Caminando por París con Caol

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10/02/2019

Aprovechando algunos rayos de sol

La semana empezó mal porque descubrí que las polillas ya habían destruido una parte de la gran alfombra roja enrollada debajo de mi cama. Llamé al vecino, comprobamos los daños y pronto llegamos a la conclusión que no tenía más remedio que sacar la alfombra de casa y bajarla a la calle para que la lleven los basureros. El vecino me echó una mano y bajamos el objeto a la calle. Y faltó poco tiempo para que alguien se lo lleve a pesar del cartelito avisando que era un campo de polillas.

Después de esta contrariedad, pensé que ya era hora de encontrar otra alfombra y de visitar algunas tiendas Y así fue como decidí recorrer el bulevar Raspail a partir de la calle de Rennes para mirar las tiendas de decoración que se hallan en esta zona.

Curiosamente, en frente del “Bon Marché”, noté una cantidad impresionante de camiones de policía y los paseantes también parecían muy asombrados. Más adelante vi llegar una compañía de unas centenas de policías con todo el equipo para las manifestaciones. Me asombró porque yo tenía entendido que los chalecos amarillos habían convocado la manifestación al pie del Arco de Triunfo y pensé un rato que los policías estaban protestando porque ya estaban hartos de pelear todos los sábados contra los malditos chalecos amarillos. Pero pronto constaté que sólo se trataba de un movimiento de tropa.
Aproveché un momento de tranquilidad para visitar una de las tiendas que me interesaba y pude constatar, al tocar una de las alfombras que había notado, que no tenían la calidad que esperaba.
Más adelante aparecieron algunos chalecos amarillos relativamente pacíficos, pero casi todas las tiendas permanecían cerradas y llegué a la conclusión que tendría que volver en otro momento para mirar las alfombras.

Seguí el bulevar Saint Germain rumbo a la Asamblea Nacional y quise pasar por el puente de la Concorde pero una fila de vehículos policiales impedía el paso. Entonces caminé rumbo a la pasarela que cruza el Sena al lado del Museo de Orsay. En el jardín de las Tuileries, las únicas opciones eran caminar rumbo al norte o rumbo al Este. Todas las rejas del extremo Oeste estaban cerradas pero por lo menos dejan la posibilidad de contemplar une plaza de la Concordia casi desierta.

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Yo tenía el proyecto de visitar una tienda que se halla en los Campos Elíseos, pero tras encontrar barreras de policía en cada esquina, renuncié también a esta visita y seguí rumbo al Norte, hacia la colina de Montmartre.

Hoy pasé un gran rato en el BHV, el gran almacén que se halla al lado del ayuntamiento. En la planta baja encontré todo lo que necesitaba para restaurar una lámpara, pero en la planta dedicada a la decoración, no encontré los productos que esperaba.

Finalmente, empiezo a entender la inquietud de los comerciantes porque en casi todas las tiendas que visité no había muchos clientes...

20/01/2019

Joan Miró en París

Llevaba siglos sin visitar alguna de las numerosas exposiciones disponibles en la ciudad de las luces. Mis amigos jubilados suelen darse citas entre semana y como no sé cuándo puedo escaparme de la oficina, renunciaron a convocarme. Y yo tampoco escudriño el programa de las exposiciones para escoger las que podrían interesarme y visitarlas por mi cuenta.

Resulta que uno de mis amigos quiso hacerme un regalo de cumpleaños y compró dos entradas para la exposición dedicada a Joan Miró en el Gran palacio, el domingo a las quince.
Confieso que me asusté un poco cuando vi la fecha, la hora y las estadísticas sobre las horas de frecuentación de la exposición. Pero allí estuvimos y pude estudiar la organización de las colas.

No sirve llegar con más de quince minutos de antelación porque la cola de tu horario todavía no existe. Cuando llega la hora menos quince minutos, te orientan hacia una cola mientras acaban de dejar entrar a los de la cola del horario anterior, por grupos de mas o menos diez personas.

Yo formaba parte del segundo grupo que entró y tras pasar por el control de seguridad y el control de los billetes, pude acceder al espacio de exposición.

Me asombraron las obras presentadas en las primeras salas, muy inspiradas por el fauvismo. Pero pronto encontré obras que más me gustan y sacar algunas fotos para recordar este momento.

Curiosamente, a pesar de la gran cantidad de personas presentes en las salas, siempre pude mirar las obras que me interesaban sin interferencias visuales con otras personas. Por cierto, en la sala dedicada a los cuadros azul, había un banco para sentarse, pero no permitía apreciar las obras.

Si no encontré el original de la imagen que cuelga encima de mis sueños, varias obras me recordaron la visita que hice, en el pasado siglo, en la fundació Joan Miró de Barcelona. Tendré que volver allí...

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Después de dos horas de visita, pasamos por la librería del museo en donde mi amigo completó el regalo de cumpleaños con el catalogo de la exposición y dos imanes que ahora adornan mi nevera.

23/12/2018

Tregua navideña

Como lo imaginaba, la última semana laboral entera del 2018 dejó poco espacio para caminar.
Sin embargo, pude pasear por el muy burgués distrito VIII, desde los Campos Eliseos, rumbo a la plaza de Clichy.

Como siempre las iluminaciones de la famosa avenida parisina, vestida de rojo, me parecieron suntuosas. Y cerca de la estación de metro Franklin-Roosevelt no se veía la más mínima huella del desorden provocado por los chalecos amarillos. Lo cual demuestra que en algunos barrios son capaces de arreglar las cosas en un santiamén... Pasé por la pequeña calle Jean Mermoz en donde pude descubrir varias galerías de arte. Luego la calle de Penthièvre me llevó a la calle de Miromesnil en donde pude admirar varias tiendas de categoría. Al final de la calle, el bulevar des Batignolles me llevó a la tienda en donde me esperaban mis nuevas gafas...

En mi asociación de siempre, una de las personas que ayudamos a controlar las herramientas infórmaticas nos hizo una grata sorpresa. Aunque no tenga mucho dinero, había comprado una bolsita de chocolates para agradecernos por todo lo que aprende con nosotros. Ahora no tendremos otra opción que seguir regalando tiempo para ayudarla.

Y ahora toca disfrutar de los largos puentes regalados por mi instituto.
¡Que tengan felices fiestas y que el 2019 sea muy generoso con vosotros!

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1/11/2015

Otoño

La semana empezó con cara otoñal : tardes acortadas por el cambio de horario, cielo gris y llovizna. Pero como el enlace que suelo utilizar estaba en cerrado, tuve que adaptarme a las inclemencias del tiempo.

Las cosas mejoraron el miércoles, con un tímido rayo de sol, suficiente para iluminar el jardín que puedo ver desde la ventana de mi despacho.

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Al día siguiente, mi camino de vuelta pasó al lado del Rex, el cine que alberga la sala más grande de París. Había una cola impresionante y mucho personal de seguridad así que pregunté informaciones a uno de los policías que prohibía el paso a los coches. Según me contó este señor, muy contento de estar en esta zona, organizaban el preestreno de la nueva película de James Bond, y anunciaban la presencia de los intérpretes principales. Yo seguí rumbo al Norte pero confirmo que esta sala es EL sitio en donde ver este tipo de películas.

El viernes, despertamos con un leve velo de nubes y luna de algodón. Pasé por el Pain de Sucre y probé un pastel asociando higos y galleta de café. No hubiera imaginado esta combinación pero me pareció riquísima.

Fin de semana con sol y cielo azul, fin de mes con cuentas bancarias aprovisionadas, había gente por todas partes. Yo di la vuelta a la plaza de los Vosgos para ver si las galerías proponen cosas nuevas antes de pasar por varias tiendas alrededor de Bastille.
Hoy aproveché el día de Todos Santos para visitar de nuevo el pequeño cementerio que bordea la iglesia San Pedro de Montmartre y contemplar el molino que adorna una tumba. Cuando llegué una treintena de personas hacía cola para entrar pero la espera no fue muy larga y pude pasar un ratito en este recinto.
Luego di la vuelta a la plaza de los pintores y confieso que vi dos o tres cosas que me parecieron interesantes. Pero ya había demasiado gente y caminé rumbo a la plaza del Sagrado Corazón.
El panorama me pareció algo borroso, probablemente por la contaminación. Pero eso no desanimó a la gente instalada en la escalera para contemplar la ciudad.

Al anochecer recorrí los Campos Eliseos, desde el arco del triunfo rumbo a la plaza de la concorde. Había una cantidad increíble de gente en esta avenida que se parece cada día más a una galería comercial gigante al aire libre.
Noté que ya habían instalado algunas iluminaciones y en la parte baja, una grúa estaba trasladando elementos de alguna caseta del mercado de Navidad. Pero todavía quedan muchas cosas por hacer.
En la plaza de la Concordia vi la Torre creada por Milène Guermont pero pasé demasiado temprano para apreciar su iluminación.
Tendré que volver allí...

19/04/2015

¡Primavera!

El pasado lunes se trataba de elegir por sorteo a los 104 nuevos miembros de los equipos de animación de los ocho barrios del distrito 18. En esta zona que cuenta con 190 000 habitantes, 430 personas presentaron su candidatura. A mi me pareció muy poco pero los elegidos presentaron eso como un gran éxito. ¡Siempre me asombrarán los elegidos !

También organizaron una reunión pública para presentar los progresos del proyecto de creación de un segundo acceso en la estación de metro Château Rouge. Los representantes de la sociedad de transporte público explicaron que de momento estaban mejorando el sistema de ventilación. Las obras del proyecto empezarán en julio de 2015. Al principio la estación permanecerá accesible. Pero a partir de junio de 2016 hasta agosto de 2017, la población tendrá que pasar por otras estaciones y mientras tanto, el tráfico en el bulevar Barbes, reducido de 4 a 2 carriles, se convertirá en pesadilla. Si aguantamos eso, acabaremos con una estación más grande, más bella, lista para la automatización de la línea 4 y para acoger a todos los turistas que quieren ir al Sagrado Corazón.

Aparte de estas reuniones públicas, encontré tiempo para visitar algunas zonas que no suelo ver.
Caminé entre la plaza de Clichy y la estación Saint Lazare, por la mañana, entre semana, y constaté que el tráfico automóvil en la calle de Amsterdam resulta insoportable. Por suerte, más abajo, la pequeña calle Vignon ofrece a sus inquilinos una colección muy correcta de comercios de proximidad. En la calle Saint-Florentin, pensé con nostalgía a la fantástica tienda de juguetes que se hallaba en la esquina de la calle Saint-Honoré. Como pasa el tiempo...

En el metro, el percusionista del día estaba tocando en una de las sillas del andén. Imagino que este asiento produjo algún sonido que no le gustó porque el percusionista se instaló en otra silla antes de seguir tocando. Hay que ver la cantidad de problemas que no captamos...

Este fin de semana, seguí recorriendo esta ciudad que tanto me gusta. Visité una tienda especializada en instrumentos de percusión en donde el dependiente nos hizo una muestra con un cajón.
En el pasaje del Gran Ciervo, algún diseñador de paraguas había instalado una muestra de su mercancía en el aire y eso daba un toque muy alegre al pasaje.

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En la orilla del Sena, al pie de la gran biblioteca todavía están instalando los merenderos. En el otro lado de la institución, encontré « le camion qui fume ». Este camion de comida se puso muy famoso y quise probar uno de los burgers que proponen. La verdad es que se nota que los preparan con productos frescos y saben muy bien. Pero no llegaré hasta hacer de nuevo media hora de cola para probarlos otra vez.
Y ahora toca preparar los próximos recorridos.