Caminando por París con Caol

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21/05/2017

¡Sol!

Aproveché este fin de semana soleado para pasear por la ciudad de las luces.

Al lado de la vía verde, pasé por una callecita del distrito XII y encontré una instalación que me encantó. El ocupante de una planta baja utilizó su alfeizar exterior como estantería para instalar libros. Eso tenía pinta de invitación a coger uno y dejar otro y me dio envidia: desde mi tercera planta no puedo jugar así.
En la esquina de la callecita, un hombre mostraba mucho placer al escuchar en la radio un concierto de música clásica. Pensé un rato que podía ser el dueño de los libros, pero no quise molestarle.

En un callejón sin salida del mismo distrito, un arquitecto inventó una solución que me pareció interesante para permitir que los que viven al nivel de la calle guarden una forma de privacidad.
Aquí nada de rejas que transforman los pisos en cárceles, pero un encaje de metal que separa la calle del balcón y puede abrirse parcialmente cuando uno lo quiere. Y como este motivo también viste las paredes del edificio, se ve más como una decoración que como una reja.

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Traspasé la frontera del distrito XI. A dos bocacalles se veía mucha gente con paquetes de todas clases y caminando rumbo a la humilde iglesia Saint Marguerite. Cuando me acerqué vi que organizaban un mercadillo de barrio pero que todavía estaban en el proceso de la instalación. Total, seguí rumbo al bulevar Voltaire.

Cuando pasé delante del Bataclan, constaté que ya no se ven velas y ramos de flores. Ahora, a la izquierda de la puerta, una placa de mármol conmemora el acontecimiento...

Cerca de la plaza de la república, visité a una señora que vendía una alfombra hermana de la del otro día. Descubrí en el primer piso, un departamento muy bien decorado, con muchos detalles de diseño, pero tremendamente oscuro. La doña me contó que vivía en este lugar desde 1981, comentó las evoluciones sucesivas de su barrio y acabó diciendo que no quería marcharse de este barrio. Yo compré la alfombra y la llevé a casa en autobús.

La buena noticia del día es que seguimos con abejas en París y según parece, algunas aprecian las plantas que puse en mi balcón :-)

9/04/2017

Primavera

Ya llevamos una semana con sol y temperaturas rondando 15 grados.
Para los bares y restaurantes, toca volver a instalar las mesas y sillas de las terrazas. Para los ciudadanos que lo pueden, toca completar las macetas de las ventanas y de los balcones.

El florista de la esquina volvió a instalar un mostrador en la acera y, como muchos, me paré para comprar florecitas y plantas nuevas para remplazar las victimas del invierno. Mientras embalaba mi compras, el dueño me contó que la temporada empezaba bastante bien y me anunció que tendría más productos dentro de pocos días. Así que no pude acabar con la "apertura" de mi balcón pero las gatas ya aprobaron lo poco que hice.

Este tiempo primaveral también se nota al mirar los árboles, luciendo hojas nuevas. El pasado jueves, me encantó la luz del atardecer sobre los árboles del jardín de la Roquette.

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Este tiempo primaveral coincide con las vacaciones escolares de la región parisina y son muchos los que se marcharon de la capital en busca de nieve para los más afortunados o simplemente de descanso lejos del ruido de la gran ciudad para los demás.
Ayer la pequeña estación de Bercy estaba a tope de gente, viajando hacia el centro de Francia, para visitar su familia o pasar unos días en una casa rural barata.

Yo tuve una semana de mucho trabajo porque cuando unos se marchan, los que se quedan tienen que compensar. Pero también hice algunas caminatas.
Para empezar, intenté ir al trabajo caminando y como tardé más de hora y media, sé que no lo repitiré todos los días. Luego, también pasé por varias calles del distrito XI y noté que muchos mayoristas de prendas ya se marcharon. En los locales libres, instalaron sitios en donde uno puede comer por menos de 10 euros o bares en donde puedes aprovechar el wifi para trabajar o conectarte.
Me asombró la cantidad de sitios recién abiertos y no sé cuantos seguirán existiendo dentro de unos meses porque ya se nota que algunos encontraron una clientela mientras otros se quedan desesperadamente desiertos.
De paso, noté un café de los gatos y apunté que tengo que probar este sitio :-)

5/03/2017

Con paraguas...

Desde la ventanilla de mi autobús de siempre constaté con alegría que amanece cada día más temprano. Si no retomé mis largas caminatas de la madrugada, por lo menos intenté hacer algunos paseos entre los chubascos.

El primer paseo empezó el miércoles al atardecer. Visité varias tiendas cerca de la plaza de la Nación antes de seguir rumbo al jardín de la Roquette.
En la esquina de la calle de Montreuil, los clientes del “comptoir Voltaire” ya olvidaron la visita del terrorista que activó su cintura de explosivos dentro del café. Cuando pasé delante del local, noté que la pantalla gigante estaba funcionando y deja ver un partido de fútbol.

Más arriba, constaté que los programas de rehabilitación de viviendas ya empiezan en las pequeñas calles que hacen el encanto del distrito XI. Por suerte, respetan la altura de los edificios e intentan preservar la identidad del barrio.
De paso constaté que se multiplican los sitios pequeños que proponen comidas baratas. No sé cómo estos nuevos empresarios consiguen retribuir todas las horas que dedican a su comercio...

Cuando llegué al jardín de la Roquette, empezaba a llover y la gente no se demoraba en la calle. Tenía tiempo así que quise visitar algunas tiendas que conozco cerca del jardín Maurice Gardette pero un chubasco torrencial interrumpió todas las actividades. Yo estaba muy cerca del toldo de un café así que pude abrigarme y contemplar el espectáculo.

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Luego fui a cenar en un restaurante de la zona y por 20€ conseguí un plato, un postre y una bebida. Pero no es un sitio tan de moda como el patio “Saint-Emilion”...

Ayer tuve que enfrentar la lluvia para comprar una repisa. En el almacén de barrio que se halla al lado del ayuntamiento del distrito XVIII, el hombre que me atendió estaba escuchando música clásica. Como le preguntaba qué estaba escuchando, me contestó que se trataba de la contralto Kathleen Ferrier y precisó que finalmente poca gente conocía a esta artista. Yo precisé que tenía varios discos de esta señora y el señor me regaló una sonrisa de afición compartida. Confieso que nunca hubiera imaginado que toparía con un admirador de esta cantante en esta tienda. Pero esas sorpresas forman parte de las cosas que me gustan en el distrito XVIII.

Hoy los parisinos podían asistir a dos reuniones políticas. La primera, cerca del Trocadero, apoyaba al candidato conservador, enredado en historias de empleos ficticios otorgados a su familia. La secunda, en la plaza de la República, con cacerolas, protestaba contra la corrupción de los políticos. Como anunciaban granizo en ambos sitios, preferí visitar unas tiendas de las afueras.
¡Mañana será otro día!

24/04/2016

Abril

Ya llegaron las vacaciones escolares de Pascua y los primeros rayos de sol. Desgraciadamente no pude escaparme de la oficina ya que son muchos los que están disfrutando sus últimos días de vacaciones del 2015 (el derecho a disfrutarlos caduca el 30 de Abril...) y alguién tiene que encargarse de los temas pendientes...

El lunes al atardecer fui de compras en una de las tiendas que rodean la plaza de la República y constaté que el movimiento « noche en pie » seguía ocupando la parte central de la plaza.
Al día siguiente, pasé de nuevo por la plaza sobre las 7 de la mañana pero a esta hora sólo se ven los servicios de limpieza del municipio parisino y unas furgonetas de policía.
Y hoy, cuando atravesé la plaza sobre las 11 de la mañana, los okupas todavía estabán durmiendo lejos de la plaza...

Entre los parisinos este movimiento no deja indiferente.
Algunos piensan que el hecho de crear foros ciudadanos para intercambiar sobre cualquier tema es una iniciativa muy positiva (aunque no salgan muchas ideas nuevas). Pero otros consideran que el movimiento sólo reune soñadores desconectados de la realidad y que es preciso « liberar » la plaza.
El jueves, unos sindicatos convocan una huelga general y dentro de una semana se celebrará el día internacional de los trabajadores. Bien veremos si estos movimientos conectan. Mientras tanto el gobierno propone alargar el estado de emergencia por causa de la eurocopa de fútbol...

Hoy hice un largo recorrido para reunir todo lo necesario para transplantar una decena de cactus, dividir un aloe y esquejar varios sedum. Tras varias horas cuidando estas plantas, declaro mi balcón listo para el verano.

14/02/2016

¡Lluvia!

Si tuviera que resumir esta semana, « lluvia » sería la palabra más adecuada. Así que retomé el paragua comprado en la tienda del pasaje del ancla y caminé entre los charcos.

Los azares de las compras en un sitio de segunda mano me llevaron a la ZAC Dupleix. Este barrio fue construido en 2002, cuando el ministerio de la defensa abandonó el cuartel que tenía allí, justo al lado de la torre Eiffel. En la parte central instalaron un jardín de casi un hectárea y alrededor una decena de arquitectos diseñaron edificios de una decena de plantas. Así es como unos edificios de viviendas sociales lindan con edificios poblados de altos cargos de la administración.
Cuando pasé por allí, al anochecer, el jardín ya estaba cerrado y tuve que seguir los soportales que bordean el jardín. Pocos comercios y pocos peatones, todos volviendo a su búrbuja con prisa... No tuve buenas sensaciones pero intentaré pasar por allí de día por si surge algún encanto.

El día siguiente me llevó al distrito 14 en donde descubrí el nuevo piso de una pareja de amigos.
Tercer piso de 40m2 con doble orientación, sin ascensor y un alquiler de 1040€: ¡Una ganga!
Por cierto la población de este barrio es muy diferente de la de mi barrio : menos obreros, más intelectuales, y un promedio de ingresos que supera él de mi barrio de un 33%... Y además tienen buenas pastelerías :-)

El jueves por la noche pasé delante de una de las terrazas ametralladas, en una esquina de la calle faubourg du temple. Tras un cierre temporal, el café volvió a recibir clientes y esa noche, se veían varias personas en la terraza.
En otra esquina muy cerca de este sitio, el artista Jérôme Mesnager regaló un dibujo especial a los acontecimientos con la leyenda:

« ¡Estamos en la terraza ! »


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De momento, ni los atentados ni el estado de emergencia acabaron con la buena vida parisina. Pero los problemas económicos se notan cada día más y esos sí que podrían lastimarla.

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