esa fecha ya es todo un símbolo puesto que el movimiento del 22 de marzo fue, cincuenta años atrás, el primer paso de los acontecimientos parisinos de Mayo del 1968.
Una semana atrás, los jubilado ya protestaron contra la retención adiciona aplicada a sus pensiones y anunciaron que también participarían en la manifestación del jueves.
Yo tenía que ir a una reunión en el ministerio de haciendas y no pude esquivarlo.

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Cuando llegué al lado del ministerio, un cordón de policía cerraba el acceso y tuve que presentar la convocatoria así como mi carné de identidad para que me dejen pasar. Luego, después de cuatro largas horas de reunión, pude volver a la calle y seguir las huellas del desfile.

Entre el ministerio de haciendas y la plaza de la Bastille, me crucé con varios manifestantes caminando rumbo a la estación de Lyon. Noté varias furgonetas de la policía pero todavía se veía poco tráfico automóvil.
En la plaza de la Bastille, los camiones de la limpieza seguían borrando las huellas del desfile mientras algunos manifestantes alargaban su presencia en el bulevar Beaumarchais. En las calles laterales, noté varios movimientos de policía así que no tardé en irme.
A lo largo del recorrido de la manifestación, entre la plaza de la Bastille y la plaza de la República, constaté que habían destruido varios escaparates de oficinas de bancos y de seguros.

Cuando llegué a casa, quise escuchar las noticias en la radio y constaté que casi no mencionaban la manifestación. El presidente Macron dijo que no cedería a las protestas callejeras y sus tropas editoriales se emplean a disimular la amplitud del descontento.

Los ferroviarios ya anunciaron que estarían en huelga dos días de cada cinco y publicaron el calendario previsto. Pero no se sabe cómo seguirán las demás protestas.

Algunas líneas de la novela de Virginie Despentes, "Vernon Subutex 2", me regalaron una descripción decepcionada de la situación:

"Ahora todo está listo para que los que no tienen nada se encarguen de matar a los que tienen menos aún, con el apoyo de la élite encantada: ¡Adelante! Pobres idiotas, ¡mátense todos entre sí! La economía ya no necesita a toda una parte de la población. Ya no son trabajadores pobres: son inútiles. El único circuito que alimentan es él de las cárceles. Habrá que librarse de ellos y la élite cuenta con el pueblo para hacer el trabajo sucio."

7/08/2016

¿Paranoia?

Después de la matanza provocada por el camión loco de Niza, los medios de comunicación enfocaron su atención en los acontecimientos que se parecen a actos de terrorismo islámico.
El asesinato de un cura mientras celebraba una misa, aumentó aún la emoción popular por el símbolo que conllevaba.
Y la prensa sigue transmitiendo noticias acerca de todos los crímenes que pueden proceder de esta nueva ola terrorista.

Como si fuera poco, el semanal "Le point" anunció que la policía estaba buscando a un refugiado afgano sospechado de estar preparando un atentado en la instalación de París Playa...
El municipio de París anunció medidas de seguridad reforzadas y mantuvo el acontecimiento. Y la alcaldesa de París mencionó la capacidad de enfretar estas situaciones de crisis entre las numerosas calidades de la candidatura de su ciudad para los juegos olímpicos de 2024...

20160804.jpgY para que las cosas queden claras, el municipio también anunció que ahora tocaba limpiar la estatua de la plaza de la república lastimada por todas las marcas de emoción que dejaron los ciudadanos de a pie.

Efectivamente, cuando pasé por allí, constaté que ya habían recogido las velas, flores, dibujos y los demás testimonios y que ya habían instalado las imprescindibles rejas tan de moda ultimamente.
Si entiendo perfectamente la necesidad de limpiar un monumento, esta manera de pasar página le parece algo prematura.

Y mientras tanto, los políticos, incapaces de explicar que no existen acontecimientos sin riezgo, empiezan a cancelar manifestaciones veraniegas porque no pueden garantizar una seguridad absoluta.

Por suerte, de momento, no cancelaron los conciertos que apunté en mi agenda.

10/07/2016

Eurocopa

Mientras toda la atención de los europeos se centra en la eurocopa, los refugiados siguen llegando a París. La policía desalojó a los que se instalaron debajo de la línea de metro número 2, y luego a los que estabán al lado de la calle Pajol. Pero al día siguiente surge un campamento nuevo.
Esta semana constaté que la instalación debajo del metro Jaures ya no podía acoger a más gente y los últimos que llegaron se instalaron en la acera del bulevar de la Villette.
En los distritos más céntricos, se ven cada día más mujeres sentadas en la acera con sus niños, esperando ayuda. Algunas familias enseñan un cartel diciendo que son sirios y que están huyendo de la guerra.
Lo cierto es que resulta muy complicado encontrar soluciones para todas estas personas.

¡Por suerte tenemos la Eurocopa !
El pasado jueves, pasé la noche ventanas abiertas para escuchar lo que contaba la calle del partido de Francia contra Alemania. En frente de mi casa, había un balcón decorado para la ocasión.

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Tras 45 minutos de alegría se escuchó un inmenso clamor de alegría. Y volvió a ocurrir un poco más tarde.
Luego sentí que la calle ya no prestaba la misma atención al partido. La gente empezaba a beber y a hablar, mirando de vez en cuando si el equipo galo seguía controlando la situación.
Cuando llegó la hora del fin del partido, oí varias protestas porque los equipos seguían jugando. Pero cuando llegó el pitazo final, todos empezaron a celebrar la victoria contra el equipo que más temen los galos.
Cantos, bocinas, paseos por la ciudad rumbo a los Campos Eliseos... no sé a que hora se acabó la fiesta.

Hoy llegó el día de la final y la calle me dejó pensar que los espectadores sufrían.
Se escuchó un leve clamor de alegría y así fue como supe que había un gol de Portugal.
Imagino que la comunidad portuguesa celebrara esta victoria paseando por los Campos Eliseos :-)
Lo bueno es que la derrota gala permite volver rapidamente a la situación económica. Como bien dice uno de mis amigos, mañana volveremos a protestar contra la nueva ley del trabajo y el estado de emergencia.

22/11/2015

Fluctuat nec mergitur...

Pocas veces una divisa resultó tan acertada como la de París, golpeada por las olas pero no hundida.

Después de los tremendos acontecimientos del viernes 13, volvimos a una cotidianidad lastimada por el « estado de emergencia » y todas las operaciones de control asociadas.
Para empezar, el lunes en mi trabajo, tuvimos que averiguar que no faltaba nadie. Por suerte, no tuvimos víctimas y pudimos juntarnos en medio día para un minuto de silencio. Luego activaron el control de acceso reforzado y ya no puedes llegar a tu despacho sin usar tu targeta para abrir las puertas o activar el ascensor...
En los grandes almacenes contrataron a vigilantes extras para controlar los bolsos y tranquilizar a los pocos clientes que siguen frecuentando estos sitios.
Y son muchos los parisinos que tienen miedo a la hora de desplazarse en metro y prefieren usar su coche. El martes ya llegamos a 530 kilómetros de atascos...

El miércoles de madrugada, aprovecharon el estado de emergencia para dar el asalto a un piso de Saint Denis y cerraron las estaciones de metro de los alrededores. Total son muchas las personas que no tuvieron otra solución que ir al trabajo en coche. Ese día pasé por la zona de la Défense y me encontré con un tremendo atasco al pie de las torres : tuve que seguir caminando y usando una red exprés regional relativamente tranquila...

Luego surgió en internet la propuesta de reunirse el viernes por la noche, delante del Bataclan o de los bares ametrallados o simplemente en una terraza para demostrar que los parisinos siguen adelante. Yo no quise unirme a este derroche de emoción y preferí respirar el aire de Borgoña.

Desde la orilla del Loira, la perspectiva es muy diferente. La probabilidad de un atentado en esta pequeña ciudad es casi nula así que la gente no tiene miedo. Pero todos los habitantes tienen conocidos o familiares que viven o trabajan en París. Cuentan su preocupación, dicen que no hay víctimas entre los familiares y te regalan una sonrisa al constatar que estás bien. De alguna manera te ayudan a regenerarte, como lo hicieron todas las señales que me llegaron desde una semana y que agradezco sinceramente.

Cualquier sea el sitio, lo cierto es que pasamos mucho tiempo comentando los acontecimientos y buscando explicaciones acerca del proceso que selecciona a unos jóvenes y los transforma en terroristas.
De momento, no tenemos soluciones pero seguimos buscando.

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