Caminando por París con Caol

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11/09/2016

Volviendo a la normalidad

Con la vuelta de los niños a la escuela, se acabaron las vacaciones y ya tuvimos varias ocasiones para contarnos mutuamente nuestras hazañas veraniegas. Ahora toca volver a la normalidad y aproveché todas las oportunidades para pasear por varios sitios.

Para empezar, seguí explorando la parte del distrito 20 que se halla alrededor de la plaza de la Reunión, escapándome una primera vez con el escritor Alexandre Dumas y luego por la isla de Terranova. En esta parte de París, todavía se ven antiguas construcciones de una o dos plantas. Las primeras rehabilitaciones urbanas produjeron densificaciones exageradas y ahora los nuevos programas respetan más el contexto inicial.

También hice un largo recorrido desde la plaza de Italia, rumbo al norte de París. En la calle Claude Bernard encontré un cartelito muy divertido: “Aquí vivió un gato que dedicó su vida a mirar por la ventana a los que leen este cartel”. Con gusto me paré un rato más por si este gato tiene un sucesor.

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Cuando llegué al jardín del Luxemburgo, constaté que la diversidad social no tiene la misma definición en todos los distritos, y me dejé caer rumbo al Sena, por este gran bulevar que se parece cada día más a una galería de centro comercial.
Al cruzar el Sena, vi uno de los “bateaux-mouches”, parado cerca de la orilla mientras dos barcos de transporte de mercancías pasaban debajo del puente. Cuando llegó su turno, volvió al centro del rio para pasar debajo de los puentes. No imaginaba que había tanto trafico fluvial.
En la orilla, todavía quedaban elementos de París playa. A ver si la alcaldesa cumple lo que anunció y transforma la autopista urbana en espacio de ocio para los parisinos...

Esta semana también volví a usar los velibs. Temprano por la mañana, pude llegar sin problemas hasta mi oficina. Otro cantar fue el viernes por la noche. Sin conseguí fácilmente una bici, encontrar un sitio en el centro de París para aparcarla se transformó muy pronto en pesadilla. Renuncié y experimenté la convivencia muy cercana con los taxistas en el interminable bulevar de Sebastopol.

Hoy había un mercadillo al lado de mi casa. Cerraron un parte de la calle de Clignancourt y de la calle Ramey y los vecinos pudieron desplegar sus trastos en la acera. Buena temporada para las familias que aprovechan estas circunstancias para conseguir ropa y material escolar baratos para los niños, mala temporada para los que buscan muebles u objetos de decoración.
Sin embargo, yo encontré un lote de tres cajitas por 10€. A ver si encuentro un sitio para guardarlos o si los regalo al azar...

4/09/2016

Regreso

Al salir de la estación de Bercy, tuve la grata sorpresa de encontrar un taxi enseguida así que me libré de las molestias del viaje en metro. Luego mi primer día parisino fue totalmente dedicado a poner todo en orden antes de volver a trabajar.

El martes por la mañana, retomé el camino de la oficina en bici y si el tráfico automóvil me pareció más importante que en agosto, tuve la sensación que mucha gente todavía estaba de vacaciones. Otro cantar fue el jueves por la mañana, cuando empezaron las clases y de momento dejé de usar las “Velib”.

Mis primeros días en la oficina no me dejaron mucho tiempo para recorrer la ciudad, pero el sábado pude ponerme al día.
Este día tocaba hacer un recorrido por el centro de París con una pareja mexicana, desde la zona de la ópera, rumbo a la plaza de la república. Así que tuve la oportunidad de mirar las evoluciones a lo largo de este recorrido.
Por un lado, están reformando el suelo de la galería Choiseul, por otro acabaron la reforma de un parte de la galería Vivienne. En el centro de París, desmontaron une parte de las casitas prefabricadas que albergaban los obreros. Si todavía no podemos admirar la perspectiva entre el bolso del comercio y la Canopea, se nota que entramos en la última fase de las obras.
Acabamos en el mercado de los niños rojos, a tope de clientes por el tiempo soleado.

Mientras compartíamos un té de menta, mis acompañantes evocaron lo que querían visitar antes de marcharse de París el martes por la mañana y entre otras cosas mencionaron la colina de Montmartre. Me caían bien y no tenía prisa así que propuse un traslado rumbo a Montmartre en autobús.

Empezamos el recorrido en la zona de tiendas de tejidos antes de pasar por la calle de las abadesas y de subir y bajar para descubrir varios detalles. Tuvimos suerte porque cuando pasamos al lado de la tienda de Larher, la dependiente estaba limpiando el suelo, pero me atendió y me proporcionó una interesante muestra de lo que produce este pastelero.

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Por lo visto mis acompañantes apreciaron y, después de ensenarles otros rincones de la colina, les abandoné en la puerta del Sagrado Corazon.

Cuando llegué a casa mi podómetro anunciaba 34045 pasos. ¡Una marca!
Y una muy buena manera de volver a encontrar esta ciudad.

14/08/2016

París en bici

Los días largos y la relativa reducción del tráfico automóvil durante el verano me animaron a volver a usar el sistema de bicicletas compartidas Velib.
Yo tengo un abono que permite trayectos de 45 minutos seguidos y eso es suficiente para casi todos los desplazamientos que me interesan. También mola la posibilidad de considerar cada camino de manera independiente, escogiendo el modo de transporte más adaptado a las circunstancias del momento.

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Yo uso Velib esencialmente para ir a la oficina.
A las siete de la mañana ya es de día y somos pocos los que ya están circulando. Además, tras varios ensayos, conseguí identificar un recorrido que evita las grandes plazas, pasa casi exclusivamente por carriles de bicis y resulta relativamente seguro.
Tardo entre 39 y 45 minutos y después de dejar la bici en la estación que se halla al pie de mi oficina, puedo empezar la jornada laboral con serenidad.

No tengo las mismas sensaciones al atardecer. Por un lado hay más tráfico y por otro los conductores me parecen mucho más nerviosos.

Pero cualquier sea el momento, ir en bici requiere mucha atención.
En los carriles, la trampa principal es el peatón despistado o el repartidor apresurado. En las otras partes, es preciso estar atento a las aperturas de puertas de coches.
Total, eso deja poco tiempo para admirar la ciudad de las luces.

En varias ocasiones noté de paso detalles o imágenes muy bonitas. Pero en algunos lugares, pararse para sacar una foto resulta super complicado y preferí renunciar.

Lo cierto es que el abono de velib es un modo de transporte muy económico.
A mi me cuesta 39€ al año y puedo hacer una cantidad ilimitada de recorridos sin coste extra siempre y cuando tardan menos de 45 minutos.
Tambien hay una formula para un día (cuesta 1€70) y otra para una semana (cuesta 8€). Y cuando controlas los 22 kilos de estas bicicletas, cualquier otra bici te parece extraordinaria. :-)

10/01/2016

Estrenando el 2016

Dejé los parisinos volver con prisa de sus vacaciones, el domingo por la noche. Yo viajé el lunes, con descuento del 50%, y llegué al medio día.
Volver a París desde mi refugio borgoñón siempre me da un choque, y más cuando tu primer viaje en metro se alarga por un alerta de bomba. Pero sólo es cuestión de unas horitas para adaptarse de nuevo a la agitación parisina :-)

Esta semana tocaba conmemorar el primer aniversario del ataque terrorista contra la revista Charlie Hebdo y el supermercado kósher de la puerta de Vincennes y se armaron varios líos.
Para empezar, instalaron un placa conmemorativa al pie del edificio que albergaba la revista y constataron que el nombre de Wolinski estaba mal escrito (Wolinsky en vez de Wolinski).
Luego concedieron a algunas de las victimas de los atentados la condecoración de la legión de honor. Pero olvidaron a la agente de policia asesinada en Montrouge y omitieron al dependiente que ayudó a salvar a los clientes del supermercado porque ya le habían otorgado la nacionalidad gala...
El jueves por la mañana, otra celebración ocurrió delante de la comisaría de mi barrio. Un hombre armado con un hacha de carnicero intentó atacar la comisaría y los agentes que vigilaban el sitio abrieron fuego y le mataron. La zona permaneció acordonada toda la tarde y cuando volví a casa, todavía prohibían el paso por la calle de la Goutte d’Or...
Ayer conmemoraron los acontecimientos de la puerta de Vincennes. Y hoy se acabó la semana de conmemoración con un homenaje en la plaza de la República.

Yo enfrenté un examen en el conservatorio de artes y oficios y dos días de mucho trabajo en mi instituto. Sin embargo encontré tiempo para pasar por la plaza Daumesnil y admirar la decoración navideña de su fuente.

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También pude ver una muy interesante exposición dedicada a los Shadoks (unos personajes de dibujo animado de los años 1970’s) pero de momento no me interesé a las rebajas.
Continuará...

6/12/2015

El caos del clima

La semana empezó con el tema de la conferencia acerca del clima , esencialmente por que acoger a 150 dirigentes mundiales en el contexto de los últimos días supone medidas de seguridad reforzadas.
Total anunciaron el cierre de autopistas y de trozos del bulevar periférico y decretaron la gratuidad de los transportes públicos. Luego las autoridades invitaron los habitantes a dejar sus coches en casa y a usar los transportes públicos antes de decir que ni siquiera esta solución era aconsejada...
Frente a este caos anunciado, muchas personas pidieron un día de vacaciones y se quedaron en casa. En mi instituto, nos regalaron un día de vacaciones extra y los que trabajaron el lunes podrán pedirlo en otra ocasión.

Yo me fui al trabajo como siempre y pocas veces vi tan poca gente en la ciudad. Viajé en un metro casi desierto y en las calles el tráfico apenas alcanzaba él de los domingos.
Aproveché esta situación para volver a casa con mi autobus de siempre. De paso constaté que el « comptoir voltaire », uno de los bares ametrallados, permanecía cerrado y que había una colección impresionante de flores y señales de solidaridad delante de la puerta.
El día siguiente caminé por la orilla del canal Saint-Martin en donde vi que habían pintado la divisa parisina en blanco sobre fondo negro. También noté varias banderas galas e incluso pintaron un buzón de correos con los tres colores nacionales.
Delante del bar « la bonne bière » se veían flores y velas pero encontré una acumulación realmente impresionante de señales de solidaridad cuando llegué al lado del « Bataclan ». En los barrios de las capitales, delante de las casas de las víctimas, también se notan testimonios más modestos de sus vecinos y amigos.
Y la vida continuá...

Ayer, sábado, los parisinos empezaron los preparativos navideños. Àrbol de Navidad, regalos… había mucha gente en las calles y en los almacenes. Yo ya tengo el tema del Champagne resuelto. ¡Algo es algo !

Y hoy tocaba contribuir a la organización de las elecciones regionales como asesor en mi colegio electoral. En la sala de deportes de la pequeña escuela de mi barrio, tuvimos pocos momentos de tranquilidad pero la fila nunca llego a una decena de personas y el nivel de participación apenas alcanzó el 44%.

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Tras 14 horas seguidas de presencia en el colegio electoral, los resultados me parecieron reconfortantes :-)

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