Caminando por París con Caol

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

23/02/2020

Huele a primavera...

Ya se oye de nuevo el canto matutino de los mirlos.
Cerca de mi instituto algunos magnolias ya tienen flores y todo pasa como si ya hubiera llegado la primavera.
Yo quise comprobar esa sensación y aproveché un atardecer soleado para visitar el gran parque de las "Buttes Chaumont".

Entré por la calle Botzaris, caminé rumbo al merendero inmortalizado por Virginie Despentes en una de sus novelas y me acerqué del punto de vista asociado.
Por las vacaciones escolares, muchos niños estaban paseando por el parque con algún familiar o probando alguna de las atracciones.

En la isla, varias personas estaban visitando el templo de la Maga. Otras disfrutaban los últimos rayos de sol sentadas en un banco.

20200223.jpg

Si noté varios árboles con flores, tampoco se trata del derroche de flores primaveral. Tendré que volver dentro de unas semanas.

Salí en frente del ayuntamiento del distrito XIX y pasé por una pastelería del vecindario que propone un "Saint-Honnoré" riquísimo.
Luego seguí rumbo a la dársena de la Villette en donde no se veían muchas actividades acuáticas.

Al día siguiente, acompañé a una colega que quería ir de compras en el BHV.
Entre semana no hay tanta gente como en los fines de semana y se puede ojear tranquilamente las últimas novedades. Pero fuimos muy razonables y no compramos muchas cosas. Yo constaté una vez más que en el centro de París las cosas resultan 15% más caras que en mi barrio...

Este fin de semana muchos parisinos volverán de vacaciones. Ahora a mi me toca disfrutar unos días de vacaciones.
¡Hasta pronto!

24/11/2019

Caminatas de fin de semana

A duras penas llegué al fin de esta semana de demasiadas reuniones y pocas caminatas. Pero estos días laborales me regalaron una grata sorpresa: 36 personas compraron el libro criticando la nueva gestión pública que propuso uno de los sindicatos.

Ayer retomé las largas caminatas con un amigo que se marchó de París cinco años atrás.
Para empezar, pasamos por el 104 en donde casi toda la nave principal estaba dedicada a la feria de la realidad virtual. Contemplamos con perplejidad dos instalaciones artísticas, esquivamos la feria y seguimos rumbo a la calle Riquet y a la gran tienda de la asociación Emaús.

En la tienda, cambiaron la distribución de los objetos de segunda mano que propone la asociación. Pusieron los juguetes muy cerca de la entrada, los libros en el fondo de la tienda, pero los muebles y las prendas siguen en el mismo lugar. Cuando pasamos allí, en la zona de las prendas, se veían personas en busca de la ganga del día, así como comediantes en busca de trajes para un espectáculo. Pronto salimos y seguimos rumbo a la dársena de la Villette.

20191124.jpg

Pasamos por la pasarela que franquea el agua y pudimos admirar los deportistas practicando remo, antes de continuar hacia una pastelería encontrada en otra ocasión.
Al volver pude comprobar que unos agentes del municipio de París estaban regalando cebollas de flores para decorar ventanas y balcones.

Hoy caminamos rumbo al barrio del ayuntamiento de París y a mi amigo le asombró la febrilidad de esta gente moviéndose por todas partes sin prestar atención a los demás.
Entramos en varias tiendas y constatamos que ya instalaron las decoraciones navideñas y que, para muchas personas, ya empezó la búsqueda de los regalos.

Seguimos rumbo al norte y recorrimos el mercadillo instalado al lado del ayuntamiento del distrito III. Llegamos demasiado tarde al mercado de los niños rojos para encontrar una mesa libre, así que pasamos por la calle de Picardie en donde encontramos una terraza tranquila.

En esta zona del distrito III, mucha gente se junta para compartir el ‘brunch” de los domingos y a los camareros les cuesta dar abasto con estos clientes...

En la plaza de la república, varias centenas de argelinos se habían reunidos para compartir sus sueños de revolución.

Mientras tanto, el vecino de la segunda planta había despertado a la triste chica de 20 años, sin domicilio fijo, durmiendo en uno de los rellanos de mi residencia. Le regaló una botella de agua y diez euros para que pueda comprarse algo de comer...
París, tierra de contrastes...

13/10/2019

Entre los chubascos...

Esta semana celebraban la fiesta de las vendimias y entre los numerosos preparativos toca mencionar la decoración de varias escaleras de la colina de Montmartre.
A mi me gustó la pintura que hicieron en la escalera de la calle Becquerel, pero confieso que no pasé metódicamente por todas las escaleras para comparar los dibujos.

20191013.jpg

Y si eché un vistazo al programa de la fiesta no tuve ganas de meterme en el caos de gente que invade la colina en esta ocasión.

Preferí aprovechar los momentos sin lluvia para seguir explorando zonas que no suelo frecuentar. Así fue como, al seguir la calle de Provence, descubrí el mercado de antigüedades instalado en las calles de Mogador y de la Chaussée d’Antin, en el muy activo distrito IX. En estas calles encontré un alineamiento de carpas presentando esencialmente objetos de colección, vajilla, ropa y algunos muebles. Si miré algunas cositas, no me atreví a pedir los precios, obviamente exagerados. Justo a mi lado, una pareja de viejos argentinos estaba discutiendo el valor de un “modesto” cenicero. Más adelante uno de los anticuarios explicaba a sus colegas que llevaba varias semanas de pocas ventas y se arrepentía de haberse apuntado a esta fecha. Yo creo que sobreestimaron el poder adquisitivo de los habitantes de esta zona.
Mas arriba, muy cerca de la plaza de Clichy, encontré una bonita herboristería. Desgraciadamente estaba cerrada, pero apunté la dirección en la larga liste de sitios que tengo que visitar alguna vez.

Aproveché otro atardecer soleado para recorrer la calle del “Roi de Sicile” y la calle de la Verrerie. Siempre me asombran las evoluciones comerciales de este barrio, con tiendas nuevas, otras que desaparecieron y unas pocas que sobreviven a todos los cambios de moda. Noté de paso las direcciones de dos heladerías que tendré que probar con una amiga, y si resistí a varias tentaciones, compré un regalito para doña gata, eterna dueña de mi casa, antes de marcharme rumbo a la estación del Este.

Algo que me llamó la atención fue que en todas las tiendas que visité, se notaban pocos clientes. Quizás sea una vez más porque ando algo a destiempo. Pero también creo que los gastos de la vuelta y el pago de los impuestos locales no dejan mucho para los gastos non imprescindibles.

Yo retomé la pila de libros que esperan al pie de mi cama. Lo bueno de leer es que te deja a salvo de las compras y de la lluvia.

14/07/2019

¡Fiestas!

Me cuesta recuperar el ritmo parisino, pero a pesar del calor, escogiendo las aceras a la sombra, hice varias caminatas.
En los bulevares que marcan la frontera entre los distritos 11 y 20 se veía mucha gente en la calle: los que tienen dinero sentados en alguna terraza de café y los demás en un banco público o en la silla que se han llevado.
Ese día no me retrasé y pasé por el “Monop” de mi barrio en donde muchas mujeres estaban buscando una oferta interesante. Yo hice compras de utilidad antes de volver a casa.

El miércoles caminé rumbo a la plaza de la Nación y si todavía no acabaron las obras, el sitio ya resulta más agradable para los peatones.
Seguí rumbo al BHV en donde pude visitar muy tranquilamente la planta dedicada a la decoración. Otro cantar fue cuando pasé por la planta de los zapatos: topé con una cantidad impresionante de mujeres en busca de alguna ganga y me marché corriendo.
Volví a casa caminando y constaté en varios puntos que los profesionales (taxistas, repartidores, ...) se vuelven locos con las obras que se ven en cada esquina y complican el tráfico automóvil.
Al llegar a casa, varios griteríos me recordaron que ya empezó la temporada de la Copa de África de Naciones. Esa noche, celebraron la victoria de los Leones del Senegal...

El jueves me esperaba otra sorpresa ya que las aeronaves que participan al desfile de la fiesta nacional estaban preparando su exhibición y pasaron delante de la ventana de mi despacho. Confieso que ver estos aviones y helicópteros militares pasar tan cerca de tu lugar de trabajo resulta muy perturbador.

20190714.jpg

Al salir del trabajo, quise encontrar la nueva tienda del panadero que estaba instalado al lado de mi instituto y que se mudó cerca de la plaza Gambetta. Pero a pesar de escudriñar todos los comercios de esta zona, no identifiqué su tienda.
Más adelante, en la calle Rebeval, pude descubrir el dispositivo instalado por el Municipio durante la canícula. Se trata de un mástil con varios grifos que distribuyen agua y un pulverizadr en su parte superior.
No sé porque no instalaron cosas así en mi barrio.
Por la noche de este mismo día, los argelinos consiguieron la calificación para la semifinal.

Hoy, el Senegal ganó su semifinal. El helicóptero de la jefatura de policía se quedó casi media hora encima de mi barrio para controlar que ni se armaba un disturbio, ni la gente caminaba rumbo a los Campos Eliseos para celebrar la victoria.
Ahora empezó la segunda semifinal e imagino que estaremos otra vez bajo el control del helicóptero.
A veces, vivir en medio de un barrio rebelde tiene inconvenientes, pero compartir la alegría de la victoria de los Leones del Senegal lo compensa de sobra.

17/02/2019

Novedades

Entre dos sesiones de manifestación de los chalecos amarillos, seguí visitando tiendas, en busca de una alfombra nueva. La primera etapa, en la plaza de la República, resultó bastante decepcionante, tan por los precios como por la calidad. Pero al día siguiente, descubrí una tienda improbable, muy cerca de la Puerta de Vincennes.

En la planta baja de un edificio de viviendas sociales, este almacén propone varias centenas de alfombras, de estilos y tamaños variados. Pero curiosamente, resulta muy complicado encontrar algo. Te llevan hacia la pila que corresponde al tamaño que indicaste, te invitan a subir a una escalerilla para ver las alfombras y te las presentan una tras otra como si pasaran páginas. Por cierto, cuando ya llegas a la decena de alfombras, sacar una de la pila para tener una visión global del objeto resulta imposible. Así que después de una horita contemplando modelos de todos tipos, me invitaron a pasar al día siguiente para que tengan el tiempo de poner las alfombras que me llamaron la atención encima de la pila. Confieso que no volví a visitar la tienda, pero en cuanto pueda, repetiré.

La tercera etapa ocurrió en la calle del Mail en donde hay una buena colección de tiendas de decoración. Aquí no te presentan centenas de productos, pero tienes espacio para apreciar los productos y te atienden con mucha cortesía. Como no tenía una idea precisa de lo que buscaba, mencioné un producto que había notado en una revista y cuando me lo presentaron, me impresionó la calidad del objeto. Luego me presentaron otro modelo antes de dejarme mirar a mi ritmo sin molestarme. Después de una horita buscando entre los cincuenta productos presentados, encontré la ganga del día: una alfombra de categoría, perfecta para mi casa y con un descuento de 40%. ¡No pude resistir!

El jueves tocaba celebrar el día de San Valentín. Yo solía regalar una rosa a mi gatita gris pero se marchó al paraíso de los felinos. Así que este año, quise ver lo que organizaba el ayuntamiento de mi distrito para inaugurar una escultura en forma en corazón instalada al lado del nuevo tranvía.
Cuando pasé allí, ya era de noche. Había un concierto en un recinto super controlado y no tuve ganas de quedarme, pero al día siguiente, llegué más temprano y pude admirar el corazón más tranquilamente.

20190215.jpg

Tengo que precisar que este objeto gira y que se ilumina levemente al compa de los latidos de un corazón humano. Ni es feo, ni es bonito, pero su precio sí que es espantoso.
¡650 000 euros!
Y luego uno se asombra cuando le dicen que los políticos perdieron la razón...

- página 1 de 14