Caminando por París con Caol

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

11/08/2019

En medio del verano

Esta semana tocaba trasplantar una planta que tengo en mi despacho y para encontrar la maceta y los accesorios adecuados, es mejor pasar por una gran tienda de jardinería. Así fue como me encontré viajando en el autobús 325 rumbo a la gran biblioteca, atravesando el bosque de Vincennes y algunos barrios de los suburbios. En estas zonas, si no vives al lado de una estación de metro, el tema de los transportes se convierte enseguida en pesadilla. Pero cuando pasas por allí excepcionalmente, no tiene tanta importancia.

Ese día, con el tráfico reducido de las vacaciones, no se percibía el estrés de los atascos y pude contemplar tranquilamente el panorama. Las casas y los talleres desaparecen poco a poco y se ven programas de construcción de edificios de viviendas y de oficinas. Cerca del límite de París, también se ven residencias para estudiantes o para trabajadores africanos.
Yo me paré en el almacén del día y entonces todo fue cuestión de encontrar el mejor compromiso entre las tentaciones y el presupuesto.

Al salir del almacén, caminé un rato por la orilla izquierda del río rumbo al puente de Tolbiac. Desde el puente, uno tiene una bonita perspectiva hacia la gran biblioteca y también hacía los barcos instalados en la orilla, que albergan cafés y sala de conciertos.
Tras atravesar el Sena, yo seguí por la calle Joseph Kessel, agradablemente arbolada, que cruza el parque de Bercy Luego pasé por la calle de Pommard, en donde todavía se ven unos pabellones de otros tiempos, antes de seguir en autobús, rumbo a casa.

Pasé de nuevo por allí el jueves al atardecer e hice una exploración más metódica.
Esta zona fue totalmente remodelada a partir de los años 1980s. Casi todas las antiguas bodegas fueron destruidas y en el espacio liberado crearon el barrio que se ve hoy.

Casi todas las manzanas tienen una forma rectangular, con edificios rodeando un jardín central privado. En los edificios que bordean el parque se hallan los pisos de categoría. Los otros edificios albergan viviendas sociales o no, lo cual genera cierta diversidad social. Y algunos edificios, al lado de los carriles, albergan edificios de oficinas, naves e incluso una residencia social.

20190811.jpg Yo me senté un rato en la plaza de los vinos de Francia en donde ya no hay vinos sino edificios de oficinas.
Luego pasé por la “Cour Saint Emilion” en donde habían instalado una decoración muy alegre de globos multicolores.

Esta zona sigue muy concurrida porque propone tiendas de moda, cines y sitios para cenar o tomar algo. Pero todo esto me parece demasiado caro y a veces me pregunto quiénes son etas personas que veo en las terrazas y como dan abasto con estos gastos...
Así que tras visitar una de las tiendas me marché corriendo.
Seguí caminando por el paseo que domina la calle de Bercy rumbo a la estación de Lyon.

París por fin tiene este ambiente veraniego con menos gente y gente sin prisa.
¡Qué bien!

14/07/2019

¡Fiestas!

Me cuesta recuperar el ritmo parisino, pero a pesar del calor, escogiendo las aceras a la sombra, hice varias caminatas.
En los bulevares que marcan la frontera entre los distritos 11 y 20 se veía mucha gente en la calle: los que tienen dinero sentados en alguna terraza de café y los demás en un banco público o en la silla que se han llevado.
Ese día no me retrasé y pasé por el “Monop” de mi barrio en donde muchas mujeres estaban buscando una oferta interesante. Yo hice compras de utilidad antes de volver a casa.

El miércoles caminé rumbo a la plaza de la Nación y si todavía no acabaron las obras, el sitio ya resulta más agradable para los peatones.
Seguí rumbo al BHV en donde pude visitar muy tranquilamente la planta dedicada a la decoración. Otro cantar fue cuando pasé por la planta de los zapatos: topé con una cantidad impresionante de mujeres en busca de alguna ganga y me marché corriendo.
Volví a casa caminando y constaté en varios puntos que los profesionales (taxistas, repartidores, ...) se vuelven locos con las obras que se ven en cada esquina y complican el tráfico automóvil.
Al llegar a casa, varios griteríos me recordaron que ya empezó la temporada de la Copa de África de Naciones. Esa noche, celebraron la victoria de los Leones del Senegal...

El jueves me esperaba otra sorpresa ya que las aeronaves que participan al desfile de la fiesta nacional estaban preparando su exhibición y pasaron delante de la ventana de mi despacho. Confieso que ver estos aviones y helicópteros militares pasar tan cerca de tu lugar de trabajo resulta muy perturbador.

20190714.jpg

Al salir del trabajo, quise encontrar la nueva tienda del panadero que estaba instalado al lado de mi instituto y que se mudó cerca de la plaza Gambetta. Pero a pesar de escudriñar todos los comercios de esta zona, no identifiqué su tienda.
Más adelante, en la calle Rebeval, pude descubrir el dispositivo instalado por el Municipio durante la canícula. Se trata de un mástil con varios grifos que distribuyen agua y un pulverizadr en su parte superior.
No sé porque no instalaron cosas así en mi barrio.
Por la noche de este mismo día, los argelinos consiguieron la calificación para la semifinal.

Hoy, el Senegal ganó su semifinal. El helicóptero de la jefatura de policía se quedó casi media hora encima de mi barrio para controlar que ni se armaba un disturbio, ni la gente caminaba rumbo a los Campos Eliseos para celebrar la victoria.
Ahora empezó la segunda semifinal e imagino que estaremos otra vez bajo el control del helicóptero.
A veces, vivir en medio de un barrio rebelde tiene inconvenientes, pero compartir la alegría de la victoria de los Leones del Senegal lo compensa de sobra.

5/05/2019

¡Adiós Abril, arriba Mayo!

Empecé la semana por un largo recorrido que me llevó de la puerta de Vincennes al parque de la Villette. Allí tuve la grata sorpresa de ver una nutria nadando tranquilamente para cruzar una pequeña dársena. Lo cual demuestra que no vamos tan mal con el medio ambiente en algunas partes de París.

El día siguiente nos regaló un rayo de sol y lo celebramos con una colega, compartiendo un plato de ocho perfumes diferentes de helado, en la terraza soleada de Raimo, antes de volver a la oficina por la “senda verde”.

El miércoles tocaba celebrar el día de los trabajadores.
Estaba a punto de marcharme de casa cuando anunciaron en las noticias que ya había pelea entre los policías y los bloques negros cerca de Port Royal. Total, renuncié a reunirme con mis amigos en Montparnasse y caminé rumbo a Notre Dame.
Alrededor de la catedral instalaron varias vallas con policías para impedir el acceso a su perímetro inmediato, pero aún así es posible acercarse bastante para contemplar los daños provocados por el incendio. Yo noté una cantidad increíble de turistas y constaté una vez más que los precios en las zonas turísticas son mucho más elevados que en las otras zonas de París.
Seguí par la isla Saint Louis rumbo a la estación de Austerlitz y desde este punto, pude divisar una impresionante colección de furgonetas de policía. Preferí seguir lejos de la manifestación.

Al día siguiente mis compañeros me contaron que los policías parecían muy nerviosos y algo cansados. Eso explica probablemente que hayan disparado contra el camión de la CGT o hayan tirado varias veces gases lacrimógenos hacia militantes pacíficos. En cuanto a la dispersión, mis amigos tuvieron que atravesar una zona de control individual antes de poder salir del recorrido de la manifestación. Y ahora empiezan a preguntarse si Francia todavía es una democracia...

Ayer tocaba enseñar el mercado de las pulgas a dos viajeras de Valencia.
A pesar de la lluvia y del frío, pudimos pasar por los mercados de siempre y constatar algunos cambios. En el mercado Biron, pocas tiendas estaban abiertas en la callejuela que prefiero, pero una galería transformó la pared Oeste en espacio de exposición y allí pudimos admirar varias obras interesantes.

20190505.jpg

Y hoy constato con alegría que la gata ya se apoderó del sillón de jardín que le regalé. Creo que tiene buena vida.

31/03/2019

Primavera...

¡Por fin tenemos un tiempo primaveral!
Si al salir de casa por la mañana el jersey sigue imprescindible, al volver por la tarde es preciso guardarlo en la mochila y sacar las gafas de sol.

Aproveché uno de estos atardeceres para seguir explorando el distrito XII y más precisamente los callejones sin salida que comunica la calle de Reuilly. Pero llegué demasiado tarde para poder entrar como si estuviera buscando algún taller. A pesar de la hora pude recorrer el pasillo que llaman “Square Saint-Charles”, con el muro de una escuela por un lado y el patio ajardinado de una inmensa residencia por el otro. La gente que vive en este sitio no tendrá problema para llegar a fin de mes.

El jueves tuve ganas de pasar por los jardines del palacio real y con gusto constaté que las magnolias ya tenían su vestido de flores rosas. Desgraciadamente, cuando pasé allí el jardín permanecía cerrado y no pude acercarme a los árboles. Por la noche pasé al lado del parque des Buttes-Chaumont, ya invadido por los parisinos en busca de los últimos rayos de sol.

Pero la mejor imagen de la primavera parisina es la que pillé en el parque de Bercy.

20190331.jpg

Ayer tuve la grata sorpresa de constatar que mi calle ahora forma parte de una zona “París respira”, lo cual significa que impiden el tráfico automóvil entre las 11 de la mañana y las 18. La verdad es que no tener el ruido de los coches y de las bocinas es muy agradable.

Hoy tocaba retomar el circuito de los mercadillos.
Pasé primero por el bulevar de Belleville en donde los ciudadanos de a pie proponían sus trastos en la acera o en algunas mesitas. En estos casos, cuando ya no tienes espacio en los armarios, es preciso definir una búsqueda precisa para no volver con un montón de cosas inútiles. Yo decidí que buscaría bolas decorativas para barandilla de escalera.
Sobra decir que no encontré objetos de este tipo en este mercadillo.

Luego caminé rumbo a la iglesia Saint Ambroise en donde organizaban otro mercadillo con anticuarios y profesionales. Las carpas instaladas ocupaban setecientos metros en una de las aceras del bulevar Voltaire. Eché un vistazo a todas las instalaciones, pero el único que me pareció interesante (un objeto de madera con forma de huevo) resultó fuera de presupuesto.
Total, fueron varios kilómetros sin gastar un duro.

Y ahora toca escoger los paseos de la semana que viene...

24/03/2019

El túnel de los artesanos

Descubrí la existencia del túnel de los artesanos al leer una publicación de uno de los guías conferencistas que conozco. Enseñaba varias fotos asombrosas e invitaba a firmar una petición para salvar este espacio. Sobra decir que todo eso picó mi curiosidad y empecé a buscar más informaciones acerca de este espacio, empezando por su dirección.

La entrada del túnel se halla al extremo Este de la calle Baron Le Roy, en el distrito XII.
La primera vez que encontré esta entrada, no me atreví adelante: era un domingo por la mañana y no se veía mucha vida. Así que preferí volver entre semana.

La segunda visita fue más provechosa.
No había mucha actividad, pero por lo menos pude divisar el taller de un herrero, una tienda que vende aceitunas y los camiones de un distribuidor mayorista de carne. Seguí rumbo al final del túnel que se halla al lado del Sena, notando de paso, el cartel de una tienda de vinos. El ruido del tráfico automóvil exterior me impresionó así que volví a la entrada. Pero no encontré los lugares enseñados por las fotos de mi conocido.

Buscando informaciones, descubrí que este lugar forma parte de la antigua estación frigorífica de Bercy y que allí llegaban los vinos destinados a los antiguos almacenes destruidos en gran parte para crear el jardín. La estación contaba con varios túneles, pero él de los artesanos es el único que sigue con actividad. Los demás túneles necesitarían reforma y de momento permanecen cerrados.
También descubrí que hay un proyecto de construcción de torres, en esta parte de París, y eso implica desahuciar a los artesanos y destruir el túnel. Varios grupos actuan para proteger este espacio y noté que organizaban una manifestación el sábado por la tarde. Así fue como decidí que tenía que hacer una tercera visita ese día.

Al llegar, noté a un señor que estaba trasladando árboles desde el túnel hacia la entrada. Empezamos a hablar y después de explicarme que formaba parte de los artesanos del túnel, me explicó que los servicios del ayuntamiento decían que sólo unos veinte artesanos seguían trabajando en este lugar para conseguir su demolición. Pero precisó que en la planta superior una centena de empresas tenían sus locales. Me dio indicaciones para descubrir otra parte de las instalaciones. Prometí firmar la petición y entré en el túnel para una tercera visita.

La verdad es que la segunda salida de seguridad da acceso a un curioso camino de ronda, igual al de las fotos que me habían llamado la atención

20190324.jpg

No sé si preservarán por lo menos una parte de este trozo de la historia de París pero en cuanto volví a casa firmé la petición.

- página 1 de 5