Caminando por París con Caol

Ir al contenido | Ir al menú | Ir a Buscar

12/08/2018

Última semana

Ya se marcharon muchos parisinos y eso deja espacio para que topes con gente que no sueles encontrar.
El lunes, en la estación de autobus, un hombre me interpeló:

- tu eres blanca

Yo no me pienso en termino de color de piel así que contesté:

- yo soy una humana.
- yo soy negro.
- tu eres un humano también.
- ¡No! Cuando eres negro no eres humano

El hombre se marchó rumbo a la distribución de comida de la armada de la salvación. ¿Pero qué se puede responder a una frase tan tajante?

Lo cierto es que cerraron el centro de alojamiento de la puerta de la Chapelle y que los policías se llevaron a todos los refugiados que acampaban por esta zona. Algunos vecinos cuentan que cortaron el agua que alimentaba el lavamanos colectivo instalado en la plaza de la Chapelle y eso hicieron justo cuando empezó la canícula… Y las asociaciones que preparan centanas de comidas diariamente anunciaron que tenían que dejarlo unas semanas porque sus voluntarios se van de vacaciones.
Así que a partir de estos elementos, se entiende que uno considere que no le tratan como a un humano.

Yo estaba requete agotada por la canícula y renuncié durante varios días a mis caminatas cotidianas. Después de la lluvia del jueves, las temperaturas volvieron a 25 grados y el viernes, al amanecer, fui caminando hacia el ayuntamiento.
Llevaba tiempo sin pasar por esta zona céntrica y me impresionó la cantidad de gente durmiendo en cualquier rincón. Gente desalojada, gitanos o vagabundos... Los refugiados no han llegado a esta zona... y los políticos se marcharon de vacaciones como muchos parisinos.

En la estación de Bercy, había mucha gente en el patio de los autobuses y para los trenes, casi no quedaban asientos.

20180811.jpg

Yo voy a pasar unos días en el jardín donde veranea mi gatita.
¡Hasta pronto!

22/01/2017

¡Congelados!

Ya llevamos una semana con temperaturas rondando cero.
Hurgando en mis armarios, encontré los jerséis, la bufanda, los mitones de lana y el abrigo de alpaca ideales para estas condiciones meteorológicas y así pude seguir mis caminatas. Pero en algunos momentos, confieso que no hice todo el camino que imaginaba y subí al primer autobús que pasaba a mi lado.

En estas circunstancias, los periodistas, catastrofistas como siempre, anunciaron que la sociedad de electricidad no podría dar abasto con el crecimiento de la demanda, y predijeron un apagón para el jueves. Pero el uso de equipos que necesitan cada día menos energía nos libró de este apocalipsis.

Lo bueno de este tiempo es que da una buena excusa para entrar en las tiendas a calentarse. Lo malo es que con las rebajas son muchas las tentaciones...
Ayer había gente por todas partes en las tiendas del centro de París. Y al lado de la Canopée, las terrazas exteriores calentadas estaban a tope de clientes.

Yo probé un sitio recién abierto al lado de mi casa. Augustin Legrand, ex portavoz de los sin domicilio fijo que acampaban en la orilla de canal Saint Martin, y creador de la asociación “los hijos de Don Quijote”, ahora pelea para que todos puedan comer bueno, barato y bio.
En 2014, creó un restaurante en el distrito 10 y ahora toca instalar otro en el barrio de la Goutte d’Or. Yo no tenía mucha hambre, pero me dejé tentar por una mezcla de arroz, brócoli, zanahoria, remolacha y pollo al curry. También probé una botella de cerveza roja bio. Todo me pareció muy correcto y me cobraron apenas 10€50. (Para los que interesa, se halla en la esquina de las calles Myrrha y Poissonniers, cerca del metro Barbes).

Hoy pasé por el colegio electoral de la primaria de la izquierda. Si yo no voté, uno de mis amigos escogió al candidato que le parecía más divertido y otro prefirió apoyar a “LA” mujer. En este punto, derecha e izquierda empatan con una mujer entre siete candidatos...

Luego caminé por la orilla del canal Saint Martin, cubierto de hielo. Patos y gaviotas parecían muy despistados. Pero los parisinos apreciaron el espectáculo.

20170122.jpg

A ver si se convierte en pista de patinaje...

1/05/2016

Peripecias ordinarias...

Mientras el movimiento « Nuit debout » sigue ocupando la plaza de la República, empecé a buscar una bici extra en un sitio de segunda mano. Uno no imaginaba la cantidad de bicis que se venden en París. Por cierto no todas son gangas pero la variedad es verdaderamente impresionante.
Limité mi exploración a las ofertas relativas a una marca que me cae bien. La primera bici que me pareció interesante ya estaba vendida. La segunda no estaba en París. La tercera, correcta de precio, se hallaba en el distrito 10.
Cuando llamé a la vendedora, me dijo que no podía enseñarme la bici por la noche porque volvía a casa muy tarde. Pero finalmente quedamos a las 21 delante de un edificio de la calle de Paradis.
En otros tiempos esta calle albergaba todas las tiendas de vajilla de lujo. Estos comercios desaparecieron poco a poco y ahora se ven locales más conformes con los gustos y presupuestos de los treintañeros.
Desde la calle, el edificio de la vendedora parecía normalito pero nada más entrar descubrí una sucesión de tres patios acondicionados con plantas y muy bien cuidados. Sobra decir que en un entorno de este tipo, uno olvida enseguida la agitación parisina.
La bici esperaba en el último patio y cerramos el trato muy rapidamente.

20160427.jpgEse día por la mañana, me paré un rato delante de un escaparate en el pasaje de los panoramas para admirar un animal improbable. Imagino que me trajo suerte.

Al día siguiente volví al conservatorio de los artes y oficios.
En medio día probamos un sitio que se llama “le camion qui fume” y pude apreciar otra vez los excelentes burgers de esta compañía, en un espacio mucho más agradable que la plaza del distrito 12 en donde los descubrí.

Y ahora toca trasladar la nueva bici rumbo a Borgoña para los paseos veraniegos.
Continuará...

17/04/2016

¡Qué cosas!

Ese día un gordito entró en el metro y se quedó cerca de mí. Y de repente examinas al tipo para determinar si su abrigo tapa michelines o un cinturón de explosivos. Y enseguida concluyes que da lo mismo.

Ese día en mi barrio, llegó un nuevo grupo de policías por el estado de emergencia.
Se ve que son novatos porque todavía persiguen corriendo a los vendedores callejeros que esconden sus mercancías debajo de los coches antes de seguir caminando tranquilamente. Pero dos policías pillaron a un vendedor y se lo llevaron. Poco después dos policías del mismo grupo encontraron a dos compañeros en un cruce. Uno de los novatos, inquieto, preguntó « ¿Donde están los demás ? ».
Confieso que me hizo reír y mientras seguía adelante, pensé que dentro de unos días dejarián de correr por todas partes, a no ser que esten preparando una prueba deportiva.

Esta semana también pasé por la plaza de la República. El movimiento «Noche en pie » ya lleva más de dos semanas y quería ver un poco de que va la cosa.
Llegué sobre las 21. En la plaza varias charangas estaban tocando y tuve una primera impresión bastante positiva.
Poco después cruzamos una fila de jóvenes, con la cara tapada, armando una expedición rumbo al palacio del Eliseo antes de dirigirse hacia la plaza de Stalingrad. Eso no me gustó pero seguí explorando la plaza.
Cerca del carril de los autobuses había un debate acerca de los hospitales psiquiátricos y el orador del momento invitaba a poner más humanidad en el proceso medical.
Más lejos, debajo de la carpa de la radio del movimiento, organizaban una entrevista.
En otra parte, la comisión feminismo también debatía pero no se oía nada.
También noté otros grupos pero no tenía la energía de mirarlos todos detenidamente.

Cuando quise volver a casa, una fila de policías bloqueaba el bulevar Magenta. Por suerte pude colarme por la acera y me pareció evidente que iban a batallar con los jóvenes que había visto.

A modo de resumen, me pareció muy positiva la creación de foros ciudadanos y me encantó el cartel « Préavis de rêve » (preaviso de sueño).
A ver como evoluciona eso...

7/02/2016

¡Obras!

Entre las numerosas cualidades de la ciudad de París, es preciso mencionar una tradición de mantenimiento de su patrimonio histórico y arquitectónico.

A principios de Enero empezó una gran operación de mantenimiento del canal Saint Martin y lo primero fue vaciar el canal. Por cierto el país que albergó la última conferencia de medio ambiente no podía hacer eso sin movilizar equipos para rescatar los miles de peces que viven en el canal y trasladarlos hacia partes más acogedoras...

Luego el fondo embarrado del canal empezó a desvelar una colección asombrosa de objetos de todas clases. Motocicletas, carritos de las compras, tazas de baño, muebles, armas...
La gran novedad fue la presencia de una centena de bibicletas Velib y de una cantidad impresionante de botellas. Las primeras no existían cuando hicieron la limpieza de 2001. En cuanto a las segundas, se considera que fueron tiradas por las personas que se reunen en la orilla del canal para chatear al atardecer.

20160207.jpg

De momento la temperatura no da ganas de instalarse en la orilla y cuando sale un rayo de sol, las vallas de las obras no permiten instalarse. Pero el canal sigue siendo un lugar de paseo para los parisinos. Son muchos los que vienen contemplar las obras y sacar algunas fotos.
(De paso, uno constata que la profundidad apenas alcanza 2,5 metros...)

Si la limpieza del canal fue la parte más espectacular del proceso, también aprovecharán el vaciado para mantener las esclusas, desmontar las compuertas y hacer todas las reparaciones necesarias.

Dicen que las obras terminarán el 4 de Abril.
A ver si respetan este calendario que coincide con el principio de la temporada de los picnics y chateos.
Continuará...

- página 1 de 2