Caminando por París con Caol

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

9/07/2017

Campamentos

¿Quién pensaría que esta foto fue sacada en París?

20170708.jpg

Estas chabolas se hallan entre la puerta de Clignancourt y la puerta de la Chapelle, en el espacio desocupado del antiguo ferrocarril de cintura. Allí se instalaron familias gitanas procediendo de Europa central.
Este grupo lleva tiempo jugando al escondite con la policía. Años atrás, con la preciosa ayuda de asociaciones, algunas familias habían aceptado escolarizar a sus niños. Pero este proceso de acogida fue destrozado por una primera expulsión.
Los gitanos volvieron y ahora tenemos ciclos seguidos de instalación y expulsión...

En la puerta de la Chapelle, también es donde instalaron el centro parisino de acogida de los migrantes. Desgraciadamente este centro, sencillo y práctico, sólo puede albergar a unas 400 personas. Sobra decir que hay mucho más de 400 personas esperando la posibilidad de pasar un rato en el centro para descansar, limpiarse, comer y recuperar...
Total, en el otro lado del bulevar, los migrantes instalaron campamentos y en menos de un mes, casi tres mil personas acabaron en las aceras y los terrenos de deporte de esta zona.
Como siempre cuando un campamento alcanza este nivel de población, la policía organizó una evacuación el pasado viernes. Yo pasé por allí, ayer por la tarde y sólo quedaban unas decenas de personas, bastante listas para esconderse durante la evacuación, pero ya cansadas por el calor, el hambre y la sed.

Los responsables asociativos ya comunicaron su preocupación. Dentro de unos días muchos voluntarios se marcharán de vacaciones y no saben si podrán seguir distribuyendo comidas...

Tres bocacalles más lejos, descubrí la nueva urbanización creada en el espacio liberado por el antiguo depósito McDonald: Tranvía, viviendas para clase media y almacenes que corresponden.
Confieso que con más de 30 grados y un sol aplastante, pasar un rato en una tienda climatizada resulta bastante agradable. Pero este nuevo barrio podría estar en cualquier ciudad gala importante.

Por suerte, el viernes me regaló una buena noticia: aprobé a la primera el curso del Conservatorio de artes y oficios así que podré disfrutar totalmente mis próximas vacaciones :-)

25/06/2017

¡Qué calor!

Ya se acabaron las dos semanas de vacaciones dedicadas, esencialmente, a repasar mis cursos para el examen final del conservatorio de artes y oficios.

Seguí desde lejos las elecciones legislativas y constaté con alegría que en mi barrio rebelde eligieron a una mujer, única diputada insumisa de la capital. Ahora sólo falta esperar para ver cómo van los “caminantes” ...

Cuando volví a París, el episodio canicular estaba empezando y me costó aguantar los 35 grados de la gran ciudad. Por suerte trabajo en un edificio de alta calidad ambiental cuya temperatura interior ronda los veinticinco grados. Pero eso resulta casi peor cuando sales de la oficina porque el calor se vuelve más aplastante todavía. Y con casi 30 grados por la noche en casa, recuperar resulta muy difícil.

Yo temía la temperatura del día del examen y la verdad es que con más de treinta grados eso no parecía muy favorable.
Por suerte, organizaron la prueba en el gran anfiteatro de la Escuela nacional superior de artes y oficios, cerca de la plaza de Italia. Y en este sitio semi enterrado, la temperatura resultó razonable para trabajar.

20170622.jpg

De momento, no conozco los resultados, pero pienso que aprobaré 😊

Y ahora toca retomar el ritmo de las largas caminatas con visitantes de todo el mundo.
¡Hasta pronto!

23/04/2017

Primera vuelta

Ya se acabó la primera fase de la campaña de las elecciones presidenciales.
Al nivel nacional, los electores seleccionaron a la rubia de la derecha nacionalista y al cuarentón de “andando” y este resultado me consterna.
La única noticia buena es que en el colegio electoral de mi casa, los insumisos representan el 40% y la rubia no llega al 6%.
Por algo me siento bien en este barrio rebelde :-)

Mañana, cuando se acabe la resaca, seguiremos luchando.

26/03/2017

Trocitos de campaña

Dentro de cuatro semanas, convocarán a los electores para la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Ese día se tratará de elegir a uno de los once candidatos, esperando (o no) que acabe entre los dos de la segunda vuelta.
Pocas veces asistí a una campaña tan caótica.

Un presidente saliente que renuncia a presentarse de nuevo, una primaria de derecha, otra de izquierda, los "pequeños" candidatos de siempre, la rubia de derecha extrema, él líder de Francia insumisa que se presenta por su parte y el extraterrestre Macron, propulsado en la competición por alguna revelación mesiánica.
Y como si fuera poco, un guionista perverso que destila informaciones acerca de algunas prácticas que se parecen a desvío de fondos públicos o tráfico de influencias.
"¿Y qué?" contestó uno de los candidatos...
¡Pues nada!
45% de los electores todavía no eligieron su candidato y las cifras de los sondeos parecen cada día más cuestionables.

Lo bueno de esta situación es que los franceses volvieron a hablar de política. Yo pillo muy a menudo conversaciones acerca de las presidenciales, de las propuestas de los candidatos y de la dificultad de elegir a uno.
Queda claro para todos que la clase política desconoce por completo la realidad cotidiana de los ciudadanos de a pie, pero después de esta constatación no queda más remedio que identificar el compromiso más aceptable.

Si tuviera que escoger una palabra, yo hablaría de desencanto general.
A ver cuales sorpresas nos reserva el guionista diabólico...

5/03/2017

Con paraguas...

Desde la ventanilla de mi autobús de siempre constaté con alegría que amanece cada día más temprano. Si no retomé mis largas caminatas de la madrugada, por lo menos intenté hacer algunos paseos entre los chubascos.

El primer paseo empezó el miércoles al atardecer. Visité varias tiendas cerca de la plaza de la Nación antes de seguir rumbo al jardín de la Roquette.
En la esquina de la calle de Montreuil, los clientes del “comptoir Voltaire” ya olvidaron la visita del terrorista que activó su cintura de explosivos dentro del café. Cuando pasé delante del local, noté que la pantalla gigante estaba funcionando y deja ver un partido de fútbol.

Más arriba, constaté que los programas de rehabilitación de viviendas ya empiezan en las pequeñas calles que hacen el encanto del distrito XI. Por suerte, respetan la altura de los edificios e intentan preservar la identidad del barrio.
De paso constaté que se multiplican los sitios pequeños que proponen comidas baratas. No sé cómo estos nuevos empresarios consiguen retribuir todas las horas que dedican a su comercio...

Cuando llegué al jardín de la Roquette, empezaba a llover y la gente no se demoraba en la calle. Tenía tiempo así que quise visitar algunas tiendas que conozco cerca del jardín Maurice Gardette pero un chubasco torrencial interrumpió todas las actividades. Yo estaba muy cerca del toldo de un café así que pude abrigarme y contemplar el espectáculo.

20170301.jpg

Luego fui a cenar en un restaurante de la zona y por 20€ conseguí un plato, un postre y una bebida. Pero no es un sitio tan de moda como el patio “Saint-Emilion”...

Ayer tuve que enfrentar la lluvia para comprar una repisa. En el almacén de barrio que se halla al lado del ayuntamiento del distrito XVIII, el hombre que me atendió estaba escuchando música clásica. Como le preguntaba qué estaba escuchando, me contestó que se trataba de la contralto Kathleen Ferrier y precisó que finalmente poca gente conocía a esta artista. Yo precisé que tenía varios discos de esta señora y el señor me regaló una sonrisa de afición compartida. Confieso que nunca hubiera imaginado que toparía con un admirador de esta cantante en esta tienda. Pero esas sorpresas forman parte de las cosas que me gustan en el distrito XVIII.

Hoy los parisinos podían asistir a dos reuniones políticas. La primera, cerca del Trocadero, apoyaba al candidato conservador, enredado en historias de empleos ficticios otorgados a su familia. La secunda, en la plaza de la República, con cacerolas, protestaba contra la corrupción de los políticos. Como anunciaban granizo en ambos sitios, preferí visitar unas tiendas de las afueras.
¡Mañana será otro día!

- página 1 de 31