Caminando por París con Caol

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11/11/2018

Gris

Ya llegó la temporada de los días cortos. Renuncié a mis caminatas de la madrugada e intento marcharme temprano de mi instituto para pasear al atardecer.

El martes, me encargaron que comprara una entrada para la exposición dedicada a Picasso que propone el museo de Orsay. Así que caminé rumbo al fórum des Halles en donde se halla la taquilla de la FNAC. El dependiente, muy amable, me preguntó la fecha planeada para visitar la exposición y luego me propuso varios horarios. Pedí las 13 y me anunció que tendría que presentarme con media hora de antelación. Confieso que eso me quitó las ganas de acompañar al amigo que quería ver esa exposición.

El día siguiente, empecé a visitar varias tiendas en busca de unos detalles para decorar mi casa de Borgoña. Encontré pocas cosas interesantes y me asustaron sus precios...
Así que volví a escudriñar las ofertas en un sitio de segunda mano y el sábado, a pesar de la llovizna, caminé rumbo al ayuntamiento del distrito X para comprar el pequeño banco que había reservado.
Llegué temprano así que pude pasar por el mercado Saint Martin y visitar varias tiendas de la calle du Chateau d’eau. En esta zona se ven cada día más tiendas que proponen objetos de decoración.
Entré en la “Trésorerie” (instalada en el antiguo edificio de haciendas) en donde vi perchas bastante originales. En otra tienda vi una magnífica cabeza de gacela estilizada. En ambos sitios, los precios de esos objetos no eran compatibles con mi presupuesto :-(
Total, volví al lugar de la cita y por 15 euros conseguí el banco que quería.
Luego, la maquinista de mi autobús de siempre no aceptó que subiera con mi trofeo (supuestamente peligroso en caso de accidente) así que tuve que volver a casa caminando. Esta prueba deportiva me hizo olvidar el enojo y además aprendí que la dimensión más grande de tu equipaje no puede superar 75 centímetros. Mi trofeo mide 79 centímetros...

Hoy amanecimos con lluvia, cielo gris y la celebración del armisticio de noviembre de 1918.
A las once, tocaron todas las campanas del Sagrado Corazón y poco después, vi pasar un grupo de aviones de caza encima de mi casa.
Para no perder la moral, quedé con unas amigas para compartir unos pasteles de Arnaud Larher.

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Así fue como pudimos resistir agradablemente al circo conmemorativo mientras más de mil personas manifestaban en la plaza de la República contra la presencia de Trump.

12/08/2018

Última semana

Ya se marcharon muchos parisinos y eso deja espacio para que topes con gente que no sueles encontrar.
El lunes, en la estación de autobus, un hombre me interpeló:

- tu eres blanca

Yo no me pienso en termino de color de piel así que contesté:

- yo soy una humana.
- yo soy negro.
- tu eres un humano también.
- ¡No! Cuando eres negro no eres humano

El hombre se marchó rumbo a la distribución de comida de la armada de la salvación. ¿Pero qué se puede responder a una frase tan tajante?

Lo cierto es que cerraron el centro de alojamiento de la puerta de la Chapelle y que los policías se llevaron a todos los refugiados que acampaban por esta zona. Algunos vecinos cuentan que cortaron el agua que alimentaba el lavamanos colectivo instalado en la plaza de la Chapelle y eso hicieron justo cuando empezó la canícula… Y las asociaciones que preparan centanas de comidas diariamente anunciaron que tenían que dejarlo unas semanas porque sus voluntarios se van de vacaciones.
Así que a partir de estos elementos, se entiende que uno considere que no le tratan como a un humano.

Yo estaba requete agotada por la canícula y renuncié durante varios días a mis caminatas cotidianas. Después de la lluvia del jueves, las temperaturas volvieron a 25 grados y el viernes, al amanecer, fui caminando hacia el ayuntamiento.
Llevaba tiempo sin pasar por esta zona céntrica y me impresionó la cantidad de gente durmiendo en cualquier rincón. Gente desalojada, gitanos o vagabundos... Los refugiados no han llegado a esta zona... y los políticos se marcharon de vacaciones como muchos parisinos.

En la estación de Bercy, había mucha gente en el patio de los autobuses y para los trenes, casi no quedaban asientos.

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Yo voy a pasar unos días en el jardín donde veranea mi gatita.
¡Hasta pronto!

22/01/2017

¡Congelados!

Ya llevamos una semana con temperaturas rondando cero.
Hurgando en mis armarios, encontré los jerséis, la bufanda, los mitones de lana y el abrigo de alpaca ideales para estas condiciones meteorológicas y así pude seguir mis caminatas. Pero en algunos momentos, confieso que no hice todo el camino que imaginaba y subí al primer autobús que pasaba a mi lado.

En estas circunstancias, los periodistas, catastrofistas como siempre, anunciaron que la sociedad de electricidad no podría dar abasto con el crecimiento de la demanda, y predijeron un apagón para el jueves. Pero el uso de equipos que necesitan cada día menos energía nos libró de este apocalipsis.

Lo bueno de este tiempo es que da una buena excusa para entrar en las tiendas a calentarse. Lo malo es que con las rebajas son muchas las tentaciones...
Ayer había gente por todas partes en las tiendas del centro de París. Y al lado de la Canopée, las terrazas exteriores calentadas estaban a tope de clientes.

Yo probé un sitio recién abierto al lado de mi casa. Augustin Legrand, ex portavoz de los sin domicilio fijo que acampaban en la orilla de canal Saint Martin, y creador de la asociación “los hijos de Don Quijote”, ahora pelea para que todos puedan comer bueno, barato y bio.
En 2014, creó un restaurante en el distrito 10 y ahora toca instalar otro en el barrio de la Goutte d’Or. Yo no tenía mucha hambre, pero me dejé tentar por una mezcla de arroz, brócoli, zanahoria, remolacha y pollo al curry. También probé una botella de cerveza roja bio. Todo me pareció muy correcto y me cobraron apenas 10€50. (Para los que interesa, se halla en la esquina de las calles Myrrha y Poissonniers, cerca del metro Barbes).

Hoy pasé por el colegio electoral de la primaria de la izquierda. Si yo no voté, uno de mis amigos escogió al candidato que le parecía más divertido y otro prefirió apoyar a “LA” mujer. En este punto, derecha e izquierda empatan con una mujer entre siete candidatos...

Luego caminé por la orilla del canal Saint Martin, cubierto de hielo. Patos y gaviotas parecían muy despistados. Pero los parisinos apreciaron el espectáculo.

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A ver si se convierte en pista de patinaje...

1/05/2016

Peripecias ordinarias...

Mientras el movimiento « Nuit debout » sigue ocupando la plaza de la República, empecé a buscar una bici extra en un sitio de segunda mano. Uno no imaginaba la cantidad de bicis que se venden en París. Por cierto no todas son gangas pero la variedad es verdaderamente impresionante.
Limité mi exploración a las ofertas relativas a una marca que me cae bien. La primera bici que me pareció interesante ya estaba vendida. La segunda no estaba en París. La tercera, correcta de precio, se hallaba en el distrito 10.
Cuando llamé a la vendedora, me dijo que no podía enseñarme la bici por la noche porque volvía a casa muy tarde. Pero finalmente quedamos a las 21 delante de un edificio de la calle de Paradis.
En otros tiempos esta calle albergaba todas las tiendas de vajilla de lujo. Estos comercios desaparecieron poco a poco y ahora se ven locales más conformes con los gustos y presupuestos de los treintañeros.
Desde la calle, el edificio de la vendedora parecía normalito pero nada más entrar descubrí una sucesión de tres patios acondicionados con plantas y muy bien cuidados. Sobra decir que en un entorno de este tipo, uno olvida enseguida la agitación parisina.
La bici esperaba en el último patio y cerramos el trato muy rapidamente.

20160427.jpgEse día por la mañana, me paré un rato delante de un escaparate en el pasaje de los panoramas para admirar un animal improbable. Imagino que me trajo suerte.

Al día siguiente volví al conservatorio de los artes y oficios.
En medio día probamos un sitio que se llama “le camion qui fume” y pude apreciar otra vez los excelentes burgers de esta compañía, en un espacio mucho más agradable que la plaza del distrito 12 en donde los descubrí.

Y ahora toca trasladar la nueva bici rumbo a Borgoña para los paseos veraniegos.
Continuará...

17/04/2016

¡Qué cosas!

Ese día un gordito entró en el metro y se quedó cerca de mí. Y de repente examinas al tipo para determinar si su abrigo tapa michelines o un cinturón de explosivos. Y enseguida concluyes que da lo mismo.

Ese día en mi barrio, llegó un nuevo grupo de policías por el estado de emergencia.
Se ve que son novatos porque todavía persiguen corriendo a los vendedores callejeros que esconden sus mercancías debajo de los coches antes de seguir caminando tranquilamente. Pero dos policías pillaron a un vendedor y se lo llevaron. Poco después dos policías del mismo grupo encontraron a dos compañeros en un cruce. Uno de los novatos, inquieto, preguntó « ¿Donde están los demás ? ».
Confieso que me hizo reír y mientras seguía adelante, pensé que dentro de unos días dejarián de correr por todas partes, a no ser que esten preparando una prueba deportiva.

Esta semana también pasé por la plaza de la República. El movimiento «Noche en pie » ya lleva más de dos semanas y quería ver un poco de que va la cosa.
Llegué sobre las 21. En la plaza varias charangas estaban tocando y tuve una primera impresión bastante positiva.
Poco después cruzamos una fila de jóvenes, con la cara tapada, armando una expedición rumbo al palacio del Eliseo antes de dirigirse hacia la plaza de Stalingrad. Eso no me gustó pero seguí explorando la plaza.
Cerca del carril de los autobuses había un debate acerca de los hospitales psiquiátricos y el orador del momento invitaba a poner más humanidad en el proceso medical.
Más lejos, debajo de la carpa de la radio del movimiento, organizaban una entrevista.
En otra parte, la comisión feminismo también debatía pero no se oía nada.
También noté otros grupos pero no tenía la energía de mirarlos todos detenidamente.

Cuando quise volver a casa, una fila de policías bloqueaba el bulevar Magenta. Por suerte pude colarme por la acera y me pareció evidente que iban a batallar con los jóvenes que había visto.

A modo de resumen, me pareció muy positiva la creación de foros ciudadanos y me encantó el cartel « Préavis de rêve » (preaviso de sueño).
A ver como evoluciona eso...

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