Caminando por París con Caol

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

14/04/2019

Con sol fresquito

Después de varios días de mucho trabajo y de muchos compromisos, quise dedicar este fin de semana a esos recorridos que tanto me gustan. Y como no quería correr el riesgo de topar con algún grupo de chalecos amarillos, seguí paseando por el distrito XV.

Mis recorridos empezaron rumbo al Este a partir de la estación de metro Convention.
El sábado organizaban una venta de objetos de segunda mano así que pude hacerme una idea de la sociología del barrio al mirar los puestos: objetos de diseño o de buen nivel cerca del metro, trastos de todas clases al acercarse de la zona de viviendas sociales que bordea los carriles de la estación Montparnasse.
Percibí la misma sensación de barrio de buen nivel económico al pasar de nuevo allí esta mañana y al contemplar las mercancías del mercado dominguero. Luego un sencillo vistazo hacia las estadísticas me confirmó lo que intuía: los ingresos en el distrito XV son 50% más elevados que en mi modesto barrio.
Yo aproveché esas visitas para comprar una serie de colgadores y para probar un delicioso pastel de naranja.

Las calles que seguí rumbo al Norte me llamaron la atención esencialmente por la presencia de varias torres, justo al lado de construcciones de otros siglos. Preferí seguir por el Bulevar Pasteur, rumbo al distrito VII y pasé por la muy tranquila avenida de Breteuil, en donde el único almacén es una droguería.
En el césped central, dos equipos de jóvenes bien educados estaban jugando frisbee mientras algunas mujeres paseaban con sus perritos.
Al pie de la iglesia de los Inválidos, una treintena de dueños de coches de colección comparaban los accesorios de sus tesoros.

Seguí rumbo al norte, crucé el Sena y así fue como pude pasar un rato mirando la fila impresionante de los corredores del maratón de París. En este punto, un grupo de tambores estaba tocando para animar a los deportivos y regalarles un ritmo festivo.

20190414.jpg

En los Campos Elíseos, el tráfico automóvil estaba prohibido y los policías intentaban controlar el paso de la gente. Yo seguí rumbo al Norte y al pasar al lado de San Agustín constaté que todavía quedan grupos de católicos que celebran el domingo de Ramos.

Al llegar a la plaza de las abadesas, noté otro mercadillo de segunda mano, pero supe resistir a las tentaciones :-)

7/04/2019

¡En abril no quites fil!

Ya estábamos disfrutando de la primavera cuando la temperatura pasó brutalmente de unos diecisiete grados a unos cinco, confirmando una vez más el refrán. Y como si fuera poco también tocó aguantar varios chubascos.
Pero eso no me quito las ganas de seguir visitando la ciudad de las luces y aproveché un rayo de luz para pasear por el distrito XV.

Mi recorrido empezó en la estación de tranvía “Pont de Garigliano” y caminé rumbo a la puerta de Versalles.
En esta parte de los bulevares exteriores se ven viviendas sociales por un lado y edificios de las instituciones militares por el otro. Sobra decir que con este vecindario no se ven mucha vidilla en la calle...
Algunos de los edificios tienen un diseño muy bonito, pero al ver todos estos carteles “prohibido sacar fotos” y todas las cámaras de vigilancia, no me arriesgué a transgredir esa regla.

20190407.jpgLuego seguí por la calle Desnouettes, en donde la compañía de metro hizo construir un curioso edificio de oficinas en el número 43bis. Si la forma imaginada por el arquitecto Emmanuel Saadi me pareció interesante, no me gustó este color verde, inútilmente llamativo.
Más adelante visité un jardín público que se halla en medio de una manzana y al ver la gente que frecuenta este sitio, pensé que la vida en este barrio debe de ser muy agradable.

Seguí rumbo a la calle des Morillons, famosa porque alberga el sitio en donde, con mucha suerte, uno puede encontrar un objeto perdido en París. Si la institución estaba cerrada, el parque Georges Brassens con su vestido de primavera ya acogía a muchos parisinos con ansias de naturaleza.

Yo visité una ferretería en donde encontré una selección de utensilios muy bonitos y pasé un rato charlando con el dueño que ya sabía que la ferretería Royer cerró definitivamente. Y seguí por la calle de Castagnary en donde constaté que destruyeron el edificio que albergaba el mercado de productos del mar ;-(

Seguí rumbo al norte y me paré en la pequeña tienda que el chef Cyril Lignac instaló en el bulevar Pasteur. Yo escuché varios programas de radio con este señor y siempre aprecié su entusiasmo, pero nunca había probado una de sus producciones. Me dejé atrapar por un pastel de avellana, básicamente exquisito, y eso fue una agradable conclusión después de varias horas caminando :-)

31/03/2019

Primavera...

¡Por fin tenemos un tiempo primaveral!
Si al salir de casa por la mañana el jersey sigue imprescindible, al volver por la tarde es preciso guardarlo en la mochila y sacar las gafas de sol.

Aproveché uno de estos atardeceres para seguir explorando el distrito XII y más precisamente los callejones sin salida que comunica la calle de Reuilly. Pero llegué demasiado tarde para poder entrar como si estuviera buscando algún taller. A pesar de la hora pude recorrer el pasillo que llaman “Square Saint-Charles”, con el muro de una escuela por un lado y el patio ajardinado de una inmensa residencia por el otro. La gente que vive en este sitio no tendrá problema para llegar a fin de mes.

El jueves tuve ganas de pasar por los jardines del palacio real y con gusto constaté que las magnolias ya tenían su vestido de flores rosas. Desgraciadamente, cuando pasé allí el jardín permanecía cerrado y no pude acercarme a los árboles. Por la noche pasé al lado del parque des Buttes-Chaumont, ya invadido por los parisinos en busca de los últimos rayos de sol.

Pero la mejor imagen de la primavera parisina es la que pillé en el parque de Bercy.

20190331.jpg

Ayer tuve la grata sorpresa de constatar que mi calle ahora forma parte de una zona “París respira”, lo cual significa que impiden el tráfico automóvil entre las 11 de la mañana y las 18. La verdad es que no tener el ruido de los coches y de las bocinas es muy agradable.

Hoy tocaba retomar el circuito de los mercadillos.
Pasé primero por el bulevar de Belleville en donde los ciudadanos de a pie proponían sus trastos en la acera o en algunas mesitas. En estos casos, cuando ya no tienes espacio en los armarios, es preciso definir una búsqueda precisa para no volver con un montón de cosas inútiles. Yo decidí que buscaría bolas decorativas para barandilla de escalera.
Sobra decir que no encontré objetos de este tipo en este mercadillo.

Luego caminé rumbo a la iglesia Saint Ambroise en donde organizaban otro mercadillo con anticuarios y profesionales. Las carpas instaladas ocupaban setecientos metros en una de las aceras del bulevar Voltaire. Eché un vistazo a todas las instalaciones, pero el único que me pareció interesante (un objeto de madera con forma de huevo) resultó fuera de presupuesto.
Total, fueron varios kilómetros sin gastar un duro.

Y ahora toca escoger los paseos de la semana que viene...

3/03/2019

Paseando alrededor del jardín de Reuilly

El parque de Reuilly fue creado en el espacio que ocupaba una antigua estación de clasificación ferroviaria y ahora es el centro verde de una zona totalmente transformada en los años 90s.

De forma triangular, esta zona está limitada por las calles de Reuilly y Montgallet y por la avenida Daumesnil. Pero desde estas vías no se ven muchas cosas.

Yo descubrí el jardín, años atrás, al recorrer la Senda Verde. Pero pronto seguí por el túnel que lleva a la parte siguiente de la senda y no me paré para explorar este barrio nuevo. Y la verdad es que es una zona difícil de entender porque combina varios niveles y varias formas de movilidad.

Para los peatones, otro punto de entrada es la escalera que comunica la calle de Reuilly con la alameda Vivaldi y deja ver el eje principal de la zona.

20190303.jpg

Detrás de los soportales de la acera norte de esta calle, varios comercios se instalaron. A mi parecer, el sitio no tiene mucha vida, pero tendría que comprobar como va el tema a la hora de almorzar o de cenar.
Esta alameda lleva a una de las entradas del parque de Reuilly, entre una piscina y una sala de deporte, en donde la pasarela del jardín marca la continuación del eje principal.

Yo preferí dar la vuelta del jardín y así fue como descubrí los edificios de oficinas construidos al lado de la calle de Reuilly y que albergan estructuras como el centro nacional de los funcionarios territoriales o el centro nacional de estudios espaciales.

También descubrí que un callejón sin salida comunica los edificios que se hallan entre la calle de Reuilly y la alameda Vivaldi. Aquí construyeron una serie de locales de almacenamiento, pero pocos encontraron sus dueños...

Para acabar, quise recorrer la calle Montgallet, muy famosa por la cantidad de tiendas de productos informáticos que se instalaron allí. Y la verdad es que no se ven muchos comercios de otros tipos. Pero bajo un rayo de sol casi primaveral, la calle tiene buena pinta y bastante vidilla.

Al llegar a la avenida Daumesnil, se ven comercios más variados, entre los cuales uno de los almacenes de bricolaje que me gustan.
¡No pude resistir!

24/02/2019

Explorando el distrito XII

Esta semana tuvimos un tiempo casi primaveral, ideal para seguir explorando París. Tenía ganas de descubrir estas calles que diviso desde el tren que me lleva a la estación de Bercy, escogí varias calles del distrito XII.

Muy cerca de la Porte Dorée, descubrí una pequeña calle tranquila en donde todavía existen algunos pabellones de otros siglos. Si no tienen el encanto de “la campagne à Paris”, tienen buena pinta y con gusto pasaría algunas temporadas por aquí.

20190224.jpg

Luego seguí rumbo a la calle de Charenton. Desde la acera no se ve el espacio dedicado a los carriles, pero se imagina fácilmente el amplio espacio que se abre para los que viven en las plantas altas de algunos edificios. Al entrar en la calle Coriolis, los carriles se vuelven más presentes, así como la sensación de espacio. Pero pronto desaparece al bajar rumbo a la calle Proudhon.
Luego, al seguir por la calle del Charolais, uno descubre un proyecto de creación de nuevas construcciones en un espacio liberado por la sociedad de ferrocarriles, justo al lado de la estación de Lyon. De momento, en esta calle dedicada a Jorge Semprún, los edificios se hallan exclusivamente en la acera norte. Pero imagino que pronto seguirán construyendo y la calle ya comunica el conservatorio municipal Paul Dukas.
Al salir de esta zona, uno llega al viaducto de los artes en donde no faltan los escaparates siempre interesantes.

En otro día pasé de nuevo par la calle Proudhon, pero esta vez seguí por el túnel que permite a los coches, las bicis y los peatones de pasar por debajo de los carriles que llevan a las estaciones de Bercy y de Lyon. Este espacio fue reformado a partir del proyecto de dos alumnas de le prestigiosa escuela Boulle, y la verdad es que no se siente inseguridad al cruzarlo.

Una nueva sesión de exploración me dio la oportunidad de entrar a hurtadillas en el square Georges Contenot por la calle Claude Decaen. Este conjunto de vías privadas se halla en medio de une manzana y comunica cuatro torres de 12 plantas, construidas en medio de un gran jardín arbolado. Las torres tienen una forma especial que permite proporcionar pisos con orientaciones opuestas. Se trata de viviendas sociales, pero con un montón de detalles que mejoran la vida como el huerto compartido.

Justo al lado de este conjunto, también descubrí un pequeño callejón sin salida con casitas de dos o tres plantas. No sé cuanto tiempo resistirá a la presión de los promotores inmobiliarios.
Lo cierto es que tendré que pasar horas caminando para seguir descubriendo este distrito.

- página 1 de 31