Caminando por París con Caol

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4/02/2018

El caos de las bicis

Llevo varias semanas descubriendo bicis casi abandonadas en algunos puntos improbables de mi recorrido matutino.
Encontré la primera bici más de un mes atrás. Este objeto verde llevaba la etiqueta Gobee.bike y pronto entendí que se trataba de una bicicleta de alquiler, geolocalizada, sin aparcamiento fijo. Al llegar a casa busqué informaciones y noté que para usar estos aparatos era preciso instalar una aplicación móvil y darle el número de tu tarjeta de crédito. Por este último detalle, decidí que no probaría este nuevo servicio. Y el examen de los precios (50 céntimos por media hora) reforzó esta decisión.

Luego vi que algunos niños de mi barrio estaban usando unas de estas bicicletas, pero pronto me pareció que las estaban destrozando. Y al día siguiente vi efectivamente varias bicicletas inutilizables y abandonadas en las aceras.

Descubrí otra marca de bicicletas de alquiler justo al lado del parque des Buttes-Chaumont. Estos objetos amarillos pertenecerían a una empresa china que se llama Ofo. Y para acabar me paré a mirar las bicis de Mobike cuyas ruedas tienen un diseño relativamente original.

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Todas estas ofertas sin aparcamiento fijo cultivan la idea de libertad de movimientos, pero si las usas regularmente resultan mucho más caras que el modesto abono de Velib. Además, son bicis que no tienen velocidades como si París no tuviera varias colinas...

De momento, estas nuevas empresas tienen que enfrentar varios problemas. El primero es un alto nivel de vandalismo que desanima a los equipos. Además, las bicis no tienen la calidad de los Velib y se quiebran fácilmente (uno de mis amigos me dijo que no aguantan un peso superior a 85 kilos). También dicen que algunos usuarios se apoderaron de sus bicis, aparcándolas en casa o en la oficina para no tener que buscar otra.

Y como si fuera poco el ayuntamiento contempla la posibilidad de pedir una tasa a estas compañías por su ocupación del espacio público :-)

Yo seguiré caminando y esperando que la sociedad que ganó la licitación de los Velib acabe la transformación de las estaciones y ponga las nuevas bicis, incluyendo los modelos con asistencia eléctrica.

21/01/2018

Segunda victoria...

Últimamente, ando con poco dinero así que seguí con un entretenimiento a la vez económico e interesante: explorar el sendero 2024.

A partir de la plaza Balard, el camino permite descubrir los jardines instalados en los terrenos que ocupaban la fábrica Citroën. El jardín Eugénie Djendi reúne varios espacios con desniveles y alineaciones muy gráficas. Desgraciadamente varias partes estaban cerradas por obras y no pude explorarlas.
A continuación, es preciso entrar en el gran parque central, justo al lado de los dos invernaderos. Desgraciadamente estos edificios estaban cerrados.
Luego la senda bordea el gran césped rumbo al Sena. Yo preferí pasar por otra alameda para examinar los diferentes espacios bautizados “Jardins Sériels”. Azul, verde, naranja, rojo, plateado y dorado: éstos serían los colores de estos pequeños jardines. Pero tendré que volver cuando llegue la primavera para apreciar esa variedad de colores. Lo que sí pude apreciar es el diseño de este parque (un día dedicaré una página a este jardín).
Volví a seguir las marcas para salir del parque, pasando debajo del puente de la red exprés regional para llegar a la orilla del Sena. Luego es preciso respetar estrictamente las indicaciones del libreto para cruzar una carretera de mucho tráfico automóvil y llegar al puente Garigliano.

Nada más llegar a la orilla derecha, el camino sigue el rio y pasa al lado del trinquete de París.
Aunque lleve muchos años viviendo la capital gala, nunca había visitado este espacio en donde se reúnen los jugadores de pelota vasca. Ya desde la calle, vi que une señor estaba dando clases en una pequeña cancha. Luego encontré la entrada y un pasillo me llevó al lado de una cancha grande en donde cinco hombres estaban jugando a la cesta punta.
Unos socios me indicaron el camino del trinquete y pasé un ratito mirando a otros jugadores con paleta ancha. No sé si todavía sería capaz de devolver la pelota con una de esas paletas...
Me encantó este sitio y también tendré que volver cuando lleguen temporadas más agradables.

Al salir de este espacio, el camino sigue a lo largo de una sucesión de canchas de tenis, antes de llegar a la puerta de Saint-Cloud. Luego es preciso pasar al lado de las instalaciones del “Stade Français”, del Parque de los príncipes (que alberga el PSG) y del estadio Jean Bouin.
Tras un vistazo hacia la piscina Molitor, es preciso entrar en Jardín de los invernaderos de Auteuil.
No me cando de visitar estos espacios y de admirar sus colecciones de plantas.

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Desgraciadamente ya destrozaron algunos invernaderos y están construyendo una extra para el torneo de Roland Garros.
Justo al lado, en el jardín de los poetas, se pueden ver placas con el nombre de un poeta y algunos de sus versos.

Confieso que ya tenía mi cuenta de kilómetros y subí en el primer autobús que encontré para volver a casa, después de una excelente tarde sin gastar un duro :-)

14/01/2018

La primera victoria de 2018

El pasado miércoles fue cuando empezaron las rebajas de invierno en París.
En mi instituto, en mediodía, varios colegas se fueron de tiendas, en busca de alguna ganga, pero de momento todos fueron muy razonables y limitaron sus compras a uno o dos objetos. Yo fui más razonable todavía ya que ni visité alguna tienda.

Ayer, para librarme de las tentaciones, seguí explorando el sendero 2024 a partir de la puerta de Orléans.
Para empezar este tramo atraviesa el jardín del “serment de Koufra” antes de pasar a lo largo del cementerio de Montrouge y de las viviendas sociales del sur de París. Luego es preciso atravesar los bulevares exteriores para encontrar la trinchera del antiguo ferrocarril de cintura de París.
El paseo sigue luego por una calle sin tiendas que bordea la trinchera. Cuando los carriles entran en un túnel, el camino pasa teóricamente por los jardines creados al pie de varios edificios de más de diez plantas. Desgraciadamente, están reformando estos jardines y lo que se percibe desde la calle es una zona de viviendas sin tiendas, ni siquiera un bar en donde sentarse para tomar un café...

Este tramo se acaba al llegar a la calle Vercingetorix y a la zona de los carriles que salen de la estación Montparnasse. En este punto es preciso seguir rumbo al sur para descubrir un primer jardín que destaca por los juegos de madera instalados para los niños. A continuación, la senda pasa por una zona de aparcamientos y permite descubrir el jardín instalado casi al pie del Instituto de estadísticas. En esta zona de altos edificios, el pequeño jardín compartido será el único lugar para socializar...

Después de pasar por debajo de los carriles de la estación Montparnasse, la ruta permite descubrir una zona de instalaciones deportivas, jardines y viviendas sociales antes de llegar al punto de acceso al espacio del antiguo ferrocarril de cintura.

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En esta parte los carriles salen de un túnel al nivel de los sótanos de los edificios y por la geografía local, pronto se encuentran al nivel de la tercera planta. El paseante descubre carteles acerca de la fauna y la flora y puntos de vista interesantes hacia las calles del barrio.
Desgraciadamente este tramo tiene poco más de un kilómetro de largo y el paseante tiene que volver al nivel de las calles en la plaza Balard.
Pero lo bueno de este paseo es que te deja a salvo de las tentaciones de las tiendas.
A ver si aguanto una semana más.

7/01/2018

Reyes perplejos

Cada vez que vuelvo a París después de pasar varios días lejos de la capital, me asombra el movimiento de la gran ciudad. Viajaba con las gatas y decidí que merecíamos la comodidad de tomar un taxi para ir de la estación hasta mi casa.

Nos tocó una conductora antillana con quién la conversación se instaló casi enseguida.
Empezó hablando de la competencia entre taxistas y choferes Uber antes de evocar los cambios decididos por el nuevo presidente galo y de confesar su perplejidad. Dijo que ya no podía mantener los ingresos que tenía antes sin trabajar como una loca y que había decidido trabajar menos horas y reducir su nivel de vida.
De allí intercambiamos acerca de la situación de auto emprendedor (que yo suelo llamar auto explotado) y de la precariedad que se extiende por todas partes.
Mis amigos jubilados ya constataron que perdieron el 1,7% de sus ingresos. Los desempleados tendrán que aguantar controles cada día más inquisidores para conservar sus prestaciones. Y varias grandes empresas anuncian despidos colectivos.
Y el pueblo galo considera que es preciso dejar tiempo al nuevo presidente y descubre los recortes sin protestar.

Nada más llegar a casa y liberar las gatas, tocó entablar el maratón del abastecimiento antes de prepara la vuelta al trabajo.

El miércoles por la madrugada el viento y la lluvia se ligaron para desanimar a los paseantes: cuando vi que se llevaban los cubos de basura renuncié a mi recorrido matutino. Lluvia, viento, claros... el tiempo mejoró al atardecer cuando salí de la estación Bastille para ir a la calle des francs-bourgeois.

En esta zona de “turismo internacional”, el municipio autorizó la apertura dominical de los almacenes y eso cambia el ambiente de las calles. Varias tiendas antiguas desaparecieron y los locales ahora albergan comercios más adaptados a los estándares internacionales.
Yo necesitaba un nuevo brazalete para mi reloj y no solo me atendieron muy amablemente, sino que también me propusieron una solución más económica que lo que imaginaba.

Al día siguiente, en medio día, hice un recorrido por el distrito 20 con una de mis colegas. Le enseñé las torres del barrio Saint Blaise, así como los pequeños parques que se esconden en medio de las manzanas. En la galería de arte, las obras que me gustan siguen esperando en el escaparate, pero dudo que tenga un día el dinero necesario para comprarlas :-(

Hoy tocaba compartir el pastel de reyes con unos amigos y eso fue un buen momento porque la producción del señor Larher sigue excelente.
Pero hoy también tocaba conmemorar la masacre de Charlie y constatar que se notan cada día más radicalizaciones de todas clases.

Cultivar la razón y seguir adelante...

26/11/2017

Los jardines del Sur de París

Mientras pasas por zonas sin tiendas, caminar es una manera de divertirse muy económica, perfecta cuando andas justo de dinero. Y en este plan, la exploración del sendero 2024 me viene de maravilla.

A partir de la plaza de puro hormigón des Olympiades, la senda pasa por zonas ajardinadas.
El parque Beaudricourt destaca por la presencia de un arroyo. El parque Samuel Beckett proporciona un respiro al pie de las torres de la zona. El parque Joan Miro, sus desniveles y su pasarela sorprende por su diseño realmente acertado.
Luego es preciso enfrentar el caos automóvil de la puerta de Italia antes de entrar en el parque Robert Bajac y de descubrir una pandilla de pájaros verdes, una decena de cotorras de Kramer.

A continuación, la senda pasa por el parque Kellermann. Después del edículo de entrada, muy típico de los anos 30, la parte superior del parque tiene el aspecto de un jardín a la francesa. Desde el extremo sur de esta parte, uno descubre otro nivel más abajo, con un estanque circular y busca las escaleras laterales para llegar a este espacio. Luego es preciso seguir por otros caminos para llegar a la zona inferior del parque, menos cuadriculada, en donde otro estanque evoca el antiguo cauce del rio Bièvre. Desgraciadamente como esta parte bordea el periférico, el rumor del tráfico automóvil es muy perceptible.

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Al salir de este parque, la senda pasa al lado del Cementerio de Gentilly. Luego es preciso entrar en el pequeño parque Jean Claude Nicolas Forestier para llegar al estadio Charlety, muy interesante en el plan arquitectónico.

Luego dejamos el distrito XIII para entrar en el distrito XIV y la Ciudad internacional universitaria.
Nada más penetrar en este recinto, la señalización de la senda casi desaparece y es preciso improvisar a partir de las escasas indicaciones del libreto. Sin embargo, queda evidente que la Ciudad internacional es un espacio muy peculiar. Los cuarenta edificios que albergan estudiantes proporcionan contrastes arquitectónicos, así como diversidad cultural y artística. Además, el parque regala un espacio muy agradable para hacer deporte, pasear o simplemente pasar un momento.
Pensé que el recinto merecía varias visitas con enfoques diferentes y eso apunté en la larga lista de las cosas que tengo que hacer un día...

Me costó bastante encontrar por donde seguía la senda pero caminando rumbo al Oeste, encontré una de las preciosas marcas y así fue como llegué a la puerta de Orleans y abandoné la senda para volver en metro.
Continuará

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