Caminando por París con Caol

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24/07/2011

Julio a medias tintas

El tiempo de este mes de Julio resulta estupendo para los que siguen trabajando. Entre semana tenemos un cielo gris y lluvia casi todos los días, así que no molesta el hecho de no estar de vacaciones. Y el viernes por la noche el tiempo mejora e incluso regala varios momentos soleados el sábado o el domingo.
Y para los turistas también resultara interesante este tiempo que regala unos contrastes llamativos entre los grises parisinos y momentos más luminosos.

Yo guardé el paraguas el viernes sobre las 20. Y al caminar por la calle de la Roquette constaté que no quedaba ni una silla en las terrazas de cafés.
Al día siguiente conseguí hacer mi viaje en bici entre dos chaparrones. Pero por la tarde el tiempo mejoró y pude disfrutar de un agradable paseo al lado del canal Saint Martin.

Los "bobos" que frecuentan esta zona ya se marcharon de vacaciones y casi no había gente en la orilla del canal. Alrededor del quiosco de música del bulevar Jules Ferry, sólo había una treintena de personas escuchando al grupo de rock que interpretaba temas de los años 1970-1980.
Más arriba el espacio dedicado al skateboard quedaba casi abandonado y así es como pude encontrar este cartel con eslogan de otro mundo...

el pueblo...

Aproveché esta tranquilidad para visitar los restaurantes indios de la calle Louis Blanc y seguir rumbo al Sagrado Corazón en donde encontré una gran cantidad de turistas.

Hoy tocaba enseñar el 104 a un amigo. En una de las naves, una tela de CD ROMS tapizaba unos volúmenes evocando colinas y valles. En la otra un laberinto de cartón defendía el acceso a un espejo reflejando las nubes... ¡Qué cosas!

A unas cuadras, la instalación de París Playa en la zona de la Villette ya estaba lista y había un montón de gente paseando al lado de la dársena.
Al lado de la rotonda de la Villette, debajo de los soportales que los sin domicilio utilizaban para abrigarse, instalaron un café bastante sencillo, y allí es donde pasé un agradable momento, contemplando el movimiento...

villette

Mañana vuelvo a trabajar y anuncian llovizna por la mañana.
A veces el mundo está bien hecho :-)))))

17/07/2011

¡Fiesta Nacional!

Me despistaron las últimas previsiones meteorológicas.
El lunes, en teoría, se trataba del día de mucho calor de la semana. En realidad tuvimos un día agradable con una temperatura razonable.
El martes se esperaban chaparrones pero yo no vi ni una gotita de lluvia. (Dicen algunos que mi distracción se vuelve cada día más importante...)
Total dejé de mirar las previsiones y el miércoles casi tuve frío.

Pero eso no duró mucho por que a las 20 una batucada puso el ritmo de un desfile que empezó al lado del ayuntamiento del distrito 18 y se acabó hora y media después en los jardines de Eolo. Allí es donde instalaron un espacio para el tradicional baile de la Fiesta Nacional.
Una carpa para la música, otra para las bebidas y la tercera para la comida... De alguna forma reinventaron una plaza de pueblo en medio de París.

13 de julio de 2011

Tras un ratito allí aproveché la magia del velib para trasladarme hacia la plaza de las Abadesas en donde los estudiantes comunistas organizaban otra fiesta. Me alegró la idea que los comunistas se apoderaban del espacio de las abadesas, repitiendo esta oposición de varios siglos que se nota casi en cada esquina de la colina de Montmartre.

Lo cierto es que había muy poca gente en las calles de la colina y resultó un placer pasear por allí.

Al día siguiente celebré la Fiesta Nacional como lo recomienda Brassens: “yo me quedé en la cama igual”. Pero por la tarde pasé en bici por las calles del Marais y me desesperó constatar que los efectos de la ley acerca del trabajo del domingo se extendían a los días festivos. En esta zona obviamente turística, todos los comercios estaban abiertos. Y no creo que los dependientes consiguieron gratificaciones...

Por suerte formaba parte de estos privilegiados que tenían puente y aproveché un viernes soleado para pasear otra vez por las calles del marais pero esta vez caminando. Se nota que ya llegaron los turistas, que todavía no se marcharon los parisinos y que no se acabó el periodo de las rebajas.
De paso encontré la tienda de un “mejor obrero de Francia” a lado del metro Saint Paul y quise probar su producción. La verdad es que los pastelitos que compré eran riquísimos y aunque no formen parte de las especialidades que prefiero, la casa merece una visita. Así que aquí os dejo la dirección: Maison Larnicol, 14 rue de Rivoli, 75004 Paris
Sobra decir que tras probar estos pastelitos, también toca multiplicar los paseos en bici...

El sábado fue cuando muchos parisinos se marcharon de la capital y constaté con alegría que ahora encuentro una mesa sin problemas en varias terrazas que aprecio mucho...
Hoy el tiempo no daba para controlarlas metodicamente pero dentro de unos días seguro que os cuento más.

10/07/2011

El tiempo vuela

Acabo de instalarme en la butaca que se halla en mi balcón, totalmente tapada por las hojas de los árboles. Las gatas ronronean a mi lado y constato una vez más que mañana empieza otra semana y que no vi pasar la que se acaba...

Todo empezó hablando con los habitantes de mi barrio. Si la exposición de Martin Parr acerca de La Goutte d'Or fue todo un éxito, también existen otras maneras de mirar este barrio y el lunes por la noche fue cuando descubrí una más.
Se trata de la mirada de una lingüista que se interesó a los letreros de los comercios y apuntó varias asociaciones llamativas de palabras.
Así existe una tienda de "venta de todos productos y otros de todas clases".
Lo cierto es que este texto pica la imaginación. Y puesto a mirar los letreros, uno descubre que son muchos los que traspasan las fronteras del idioma e invitan a un viaje inmóvil.

El martes aproveché un anochecer agradable para cenar en una terraza del distrito 11. El miércoles probé un restaurante japonés del distrito 3. Ambos sitios estaban a tope de gente, lo cual demuestra que queda gente que se salva de la crisis...

Esta sensación fue confirmada cuando salí del metro en la zona de Les Halles, el sábado por la tarde. A pesar de las obras, había gente por todas partes, buscando gangas entre las rebajas.
Me anunciaron que el espejo que había pedido un mes atrás todavía estaba en España así que seguí caminando y constaté con tristeza que la vieja pastelería judía askenazí de la calle de los rosales había desaparecido y que en su lugar había una tienda de prendas bautizada "le temps des cerises". ¿Pero quién conoce todavía esta vieja canción y sus conexiones revolucionarias?

Total fui a visitar la brocante del día en donde un amigo mio encontró un crucifijo en una caja de "todo por 5 euros" y quiso salvar al Cristo...

crucifijo
Yo me conformé con mirar las cosas, buscando ideas mientras espero la hora de cambiar de piso.

Mañana empieza una semana corta y cambié mi abono de velib para alargar las sesiones de bici a 45 minutos. A ver si consigo meterme en algún recorrido interesante.

26/06/2011

Otra semana bien empleada...

El pasado martes se celebraba la fiesta de la música. Este año mi recorrido empezó en la plaza de la Bastille en donde anunciaban una invasión del Quebec. Me regalaron una bandera pero había demasiado ruido y demasiada gente para que me quede en este sitio.
Más arriba me encantó esta doña de 70 años, con su permanente impecable, que se paró para escuchar el grupo de rock instalado al pie de su casa.
Luego quise experimentar la fiesta con velib y fue todo un acierto.
En el bulevar Richard Lenoir vi un grupo de jazz con una decena de músicos y me gustó la imagen de la parejita escuchando el concierto.

fiesta de la música
Luego seguí caminando a lo largo del canal San Martin en donde había una sucesión impresionante de grupos.
Otro traslado en velib me llevó al 104 en donde encontré un ambiente muy apagado. Pero cuando llegué a casa, sobre las 23, todavía había gente bailando en la calle...
Comparé mi paseo con el recorrido que hicieron otros amigos y constatamos que por todas partes se notaba cierta profesionalización. Ya no se ven a estos principiantes que salían a la calle con su instrumento en esa ocasión. Y en muchos sitios son los dueños de los cafés los que organizan las cosas...

Al día siguiente empezaban las rebajas del verano pero ni hice locuras ni constaté una frenesí especial en las tiendas.

El viernes quise controlar que un viejo arbol parisino seguía vivo y así es como hice una parada en el salón de té de Berthillon para probar algunos helados... muy recomendables :-)))

El sábado tocaba la gay pride parisina. Si no vi toda la manifestación, constaté una politización evidente en el eslogan: "Para la igualdad, en 2011 camino, en 2012 voto".

Por la noche visité la fiesta de la Goutte d'Or en donde pude escuchar a la comoriana Nawal y constatar que había muy buen rollo.

Hoy visité el último vide-grenier de la temporada (por lo menos eso creo). Instalado al pie de la colina de Montmartre, justo al lado del paraíso de las modistas, reunía exclusivamente gente del barrio y me encantó el ambiente.

Pero la llegada brutal de una temperatura superior a 30 grados me quitó las ganas de seguir paseando.
Y mañana vuelvo a trabajar... ¡Que pena!

13/06/2011

Cultivando los contrastes

Esta semana me regaló varios paseos interesantes.
El miércoles pasé por la Butte aux Cailles (una tranquila colina cerca de la plaza de Italia) en medio día y constaté que a pesar de un sol muy agradable, la mayoría de las terrazas quedaban desiertas. En cambio había cola en el chino de la esquina que propone un menú por 7€, y yo conseguí un plato por 4€60...
Eso confirma una vez más que la gente no gasta tanto dinero como unos meses atrás.

Ese día, tras caminar varias horas, descubrí un centro budista en el distrito 10, justo al lado del canal San Martín. La instalación me pareció bastante acertada y pasé un agradable momento en el patio de esta asociación.
La doña que nos acogió nos contó que había organizado una meditación sobre el tema del apego y que había conseguido un gran éxito. Desde su punto de observación, ella también constata cierto malestar entre las personas...

Al día siguiente noté une impresionante reunión de barrenderos al lado del ayuntamiento. Según parece estaban manifestando, pero andaba con prisa y no pude enterarme del motivo de la protesta.

El sábado tocaba pasear por el mercado de las pulgas con unos visitantes colombianos.
Llevaba tiempo sin visitar estos mercados que tanto me gustan y constaté varias evoluciones. Así se ven cada día más tiendas dedicadas a vestidos de colección. También se nota cierta invasión de muebles de oficina de los años 1950.
Entre los hallazgos del día mencionaré un marco pequeño de madera esculpida, realizado al principio del siglo 19 en la región de Florencia. Me impresionó la fineza del trabajo y la ligereza del objeto. Pero el precio también impresionaba :-))))

Dediqué el resto del largo fín de semana a la exploración metódica de los "vide-grenier" de temporada.

La instalación de la Porte de Montmartre reunía los vecinos de estas viviendas sociales construidas en los años 1930. Se veían pocos objetos estupendos pero había muy buen rollo.

Pero la instalación que más me impresionó fue la que encontré en el bulevar de Charonne. El mercadillo se estiraba a lo largo de los 600 metros del terraplén central de esta vía arbolada, y en la parte sur, también ocupaba una de las aceras. Vecinos, comerciantes, pero también aficionados... A pesar de un tiempo nublado había muchísima gente y en algunos lugares experimentamos unos agobiantes atascos peatonales. Pero la cosecha merecía la pena: dos espejos, un marco, una chaqueta, un balón para pilates por menos de 20 euros...
Y la lluvía tuvo la cortesía de esperar que acabe la visita antes de llegar...

Ahora sólo falta encontrar un sitio para cada objeto... pero eso es otro tema. Luego os cuento.

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