Caminando por París con Caol

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14/01/2018

La primera victoria de 2018

El pasado miércoles fue cuando empezaron las rebajas de invierno en París.
En mi instituto, en mediodía, varios colegas se fueron de tiendas, en busca de alguna ganga, pero de momento todos fueron muy razonables y limitaron sus compras a uno o dos objetos. Yo fui más razonable todavía ya que ni visité alguna tienda.

Ayer, para librarme de las tentaciones, seguí explorando el sendero 2024 a partir de la puerta de Orléans.
Para empezar este tramo atraviesa el jardín del “serment de Koufra” antes de pasar a lo largo del cementerio de Montrouge y de las viviendas sociales del sur de París. Luego es preciso atravesar los bulevares exteriores para encontrar la trinchera del antiguo ferrocarril de cintura de París.
El paseo sigue luego por una calle sin tiendas que bordea la trinchera. Cuando los carriles entran en un túnel, el camino pasa teóricamente por los jardines creados al pie de varios edificios de más de diez plantas. Desgraciadamente, están reformando estos jardines y lo que se percibe desde la calle es una zona de viviendas sin tiendas, ni siquiera un bar en donde sentarse para tomar un café...

Este tramo se acaba al llegar a la calle Vercingetorix y a la zona de los carriles que salen de la estación Montparnasse. En este punto es preciso seguir rumbo al sur para descubrir un primer jardín que destaca por los juegos de madera instalados para los niños. A continuación, la senda pasa por una zona de aparcamientos y permite descubrir el jardín instalado casi al pie del Instituto de estadísticas. En esta zona de altos edificios, el pequeño jardín compartido será el único lugar para socializar...

Después de pasar por debajo de los carriles de la estación Montparnasse, la ruta permite descubrir una zona de instalaciones deportivas, jardines y viviendas sociales antes de llegar al punto de acceso al espacio del antiguo ferrocarril de cintura.

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En esta parte los carriles salen de un túnel al nivel de los sótanos de los edificios y por la geografía local, pronto se encuentran al nivel de la tercera planta. El paseante descubre carteles acerca de la fauna y la flora y puntos de vista interesantes hacia las calles del barrio.
Desgraciadamente este tramo tiene poco más de un kilómetro de largo y el paseante tiene que volver al nivel de las calles en la plaza Balard.
Pero lo bueno de este paseo es que te deja a salvo de las tentaciones de las tiendas.
A ver si aguanto una semana más.

26/11/2017

Los jardines del Sur de París

Mientras pasas por zonas sin tiendas, caminar es una manera de divertirse muy económica, perfecta cuando andas justo de dinero. Y en este plan, la exploración del sendero 2024 me viene de maravilla.

A partir de la plaza de puro hormigón des Olympiades, la senda pasa por zonas ajardinadas.
El parque Beaudricourt destaca por la presencia de un arroyo. El parque Samuel Beckett proporciona un respiro al pie de las torres de la zona. El parque Joan Miro, sus desniveles y su pasarela sorprende por su diseño realmente acertado.
Luego es preciso enfrentar el caos automóvil de la puerta de Italia antes de entrar en el parque Robert Bajac y de descubrir una pandilla de pájaros verdes, una decena de cotorras de Kramer.

A continuación, la senda pasa por el parque Kellermann. Después del edículo de entrada, muy típico de los anos 30, la parte superior del parque tiene el aspecto de un jardín a la francesa. Desde el extremo sur de esta parte, uno descubre otro nivel más abajo, con un estanque circular y busca las escaleras laterales para llegar a este espacio. Luego es preciso seguir por otros caminos para llegar a la zona inferior del parque, menos cuadriculada, en donde otro estanque evoca el antiguo cauce del rio Bièvre. Desgraciadamente como esta parte bordea el periférico, el rumor del tráfico automóvil es muy perceptible.

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Al salir de este parque, la senda pasa al lado del Cementerio de Gentilly. Luego es preciso entrar en el pequeño parque Jean Claude Nicolas Forestier para llegar al estadio Charlety, muy interesante en el plan arquitectónico.

Luego dejamos el distrito XIII para entrar en el distrito XIV y la Ciudad internacional universitaria.
Nada más penetrar en este recinto, la señalización de la senda casi desaparece y es preciso improvisar a partir de las escasas indicaciones del libreto. Sin embargo, queda evidente que la Ciudad internacional es un espacio muy peculiar. Los cuarenta edificios que albergan estudiantes proporcionan contrastes arquitectónicos, así como diversidad cultural y artística. Además, el parque regala un espacio muy agradable para hacer deporte, pasear o simplemente pasar un momento.
Pensé que el recinto merecía varias visitas con enfoques diferentes y eso apunté en la larga lista de las cosas que tengo que hacer un día...

Me costó bastante encontrar por donde seguía la senda pero caminando rumbo al Oeste, encontré una de las preciosas marcas y así fue como llegué a la puerta de Orleans y abandoné la senda para volver en metro.
Continuará

7/05/2017

Caminando...

Años atrás, unas visitantes mexicanas de paso me comentaron que París no era una ciudad tan extendida y que uno podía recorrerla por completo caminando. La verdad es que nunca hice el trayecto norte-sur u oeste-este andando y tuve ganas de experimentarlo. Fui en metro hasta la puerta de Orleans y a partir de allí caminé rumbo al norte.

Lo primero que me llamó la atención fue el tremendo tráfico automóvil que transforma la avenida del General Leclerc en autopista. Pronto abandoné este sitio para pasar por algunas calles paralelas y enseguida pude escuchar el canto de los pájaros que pueblan los jardines al pie de los edificios de la calle del Père Corentin.

20170506.jpgAl llegar a la calle Marie-Rose, noté la música de un órgano. Parecía proceder de un edificio de ladrillos rojos, así que me acerqué y así fue como pude descubrir la capilla del convento de los franciscanos.
El interior sobrio de esta iglesia me pareció muy luminoso. Miré los vitrales y me alegró la imagen de “fraile sol” (Últimamente, el sol forma parte de las cosas que más necesitamos en París). Luego me senté para escuchar el órgano y cuando se acabó el ensayo me marché.

Al salir de la iglesia, miré los edificios de la otra acera y me acordé de otra visita por esta calle. En aquel entonces había una placa en el número 4 de la calle porque allí es donde Lénine vivió durante su estancia parisina. En la fachada sólo queda la marca de la placa. Pero la convivencia en la misma calle de los franciscanos y del revolucionario ruso forma parte de estas yuxtaposiciones improbables que tanto me gustan.

Luego seguí caminando rumbo al Norte por las calles de la Tombe Issoire, del Faubourg Saint-Jacques y Saint Jacques. Al pie de Notre Dame, pasé un rato buscando el punto cero antes de seguir rumbo al Sena y de perderme por las tiendas del centro de París.

Las mexicanas tenían razón: París no es una ciudad tan grande...

Y ahora toca pasar por el bar de la esquina para esperar el resultado de las elecciones...

14/02/2016

¡Lluvia!

Si tuviera que resumir esta semana, « lluvia » sería la palabra más adecuada. Así que retomé el paragua comprado en la tienda del pasaje del ancla y caminé entre los charcos.

Los azares de las compras en un sitio de segunda mano me llevaron a la ZAC Dupleix. Este barrio fue construido en 2002, cuando el ministerio de la defensa abandonó el cuartel que tenía allí, justo al lado de la torre Eiffel. En la parte central instalaron un jardín de casi un hectárea y alrededor una decena de arquitectos diseñaron edificios de una decena de plantas. Así es como unos edificios de viviendas sociales lindan con edificios poblados de altos cargos de la administración.
Cuando pasé por allí, al anochecer, el jardín ya estaba cerrado y tuve que seguir los soportales que bordean el jardín. Pocos comercios y pocos peatones, todos volviendo a su búrbuja con prisa... No tuve buenas sensaciones pero intentaré pasar por allí de día por si surge algún encanto.

El día siguiente me llevó al distrito 14 en donde descubrí el nuevo piso de una pareja de amigos.
Tercer piso de 40m2 con doble orientación, sin ascensor y un alquiler de 1040€: ¡Una ganga!
Por cierto la población de este barrio es muy diferente de la de mi barrio : menos obreros, más intelectuales, y un promedio de ingresos que supera él de mi barrio de un 33%... Y además tienen buenas pastelerías :-)

El jueves por la noche pasé delante de una de las terrazas ametralladas, en una esquina de la calle faubourg du temple. Tras un cierre temporal, el café volvió a recibir clientes y esa noche, se veían varias personas en la terraza.
En otra esquina muy cerca de este sitio, el artista Jérôme Mesnager regaló un dibujo especial a los acontecimientos con la leyenda:

« ¡Estamos en la terraza ! »


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De momento, ni los atentados ni el estado de emergencia acabaron con la buena vida parisina. Pero los problemas económicos se notan cada día más y esos sí que podrían lastimarla.