Caminando por París con Caol

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14/05/2017

Entre dos elecciones.

El pasado domingo, en el bar de la esquina, los dueños habían preparado un bufé gratuito para los que vendrían esperar los resultados en su local. La verdad es que hicieron las cosas muy bien y con unas cervezas del barrio, podíamos aguantar (casi) cualquier resultado.

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Cuando anunciaron que Macron había derrotado a Le Pen, la gente se sintió aliviada, pero lo más notable fue lo que dijo uno de los jóvenes: “¡Gracias a todos! Ya no tengo que volver a Argelia” ...
Necesité varias cervezas rojas para escuchar los comentarios y debates televisados que no tenían mucho sentido. En mi barrio rebelde, queda claro que la elección de Macron no es voto por convicción sino por resignación. La gente se marchó poco a poco, y yo como los demás.

El lunes convocaron la primera manifestación de protesta en la plaza de la República. Paseaba por la orilla del canal Saint Martin y me impactó la cantidad de camiones de policía convocados para mantener la seguridad… Tendremos otros motivos de protesta así que yo seguí caminando...

El martes por la mañana, pasé por una vía bautizada “sendero de Montempoivre”. Poca cosa tiene de sendero esta calle, pero lleva a una parte del distrito 12 que bordea la senda verde y en donde se escucha muy bien el canto de los pájaros.

Al día siguiente, quise visitar un jardín escondido detrás de una línea de casas de dos plantas, entre las calles Saint Blaise, Vitruve y des Balkans. Si encontré la entrada, había demasiada gente para explorar el sitio tranquilamente. Así que noté que tengo que volver allí por la mañana.

Por la noche, daba clases en una asociación de mi barrio acerca de las webs de las administraciones. Lo que más interesó a la gente fue la web del servicio público del empleo y la que permite descubrir las ayudas que uno puede conseguir. Estaba muy lejos de las declaraciones de los políticos...

Continuará...

25/09/2016

¡108675 pasos!

Esta semana aproveché un atardecer soleado para pasear por el distrito 20, en la zona de la calle des Vignoles.
Esta calle muy antigua comunicaba varios callejones sin salida muy estrechos en donde uno podía contemplar antiguas y modestas viviendas obreras, mal mantenidas y en algunas partes totalmente insalubres.
En esta zona “rebelde”, no repitieron los errores que hicieron en la zona Saint Blaise, con torres gigantes y calles deshumanizadas. Cuando la renovaron, conservaron la red de callejones y construyeron viviendas sociales de dos o tres plantas, con jardines incluidos. De momento no pasé por todas las calles de esta zona, pero lo que vi esta semana me alegró. Por cierto, no sé si me gustaría vivir en la planta baja con acceso directo a la calle. Pero imagino que para unos cuantos esto es una real mejora de sus condiciones de alojamiento. Por suerte, de momento, no cerraron estos callejones y uno puede contemplar estos ensayos arquitectónicos. ¡Ojalá siga así!

El martes, encontré en mi buzón un papelito de mis nuevos vecinos, invitándonos a tomar un chato el viernes para celebrar su instalación. Yo tenía la sensación rara que ya conocía a esta señora y que ya había estado en su antiguo piso para una reunión de voluntarios de “ParisGreeters”. Y Chloé me confirmó este acontecimiento. Pero también me contó que, con dos niños, ya no tenía tiempo para pasear con visitantes. La buena noticia es que todos mis vecinos son muy civilizados :-)

Ayer tocó pasear por el distrito 12, rumbo a la avenida Daumesnil, para preparar una sesión de bricolaje. De paso, reconocí la tienda en donde había comprado mi antigua bici años atrás. Con el desarrollo de la bicicleta, la modesta tienda se transformó y ahora ocupa mucho más espacio. Pero también tiene nuevos competidores.

Hoy hice una caminata rumbo al centro de París. El domingo por la mañana, pasear mientras la ciudad despierta es un auténtico placer, y más cuando se celebra el día sin coche.
Ni fui a la fiesta de los jardines, ni visité los mercadillos del día. Pasé todo el santo día instalando un programador de calefacción y de momento no funciona como lo quiero.
¡Mañana será otro día!

11/09/2016

Volviendo a la normalidad

Con la vuelta de los niños a la escuela, se acabaron las vacaciones y ya tuvimos varias ocasiones para contarnos mutuamente nuestras hazañas veraniegas. Ahora toca volver a la normalidad y aproveché todas las oportunidades para pasear por varios sitios.

Para empezar, seguí explorando la parte del distrito 20 que se halla alrededor de la plaza de la Reunión, escapándome una primera vez con el escritor Alexandre Dumas y luego por la isla de Terranova. En esta parte de París, todavía se ven antiguas construcciones de una o dos plantas. Las primeras rehabilitaciones urbanas produjeron densificaciones exageradas y ahora los nuevos programas respetan más el contexto inicial.

También hice un largo recorrido desde la plaza de Italia, rumbo al norte de París. En la calle Claude Bernard encontré un cartelito muy divertido: “Aquí vivió un gato que dedicó su vida a mirar por la ventana a los que leen este cartel”. Con gusto me paré un rato más por si este gato tiene un sucesor.

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Cuando llegué al jardín del Luxemburgo, constaté que la diversidad social no tiene la misma definición en todos los distritos, y me dejé caer rumbo al Sena, por este gran bulevar que se parece cada día más a una galería de centro comercial.
Al cruzar el Sena, vi uno de los “bateaux-mouches”, parado cerca de la orilla mientras dos barcos de transporte de mercancías pasaban debajo del puente. Cuando llegó su turno, volvió al centro del rio para pasar debajo de los puentes. No imaginaba que había tanto trafico fluvial.
En la orilla, todavía quedaban elementos de París playa. A ver si la alcaldesa cumple lo que anunció y transforma la autopista urbana en espacio de ocio para los parisinos...

Esta semana también volví a usar los velibs. Temprano por la mañana, pude llegar sin problemas hasta mi oficina. Otro cantar fue el viernes por la noche. Sin conseguí fácilmente una bici, encontrar un sitio en el centro de París para aparcarla se transformó muy pronto en pesadilla. Renuncié y experimenté la convivencia muy cercana con los taxistas en el interminable bulevar de Sebastopol.

Hoy había un mercadillo al lado de mi casa. Cerraron un parte de la calle de Clignancourt y de la calle Ramey y los vecinos pudieron desplegar sus trastos en la acera. Buena temporada para las familias que aprovechan estas circunstancias para conseguir ropa y material escolar baratos para los niños, mala temporada para los que buscan muebles u objetos de decoración.
Sin embargo, yo encontré un lote de tres cajitas por 10€. A ver si encuentro un sitio para guardarlos o si los regalo al azar...

12/06/2016

Agitación por todas partes...

El pasado martes fue cuando declararon que empezaba el Ramadán.
En mi barrio multi-cultural eso provoca la aparición en cada esquina de una cantidad inverosímil de preparaciones tradicionales, listas para el momento de romper el ayuno. Ya probé algunos pasteles y la verdad es que son requete ricos :-)

Mientras tanto, continúa la protesta contra la reforma laboral que propone la ley El Khomri.
Tras el bloqueo de las refinerías, tuvimos huelgas de los ferrocarriles y el otro día no había otra opción para viajar rumbo a Borgoña que compartir coche.
Ahora los basureros del Municipio ya no colectan los desechos en algunos distritos parisinos y hay perturbaciones en la mitad de la ciudad. Yo no me había enterado porque la recogida sigue funcionando en mi barrio y casi no comentan el tema en las noticias. Pero el pasado jueves, al pasar por la calle Saint Blaise, una zona muy poblada del distrito 20, vi una cantidad impresionante de amontonamientos de bolsos de basura.
El viernes, la alcaldesa contrató empresas privadas para recoger las basuras antes de la apertura de la Eurocopa. Pero seguimos con perturbaciones porque algunas instalaciones de gestión de los residuos están bloqueadas...

Mientras tanto, en muchos comercios de la capital, instalaron decoraciones especiales para la Eurocopa.
El viernes al aterdecer, pasé por el bulevar de Menilmontant y constaté que todos los bares estaban listos para la competición.
Por la noche, el rumor de la calle me informó de como iba Francia frente a Rumanía :-)

Tras el fin del partido, quise ver como iba la fiesta organizada por la asociación « carré Versigny ».
En la calzada de los 250 metros de las calles Joseph Dijon y Versigny, habían instalado 1500 metros cuadrados de césped y todo los vecinos estabán en la calle, sentados en el suelo o escuchando uno de los conciertos, para celebrar la recuperación por los habitantes de este espacio dedicado normalmente al tráfico automóvil.

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Esta mañana, no pude resistir a las ganas de mirar de nuevo este estupendo césped. Desgraciadamente a las 8 de la mañana ya lo habían quitado.
A ver si conseguimos algo parecido al pie de mi casa :-)

6/03/2016

Más exploraciones...

Casi todos los parisinos consideran que el bulevar periférico coincide con el límite administrativo de París. En realidad en varias partes de la circunferencia algunas calles o grupos de casas se hallan más allá de este bulevar y forman parte del territorio parisino.
En la puerta de Vincennes, la calle « parisina » comunica viviendas sociales y proporciona aparcamiento a la larga fila de camionetas que sirven de casa a unas familias romaníes.
En la puerta de Montreuil, la plaza « parisina » alberga un mercado de segunda mano.

Al atravesar el perifírico, uno encuentra las viviendas sociales de ladrillo rojo construidas al principio del siglo XX. Estos edificios separados por pequeños jardines tienen globalmente buen aspecto y algunos incluso tienen un toque majestuoso.

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Pero estos altos edificios albergan una población desfavorecida con una gran proporción de parados y bajos ingresos. Y esta gran zona también forma parte de las zonas de seguridad prioritarias desde finales de 2013.
A menos de quinientos metros, en la calle que bordea unos campos de deportes, otras camionetas albergan los que ya no pueden pagar el alquiler de las viviendas sociales.
Curiosamente hay una calle del porvenir en París y se halla en el distrito XX. Pero como si fuera una mala broma, se trata de un callejón sin salida.

Otras sensaciones tuve al caminar desde la estación de metro Pasteur rumbo al Louvre. Comercios en la calle de Sèvres, edificios residenciales o ministerios en la calle Vanneau… constaté una vez más que el distrito VII sigue tan aburrido como siempre.

Ayer en el supermercado, todos los clientes hacían cola en la zona de las cajeras. Uno de los responsables, espantado por la cantidad de gente esperando, informó a los clientes : « Acérquense de las cajas automáticas, no hay nadie ». Pero nadie quiso renunciar al contacto con la cajera.
« ¿Le explicamos al responsable que hacer cola es en un acto político ? »
Y tras intercambiar algunas sonrisas, seguimos esperando.

Hoy asistí a mi primer concierto de músicas electrónicas experimentales en el 104. Si la primera parte resultó soportable, durante la segunda, pensé que el infierno debía de ser un lugar con un ruido parecido al que se oía. Pero sobreviví.

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