Caminando por París con Caol

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31/01/2010

¡Trapos!

Si tuviera que escoger una palabra para resumir los acontecimientos de esta semana, creo que la palabra trapos vendría de maravilla.

El miércoles surgió la idea de modificar el estilo de un abrigo entallado cambiando sus botones. Asi fue como pasamos casi una hora en esta tienda-cueva de ali baba del distrito 11. Tres miradas expertas escudriñando por todas partes y al final una elección unánime para un cambio bastante radical, transformando un abrigo casi militar en fantasía bastante femenina.
La siguiente etapa nos llevó a una tienda en donde fabrican y venden sombreros para la segunda del trío. Mientras buscaba el modelo de sus sueños, confieso que pasé un rato muy divertido probando sombreros de todas clases. Y cuando encontró lo que buscaba, seguimos rumbo al sitio que me interesaba a mi (una pastelería argelina) pero desgraciadamente estaba cerrada por obras.

Ayer tocaba aprovechar la última semana de rebajas y comprobar si el pantalón que le gustaba a mi amiga seguía disponible con un descuento presentable. Larga caminata porque es preciso merecer las cosas, y como nos acompañaba la suerte mi amiga encontró lo que buscaba. Yo no buscaba nada pero esta tienda es una tremenda trampa en donde siempre encuentro algo que me gusta...
Cuando empezamos el largo camino de vuelta para expiar, decidimos que para compensar tendríamos que aguantar como mínimo un mes sin comprar trapos. Ya lo experimenté en otros tiempos y sé que puedo sobrevivir :-)

Y ahora sigo con el trapo que compré unos días atrás, una fantástica muselina de seda que me esperaba en medio de una masa de retales. Todavía tengo 3 metros por dobladillar...
A ver si puedo lucir una nueva bufanda naranja mañana.

17/01/2010

Una semana rara

Ya nos libramos de la nieve. Ahora tenemos frío con viento y las calles de París siguen abandonadas por una población que se abriga en su casa o en algún café acogedor.
El otro día sobre las 20h, mi autobus de siempre batió una nueva marca, tardando media hora cuando usualmente necesita casi una hora.
El jueves en el mercado al lado de mi oficina, no se veía la afluencia ordinaria.
Ayer en la calle Etienne Marcel cuya impresionante colección de tiendas de marca anunciaba rebajas alcanzando el 70%, tampoco noté mucha vidilla. Y cuando caminé rumbo a los grandes bulevares, pasé por calles casi desiertas.
Así que llegué a preguntarme si invernan los parisinos...

Encontré una parte de la respuesta al hablar con mis colegas mientras compartíamos la tradicional tarta de reyes.
Esta muestra representativa de la población parisina comentaba entre dos bocados que el mes de Enero se hacía interminable y que resultaba difícil esperar hasta la próxima paga, y más todavía con las tentaciones de las rebajas.
Incluso escuché a una explicando que las rebajas vienen demasiado pronto después de las fiestas y que a la gente no le alcanza el dinero para tantas cosas.
¡Puede ser!
Y sin embargo en el metro crucé a varias personas que no sabían como arreglarselas con todas las bolsas de sus compras...
A ver si aumenta la vida en las calles con la mejora anunciada para los días que vienen.

De momento seguiré ordenando mis fotos y redactando las páginas atrasadas de ciudadluz.
¡Casi estoy al día!

6/12/2009

Mercadillos de Navidad

Ya empezó la temporada de los mercadillos navideños.

Si no me paré en la instalación de la plaza de la Nación, apretada alrededor de la principal salida del metro y encerrada entre rejas poco acogedoras, me dejé tentar por la gran carpa blanca que instalaron en la explanada de la estación del Este.

En este mercado, una veintena de casetas presentan productos de Alsacia, muy interesantes a la hora de preparar las cenas de fín de año, ya que esta región produce no solo foie gras sino también un vino blanco que lo acompaña de maravilla: el Gewurztraminer.

Dentro de la carpa, constaté que los alsacianos cumplían con su fama: todo resultaba muy bien arreglado y requete limpio.
El suelo de parqué daba un toque calido a la instalación y varios olores llamativos invitaban a probar algunos productos.

Yo di la vuelta metodicamente de todas las casetas y me paré en frente de unos pasteles que parecían interesantes. Cuando le pregunté a la dependiente de que eran, me contestó rotundamente "¡no se decribe, es preciso probarlo!", y enseguida me regaló uno.
Tras probarlo, confieso que la tipa tenía razón: difícil describir este pastelito. Y por su gentileza, le compré una bolsita que a duras penas llegó entera a casa. :-)

Cuando le pregunté si pasaba bien la estancia, la dependiente me confió que al empezar la semana, estaban preocupados por la ausencia de visitas. Pero ya estaba mejorando y esperaba llegar a un buen nivel de ventas en la segunda semana.

No sé si en este año de marasmo, escudriñando el cotidiano para determinar a que grado de crisis llegamos, viviremos la frenesí navideña de siempre.
Sólo sé que por primera vez recibí invitaciones para ventas privadas con rebajas antes de las fiestas...

De momento tengo demasiado trabajo para ir de tiendas pero por lo menos ya me libré de una de las preparaciones esenciales de las fiestas: encargar los dulces de navidad a mi pastelero preferido.
¡Algo es algo!

8/11/2009

¡De tiendas!

El pasado lunes no trabajaba así que decidimos salir de tiendas con mi amiga viandante de siempre, en busca de algún abrigo.
Bueno... eso de algún abrigo es un decir porque según me contó antes de entablar esta nueva sesión de caza, ya había visto un modelo cumpliendo casi todas sus exigencias excluyendo el precio...

Total quedamos en un café al lado de la Ópera a las 9h00 con la idea de recorrer metodicamente las Galerias Lafayette entre semana, sin prisa y sin agobios. A las 9h30 ya estábamos delante de la puerta, listas para esta nueva expedición.

Llevaba tiempo sin pasear por este templo de la elegancia parisina y la idea de ponerme al día en cuanto a las últimas tendencias me venía bien.
Desgraciadamente no vi nada que provoque una de estas corazonadas que una se autoriza de vez en cuando. De los pocos modelos que me llamaron la atención, ninguno superó la prueba del tacto que te dice si te gustará convivir con esa materia.
Y para mi amiga fue peor todavía ya que quería un abrigo largo cuando la moda del año privilegia los modelos arriba de la rodilla.
Al final llegamos a la conclusión que no encontraríamos la solución en las Galerías y seguimos rumbo al foro de los creadores en Les Halles.

En esta zona, no faltan las ideas originales pero muchas veces la realización deja mucho que desear. Y como en las galerías no encontramos solución.

La siguiente etapa consistió a pasar por el marais en donde mi amiga me enseñó el modelo de sus sueños y la verdad es que este abrigo sólo tenía un defecto, pero de los grandes... su precio.

Pasamos por otra tienda de la misma zona cuyo nombre, la bonne renommée (la buena fama), permitía esperar que encontremos alguna pista. Y la verdad es que tras mirar varias cosas encontramos un abrigo presentable. Pero cuando la dependiente nos explicó que la longitud de la manga se ajustaba con un cordel y que así valía para todos, nos desanimó: ingenuamente pensábamos que por casi 1000€ podrían regalar algun retoque...

Al final abandonamos el tema del abrigo y añadí una nueva tienda a mi geografía parisina. Prendas informales, con estilo pero fáciles de vivir, diseñadas para gente real y no para las anoréxicas que aparecen en los desfiles de moda... Ese día fui bastante razonable pero sigo pensando en este vestido oscuro cuyo corte es realmente original...

A ver si paso de nuevo por allí esta semana...

25/10/2009

Luces de Otoño

No formo parte de los fotodepresivos, estos desgraciados que padecen depresión temporal cuando no consiguen la cantidad de luz que necesitan, pero esta semana la disminución de la duración de los días me llamó la atención.
A pesar de salir a la misma hora de casa, el trayecto en mi autobus de siempre empieza a regalarme muchas imágenes que me encantan. Los comercios que abren temprano, iluminados en esta noche que se alarga, toman un encanto especial e incluso los más ordinarios llegan a tener cierta belleza.
Total entre los millares de proyectos que tengo pendientes, añadí uno nuevo: hacer algunos recorridos caminando a la madrugada para sacar fotos.
¡A ver si consigo compartir estas emociones!

Antes de meterme en estos nuevos experimentos, hoy tocaba disfrutar del último domingo de apertura de la frutera de mi barrio.
Visitar su tienda formaba parte de mis rituales de los domingos pero entiendo perfectamente que tenga ganas de gozar con dos días seguidos de descanso.
Lo más gracioso de la historia es que empiezan con el cierre dominguero justo cuando el gobierno acaba de promulgar una ley autorizando el trabajo de los domingos en las zonas de interés turístico...
Será otro ejemplo del espíritu rebelde de Montmartre, una luz extra para alegrar el otoño.

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