Caminando por París con Caol

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16/07/2017

El gran puente de Julio

Pocas veces tuvimos una sesión de lluvia como la que empezó el pasado domingo por la noche. Fueron varias horas seguidas de diluvio y eso provocó varios desórdenes en la ciudad.
Para empezar, tuvieron que cerrar varias estaciones de metro, parcialmente inundadas. En otras, evitar los charcos resultaba realmente complicado. Y varias escaleras se transformaron en cataratas. Pero el lunes por la mañana, sólo quedaba una estación cerrada, entre el Sena y el puerto de la Bastille (Quai de la Rapée).

Sobra decir que este diluvio me quito las ganas de pasear. Por suerte el martes pudimos guardar los paraguas.

Ese día, en el cielo encima del instituto, los pilotos de las fuerzas aéreas estaban entrenando para la exhibición de la Fiesta nacional, encima de los Campos Elíseos.
Eso fue el detalle que colmó el vaso: yo odio este momento de cohetes por todas partes y preferí celebrar el 14 de Julio en mi refugio borgoñón.

Hoy aproveché un domingo tranquilo para pasear por el parque de la Villette.
En el muro bajo que bordea el jardín de la parra, constaté con alegría que las miras siguen orientando las miradas. El jardín de los bambúes sigue regalando una sensación exótica y algunas partes del gran prado se convierten en canchas de fútbol. La gran novedad es el nuevo edificio de la filarmonía de París, diseñado por Jean Nouvel. Si no pude visitar el interior de esta construcción, pude acceder al tejado, acondicionado para ofrecer un mirador en la novena planta y un sendero por la fachada para bajar al suelo.

Nada más salir del ascensor, tuve una sensación de vértigo porque todos los planes tienen declives y despista el hecho de no tener una referencia horizontal. Pero desde este punto, uno puede admira un paisaje parisino diferente, con la Torre Eiffel, el Sagrado Corazón y las torres de la Défense. Pero también despista verlos desde este punto porque sus posiciones relativas no son las que uno imaginaría...

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Luego la senda permite admirar el parque de la Villette, la Ciudad de las Ciencias o el patio del Trabendo.
Al llegar al suelo, decidí que escudriñaría el programa de este lugar para escoger un acontecimiento que me guste y descubrir la sala de conciertos. También pensé que, para admirar el edificio desde el suelo, es preciso volver cuando las hojas caigan de los arboles...

De momento permaneceré en la oficina, mientras los demás se van de vacaciones.

9/07/2017

Campamentos

¿Quién pensaría que esta foto fue sacada en París?

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Estas chabolas se hallan entre la puerta de Clignancourt y la puerta de la Chapelle, en el espacio desocupado del antiguo ferrocarril de cintura. Allí se instalaron familias gitanas procediendo de Europa central.
Este grupo lleva tiempo jugando al escondite con la policía. Años atrás, con la preciosa ayuda de asociaciones, algunas familias habían aceptado escolarizar a sus niños. Pero este proceso de acogida fue destrozado por una primera expulsión.
Los gitanos volvieron y ahora tenemos ciclos seguidos de instalación y expulsión...

En la puerta de la Chapelle, también es donde instalaron el centro parisino de acogida de los migrantes. Desgraciadamente este centro, sencillo y práctico, sólo puede albergar a unas 400 personas. Sobra decir que hay mucho más de 400 personas esperando la posibilidad de pasar un rato en el centro para descansar, limpiarse, comer y recuperar...
Total, en el otro lado del bulevar, los migrantes instalaron campamentos y en menos de un mes, casi tres mil personas acabaron en las aceras y los terrenos de deporte de esta zona.
Como siempre cuando un campamento alcanza este nivel de población, la policía organizó una evacuación el pasado viernes. Yo pasé por allí, ayer por la tarde y sólo quedaban unas decenas de personas, bastante listas para esconderse durante la evacuación, pero ya cansadas por el calor, el hambre y la sed.

Los responsables asociativos ya comunicaron su preocupación. Dentro de unos días muchos voluntarios se marcharán de vacaciones y no saben si podrán seguir distribuyendo comidas...

Tres bocacalles más lejos, descubrí la nueva urbanización creada en el espacio liberado por el antiguo depósito McDonald: Tranvía, viviendas para clase media y almacenes que corresponden.
Confieso que con más de 30 grados y un sol aplastante, pasar un rato en una tienda climatizada resulta bastante agradable. Pero este nuevo barrio podría estar en cualquier ciudad gala importante.

Por suerte, el viernes me regaló una buena noticia: aprobé a la primera el curso del Conservatorio de artes y oficios así que podré disfrutar totalmente mis próximas vacaciones :-)

8/01/2017

Estrenos

Este año, poco tiempo tuvimos para digerir los excesos de Nochevieja: fiesta el sábado, descanso el domingo y el lunes, a trabajar...
El frio y la lluvia me quitaron las ganas de meterme en largos recorridos pero este fin de semana pude retomar el ritmo andariego.

Para empezar, fue preciso asesorar al hijo de un amigo en el proceso de comprar un piso. El precio medio dentro de París ronda 8600€ por metro cuadrado y queda básicamente inasequible para dos tercios de los parisinos. Entonces, como mucho, el joven empezó visitando pisos de las ciudades que rondan París.
Ayer tocaba visitar un piso en la ciudad de Bagnolet, a 10 minutos andando de la estación de metro de la zona.
Nada más cruzar la frontera del bulevar periférico, en la puerta de Bagnolet, las construcciones pierden esta homogeneidad característica de París. Uno entra en el universo de los coches y de los atascos. En la zona del piso que visitamos, se ven casas individuales e inmuebles de tres o cuatro plantas. El piso se halla en un edificio correcto, tiene 42 m2 y buenas proporciones, orientación sureste y basta limpiar y pintar antes de instalarse. Además, sólo piden 3821€ por metro cuadrado...
Por cierto, se halla a un kilómetro de los límites de París, pero eso no impide disfrutar de la gran ciudad...
El joven también había visitado un piso en el distrito XIX: 22 m2 con jardín de 15m2 por 220.000€.
Ahora estará estudiando las opciones, pero a mí me asustaron los precios anunciados.

Cambio de ambiente hoy, en la frontera del distrito XIX.
Unas semanas atrás, tras una charla muy interesante, uno de los directores del 104 me regaló dos entradas para una exposición titulada “Erase varias veces…” y aproveché un domingo nublado para visitarla.
No sabía de qué iba la cosa y en estos tiempos de tensiones entre las religiones me asombró constatar que esta exposición presentaba relatos del Antiguo Testamento.
Dibujos sencillos, pinturas, letras, palabras y la voz de un comediante para contar las historias... Me gustó la instalación que cada uno podía recorrer a su ritmo. Tras explorar varias salas en la segunda planta de la nave Oeste, era preciso seguir el pasillo sur de la nave Este, para admirar los dibujos colgando del techo. Luego tuvimos que enfrentar la escalera de una torre en donde presentaban la última parte de la exposición dedicada a la torre de Babel.

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Me encantó la visita de esta exposición y la exploración de la torre.
El único defecto del 104 es la librería que alberga y en donde se esfumaron los ahorros de Enero :-)

6/11/2016

Otoño...

Aproveché el puente de Todos Santos para pasear por la ciudad abandonada por los parisinos.

El lunes enseñé el cementerio de Montmartre a un amigo. En este gran espacio lastimado por la construcción del puente de la calle Caulaincourt, varias personas estaban arreglando las tumbas mientras los empleados estaban recogían las hojas muertas. Hice una gran vuelta contemplando los colores otoñales de los árboles y saludando los gatos, auténticos dueños de este lugar.

20161101.jpgAl día siguiente, pasé al pie del Sagrado Corazón y me encantaron los colores otoñales de los árboles del jardín Louise Michel.

Por la tarde, caminando tranquilamente rumbo al nordeste, descubrí una librería-café-restaurante en el número 108 de la Avenida de Flandre. El sitio propone por un lado una selección muy correcta de libros y por otro hay mesitas para comer o tomar un café. Con gusto disfruté este momento de tranquilidad.

Más arriba, al llegar al extremo Oeste del parque de la Villette, noté un cartel indicando la dirección de una lanzadera fluvial gratuita para ir al centro comercial “Le Millénaire”. Eso picó mi curiosidad e hice cola para el viaje en barco.
Aunque corto, el trayecto me dio la oportunidad de descubrir una zona que están transformando para crear oficinas y viviendas. Luego visité el centro comercial y pude apreciar su diseño. Cuenta con dos niveles de tiendas, pero el uso de pasarelas para comunicar las tiendas de la primera planta deja ver el cielo y así la gente no se siente tan aplastada como en otros sitios.
Sobra decir que aquí encontré las tiendas de siempre pero también noté que varios locales quedaban desocupados.
Indagando en la prensa, descubrí que el centro fue inaugurado cinco años atrás y que, al principio, no consiguió el éxito esperado. Ahora alberga unas tiendas baratas que atraen a la población del vecindario y el desarrollo de los transportes públicos también mejora la situación. Ya veremos cómo van las cosas cuando acaben las obras.

Hoy tocaba recorrer el mercado de las pulgas con dos mujeres bonaerenses.
En varios rincones, hiedras y parras virgen lucían sus colores otoñales. Noté algunos cambios de mercancías en las casetas del mercado Vernaison y en la segunda calle del mercado Biron. Pero el mercado sigue atractivo para todos los que buscan algún detalle para decorar su casa. Mis acompañantes encontraron unos dibujos de moda de los años 1930 y yo contemplé un momento un canario que no paraba de cantar.
No sé cómo se comportarían las gatas si volviera a casa con un pajarito...

29/05/2016

Mercadillos y manifestaciones de temporada...

El mes de mayo suele regalarnos una temperatura suave con poca lluvia y son muchas las asociaciones que aprovechan este tiempo para organizar mercadillos de barrio. De momento los de los sábados tuvieron suerte y los de los domingos tuvieron que aguantar aguaceros...

Ayer tuvimos un día relativamente soleado y pasé por el mercado instalado en las aceras de la calle Custine.
La gente que vive en esta zona forma parte de las clases bastante acomodadas y el mercadillo atrae a muchos vendedores. Al recorrer la calle, ida y vuelta, noté varios objetos que podrían proponer en algunas tiendas de antigüedades. Pero resistí a todas las tentaciones.

En la calle Pierre Budin, las madres de alumnos organizaban otro mercadillo para favorecer la rotación de las prendas de niños entre las familias. Si yo no pasé por esta calle, sé que una de mis amigas esperaba esta fecha para comprar prendas más grandes para su último niño.

Al atardecer, una batucada dio la vuelta de mi barrio para anunciar la comida organizada por otra asociación en la calle de Laghouat para el vecindario. A pesar del riezgo de lluvia, unas cien personas participaron a este acontecimiento.

Esta mañana tocaba apoyar a los valientes que participaron a la “carrera de la goutte d’or”. Cinco pasos al pie de mi casa y diez kilómetros para los adultos, dos pasos y 4 kilómetros para los adolescentes... Pero el momento que más me alegró fue el paso de los niños, acompañados por algunos adultos, y sobre todo esta niñita que participó a la carrera en los hombros de su padre. :-)

Yo aproveché un claro para visitar el mercadillo del barrio Amiraux-Simplon.
En esta zona muy popular, no hay muchas tiendas y cuando pasé por allí unos días atrás, las calles me parecieron algo dormidas.
Hoy, a pesar de la lluvia, había más vidilla. Vi cosas de todas clases y de precios muy baratos. Y compré una conga africana por 5 euros y un collar por un euro extra :-)

Y para bien acabar con este domingo, descubrí un pequeño teatro en el distrito 19 en donde un grupo de chicas muy tónicas presentó un espectáculo chispeante.
Necesito una semana de trabajo para recuperar :-)

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