Caminando por París con Caol

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24/03/2019

El túnel de los artesanos

Descubrí la existencia del túnel de los artesanos al leer una publicación de uno de los guías conferencistas que conozco. Enseñaba varias fotos asombrosas e invitaba a firmar una petición para salvar este espacio. Sobra decir que todo eso picó mi curiosidad y empecé a buscar más informaciones acerca de este espacio, empezando por su dirección.

La entrada del túnel se halla al extremo Este de la calle Baron Le Roy, en el distrito XII.
La primera vez que encontré esta entrada, no me atreví adelante: era un domingo por la mañana y no se veía mucha vida. Así que preferí volver entre semana.

La segunda visita fue más provechosa.
No había mucha actividad, pero por lo menos pude divisar el taller de un herrero, una tienda que vende aceitunas y los camiones de un distribuidor mayorista de carne. Seguí rumbo al final del túnel que se halla al lado del Sena, notando de paso, el cartel de una tienda de vinos. El ruido del tráfico automóvil exterior me impresionó así que volví a la entrada. Pero no encontré los lugares enseñados por las fotos de mi conocido.

Buscando informaciones, descubrí que este lugar forma parte de la antigua estación frigorífica de Bercy y que allí llegaban los vinos destinados a los antiguos almacenes destruidos en gran parte para crear el jardín. La estación contaba con varios túneles, pero él de los artesanos es el único que sigue con actividad. Los demás túneles necesitarían reforma y de momento permanecen cerrados.
También descubrí que hay un proyecto de construcción de torres, en esta parte de París, y eso implica desahuciar a los artesanos y destruir el túnel. Varios grupos actuan para proteger este espacio y noté que organizaban una manifestación el sábado por la tarde. Así fue como decidí que tenía que hacer una tercera visita ese día.

Al llegar, noté a un señor que estaba trasladando árboles desde el túnel hacia la entrada. Empezamos a hablar y después de explicarme que formaba parte de los artesanos del túnel, me explicó que los servicios del ayuntamiento decían que sólo unos veinte artesanos seguían trabajando en este lugar para conseguir su demolición. Pero precisó que en la planta superior una centena de empresas tenían sus locales. Me dio indicaciones para descubrir otra parte de las instalaciones. Prometí firmar la petición y entré en el túnel para una tercera visita.

La verdad es que la segunda salida de seguridad da acceso a un curioso camino de ronda, igual al de las fotos que me habían llamado la atención

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No sé si preservarán por lo menos una parte de este trozo de la historia de París pero en cuanto volví a casa firmé la petición.

2/04/2017

Días europeos de la artesanía

Hubo mucha comunicación en la capital gala acerca de este acontecimiento europeo y como me interesa descubrir los inventos de los artistas/artesanos que presentan su trabajo, dediqué un gran rato a visitar algunas tiendas/talleres.

Para empezar, pasé por la calle en donde Charlotte Castanier cuelga sus criaturas y pude admirar sur última creación. Seguí rumbo al mercado de las pulgas y constaté con una decepción que la tejeduría anunciada en el programa estaba cerrada. Total, volví a mi barrio en donde habían organizado un recorrido con mapa para descubrir una docena de sitios.

Mi primera parada fue en la galería Wenge en donde la creadora Amira Sliman diseña y fabrica joyas. Hoy la galería también albergaba a la ceramista Tulin Diker que presentaba algunas piezas caladas muy bonitas.

Luego pasé por la tienda instalada en la calle des Gardes para enseñar en un sitio único el trabajo de varios artesanos del barrio. Allí vi un vestido de malla diseñado por Marcia de Carvalho, joyas de Fanny Kachintzeff, zapatos de Maurice Arnoult, bolsos de Dognin… pero lo que más me gustó fue un vestido diseñado por Francine Faleu y seguí rumbo a la tienda siguiente para descubrir su trabajo.

En este sitio me explicaron que las telas son fabricadas en Africa del Oeste, que utilizan tinturas naturales para conseguir los colores principales de las prendas y que los demás dibujos son pintados sobre el tejido. Las creaciones, de muy buena calidad, me parecieron muy acertadas y los precios, aunque elevados, no son inasequibles. Por suerte sólo tenían prendas de talla 34, así que no me arruiné :-)

En la otra acera, no visité los talleres de zapatos y de bolsos, cuyos precios no son compatibles con mi presupuesto, y pasé por la tienda de Fabrice Daigremont, arquitecto de interior/diseñador. Ya había mirado su escaparate pero hoy pude explorar el contenido de su pequeño estudio/taller y la verdad es que noté varios detalles interesantes. Entre las cosas que más me gustaron mencionaré una pantalla de lámpara y unas cortinas muy bonitas.

Y eso fue mi última parada del día.
Luego tocaba instalar mi modesto balcón para que las gatas puedan broncear.