Caminando por París con Caol

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30/07/2017

Fin de clases

El pasado lunes, quedé con las tres condiscípulas con quien solía almorzar cuando teníamos clases en el Conservatorio de artes y oficios. Nuestro grupito forma parte del cincuenta por ciento aprobado en Junio y teníamos que celebrarlo de alguna manera.
Nos encontramos a las 19, en la terraza del "Père tranquille", justo al lado de la "Canopée".

Cuando publicaron los resultados, lo primero que sentimos fue un gran alivio: sin examen de recuperación al principio de septiembre, podríamos disfrutar de las vacaciones sin verguenza :-)
Yo y las dos que preparaban un certificado de competencia sentimos una gran alegría porque este éxito cerró una secuencia estudiantil intensiva de dos años. Quizás volvamos a estudiar en otra ocasión, pero de momento necesitamos volver a una vida normal :-)
Para mi tercera condiscípula, sólo se trataba de una etapa en el largo proceso de conseguir un diploma de nivel superior. Si le alegró la noticia, también mide todos los esfuerzos por venir. Nos juntamos para animarla a seguir con las asignaturas que aprobamos el año pasado y yo le regalé los libros que ya no necesito.
No sé si volveremos a encontrarnos pero fue un momento agradable.

El mismo día, mientras esperaba la hora de la cita, di una vuelta por el centro comercial que se halla debajo de la "Canopée". Casi todas las marcas de moda tienen su tienda en este recinto y me impresionó la cantidad de gente que se veía por todas partes. Por cierto todavía estamos en la temporada de las rebajas pero no sé si eso es la única explicación de la frecuentación que constaté.

El jueves, los visitantes que tenía que acompañar cancelaron el paseo así que hice un gran recorrido desde la calle de Rivoli rumbo a mi casa.
Para empezar pasé por la galería Vero-Dodat en donde compré el regalo por mi certificación. Seguí por la calle du Mail en donde miré varias cortinas y alfombras bonitas pero fuera de mi presupuesto.
Luego pasé por el pasaje de los panoramas cuyo tramo principal se parecía a un largo pasillo de restaurante.
En el pasaje Jouffroy, la marca Marks and Spencer instaló un supermercado alimentario en el espacio que ocupaba un increíble zoco bereber. Algunas tiendas cerraron, otras aparecieron...
Al salir de la galería Verdeau, seguí cuesta arriba rumbo a la calle de los martirios.
En el tramo que se halla en el distrito nueve, zona de buena vida, poblada de gente acomodada, con los comercios que corresponden, todas las terrazas de café estaban a tope de clientes.
Luego sólo faltaba cruzar el bulevar para llegar a la colina de Montmartre...

22/05/2016

Semana corta

El lunes de Pentecostés es un día raro. Fue un día festivo hasta 2004. Luego fue transformado en día trabajado en beneficio de la solidaridad nacional y a partir de 2008 fue de nuevo un día festivo, cada empresa escogiendo libremente el día de solidaridad nacional.
Ahora el 30% de los franceses trabajan ese día mientras los demás (y yo entre ellos) disfrutan de un fin de semana alargado.
En París determinar cuales comercios permanecen abiertos es un tema complicado y si apartas las zonas turísticas internacionales (en donde abren 365 días al año), no tienes más remedio que mirar los carteles o preguntar con antelación. En mi barrio, los supermercados estaban abiertos, así como la tienda de electrodomésticos pero el frutero se otorgó un fin de semana alargado...
Yo aproveché este día para recibir una nevera nueva por la mañana y llenarla por la tarde :-)

El martes, la ministra de medio ambiente tuvo la buena idea de visitar nuestra estimable institución. Eso provocó varias molestias pero también una situación muy divertida : la policia impidió que la gente pasara por la entrada principal, así que el director general adjunto se quedó fuera con los sindicalistas :-)

20160518.jpg El resto de la semana se nos regaló diluvios, claros y un día veraniego.

Aproveché una mañana sin lluvia para pasar por el distrito 9 en donde encontré una magnífica puerta de hierro colado que todavía no había notado.

El viernes cerraron la estación de metro de mi barrio por obras hasta el mes de agosto del 2017. Cuando pasé por allí, constaté que de momento eso no tenía consecuencias sobre la frecuentación de las tiendas de la zona y las ventas callejeras. Pero no sé como la gente se adaptará a este cambio a lo largo de los 14 meses anunciados.

Ayer, día veraniego, había gente por todas partes.
En el gran bulevar que pasa al pie de la colina de Montmartre, encontré un sinfín de turistas así como parisinos aprovechando el sol para pasear o ir de tiendas. En la plaza de Clichy, la tienda de jardinería estaba a tope de clientes, algunos probando las tumbonas y otros escogiendo una barbacoa...
Yo aproveché este tiempo suave para probar un restaurante con terraza cerca de la iglesia Saint-Bernard y fue una grata sorpresa.

Y hoy tenemos lluvia de nuevo.
Mala suerte para la asociación que organizaba una mercadillo de los vecinos.

27/09/2015

Momentos

Al pasear por las calles de París es increible la cantidad de placas conmemorativas que uno encuentra. El otro día noté que Stendhal residió dos años calle de Richelieu, a unos dos cientos metros de la estatua que celebra a Molière.

Ese día también entré de puntillas en una de estas « cités » cada día más cerradas. En este espacio todavía dormido, constaté que los inquilinos habían instalado un montón de macetas y en medio de éstas, un enano mucho más cortés que su congénere del distrito XIX.

20150924.jpg

El miércoles, al salir de la oficina, pasé por Bastille y noté que había mucha gente delante de las puertas abiertas de la sinagoga de la calle des Tournelles, incluyendo los militares armados con metralletas. Y luego me enteré de que se celebraba el gran día del Perdón. ¡Mi distracción no tiene límite!

El viernes, tras varios días de mucho trabajo, conseguí escaparme con unos estimables paseantes bonaerenses.
En la zona de Montorgueil, los comerciantes habían instalado rollos de césped natural en la acera delante de su tienda. Algunos habían decorado el césped con florecitas multicolores, otro había instalado una estatua de flamingo. Pero el que más me gustó fue el café que instaló un canapé en el césped en medio de la calle Saint Denis.

Ayer, los mismos bonaerenses pudieron aprovechar el ambiente de esos mercadillos callejeros que los galos llaman « vide-grenier ». Luego constataron con espanto que Montmartre es una zona repleta de turistas y que dar la vuelta de la plaza de los pintores necesita mucha paciencia :-)

Hoy se celebraba la jornada sin coche. En el centro de la capital, muchos parisinos aprovecharon este acontecimiento para pasear en bici o andando y los desgraciados maquinistas tenían que redoblar la atención para no atropellar a los ciclistas principiantes.
Yo compré comederos para aves y los instalé en mi balcón, en medio de la madreselva.
A ver si viene algún herrerillo...