Caminando por París con Caol

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8/09/2019

Más exploraciones...

Al acabar el precedente paseo por la pequeña cintura, sentí mucha frustración porque fueron muchas horas caminando para descubrir unos tramos finalmente bastante cortos. Así que seguí buscando informaciones acerca de los tramos accesibles y reservé tiempo para visitar dos secciones que me parecían muy interesantes.

La primera se halla en el distrito XX y tiene una de sus entradas en la calle de Ménilmontant, al nivel de la calle Sorbier. En este punto, una escalera permite bajar al nivel de los carriles y descubrir un espacio de 5000 metros cuadrados abierto en noviembre de 2018. El tramo público se acaba al nivel de la calle des Couronnes, en donde empieza un largo túnel.

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Este pequeño espacio, escondido al pie de altos edificios, proporciona sombra y fresco, dos cosas muy agradables cuando una ola de calor maltrata la ciudad. Antaño, la gente podía pasar por el pequeño puente para cruzar el espacio de los carriles. Pero ahora, el puente permanece cerrado y es preciso atravesar el jardín para seguir la calle de la Mare.

De momento, este jardín no tiene mucha vidilla ya que lo primero que hicieron los vecinos fue tapar los espacios privados que miran hacia el jardín. Pero imagino que dentro de unos meses algunos voluntarios organizarán un jardín compartido para mejorar la convivencia.

La segunda sección que visité se halla en el distrito XVI y fue abierta en 2007. Empieza al lado de la antigua estación de “La Muette” y camina rumbo a la antigua estación de la puerta de Auteuil, por una zanja que bordea los bulevares de Beauséjour y de Montmorency, por un lado, y los altos edificios del bulevar Suchet, por el otro.

A pesar de llevar una docena de años de existencia, este tramo tiene poca frecuentación. Pero la estructura que acondicionó este espacio ya tuvo tiempo para instalar carteles que proporcionan informaciones muy interesantes acerca de los suelos, de los árboles y de los animales que viven en esta zona.
Y la vegetación también pudo desarrollarse y en algunos puntos, uno olvida totalmente que se halla en París.

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En la puerta de Auteuil, todavía hay obras, pero ya hicieron una callecita que te lleva al café instalado en la antigua estación. Pasar un rato en la terraza de este establecimiento fue un gran momento de sociología, con observaciones conformes a las que hicieron Michel Pinçon y Monique Pinçon-Charlot en sus diferentes libros :-)

Luego seguí caminando rumbo a la iglesia de Auteuil, pero pronto me cansaron estas calles si vida y subí en el primer autobús que pasaba para marcharme de esta zona.

Hoy, con gusto recorrí el bulevar de Charonne y el bulevar Voltaire, en donde organizaban ventas de segunda mano y de antigüedades. Por lo menos había vida :-)

4/08/2019

Explorando tiendas

Últimos días de Julio, primeros de Agosto: algunos vuelven de vacaciones, otros se van y yo me quedo porque me gusta estar en París en este momento del año.

Yo sigo buscando una cerradura algo específica, porque une pintora que conozco me regaló un antiguo mueble fichero con persiana, que había decorado e instalado en su casa anterior. La pintura que adorna la persiana me gusta muchísimo y quiero restaurarlo correctamente. Total, visité varias ferreterías.

En la calle d’Avron, la tienda “Les forges de l’Est” siempre me llamó la atención porque propone herramientas de muy buena calidad en un barrio bastante popular. Si tuve que esperar un ratito, me atendieron muy amablemente. Expliqué lo que buscaba y como no lo tenían me indicaron la dirección de otra tienda especializada en ferretería del mueblista.

Me fui corriendo a este lugar y, después de dibujar el objeto codiciado, me regalaron otra vez una respuesta negativa. Pero el dueño, muy majo, me propuso que volviera a principios de septiembre par apuntar esta cerradura a un pedido más importante.

Seguí al azar, rumbo a una tienda que había notado en el bulevar Jules Ferry. Pero sus horarios de verano resultan incompatibles con mis horarios laborales.

El miércoles, hice otro intento por teléfono con una tienda del Faubourg Saint-Antoine que se llama “a la providence”. El señor que me contestó entendió perfectamente lo que buscaba, pero no lo tenía y me propuso una solución alternativa.

Entonces al salir de la oficina, fui al BHV cuya planta subterránea siempre fue famosa por la cantidad de piezas que proponen para reparaciones de todas clases.
Desgraciadamente, este almacén sigue buscando su identidad y después de varios experimentos más o menos acertados, ahora remodelaron la planta subterránea. Se acabó la cueva de Ali Baba y, por supuesto, no encontré la cerradura.
¡No tendré otra opción que pedirla en Internet!

Al salir del BHV seguí rumbo al Norte por el Marais. En esta parte de París, la buena vida se nota en la categoría de las tiendas y en la frecuentación de las terrazas de café.

Esta semana también pude admirar tranquilamente el oso polar que algún artista instaló encima de las rejas de ventilación del metro. Me alegró el día.

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Y para bien acabar con esta semana veraniega, visité otra vez la heladería que se halla al lado de la plaza Daumesnil. Sorbete de cacao, sorbete de naranja con trocitos de corteza de naranja confitada y helado de jengibre...
¡Riquísimo!

26/05/2019

Noticias de barrios

Estos últimos días me llevaron malas noticias.
Para empezar, cerrarán definitivamente la frutería que se halla al lado de mi casa. La doña que lleva este comercio tiene que vender el local para compartir su valor con su hermana. Consiguió una oferta y dice que tiene que arreglarlo todo antes de fin de junio.
Algo parecido ocurre con los dueños de una panadería que se halla cerca de mi trabajo. Tenían un contrato de tres años con un molinero y ahora tienen que marcharse y buscar otro sitio. La doña me habló de una panadería cerca de la plaza Gambetta así que con algo de suerte podré encontrar su nueva tienda.

Esta semana, pasé algunas veces al lado del metro Barbes-Rochechouart y constaté que al atardecer había un mercado de comida especial para el Ramadán. En medio de todas estas preparaciones empapadas en miel se veía una colección impresionante de avispas y pensé un rato que todas las avispas parisinas estaban en mi barrio.
Preferí pasear lejos de esta zona.

Aproveché un atardecer soleado para pasar otra vez por la calle Alphonse Penaud (distrito XX) en donde hay un antiguo edificio de ladrillo que alberga una colección de aparcamientos de otros tiempos. Dicen que van a destruirlo para construir viviendas y quise conservar una imagen de este sitio.

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El martes, los compañeros que estaban de vacaciones volvieron a la oficina y pude respirar un poco. Al atardecer pasé por varias calles que se hallan al lado de la estación de metro Faidherbe-Chaligny y visité rápidamente el jardín de la Folie Titon. Esta zona me pareció muy agradable y tendré que volver allí con amigos para probar algún de los sitios que noté de paso.

Los demás días de la semana se perdieron entre asociaciones, amigos y colegas necesitando apoyo.

Hoy tocaba votar por las elecciones europeas. Esta vez no me reclutaron como asesor así que pasé rápidamente por la escuela que alberga mi colegio electoral antes de visitar el pequeño mercado de segunda mano instalado delante de la iglesia Saint Bernard.

Luego probé el nuevo recorrido del autobús 38 que me llevó al distrito XIV.
Al mirar a la gente instalada en las terrazas de los restaurantes del bulevar de Montparnasse, pensé que esta burguesía adinerada no tiene los problemas de fin de mes de la gente de mi barrio. Y lo mismo pasará con los que gobiernan este país.
A ver lo que dicen los votos del día...

12/05/2019

La justicia de Charonne

Me alegré prematuramente: el mes de mayo nos llevó mucha lluvia y los Santos de hielo añadieron temperaturas inferiores a diez grados. Con lluvia y frío resulta difícil motivarse para hacer largos recorridos. Por suerte tuve mucho trabajo y varias citas con amigos así que superé bastante bien estos días tristes. Y como anunciaban buen tiempo para el domingo, apunté a una visita con un guía conferencista a partir de la puerta de Bagnolet.

Para bien empezar el día, visité el mercado de segunda mano organizado por una de las asociaciones de mi barrio, en la calle Ordener. Llegue sobre las 10 y supongo que algunos vendedores todavía no habían despertado. Recorrí la calle ida y vuelta, miré los trastos presentados tranquilamente, pero no encontré la más mínima ocasión de regatear.

Poco después de mediodía salí rumbo a la puerta de Bagnolet y visité, de paso, el mercado de segunda mano organizado en la calle Simon Bolívar. Constaté una vez más que uno consigue una buena idea del nivel económico de los habitantes de una zona al mirar los trastos que venden. Sobra decir que la calle Simon Bolívar tiene más nivel que mi barrio :-)
Luego seguí caminando rumbo a la plaza Edith Piaf, punto de salida del paseo con el guía.

Cuando llegué, había un grupo saliendo de este mismo punto con un guía cuarentón. Yo me senté en un banco, la doña que se sentó en el mismo banco también venía por el mismo recorrido y el guía conferencista no tardó mucho en aparecer. Los paseantes llegaron poco a poco y cuando el grupo alcanzo unas veinte personas, pudimos empezar el recorrido.

Bruno es un hombre muy culto, que conoce un montón de detalles acerca de los lugares que presenta. Pero a veces cuenta demasiado historias o se pierde en digresiones acerca de la flora callejera. Todos los paseantes presentes ya habían hecho por lo menos un recorrido con él y todos conocíamos esta característica. Así que escuchamos con paciencia relatos que ya nos había contado en otro paseo por el mismo barrio.
Luego llegamos a las callecitas de la “Campagne à Paris” y yo dejé de escucharle para mirar las rosas y otras flores de temporada. Incluso me alejé del grupo para ver si las clemátides del precedente recorrido tenían flores y encontré una flor XXL con casi 20 centímetros de diámetro.

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Finalmente salimos de las calles del precedente recorrido y visitamos varios callejones sin salida con bastante encanto, pero ya los conocía.
El único descubrimiento del día fue el pequeño jardín compartido de la calle de la Justicia. Y entre las numerosas informaciones que soltó a los cuatro vientos, también noté que la justicia de Charonne era el nombre del lugar en donde tortuban a algunos condenados del pueblo de Charonne antes de matarlos y que ese lugar coincide más o menos con la reserva de agua de Menilmontant.
¡Por fin entiendo porque hay una calle de la justicia en esta zona de París!

28/04/2019

Caminando

Esta semana fue preciso salir con paraguas, pero entre dos chaparrones pude pasear por varios lugares del distrito XX.

Para empezar, pasé por la plaza de la salamandra, escondida en medio de una manzana. Allí los niños estaban aprovechando los juegos instalados en el recinto del jardín, mientras los adolescentes estaban reunidos en una de las esquinas exteriores.
A continuación, pasé por la plaza Vitruve, un pequeño espacio totalmente mineral que se halla al pie de las torres Saint-Blaise (32 pisos) y Giralda (38 pisos). En este lugar que tiene una de las densidades de población más alta de Europa, apenas vi a dos personas...

Al día siguiente, pasé por la pequeña calle Galleron y constaté que rodea una pequeña plaza arbolada que no tiene nombre. Lo mismo pasa con la pequeña plaza que comunica la calle Pierre Bonnard. En ambos sitios, sólo faltaba una terraza de café para disfrutar el atardecer.

Siguiendo rumbo arriba, llegué a la plaza Martin Nadaud, en donde dos artistas pintaron la calle con largas rayas, lo cual transforma el espacio que utilizaban los coches en una zona peatonal y festiva.
Pero la plaza que más me gustó es la pequeña plaza Joseph Epstein en donde la fuente Wallace, vestida de amarillo, da un toque muy alegre al espacio.

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Ayer no salí de los barrios periféricos de París porque no tenía ganas de topar con uno de los grupos de rebeldes que pelean con la policía. Dicen las noticias que los chalecos amarillos son cada vez menos, pero yo veo cada día más escaparates tapados por tablas de OSB.
Me perdí por la zona comercial que crearon en el bulevar Mac Donald y al volver pasé al pie de la torre Boucry y sus 30 pisos.

Hoy caminé rumbo a la calle Botzaris en donde una asociación organizaba un gran mercado de segunda mano a lo largo del parque des Buttes Chaumont. Recorrí metódicamente la instalación, ida y vuelta, pero no encontré muchas tentaciones.
Quise volver en autobús, pero por las obras y por la reforma de las líneas de autobuses, tuve que cambiar de camino.
Ya llevamos una semana con la red reformada. Mi autobús de siempre no fue impactado pero para muchos parisinos, algunos cambios tienen consecuencias importantes. Yo solo tuve que actualizar la aplicación que tengo en el móvil.

Y ahora toca preparar el día de los trabajadores.

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