Caminando por París con Caol

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21/01/2018

Segunda victoria...

Últimamente, ando con poco dinero así que seguí con un entretenimiento a la vez económico e interesante: explorar el sendero 2024.

A partir de la plaza Balard, el camino permite descubrir los jardines instalados en los terrenos que ocupaban la fábrica Citroën. El jardín Eugénie Djendi reúne varios espacios con desniveles y alineaciones muy gráficas. Desgraciadamente varias partes estaban cerradas por obras y no pude explorarlas.
A continuación, es preciso entrar en el gran parque central, justo al lado de los dos invernaderos. Desgraciadamente estos edificios estaban cerrados.
Luego la senda bordea el gran césped rumbo al Sena. Yo preferí pasar por otra alameda para examinar los diferentes espacios bautizados “Jardins Sériels”. Azul, verde, naranja, rojo, plateado y dorado: éstos serían los colores de estos pequeños jardines. Pero tendré que volver cuando llegue la primavera para apreciar esa variedad de colores. Lo que sí pude apreciar es el diseño de este parque (un día dedicaré una página a este jardín).
Volví a seguir las marcas para salir del parque, pasando debajo del puente de la red exprés regional para llegar a la orilla del Sena. Luego es preciso respetar estrictamente las indicaciones del libreto para cruzar una carretera de mucho tráfico automóvil y llegar al puente Garigliano.

Nada más llegar a la orilla derecha, el camino sigue el rio y pasa al lado del trinquete de París.
Aunque lleve muchos años viviendo la capital gala, nunca había visitado este espacio en donde se reúnen los jugadores de pelota vasca. Ya desde la calle, vi que une señor estaba dando clases en una pequeña cancha. Luego encontré la entrada y un pasillo me llevó al lado de una cancha grande en donde cinco hombres estaban jugando a la cesta punta.
Unos socios me indicaron el camino del trinquete y pasé un ratito mirando a otros jugadores con paleta ancha. No sé si todavía sería capaz de devolver la pelota con una de esas paletas...
Me encantó este sitio y también tendré que volver cuando lleguen temporadas más agradables.

Al salir de este espacio, el camino sigue a lo largo de una sucesión de canchas de tenis, antes de llegar a la puerta de Saint-Cloud. Luego es preciso pasar al lado de las instalaciones del “Stade Français”, del Parque de los príncipes (que alberga el PSG) y del estadio Jean Bouin.
Tras un vistazo hacia la piscina Molitor, es preciso entrar en Jardín de los invernaderos de Auteuil.
No me cando de visitar estos espacios y de admirar sus colecciones de plantas.

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Desgraciadamente ya destrozaron algunos invernaderos y están construyendo una extra para el torneo de Roland Garros.
Justo al lado, en el jardín de los poetas, se pueden ver placas con el nombre de un poeta y algunos de sus versos.

Confieso que ya tenía mi cuenta de kilómetros y subí en el primer autobús que encontré para volver a casa, después de una excelente tarde sin gastar un duro :-)

14/01/2018

La primera victoria de 2018

El pasado miércoles fue cuando empezaron las rebajas de invierno en París.
En mi instituto, en mediodía, varios colegas se fueron de tiendas, en busca de alguna ganga, pero de momento todos fueron muy razonables y limitaron sus compras a uno o dos objetos. Yo fui más razonable todavía ya que ni visité alguna tienda.

Ayer, para librarme de las tentaciones, seguí explorando el sendero 2024 a partir de la puerta de Orléans.
Para empezar este tramo atraviesa el jardín del “serment de Koufra” antes de pasar a lo largo del cementerio de Montrouge y de las viviendas sociales del sur de París. Luego es preciso atravesar los bulevares exteriores para encontrar la trinchera del antiguo ferrocarril de cintura de París.
El paseo sigue luego por una calle sin tiendas que bordea la trinchera. Cuando los carriles entran en un túnel, el camino pasa teóricamente por los jardines creados al pie de varios edificios de más de diez plantas. Desgraciadamente, están reformando estos jardines y lo que se percibe desde la calle es una zona de viviendas sin tiendas, ni siquiera un bar en donde sentarse para tomar un café...

Este tramo se acaba al llegar a la calle Vercingetorix y a la zona de los carriles que salen de la estación Montparnasse. En este punto es preciso seguir rumbo al sur para descubrir un primer jardín que destaca por los juegos de madera instalados para los niños. A continuación, la senda pasa por una zona de aparcamientos y permite descubrir el jardín instalado casi al pie del Instituto de estadísticas. En esta zona de altos edificios, el pequeño jardín compartido será el único lugar para socializar...

Después de pasar por debajo de los carriles de la estación Montparnasse, la ruta permite descubrir una zona de instalaciones deportivas, jardines y viviendas sociales antes de llegar al punto de acceso al espacio del antiguo ferrocarril de cintura.

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En esta parte los carriles salen de un túnel al nivel de los sótanos de los edificios y por la geografía local, pronto se encuentran al nivel de la tercera planta. El paseante descubre carteles acerca de la fauna y la flora y puntos de vista interesantes hacia las calles del barrio.
Desgraciadamente este tramo tiene poco más de un kilómetro de largo y el paseante tiene que volver al nivel de las calles en la plaza Balard.
Pero lo bueno de este paseo es que te deja a salvo de las tentaciones de las tiendas.
A ver si aguanto una semana más.

14/02/2016

¡Lluvia!

Si tuviera que resumir esta semana, « lluvia » sería la palabra más adecuada. Así que retomé el paragua comprado en la tienda del pasaje del ancla y caminé entre los charcos.

Los azares de las compras en un sitio de segunda mano me llevaron a la ZAC Dupleix. Este barrio fue construido en 2002, cuando el ministerio de la defensa abandonó el cuartel que tenía allí, justo al lado de la torre Eiffel. En la parte central instalaron un jardín de casi un hectárea y alrededor una decena de arquitectos diseñaron edificios de una decena de plantas. Así es como unos edificios de viviendas sociales lindan con edificios poblados de altos cargos de la administración.
Cuando pasé por allí, al anochecer, el jardín ya estaba cerrado y tuve que seguir los soportales que bordean el jardín. Pocos comercios y pocos peatones, todos volviendo a su búrbuja con prisa... No tuve buenas sensaciones pero intentaré pasar por allí de día por si surge algún encanto.

El día siguiente me llevó al distrito 14 en donde descubrí el nuevo piso de una pareja de amigos.
Tercer piso de 40m2 con doble orientación, sin ascensor y un alquiler de 1040€: ¡Una ganga!
Por cierto la población de este barrio es muy diferente de la de mi barrio : menos obreros, más intelectuales, y un promedio de ingresos que supera él de mi barrio de un 33%... Y además tienen buenas pastelerías :-)

El jueves por la noche pasé delante de una de las terrazas ametralladas, en una esquina de la calle faubourg du temple. Tras un cierre temporal, el café volvió a recibir clientes y esa noche, se veían varias personas en la terraza.
En otra esquina muy cerca de este sitio, el artista Jérôme Mesnager regaló un dibujo especial a los acontecimientos con la leyenda:

« ¡Estamos en la terraza ! »


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De momento, ni los atentados ni el estado de emergencia acabaron con la buena vida parisina. Pero los problemas económicos se notan cada día más y esos sí que podrían lastimarla.

15/03/2015

Caminando...

El tiempo muy agradable me dio la oportunidad de seguir con mis caminatas del amanecer.
El martes pasé por la calle de Trévise. Años atrás esta calle albergaba muchas tiendas de alfombras y en uno de sus patios se escondía un viejo palacete abandonado. Ahora ya no se ven alfombras pero restauraron el viejo edificio y uno puede admirarlo desde la calle, a través de la puerta de vidrio que remplaza la antigua puerta cochera del edificio.
Seguí por la pequeña « cité Bergère » en donde se halla una sucesión impresionante de hoteles.
Al día siguiente pasé por la muy discreta cité de Trévise y constaté que su pequeño jardín conserva su encanto de otros tiempos.

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El resto de la semana tuve que asistir a una formación en el distrito XV y eso me dio la oportunidad de pasear por una zona que no visito muy a menudo.

El primer día llegué a la estación Porte de Versalles y caminé rumbo al puente de Garigliano, admirando de paso los edificios que bordean los bulevares exteriores. También descubrí que habían remodelado una parte del antiguo recorrido del ferrocarril de cintura para transformala en paseo. Desgraciadamente, ya no tenía tiempo para explorar este espacio.

Al mediodía pasé por el parque André Citroën y pude entrar en uno de los invernaderos. Pero la vegetación me pareció menos abundante que en otros tiempos y el vigilante me confirmó que varios árboles habían desaparecido. Constaté que muchos oficinistas también aprovechaban su pausa para disfrutar de un rayo de sol.

Al día siguiente, pasé por la estación de Javel y cuando entré en el parque, noté una gran cantidad de pájaros. Aproveché la pausa de mediodía para visitar los seis jardines que se hallan en la parte noreste del parque y constaté que albergan varios mirlos. Al atardecer seguí la orilla del Sena rumbo al edificio de Radio France antes de perderme por el distrito XVI.

Este fin de semana, visité el mercadillo de segunda mano instalado en el terraplén central de la larga avenida de Flandes. Pocos anticuarios entre los exponentes y muchas personas vendiendo sus trastos para llegar a fin de mes. Lo bueno es que todo era muy barato, lo malo es que en algunas partes, caminar resultaba super complicado. Y yo encontré varias gangas...