Caminando por París con Caol

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15/10/2017

Algunas sombras que pueblan las noches

Excepcionalmente me marché de casa poco antes de las seis y media de la madrugada y eso me desveló cosas que no suelo ver.

Para empezar, constaté que uno de los jóvenes menores que rondan por el barrio estaba durmiendo, sentado delante de la puerta de mi edificio. Encontré otro naufrago de la noche durmiendo tumbado en la acera de la calle Louis Blanc. Y cuando pasé encima del canal Saint-Martin, vi que los refugiados que acampan en la orilla ya estaban en el proceso de despertar antes de perderse por la ciudad.

Cuando me marcho sobre las siete, las personas que duermen en un campamento o en un banco público ya guardaron sus cosas y están desapareciendo de los espacios urbanos diurnos.

Años atrás leí varios libros de sociología dedicados a estas personas que viven en la calle y sé que tienen recorridos diferentes. Una parte importante de estos desafortunados tiene auténticos problemas sicológicos. Pero también hay una proporción sorprendente de trabajadores pobres, cuyo salario no es suficiente para pagar un alquiler. A esa población es preciso añadir a los que algunas rupturas familiares dejan abandonados y sin recursos.

Y hoy también tenemos que tomar en cuenta a los refugiados económicos o políticos que vienen a Europa para encontrar una vida mejor. Muchos de esos migrantes sueñan con Inglaterra y así fue como crearon un inmenso campamento de 4000 personas en el norte de Francia, cerca de las carreteras que llevan a este país.
Este campamento fue cerrado por la policía en 2016 y a partir de este momento, muchos migrantes volvieron a París, en busca de una solución para seguir su viaje.

El Municipio de París instaló un centro de acogida y orientación en la puerta de la Chapelle en donde se puede albergar a cuatrocientos personas. Sobra decir que eso no es suficiente. Otros campamentos fueron creados por los refugiados y estas instalaciones fueron destruidas rápidamente por la policía. Ahora los migrantes se reparten en varios lugares y así esperan quedar a salvo de las evacuaciones.

Algunas de estas sombras de la noche se juntan al atardecer al lado de la estación de metro La Chapelle o en la rotonda más arriba. Allí es donde algunos colectivos distribuyen comida e informaciones.

Unos años atrás, Issa formaba parte de esas sombras. Ahora tiene pareja, trabaja y ayer celebraba el bautizo de sus dos hijos.
A ver cuántas sombras conseguirán volver a la luz.

10/09/2017

Volver

Volver a París siempre provoca algo de aprensión. En tan sólo tres semanas son muchas las cosas que pueden transformarse, conllevando buenas o malas sorpresas.

Yo viajé el lunes, mientras los niños retomaban el camino de la escuela y los padres las actividades laborales. Había poca gente en el tren y no tuve que compartir mi compartimento.
Llegué al mediodía y pude dedicar la tarde a ir de compras.

Volver después de los demás resulta bastante desconcertante porque ellos ya retomaron el ritmo de la ciudad cuando todavía sigues buscando tus marcas. Pero hay detalles que te ayudan a conectar rápidamente con la realidad parisina, como el precio de las cosas o la pila de facturas que encuentras en el buzón.
Yo quise disfrutar de mi último día de vacaciones y pasé un rato en una de las terrazas de cafés de mi barrio, con sol y sombra, algunas plantas y tres gorriones.

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Volver a trabajar no fue tan pesado como me temía y pronto pude retomar mis largas caminatas.

El jueves al atardecer descubrí que al lado de la estación Ménilmontant, organizaban un mercado de cocina de calle, con mesas y bancos para que la gente pueda instalarse. Cuando pregunté me explicaron que no era un acontecimiento excepcional sino un mercado nocturno que ocurrirá cada dos jueves. En cuanto tenga la oportunidad de probarlo, os cuento.

Pero mi auténtica vuelta ocurrió ayer por la noche, cuando compré un nuevo abono en el cine de mi barrio (el Louxor) para ver la película que consiguió el gran premio del jurado en Cannes: más de 120 personas para “120 pulsaciones por minuto” y parejas de todas clase...
¡Eso sí que es París!

Y hoy sólo faltaba pasear por la colina de Montmartre para acabar con el proceso de vuelta.
Como siempre encontré una cantidad impresionante de turistas pero el mercadillo organizado en la plaza de las abadesas tenía encanto y pasé un rato agradable.
Ahora toca descansar.

13/08/2017

Cerrado por vacaciones

Ya llegaron las primeras semanas de Agosto y con ellas surge una tremenda proliferación de cartelitos "cerrado por vacaciones".
El panadero de la esquina desapareció hasta el fin del mes. El frutero cerró el miércoles para dos semanas. Y como si fuera poco, varios supermercados aprovecharon estas semanas veraniegas para reformar sus instalaciones.
Por suerte, la cantidad de tiendas en París es suficiente para que podamos encontrar (casi) todo lo necesario en cualquier momento.

En la oficina, los que se marcharon en julio ya volvieron y ahora a mi me tocan unas semanas de vacaciones.
¡Hasta pronto!

9/07/2017

Campamentos

¿Quién pensaría que esta foto fue sacada en París?

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Estas chabolas se hallan entre la puerta de Clignancourt y la puerta de la Chapelle, en el espacio desocupado del antiguo ferrocarril de cintura. Allí se instalaron familias gitanas procediendo de Europa central.
Este grupo lleva tiempo jugando al escondite con la policía. Años atrás, con la preciosa ayuda de asociaciones, algunas familias habían aceptado escolarizar a sus niños. Pero este proceso de acogida fue destrozado por una primera expulsión.
Los gitanos volvieron y ahora tenemos ciclos seguidos de instalación y expulsión...

En la puerta de la Chapelle, también es donde instalaron el centro parisino de acogida de los migrantes. Desgraciadamente este centro, sencillo y práctico, sólo puede albergar a unas 400 personas. Sobra decir que hay mucho más de 400 personas esperando la posibilidad de pasar un rato en el centro para descansar, limpiarse, comer y recuperar...
Total, en el otro lado del bulevar, los migrantes instalaron campamentos y en menos de un mes, casi tres mil personas acabaron en las aceras y los terrenos de deporte de esta zona.
Como siempre cuando un campamento alcanza este nivel de población, la policía organizó una evacuación el pasado viernes. Yo pasé por allí, ayer por la tarde y sólo quedaban unas decenas de personas, bastante listas para esconderse durante la evacuación, pero ya cansadas por el calor, el hambre y la sed.

Los responsables asociativos ya comunicaron su preocupación. Dentro de unos días muchos voluntarios se marcharán de vacaciones y no saben si podrán seguir distribuyendo comidas...

Tres bocacalles más lejos, descubrí la nueva urbanización creada en el espacio liberado por el antiguo depósito McDonald: Tranvía, viviendas para clase media y almacenes que corresponden.
Confieso que con más de 30 grados y un sol aplastante, pasar un rato en una tienda climatizada resulta bastante agradable. Pero este nuevo barrio podría estar en cualquier ciudad gala importante.

Por suerte, el viernes me regaló una buena noticia: aprobé a la primera el curso del Conservatorio de artes y oficios así que podré disfrutar totalmente mis próximas vacaciones :-)

25/06/2017

¡Qué calor!

Ya se acabaron las dos semanas de vacaciones dedicadas, esencialmente, a repasar mis cursos para el examen final del conservatorio de artes y oficios.

Seguí desde lejos las elecciones legislativas y constaté con alegría que en mi barrio rebelde eligieron a una mujer, única diputada insumisa de la capital. Ahora sólo falta esperar para ver cómo van los “caminantes” ...

Cuando volví a París, el episodio canicular estaba empezando y me costó aguantar los 35 grados de la gran ciudad. Por suerte trabajo en un edificio de alta calidad ambiental cuya temperatura interior ronda los veinticinco grados. Pero eso resulta casi peor cuando sales de la oficina porque el calor se vuelve más aplastante todavía. Y con casi 30 grados por la noche en casa, recuperar resulta muy difícil.

Yo temía la temperatura del día del examen y la verdad es que con más de treinta grados eso no parecía muy favorable.
Por suerte, organizaron la prueba en el gran anfiteatro de la Escuela nacional superior de artes y oficios, cerca de la plaza de Italia. Y en este sitio semi enterrado, la temperatura resultó razonable para trabajar.

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De momento, no conozco los resultados, pero pienso que aprobaré 😊

Y ahora toca retomar el ritmo de las largas caminatas con visitantes de todo el mundo.
¡Hasta pronto!

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