Caminando por París con Caol

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25/06/2017

¡Qué calor!

Ya se acabaron las dos semanas de vacaciones dedicadas, esencialmente, a repasar mis cursos para el examen final del conservatorio de artes y oficios.

Seguí desde lejos las elecciones legislativas y constaté con alegría que en mi barrio rebelde eligieron a una mujer, única diputada insumisa de la capital. Ahora sólo falta esperar para ver cómo van los “caminantes” ...

Cuando volví a París, el episodio canicular estaba empezando y me costó aguantar los 35 grados de la gran ciudad. Por suerte trabajo en un edificio de alta calidad ambiental cuya temperatura interior ronda los veinticinco grados. Pero eso resulta casi peor cuando sales de la oficina porque el calor se vuelve más aplastante todavía. Y con casi 30 grados por la noche en casa, recuperar resulta muy difícil.

Yo temía la temperatura del día del examen y la verdad es que con más de treinta grados eso no parecía muy favorable.
Por suerte, organizaron la prueba en el gran anfiteatro de la Escuela nacional superior de artes y oficios, cerca de la plaza de Italia. Y en este sitio semi enterrado, la temperatura resultó razonable para trabajar.

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De momento, no conozco los resultados, pero pienso que aprobaré 😊

Y ahora toca retomar el ritmo de las largas caminatas con visitantes de todo el mundo.
¡Hasta pronto!

29/01/2017

Tercera semana de rebajas...

A pesar del frio, no renuncié a mis caminatas matutinas.
Así fue como pude contemplar el espectáculo improbable de un cargamento de zanahorias, invadiendo una parte de la calzada debajo de la estación de metro Barbes-Rochechouart, bajo el control atento de media decena de policías...

El día siguiente, mientras cruzaba el Sena por el “pont au Change”, el sol naciente me regaló una imagen diferente del puente Notre Dame.

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Al pie del puente, las gaviotas descansaban sobre el agua sin hielo del rio. Yo seguí por la isla de la Cité antes de perderme por el barrio latino, rumbo al distrito XIII. Ese día descubrí la villa Auguste Blanqui, pequeño callejón sin salida que comunica edificios de dos o tres plantas, separados par patios llenos de arbustos. Al final del callejón, transformaron un trozo de acera en terraza vigilada por un grupo de personajes de terracota, espacio abierto, diciendo la confianza hacia los visitantes. Y esa sensación se confirmó cuando me saludó el único vecino que encontré.
¡Vaya contraste con las torres aplastantes de este distrito!

El viernes por la noche, pasé debajo de la Canopée y constaté que habían instalado 12 estatuas creadas por Liu Yilin y representando los doce signos chinos. No tenía prisa así que examiné todas las creaciones. Como entramos en el año del gallo, la estatua del gallo tenía el sitio más destacado, entre el caballo y el dragón. No me gustaron mucho la rata y la serpiente, vestidas de verde. Me encantaron la liebre, el gato y el perro. Las demás estatuas me parecieron más sosas.

Ayer evité la zona de celebración del nuevo año chino para pasear por el distrito VI y aprovechar los últimos días de rebajas.
En este distrito relativamente favorecido, había gente comprando por todas partes. Yo visité media docena de tiendas, pero sólo compré calzado de senderismo.

Hoy noté el mismo nivel de frecuentación en las tiendas que se hallan en el centro de París. En el Bazar del ayuntamiento, había una cantidad increíble de clientes buscando alguna ganga, así que pronto me escapé.

Y ahora toca volver a repasar lo que ya me enseñaron en el conservatorio de Artes y Oficios ya que el jueves tenemos la primera prueba del año.
¡Vaya estrés!

4/12/2016

Estrenando Diciembre

Se acabaron las rebajas del "Black Friday" pero seguimos en la temporada de las compras navideñas y de las iluminaciones por todas partes.
Yo experimenté el caos de las entregas de pedidos en internet. El repartidor pasó una primera vez y no encontró al portero. Total dejó sus papelitos en el suelo y cuando volví a casa, al leer el papelito que me tocaba, entendí que mi paquete estaba en una tienda bautizada "Madiba" al lado de mi casa. Allí estuve y me atendieron muy amablemente pero no tenían mi paquete. Al día siguiente la entrega fracasó otra vez por la mañana, pero cuando volví a casa, en internet consideraban el paquete como entregado. La solución se hallaba en la portería...
Lo bueno de estas disfunciones es que me daron la oportunidad de visitar una tienda que no conocía y que recibe las entregas en cualquier momento.

Esta semana también quise ver si habían iluminado el nuevo espacio comercial que se halla debajo de la "Canopée" en el hiper centro de París, pero no tenía ganas de topar con la muchedumbre buscando regalos de Navidad así que madrugué y, cuando llegué, el centro todavía estaba cerrado. Total pude admirar tranquilamente la alegoría gigante de árbol de Navidad instalada en el pozo central.

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Lo bueno es que no destruyeron un árbol para tirarlo después de usarlo como decoración efímera. Y con los leds, este tipo de instalación no necesita mucha energía.

También aproveché una mañana de libertad para pasear por la zona de la plaza de Italia.
Entré en el centro comercial, pero los escaparates estereotipados me fastidiaron y pronto salí.
En una pequeña calle pude encontrar una antigua papelería en donde tenían todo lo que necesitaba y seguí caminando rumbo al Sena por la acera Norte del bulevar Vincent Auriol. Desde este punto de observación, constaté que todas las construcciones del otro lado son edificios de gran altura separados por zonas ajardinadas. Y de repente entendí porque no me gusta este barrio tan aplastante para el peatón.

El viernes tocaba viajar rumbo a Borgoña para el fin de semana. En el tren del atardecer había mucha gente con bolsas de regalos. Yo también tenía un regalo en mi mochila: 3 kilos de cacahuetes para los herrerillos del jardín.
¡Apreciaron mucho!

4/10/2015

Caminatas

La semana empezó muy temprano el lunes con el eclipse de luna. Una de las gatas decidió que no podía perderme semejante espectáculo y me despertó a las 3 (cuando todavía no había empezado el proceso), a las 4 y pico (cuando ya le faltaba un mordisco a la luna) y a las 5 y media (cuando el proceso se estaba acabando). Desgraciadamente me dejó dormir mientras la luna se puso de color rojizo...

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Cuando salí de casa, encontré la urraca del parque Léon y un grupo de cormoranes dando vueltas encima del metro Barbes. Ese día también pude admirar la iluminación de la galería de los Panoramas cuando todavía no hay gente.

El miércoles pasé por el distrito 12 para visitar un almacen de bricolage recien instalado debajo del « paseo verde ». Como cualquier instalación nueva y con pocos clientes todavía, el sitio me pareció muy agradable y lo apunté entre mis tiendas de referencia. Al día siguiente pasé de nuevo por el distrito 12 para explorar un trozo de la large calle de Charenton. Profundamente remodelada por el programa de renovación urbana, esta zona merecerá otra visita para ver si quedan huellas de los antiguos artesanos.

El viernes, para acabar con una semana laboral muy densa, quise volver a casa caminando (Cuanto más estrés provocan en la oficina, cuanto más kilómetros necesito para borrarlo...). No sé si escogí el trayecto más directo pero tardé 1h45 para recorrer 8 kilómetros y pude asistir con serenidad a la reunión de los voluntarios docentes en el establecimiento público numérico de mi barrio.

Este año no tuve ganas de buscar las instalaciones de la noche en blanco. Preferí escaparme de la ciudad para contemplar el río Loira.

Hoy, el recorrido del día me llevó al distrito 13 en donde pude recorrer casi un kilómetro y medio entre viviendas sociales y alojamientos de clase media antes de encontrar una panadería abierta... Por suerte mi barrio tiene más vidilla humana :-)

En cuanto a los pajaritos, de momento no encontraron el comedero que instalé en mi balcón, pero no desespero :-)

19/04/2015

¡Primavera!

El pasado lunes se trataba de elegir por sorteo a los 104 nuevos miembros de los equipos de animación de los ocho barrios del distrito 18. En esta zona que cuenta con 190 000 habitantes, 430 personas presentaron su candidatura. A mi me pareció muy poco pero los elegidos presentaron eso como un gran éxito. ¡Siempre me asombrarán los elegidos !

También organizaron una reunión pública para presentar los progresos del proyecto de creación de un segundo acceso en la estación de metro Château Rouge. Los representantes de la sociedad de transporte público explicaron que de momento estaban mejorando el sistema de ventilación. Las obras del proyecto empezarán en julio de 2015. Al principio la estación permanecerá accesible. Pero a partir de junio de 2016 hasta agosto de 2017, la población tendrá que pasar por otras estaciones y mientras tanto, el tráfico en el bulevar Barbes, reducido de 4 a 2 carriles, se convertirá en pesadilla. Si aguantamos eso, acabaremos con una estación más grande, más bella, lista para la automatización de la línea 4 y para acoger a todos los turistas que quieren ir al Sagrado Corazón.

Aparte de estas reuniones públicas, encontré tiempo para visitar algunas zonas que no suelo ver.
Caminé entre la plaza de Clichy y la estación Saint Lazare, por la mañana, entre semana, y constaté que el tráfico automóvil en la calle de Amsterdam resulta insoportable. Por suerte, más abajo, la pequeña calle Vignon ofrece a sus inquilinos una colección muy correcta de comercios de proximidad. En la calle Saint-Florentin, pensé con nostalgía a la fantástica tienda de juguetes que se hallaba en la esquina de la calle Saint-Honoré. Como pasa el tiempo...

En el metro, el percusionista del día estaba tocando en una de las sillas del andén. Imagino que este asiento produjo algún sonido que no le gustó porque el percusionista se instaló en otra silla antes de seguir tocando. Hay que ver la cantidad de problemas que no captamos...

Este fin de semana, seguí recorriendo esta ciudad que tanto me gusta. Visité una tienda especializada en instrumentos de percusión en donde el dependiente nos hizo una muestra con un cajón.
En el pasaje del Gran Ciervo, algún diseñador de paraguas había instalado una muestra de su mercancía en el aire y eso daba un toque muy alegre al pasaje.

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En la orilla del Sena, al pie de la gran biblioteca todavía están instalando los merenderos. En el otro lado de la institución, encontré « le camion qui fume ». Este camion de comida se puso muy famoso y quise probar uno de los burgers que proponen. La verdad es que se nota que los preparan con productos frescos y saben muy bien. Pero no llegaré hasta hacer de nuevo media hora de cola para probarlos otra vez.
Y ahora toca preparar los próximos recorridos.