Caminando por París con Caol

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7/08/2011

Agosto con lluvia

Tras unos días agradables volvimos a la lluvia y a este cielo gris muy pesado. Si todavía queda posible pasear, es preciso bien escoger el momento y convocar la suerte para librarse de los chaparrones.
Total renuncié dos veces a mi largo recorrido matutino en bici pero la preparación de la mudanza de la oficina me regaló otra oportunidad de hacer deporte.

No se tratará de una revolución ya que el traslado a penas alcanza los 300 metros. Pero pasamos de un viejo edificio de los años 60 a una construcción nueva, supuestamente de Alta Calidad Medioambiental y eso provoca un montón de aprensiones.

Yo lo veo con cierto pragmatismo.
Si el edificio nuevo es realmente optimizado tal como lo pretenden, habrán calculado la potencia eléctrica para el equipo normal de un oficinista. Y creo que tendremos un apagón general en cuanto enchufemos todos los aparatos de bienestar como cafeteras, hervidores, neveras o microondas...obviamente viejos y suboptimales...

De momento tiré el póster que decoraba mi despacho porque parecía realmente sucio y salí en busca de imágenes nuevas.
Mi primer recorrido me llevó a la librería del centro Pompidou en donde encontré una selección globalmente interesante pero bastante reducida para un sitio como éste.
Al día siguiente visité la librería del museo de arte moderno y la selección se limitaba a una treintena de imágenes.
Al final no encontré el póster de Kandinsky que buscaba pero volví con uno de Delaunay, otro de Esteve y el poema Libertad de Eluard con dibujos de Léger. Normalmente con todo esto seguro que le doy algo de chispa a mi nuevo despacho.

Lo bueno de esta busqueda es que me dio la oportunidad de aprovechar esta mañana soleada para tomar un café en la terraza del museo de arte moderno...

Y eso compensó los chaparrones que enfrenté estos últimos días al guiar a varios amigos parisinos por el barrio de la Goutte d'Or. En esta zona de París son muchos los que cumplen el ayuno de Ramadán y para ellos este tiempo fresquito resulta una bendición.

Mañana empieza la semana más tranquila del año, con más parisinos de vacaciones fuera de la capital.
A ver si consigo probar algunos de los pastelitos de la rotura del ayuno ;-)

23/05/2011

Contrastes

Los azares de la formación profesional me llevaron a pasar dos días en un edificio ubicado en una pequeña calle a 300 metros del Arco del Triunfo.
En esta zona de muy buen nivel, es divertido constatar el contraste entre las diferentes avenidas que llegan al Arco del Triunfo. Si los Campos Eliseos se transforman cada día más en el supermercado presentando las marcas más famosas del planeta, la avenida des Ternes menos trastornada por el turismo propone una sucesión de comercios más intemporales y más dedicados a los parisinos.
Si contemplé con interés varios escaparates, preciso que los precios impiden cualquier capricho a la gente de a pie, pero esta gente tampoco vive en esta parte de París.

El miércoles me regaló otro momento interesante pero muy diferente. Llevo siglos sin pasar por la estación de autobus que se halla al pie de mi casa y ese día encontré en el autobus que me llevaba a casa a una señora que solía ver por la mañana. Tras varios meses sin coincidir, empezamos a conversar por primera vez y constaté con alegría que compartimos varias apreciaciones acerca de nuestro universo.
A ver si coincidimos otra vez para alguna acción militante... :-D

Las rebajas privadas de la temporada me ocasionaron otra sorpresa. Me llegó una invitación por correos de una de mis tiendas preferidas. Pero este año también me dejaron un recado en mi buzón de voz. Y digo yo que si llegan a este nivel de atención al cliente, será que el negocio no va muy bien.

De todas formas basta con pasar media horita en la terraza de un café justo al lado de uno de los supermercados de mi barrio para hacerse una idea: impresiona la cantidad de personas que tras pagar sus compras, salen a la calle escudriñando la cuenta y controlando las líneas.
Para muchos presupuestos, resulta muy difícil enfrentar las últimas subidas de precio y no sé si llegaremos a las vacaciones sin que empiece algún movimiento de protesta como en otros lugares...
¡Ya os contaré!

16/05/2011

kilómetros...

El tema de los paseos alternativos y de los acompañantes sigue desarollándose y esta semana pasé un momento muy interesante con los demás socios de la asociación de parisinos que viven en el mismo distrito que yo. Empezamos compartiendo informaciones acerca de nuestro territorio. Luego descubrí que el ayuntamiento del distrito 18 otorgó una subvención a la asociación y que en contrapartida tenemos que organizar paseos para los nuevos habitantes.
El ejercicio pica mi curiosidad porque imagino que las expectativas de un habitante recién instalado serán algo diferentes de las de un turista. Pero también puede resultar interesante ver como miran el barrio y como viven su instalación.
Estas visitas empezarán a finales de Junio y de momento sólo las estamos preparando. Pero ya os contaré...

Otro momento interesante ocurrió el viernes, cuando pasé casi una hora visitando el centro comercial de la plaza de Italia. No conocía este espacio y esta visita me dio la oportunidad de ponerme al día en cuanto a la moda y a los últimos detalles imprescindibles de la temporada.
Pero luego volví con una amiga y pasé un momento tremendamente barato: ella siempre miraba el país de procedencia de las prendas y subordinaba su compra al trato que reservan allí a las mujeres que ensamblan estas prendas. Y la verdad es que cuando contemplas este tema para cosas que no son absolutamente imprescindible, cambia tu manera de comprar.
Tras este momento de militancia económica, pudimos hacer un largo recorrido con paradas en algunas terrazas soleadas y disfrutar de este bonito mes de mayo...

El sábado tocaba un largo recorrido con unos visitantes argentinos, aficionados al cine, y disfrutando la sensación de pasear por un sitio en donde habían rodado una película... Confieso que no desarollé este enfoque para los paseos que organizo. Pero son tantas las maneras de mirar esta ciudad que uno no puede dar abasto.

El domingo me regaló otro momento interesante en el gran bulevar que camina entre el metro Anvers y la plaza Pigalle. Los vecinos habían instalado las cosas que querían vender en la acera y había mucha gente paseando, en busca de la ganga del día.
Entre los vendedores encontré a dos mujeres que conozco y según parece las ventas no fueron extraordinarias: dicen que no hay dinero y que si no haces precios muy baratos, no vendes nada. Y la verdad es que lo poco que compré allí resultaba muy barato. Pero confirma lo que decía una de mis compañeras de trabajo: ya no se trata de divertirse jugando a vender, sino de reunir algo de dinero.

Tras tantos kilómetros, cuando llegué a casa, ya no podía más. Pero seguro que con otra noche descansando podré hacer nuevos recorridos :-))))

16/01/2011

Estrenando el 2011

Para bien estrenar el año, me marché unos días rumbo a una pequeña ciudad en la costa atlántica. Poca gente, poca actividad, y la deliciosa sensación de cargar las pilas antes de enfrentar el 2011 que todos anuncian como un año difícil.

Cuando volví a París encontré una ciudad preparando las rebajas de enero: clientes identificando los productos, dependientes decorando las etiquetas con marcas de color... Todo eso tenía un toque de víspera de batalla y me quitó las ganas de participar a esta celebración consumista.

Pero el martes no pude resistir a la curiosidad cuando pasé delante de la nueva pastelería de la calle Lepic y entré para probar uno de estos pasteles de colores tan extravagantes que no parecen reales.
Finalmente la prueba resultó bastante positiva. Si el pastelito que probé no llega al nivel de los productos de mis pasteleros preferidos, me proporcionó una agradable sensación, mucho más refinada que lo que uno encuentra en la esquina de su calle.

Al día siguiente, me perdí cerca de los límites del distrito 17, justo al lado del periférico. En esta zona mal comunicada, tuve la suerte de cenar con una comilona de palabras, en el comedor-salón-taller de su amplia vivienda social. Ventanas que contemplan el terreno de deporte en donde los bomberos vienen a entrenarse una vez a la semana, dibujos clavados en las paredes y enanos de jardín esperando en cualquier sitio... uno no imagina al contemplar algunos objetos todas las etapas del proceso creativo que fue necesario... :-)

Y mientras tanto empezaban las rebajas...
De momento no noté una efervescencia particular y supongo que son muchas las personas que esperan la segunda semana de rebajas. Por otro lado me asombraron las cifras anunciadas por algunas de las personas interrogadas en un artículo de la red: 350€ para los zapatos de una, un presupuesto de 600€ para otra... Creo que el periodista no escogió una muestra muy representativa.

Y para acabar con esta instalación en el 2011 hice un largo paseo por el distrito 18, desde la zona oficial de Montmartre, hasta la parte muy popular de Chateau Rouge, aprovechando un estupendo sol de invierno y el cielo azul que acompaña.

La buena noticia es que de momento no compré ni un trapo. A ver si supero mi marca precedente y si llego a más de un mes si comprar trapos :-)))

2/01/2011

Fin de año...

La última semana del 2010 resultó bastante divertida.
Las jornadas laborales en un gran espacio vacío pasaron muy rapidamente y pude marcharme temprano para disfrutar de la gran ciudad.

Entre los experimentos interesantes mencionaré el recorrido con el autobus 29, especialmente entre la plaza de la Bastille y la plaza de las victorias. Pasa por varias calles del Marais, al lado del museo Picaso o de la plaza de los vosgos, antes de recorrer la calle Etienne Marcel y sus numerosas tiendas de trapos.
Por cierto, la tienda que quería visitar ya no tenía lo que buscaba. Total me metí en un largo recorrido, andando desde la plaza de las victorias rumbo a Montmartre.
Por cierto, son muchas las tiendas interesantes al lado de este itinerario :-))))

El mejor momento surgió en una tienda de la calle de los mártires, en donde una chica de unos veinte años intentaba transformar la aparencia de su madre, cincuentona, con la complicidad de la dueña. La sesión se alargó más de una hora y no tenía desperdicio. Así que yo me asocié a otra cliente para buscar entre los trapos y quedarme un momento observando.
No sé cual era el estado mental de esa mujer antes de llegar a la tienda pero lo cierto es que este momento con tantas atenciones le vino de maravilla :-))))

Otro experimento interesante se me ocurrió el jueves por la noche cuando un autobus me abandonó en la plaza de la ópera sobre las 19. No suelo pasear por la zona de los grandes almacenes cuando llegan las fiestas y confieso que me impresionó la muchedumbre atropellándose por las aceras. No me gustan los sitios tan concurridos así que me marché corriendo pero admito que las iluminaciones tienen encanto.

Acabé el año paseando por la colina de Montmartre, empecé el nuevo en la estación de Lyon, en medio de un caos de viajeros esperando sus trenes de alta velocidad al azar ya que no funcionaban los tablones de información...
Curiosamente, si aparto las zonas requete turísticas, las calles de París resultan increíblemente desiertas, como si la gente siguiera recuperando de la resaca de nochevieja :-)))))

Y ya que mañana ya estaremos plenamente instalados en el 2011 e intercambiando las felicitaciones de temporada, lo normal sería calcular el balance del 2010 y enumerar las buenas intenciones que nunca se cumplirán.
Si en otras ocasiones imaginé una larga lista de micro intenciones, este año prefiero dejar rienda suelta al azar ya que, ultimamente, se muestra muy generoso.
Espero que se porte bien con vosotros también y os deseo un feliz 2011.

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