Caminando por París con Caol

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13/05/2018

París sin dinero

Para quién anda cortito de dinero, recorrer las sendas parisinas resulta una diversión a la vez barata e instructiva. Total, retomé el librito de la senda que da la vuelta de París y seguí explorándola.

Al final de la precedente sesión, había llegado a la puerta Maillot después de caminar por el Bosque de Boulogne. Uno de los autobuses que pasa al lado de mi casa me llevó al arco del triunfo y a partir de allí seguí la avenida de la gran armada rumbo al punto de salida de la senda en la puerta Maillot, y después de pasar al pie del palacio de los congresos y encima del periférico, encontré las marcas de la senda 2024 a mano derecha.

El primer tramo pasa entre unos edificios modernos normalitos y el periférico, y no me pareció muy interesante. Pero a quinientos metros del punto de salida, la senda abandona las calles para seguir el paseo Bernard Lafay.

Este paseo, muy bien acondicionado, camina entre una zona de viviendas sociales e instalaciones deportivas. De paso uno descubre el pequeño jardín Lucien Fontanarosa, antes de llegar al jardín Jacques Audiberti en donde una tumbona instalada en medio del césped invita a convertirse en lagarto. A continuación, pasé por las terrazas del jardín Lily Laskine antes de llegar a una zona que se parece a un pequeño bosque oblongo con dos sendas, una con sombra y la otra con sol. Ambas sendas comunican una zona de instalaciones deportivas.

Al cruzar la calle de Courcelles, se ve el edificio moderno que alberga el conservatorio municipal Claude Debussy. El recorrido sigue a lo largo de viviendas sociales y terrenos de deporte primero al Oeste del periférico y luego al Este.

Esta parte del sendero se acaba en el pequeño jardín Claire Motte, escondido en medio de una manzana.

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En este sitio, me paré a dos metros de un chochín común, cuyo canto es muy alegre y tiene una potencia sorprendente para su tamaño.

Luego abandoné la senda 2024. Pasé al lado de los talleres de la ópera y al pie del nuevo edificio del ministerio de la justicia. Seguí por los bulevares Berthier, Bessieres y Ney en donde admiré las rosas del liceo Honoré de Balzac y constaté que las obras de instalación del tranvía están progresando. Espero que eso provoqué las mismas mejoras que en la parte Este de París.

Y ahora sólo quedan dos tramos de la senda por explorar. Continuará...

29/04/2018

Primer puente de mayo

La última semana de abril nos regaló varios días soleados, perfectos para pasear por las calles de la capital. Así fue como descubrí la existencia en París de una calle del Sol en donde las casas ya no benefician del sol de la tarde porque construyeron un gran bloque en la acera Oeste...

Noté varios parques en varios sitios y casi todos estaban abiertos y, al atardecer, muy concurridos por las familias. Las cosas resultan algo diferentes al lado de mi casa. En el jardín León todo pasa como en los otros jardines que pude visitar, con zonas de juegos para los niños y mesas con ajedreces para los mayores. Pero también toca mencionar dos jardines cerrados al público, en donde sólo se ven un vigilante y su coche, 24 horas al día. Eso es la única solución que encontraron los servicios del ayuntamiento para evitar la instalación de campamentos de migrantes. ¡Me desespera!

A lo largo de mis recorridos encontré en alguna pared del distrito XX un eslogan irónico que me hizo reir.

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¡Salvemos a los patrones, volvámonos voluntarios!

Lo bueno fue que el viernes se acabaron las vacaciones del panadero de la esquina. Viajó a Egipto para visitar a la familia, y cuando compré unos pasteles, su mujer me confió que le costaba mucho volver a la realidad parisina.

Este fin de semana coincidía con el primer puente de mayo, pero también con el fin de las vacaciones parisinas. Así que una parte de la población se marchó de la capital, mientras otra volvía, por los niños o por las perspectivas de lluvia.
Yo beneficié del puente, pero como una de mis gatas se enfermó, preferí quedarme en París.

Quise visitar un nuevo espacio creado en el edifico de una antigua fundería y bautizado “taller de luces”. Desgraciadamente, mucha gente tuvo la misma idea y cuando vi la cola para entrar, preferí renunciar.

Total, pasé un largo momento explorando el mercadillo instalado en el bulevar Voltaire, en busca de alguna ganga. Pero los precios de los anticuarios y de los chamarileros instalados en la acera no cuadran con mi presupuesto.
Lo bueno es que están haciendo obras en el bulevar para crear carriles reservados a las bicis. Y eso sí que mejorará la vida de los ciclistas parisinos.

16/04/2018

Explorando...

Cuando volví a casa ayer, mi podómetro marcaba 27643 pasos. Pero si sumo los pasos de todos los días de la semana son 144923 pasos, lo cual representa más a menos 103 kilómetros...

Aproveché el primero rayo de sol para recorrer la zona de viviendas sociales que se halla al norte de Parque Severine, entre la puerta de Bagnolet y la puerta de Menilmontant. Lo que más me impresionó es la calidad de estos edificios de cemento y ladrillos rojos, construidos en los años 1930s. Ordenados en manzanas con calles interiores, patios abiertos y jardines, dejan espacios para que los inquilinos puedan respirar y parecen mucho más agradables que algunas construcciones más modernas. Al llegar a la puerta de Menilmontant, un grupo escolar de tamaño adecuado marca el límite Norte de esta urbanización.

A partir de allí se ve otra manzana en donde plantaron seis edificios altos en medio de un jardín y la verdad es que el hecho de tener césped y árboles al pie de tu casa debe de ser muy agradable.

Luego el ambiente cambia radicalmente ya que a partir de la calle de Guebriant hasta la puerta des Lilas, en ambos lados del bulevar Mortier se estiran instalaciones militares con todas las herramientas de seguridad que uno puede imaginar. Pasé por la estación de autobuses en donde encontré una línea que me llevó cerca de mi casa.

Al día siguiente quise pasear por un grupo de calles que bordea el parque des Buttes Chaumont. Encontré una calle de los solitarios, con mucha gente paseando. Más lejos, los antiguos estudios de la Sociedad francesa de producción fueron destruidos para construir viviendas y escuelas, y si no fuera por el nombre de una calle (patio del séptimo arte), nadie recordaría que aquí fue donde Louis Gaumont construyó un primer taller cinematográfico...
Tendré que pasar por allí otra vez.

Pero entre todos los sitios que vi esta semana, creo que el que más me gustó es esta tienda del distrito XX.

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Jerga libre: sitio de archivos, de estudio y de conspiración.

Ayer pasé por varias callecitas del distrito XI cerca de la calle de la Folie Méricourt.
Transformaron casi todos los antiguos talleres en loft y se ven cada día más tiendas pensadas para los burgueses bohemios parisinos que no asusta el precio de 9000 euros por metro cuadrado...
Para mantener la moral, hice una parada en una pastelería de la calle Ledru Rollin, antes de seguir rumbo al Sena.

4/02/2018

El caos de las bicis

Llevo varias semanas descubriendo bicis casi abandonadas en algunos puntos improbables de mi recorrido matutino.
Encontré la primera bici más de un mes atrás. Este objeto verde llevaba la etiqueta Gobee.bike y pronto entendí que se trataba de una bicicleta de alquiler, geolocalizada, sin aparcamiento fijo. Al llegar a casa busqué informaciones y noté que para usar estos aparatos era preciso instalar una aplicación móvil y darle el número de tu tarjeta de crédito. Por este último detalle, decidí que no probaría este nuevo servicio. Y el examen de los precios (50 céntimos por media hora) reforzó esta decisión.

Luego vi que algunos niños de mi barrio estaban usando unas de estas bicicletas, pero pronto me pareció que las estaban destrozando. Y al día siguiente vi efectivamente varias bicicletas inutilizables y abandonadas en las aceras.

Descubrí otra marca de bicicletas de alquiler justo al lado del parque des Buttes-Chaumont. Estos objetos amarillos pertenecerían a una empresa china que se llama Ofo. Y para acabar me paré a mirar las bicis de Mobike cuyas ruedas tienen un diseño relativamente original.

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Todas estas ofertas sin aparcamiento fijo cultivan la idea de libertad de movimientos, pero si las usas regularmente resultan mucho más caras que el modesto abono de Velib. Además, son bicis que no tienen velocidades como si París no tuviera varias colinas...

De momento, estas nuevas empresas tienen que enfrentar varios problemas. El primero es un alto nivel de vandalismo que desanima a los equipos. Además, las bicis no tienen la calidad de los Velib y se quiebran fácilmente (uno de mis amigos me dijo que no aguantan un peso superior a 85 kilos). También dicen que algunos usuarios se apoderaron de sus bicis, aparcándolas en casa o en la oficina para no tener que buscar otra.

Y como si fuera poco el ayuntamiento contempla la posibilidad de pedir una tasa a estas compañías por su ocupación del espacio público :-)

Yo seguiré caminando y esperando que la sociedad que ganó la licitación de los Velib acabe la transformación de las estaciones y ponga las nuevas bicis, incluyendo los modelos con asistencia eléctrica.

21/01/2018

Segunda victoria...

Últimamente, ando con poco dinero así que seguí con un entretenimiento a la vez económico e interesante: explorar el sendero 2024.

A partir de la plaza Balard, el camino permite descubrir los jardines instalados en los terrenos que ocupaban la fábrica Citroën. El jardín Eugénie Djendi reúne varios espacios con desniveles y alineaciones muy gráficas. Desgraciadamente varias partes estaban cerradas por obras y no pude explorarlas.
A continuación, es preciso entrar en el gran parque central, justo al lado de los dos invernaderos. Desgraciadamente estos edificios estaban cerrados.
Luego la senda bordea el gran césped rumbo al Sena. Yo preferí pasar por otra alameda para examinar los diferentes espacios bautizados “Jardins Sériels”. Azul, verde, naranja, rojo, plateado y dorado: éstos serían los colores de estos pequeños jardines. Pero tendré que volver cuando llegue la primavera para apreciar esa variedad de colores. Lo que sí pude apreciar es el diseño de este parque (un día dedicaré una página a este jardín).
Volví a seguir las marcas para salir del parque, pasando debajo del puente de la red exprés regional para llegar a la orilla del Sena. Luego es preciso respetar estrictamente las indicaciones del libreto para cruzar una carretera de mucho tráfico automóvil y llegar al puente Garigliano.

Nada más llegar a la orilla derecha, el camino sigue el rio y pasa al lado del trinquete de París.
Aunque lleve muchos años viviendo la capital gala, nunca había visitado este espacio en donde se reúnen los jugadores de pelota vasca. Ya desde la calle, vi que une señor estaba dando clases en una pequeña cancha. Luego encontré la entrada y un pasillo me llevó al lado de una cancha grande en donde cinco hombres estaban jugando a la cesta punta.
Unos socios me indicaron el camino del trinquete y pasé un ratito mirando a otros jugadores con paleta ancha. No sé si todavía sería capaz de devolver la pelota con una de esas paletas...
Me encantó este sitio y también tendré que volver cuando lleguen temporadas más agradables.

Al salir de este espacio, el camino sigue a lo largo de una sucesión de canchas de tenis, antes de llegar a la puerta de Saint-Cloud. Luego es preciso pasar al lado de las instalaciones del “Stade Français”, del Parque de los príncipes (que alberga el PSG) y del estadio Jean Bouin.
Tras un vistazo hacia la piscina Molitor, es preciso entrar en Jardín de los invernaderos de Auteuil.
No me cando de visitar estos espacios y de admirar sus colecciones de plantas.

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Desgraciadamente ya destrozaron algunos invernaderos y están construyendo una extra para el torneo de Roland Garros.
Justo al lado, en el jardín de los poetas, se pueden ver placas con el nombre de un poeta y algunos de sus versos.

Confieso que ya tenía mi cuenta de kilómetros y subí en el primer autobús que encontré para volver a casa, después de una excelente tarde sin gastar un duro :-)

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