Caminando por París con Caol

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19/11/2017

Explorando el sureste de París

Esta semana tocaba seguir por la senda 2024 a partir de la puerta de Charenton.
El primer tramo sigue el bulevar Poniatowski y allí estamos muy lejos de la ciudad glamurosa que celebran las oficinas de turismo. Carriles de la estación de Lyon, almacenes e instalaciones industriales de todas clases, en estas márgenes inhabitadas, el peatón es una anomalía, pero el fotógrafo puede divertirse.
Después de recorrer medio kilómetro en este universo inhospitalario, uno descubre una pasarela a mano derecha y como lleva las marcas del sendero, se atreve a abandonar el bulevar.

Este nuevo tramo bordea una zona de depósitos. Regala una bonita vista hacia la orilla izquierda del Sena y se acaba al pie del edificio privado más grande de París (350 metros de largo y 80 de ancho).
A continuación, la senda pasa por la terraza del parque de Bercy. A mano derecha, los árboles lucían sus colores otoñales, a mano izquierda la Gran biblioteca invitaba a cruzar el rio por la pasarela Simone de Beauvoir.

Abandoné el camino para entrar en la Gran biblioteca. No tenía ganas de visitar la exposición del momento o de entrar en las salas de lectura, pero con gusto recorrí las galerías que dan la vuelta del jardín interior, descubriendo, de paso, varios espacios de acceso libre regalados a los visitantes y los globos de Louis XIV.

Nada más salir, es preciso ir rumbo al Este antes de pasar al lado de las antiguas instalaciones frigoríficas de Paris que ahora albergan talleres de artistas. Desgraciadamente este sitio se puede visitar exclusivamente cuando hay jornadas puertas abiertas.
De paso admiré las fuentes Wallace de esta zona, pintadas de rosa o de amarillo y a continuación, descubrí el jardín que bordea la calle Marguerite Duras y su pasarela.

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La senda sigue zigzagueando por calles anodinas de viviendas sin tiendas. Pero se olvida esta sensación al descubrir el pequeño pasaje Bourgoin y sus casitas de otros tiempos.
Y para confirmar que París es una tierra de contraste, esta etapa de la senda acaba en la plaza des Olympiades, espacio de puro hormigón al pie de las torres de Chinatown.
Pero eso ya sería otra historia...

12/11/2017

El bosque del Este...

Seguí con la senda 2024 a partir de la Puerta Dorée.
En este punto, el museo dedicado a las zonas ultramarinas de Francia fue reformado en 2005 y ahora alberga un museo de la historia de la inmigración. Forma parte de la larga lista de los sitios que tengo que visitar, pero ese día preferí aprovechar un rayo de sol otoñal y entré en el bosque de Vincennes.

En esta parte, el lago Dausmenil y sus dos islas constituyen el principal centro de atracción.
Si quieres gastar dinero y energía puedes alquilar una barca y remar para pasear alrededor de las islas. Y si no tienes ni un duro, siempre queda la posibilidad de seguir caminando por el sendero que da la vuelta del lago.

De paso, se pueden admirar cisnes, patos y barnaclas canadienses. Y si llevas un trozo de pan, se acercan sin miedo.

Al extremo este de las islas, se puede admirar el templo de Vesta, edículo imprescindible para cualquier parque romántico. Más lejos se divisa la roca artificial del zoo.

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Luego aparece una pasarela que da acceso a las islas, pero dejé esta visita para otro día.
Seguí en busca de una pagoda construida para la exposición universal de 1931, y que ahora alberga un templo búdico, pero su recinto estaba cerrado y desde fuera el edificio no se veía bien.

En la orilla del lago, crucé muchos grupitos caminando tranquilamente para digerir el almuerzo de los domingos, pero también noté padres jugando con sus niños, dueños de perros, y propietarios de maquetas de barcos de mando remoto.
Con casi mil hectáreas, este parque tiene espacios para todos.

Yo abandoné la orilla del lago y me acerqué del espacio en donde suelen instalar la “Foire du Trône” o el circo del momento. Cuando pasé, se oía el rumor de una función circense...

Salí de este pulmón verde de la capital gala con una lista de cosas por hacer un día...
Desgraciadamente, un chubasco me quitó las ganas de seguir caminando y preferí viajar con el tranvía rumbo a la puerta de Orleans.
Continuará...

5/11/2017

Ruta 2024 (segundo episodio)

El miércoles de Todos Santos, recluté a un amigo para seguir explorando la ruta 2024.
Quedamos en la estación de tranvía “Porte des Lilas” y después de tomar un café en el bar de la esquina, empezamos el recorrido entrando en el pequeño jardín Serge Gainsbourg.

Esta segunda visita confirmó mis sensaciones iniciales: el diseño de este sitio permite olvidar el bulevar periférico, así como la frontera entre París y las afueras. Curiosamente, en esta puerta de París hay un programa de urbanización impresionante, que se estira a lo largo de la línea de metro. Barrio nuevo, a unos quince minutos del centro de París, exactamente como en el bulevar MacDonald, con las mismas tiendas para consumir y el inevitable complejo multicines.

Cruzamos la avenida que lleva al ayuntamiento de Les Lilas, y seguimos rumbo al sur.
A mano derecha, un largo edificio en construcción propone metros cuadrados de oficinas. A mano izquierda, construcciones recientes y edificios industriales. Al final de la calle, otro jardín instalado encima del periférico bordea inmuebles de viviendas.

Cruzamos la calle de Noisy le sec y entramos en otro jardín, muy bien diseñado, que nos llevó suavemente al parque Emmanuel Fleury, en donde buscamos dos árboles mencionados en el libreto.

La ruta pasa luego al pie de los edificios de ladrillos rojos construidos en los años 20 y lleva al parque Séverine. Luego es preciso enfrentar la glorieta de la puerta de Bagnolet para explorar el jardín del hospicio Debrousse y luego el pequeño jardín Antoine Blondin.
Al salir del jardín, visitamos el viejo cementerio de Charonne, antes de recorrer la calle Saint-Blaise y de sentarnos un rato en la plaza des Grès.

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El jardín de la salamandra nos pareció muy triste, así como el jardín de la antigua estación de Charonne, frecuentado casi exclusivamente por hombres. Ya conocía las calles siguientes que nos llevaron a los jardines Sarah Bernhardt y Rejane.

Luego pasamos por la Villa du Bel Air para llegar a la senda verde y al jardín Charles Péguy. A pesar de varias imprecisiones en el folleto, encontramos el camino hacia la Porte Dorée y decidimos que ya merecíamos almorzar en uno de los restaurantes de la zona.
Luego decidimos de olvidar el folleto y de seguir al azar.
Continuará...

22/10/2017

Estrenando el sendero 2024

Entre los diferentes elementos presentados para apoyar la candidatura de París para los Juegos olímpicos de 2024, apunté la creación de un camino de senderismo que da la vuelta de la capital, bautizado, evidentemente, ruta 2024.
Sobra decir que nada más enterarme de su existencia, pedí la libreta que describe el itinerario y este fin de semana pude explorar un primer tramo.

El punto de salida se halla en la Puerta de la Villette y para empezar es preciso entrar en el parque de la Villette para seguir su larga galería. Si encontré sin problemas las marcas de la ruta, me despistaron las indicaciones de la situación respectiva de dos jardines y de la pasarela que pasa por encima del canal del Ourcq: el redactor no respetó el orden de la marcha. Pero si apartamos este detalle, el recorrido por el parque permite mirar desde fuera los principales elementos: la Ciudad de las ciencias, la Géode, la Grande halle, la fuente de los leones y el nuevo edificio de la Filarmonía.

La ruta abandona el parque por la puerta de Pantin. La libreta menciona la iglesia dedicada a Santa Clara y merece la pena entrar en esta muy humilde construcción para apreciar el hallazgo de la iluminación indirecta del coro.

Luego es preciso caminar rumbo arriba hacia la entrada del parque de la colina del sombrero rojo. Instalado en una antigua cantera de yeso, el jardín tiene el encanto de los sitios con desnivel y regala un bonita vista hacia el nordeste de París. Por cierto, no dediqué bastante atención a las marcas del sendero y al llegar a la zona de juegos para los niños, para mirar una estatua de Pierre Traverse titulada “la niñez de Bacchus”, ya no sabía por dónde seguir.

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Curiosamente la libreta invitaba a buscar una estatua de Eva y a salir por la puerta Sur del jardín. Por suerte divisé la estatua desde arriba y pude seguir rumbo a la puerta Norte del parque, en donde encontré de nuevo las marcas de la ruta. Luego seguí por el jardín que bordea el tranvía y probé algunos de los aparatos de gimnasia de libre acceso.
Este jardín se acaba al pie de la iglesia Nuestra Señora de Fatima que no pude visitar ya que todavía estaba cerrada. El sendero pasa luego al lado del embalse des Lilas que contiene más de 200000 metros cubos de agua y permite admirar el edificio de los archivos de París.

Para acabar con este primer tramo es preciso entrar en una callecita sin nombre para descubrir el jardín “Serge Gainsbourg” instalado en 2010 encima de la losa creada para tapar el bulevar periférico y esconder esta frontera entre París y las afueras.
Si ya no tenía tiempo para explorar este sitio detenidamente, por lo menos pude apreciar la presencia de este trozo de naturaleza.
A ver cuando encuentro un ratito para seguir con esa ruta...

1/10/2017

Explorando...

Aproveché una tarde de buen tiempo y poco trabajo para explorar una parte del distrito XII.
Muy cerca de la estación de tranvía de la puerta de Vincennes, varias callecitas bordean el antiguo ferrocarril que daba la vuelta de París y tenía ganas de recorrerlas.

La primera empieza en la calle de la Voûte y se acaba en la avenida de Saint-Mandé. A mano izquierda se ven esencialmente edificios de los años sesenta, pero todavía existen algunas casitas olvidadas por la especulación inmobiliaria. A mano derecha el talud del ferrocarril proporciona sombra y humedad.

Después de cruzar la avenida de Saint-Mandé, el recorrido pasa por un callejón sin salida bautizado "Villa du Bel Air". A mano izquierda se ven construcciones de todos tipos: un bonito edificio "art deco", otro que parece normando... casi todos separados de la calle por micro jardines. A mano derecha, el ferrocarril camina al nivel de la calle y una portilla da acceso a las vías.
Aquí es donde colocaron un cartel para presentar un mapa del espacio de los trenes. Pero no pude determinar el nivel de desarrollo de este proyecto de transformación.

Al final de la calle encontré una vía muy estrecha bautizada senda de la "lieutenance" que lleva el peatón al bulevar Soult.
En el mismo bulevar, más al norte, la senda de los cerezos permite volver al callejón sin salida. Esta vía tiene un metro de ancho y comunica las casas construidas en medio de la manzana. Provoca una sensación ambigua entre inseguridad y curiosidad.

Abandoné la zona del ferrocarril para caminar rumbo a la calle del Rendez-vous y explorar otras callecitas.

La calle du Rendez-vous es una calle agradable de muchos comercios.
Comunica una primera callecita, en donde los locales de los artesanos fueron transformados en viviendas. A continuación, una segunda callecita tuvo el mismo destino y ahora lleva a un gran jardín escondido en medio de la manzana.

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Me gustó mucho la fachada de esta casa que se halla al final de la callecita. Pero también me gustó el diseño de este parque que proporciona varios espacios a sus diferentes visitantes. Vivir en esta parte del distrito XII debe de ser bastante agradable…

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