Caminando por París con Caol

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18/07/2010

¡Fiesta nacional!

Ya que me lo pidieron la pasada semana, ahora toca contaros lo que hice el 14 de Julio.

Para empezar tengo que decir que al amanecer el cielo tenía muy buena pinta, como si se preparara un día agradablemente soleado.
Total con mi okupa del día, decidimos hacer un largo paseo por la orilla del Sena a partir de la estación de metro Cité.

A las 10 en punto, estábamos al pie de Notre Dame. Los turistas todavía no habían llegado así que pudimos disfrutar de un agradable momento, muy tranquilo, contemplando la catedral.
Luego cruzamos el sena y bajamos hacia la parte baja de la orilla izquierda del rio con la idea de caminar rumbo a la Gran Biblióteca.
Mi acompañante no sabía mucho de la geografía parisina así que tuve que enseñarle las islas y algunas curiosidades de esta parte de la ciudad. Sacamos varias fotos antes de llegar al pie del Instituto del Mundo Arabe en este gran jardín que alberga el museo de escultura al aire libre.

Entonces fue cuando enfrentamos el primer chaparrón del día.
Encontramos un sitio para abrigarnos y fue cuestión de esperar unos minutos antes de seguir caminando. Pero tuvimos casi enseguida otra sorpresa.
Resulta que el 14 de Julio presentan varios modelos de aviones en los Campos Eliseos, resulta que estos aviones por algún sitio tienen que pasar para volver a su base y ese día sobrevolaron el Sena.
Total sólo tuvimos que sentarnos tranquilamente y asi pudimos contemplar todos los aviones del desfile.

14 de julio de 2010

Luego pudimos seguir tranquilamente hasta la estación de Austerlitz en donde otra parada nos permitió enfrentar otro pequeño chaparrón
A continuación pasamos debajo de los antiguos almacenes del puerto de Austerlitz, recien renovados para crear la ciudad de la moda y del diseño. Si la fachada verde que se ve desde la orilla derecha despista a mucha gente, despista más aún constatar que este espacio no tiene muchas conexiones con la orilla del Sena.

Tras echar un vistazo hacia el ministerio de haciendas y pasar debajo del puente de Bercy, descubrí la nueva piscina Joséphine Baker y la fantástica pasarela Simone de Beauvoir. De momento no pude explorarla tranquilamente pero me fascina su diseño y pronto os presentaré este puente.

Luego subimos las escaleras que llevan a la plataforma central de la gran biblióteca. Admiramos el pozo central y su jardín y entonces fue cuando tuvimos un chaparrón más importante que los precedentes.
Otra vez encontramos un sitio para abrigarnos pero resultó imposible escaparse porque cuando llueve el suelo de la plataforma se vuelve tremendamente resbaladizo. Total no hubo más remedio que esperar el fín de la lluvia pero por las fotos que conseguimos, merecía la pena.

La última etapa del día fue el patio Saint Emilion en donde otro chaparrón muy parecido con lluvia tropical acabó con nuestras ganas de pasear.
Nos hundimos en el metro y volvimos a mi casa en donde constaté con alivio que a pesar de las ventanas abiertas la lluvia no había inundado todo.

Al final queda un día de colores que cambian con unas iluminaciones muy especiales y algunos momentos casi surrealistas.

14 de julio

12/07/2010

Volando por todas partes....

Entre las pequeñas alegrías que disfruto cuando paseo por París, tengo que mencionar la precisión cada día más alta de mi brújula interior.
El miércoles, quise hacer el camino desde mi colina preferida hacia la plaza de las victorias y constaté que desvié rumbo al Oeste de la distancia necesaria para dar en el blanco del día, alguna tienda cuyas rebajas me interesaban particularmente.
Por cierto la contrapartida de esta precisión es que deja más tiempo para arruinarse en grande, pero con varios meses de ascetismo pienso volver al equilibrio.

Lo bueno es que a partir del jueves tuvimos que enfrentar algunos días caniculares y eso me dio la oportunidad de pasear al azar porque con tanto calor los transportes públicos resultan basicamente insoportables.

De paso al lado del mercado de aligre, descubrí una tienda cuya ambición es comercializar las producciones de algunos jóvenes pasteleros-chocolateros talentosos.
Ese día no tenía bastante tiempo para probarlas metodicamente pero prometo volver y estudiar el tema con todo detalle :-)))

El viernes tocó dolce vita en la plaza Jussieu.
Si en otros tiempos vi esta plaza rellena de gente, ese día no encontré a muchos estudiantes y pude compartir un agradable momento en una terraza con otro enamorado de arquitectura.
Más tarde quise probar el heladero de mi barrio con un vecino y luego dimos la vuelta a la colina. Lo bueno es que todas las terrazas posibles ya estabán instaladas y, por supuesto, rellenas de gente.

Al día siguiente se marchó otra rafaga de parisinos y ahora se acerca el periodo que prefiero en la ciudad de las luces.

Pero esta reseña no sería completa si no mencionara los últimos partidos del mundial de fútbol.
Lo que más me llamó la atención fue la cantidad de gente que encontré delante del escaparate de una tienda de mi barrio con televisión encendida. Sospecho que esta gente no tiene el dinero para compartir el momento en algún café y que reinventa de esa manera una lectura colectiva de los partidos.
Si me enteré de la victoria de España, confieso que me perdí una gran parte de los detalles y ahora toca preparar el desembarco peruano en mi casa.
¡Luego os cuento!

27/06/2010

La última semana de Junio...

El pasado lunes me fui corriendo porque quería ver como se celebraba la fiesta de la música.
Al pie de la colina de Montmartre, al lado del metro Anvers, encontré un grupo improbable bautizado "fanfare kimbanguiste".
Más abajo, un hombre con una voz muy bonita cantaba canciones con música grabada.
Pero en varios sitios, la fiesta se limitaba a algunos altavoces emitiendo música.

Yo me paré en los jardines del Palacio Real en donde anunciaban un concierto 100% femenino con tres cantantes diferentes.

Así es como pude descubrir a Madjo, una gran chica sencilla, tocando guitarra, presentando sus canciones con sus cómplices, demostrando el placer del canto a varias voces.
Luego tocó la actuación de Amparo Sanchez que no conocía y que no me entusiasmó. Pero es que esperaba la llegada de la diva Buika y la verdad es que regaló al público parisino un momento realmente estupendo.
Tras este momento mágico, quise volver caminando para digerir las notas que todavía rondaban por mi cabeza y disfrutar de París de noche.

Opera, junio 2010

Al día siguiente, exploré las agencias inmobiliarias de mi barrio con una amiga y la verdad es que se quedó espantada al enterarse de los precios. Yo ni siquiera miré...

Tras este momento de puro masoquismo, empezamos un nuevo itinerario que empieza en el Palacio de los Congresos. Caminamos rumbo a la colina de Montmartre y descubrimos de paso, en medio día, un sitio argentino muy divertido en donde pasamos un rato muy agradable.
Las escaleras de Montmartre acabaron con nosotras y decidimos aplazar la siguiente etapa de este nuevo recorrido.

Todavía no conseguí ordenar todas mis fotos de Estambul pero voy por buen camino :-)))

16/05/2010

Vagabundeo

Jueves festivo, puente obligatorio... nada mejor para disfrutar de París a destiempo.

El jueves hice un gran paseo por la colina de Montmartre. Ya llegó la temporada turística y las mesas de los restaurantes invadieron la plaza de los pintores. Pero lo que más me molestó fue constatar que el pasaje M18 sigue cerrado al público porque el municipio de París y los copropietarios no llegaron a un compromiso.
A pie del Sagrado Corazón, ya no existe el salón de té cuyo chocolate era riquísimo y dentro de poco el local albergará una perfumería... ¡Todo cambia!

El viernes visité metódicamente varias tiendas de muebles del Faubourg Saint Antoine porque una amiga vacilaba entre varios modelos de mesa baja. Empezamos por la mañana y el recorrido se acabó en una repostería muy presentable...

Tras un sábado de idas y vueltas, esta mañana visité una pequeña plaza del distrito 20 cuyo encanto me llamó la atención. Constaté con cierto alivio que el edificio nuevo construido al lado de la cité de l'ermitage es bastante interesante y pone algo de alegría en la calle de Menilmontant.
Luego, tras varios rodeos, recorrí la avenida Gambetta en donde organizaban un "vide grenier", manifestación popular que permite a los vecinos enseñar los tres trastos que quieren vender mientras los paseantes buscan la ganga del siglo.
Si no compré nada, noté en varios detalles que esta zona es de buen vivir, con cierto nivel económico, muy diferente de lo que pude ver en el muy popular distrito 18.
Y para que el paseo sea completo, atravesé el cementerio del Père Lachaise cuyo vestido primaveral resulta casi alegre...

Entre esos paseos, devoré el libro que la periodista Florence Aubenas dedicó a su experiencia de busqueda de empleo en la región de Caen. Tras inventarse un pasado anódino, se presentó en la oficina del paro y su relato sobrio cuenta un cotidiano difícil y regala una mirada llena de humanidad hacia las personas encontradas.
Este librito me reconcilió con los reporteros y me alegra que haya conseguido éxito.

Mañana toca volver a un cotidiano relativamente suave...

9/05/2010

¿Donde pasó el bonito mes de Mayo?

Si Abril fue muy majo e instaló en las mentes un toque primaveral, Mayo nos está regalando una mala sorpresa: hace relativamente frio y fue preciso sacar de los armarios los jerséis y bufandas guardados prematuramente.

Aproveché un día con lluvia para visitar otra vez el museo Carnavalet. Tenía ganas de explorarlo más metódicamente y de descubrir algunas salas que me había perdido. Tras varias horas con el plano en la mano, creo que dentro de poco seré capaz de presentaros este lugar.
Pero el verdadero descubrimiento de la semana fue el puerto de la Bastille.

Cuando paso por la plaza del Genio, suelo visitar una tienda escondida en una pequeña calle y en donde venden chocolates riquísimos, o sigo mi camino, rumbo al marais o al Faubourg Saint Antoine.
Esta semana abandoné la zona de tránsito compartida por coches y peatones para visitar el recinto de este pequeño puerto parisino.
Día nublado, visita entre semana, pude aprovechar la agradable terraza del café instalado aquí y disfrutar de la tranquilidad de este sitio.
El puerto no es inmenso. Tiene unos 600 metros de largo y apenas llega a 50 metros de ancho. Coincide con el final del canal Saint Martin que lleva al Sena.
Si aparto los barcos que proponen un paseo por el canal, rumbo al Norte, la mayoría de los barcos amarrados en el puerto no se mueve mucho. Corresponden a una manera de vivir algo peculiar, en medio de la Ciudad de las Luces pero sobre el agua, como un sueño de nómada inmóvil...
El puerto cuenta con una pequeña zona ajardinada muy agradable a la hora de pasear pero no da para un largo recorrido y tras un rato no queda más remedio que volver al caos de la plaza de la Bastille.

Ese día seguí al azar a través del Marais rumbo al Norte para descubrir un lugar de exposición que no conocía en el patio des Petites Ecuries, justo al lado del New Morning. Desgraciadamente no pude visitar este espacio y no sé si seguirá existiendo mucho tiempo. Pero este rodeo improvisado me dio la oportunidad de descubrir uno de los lugares en donde vivió Julio Cortazar, en una pequeña calle del distrito 10.

Entonces varios cronopios empezaron a caminar conmigo y me perdí los detalles del final del camino :-)

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