Caminando por París con Caol

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23/02/2020

Huele a primavera...

Ya se oye de nuevo el canto matutino de los mirlos.
Cerca de mi instituto algunos magnolias ya tienen flores y todo pasa como si ya hubiera llegado la primavera.
Yo quise comprobar esa sensación y aproveché un atardecer soleado para visitar el gran parque de las "Buttes Chaumont".

Entré por la calle Botzaris, caminé rumbo al merendero inmortalizado por Virginie Despentes en una de sus novelas y me acerqué del punto de vista asociado.
Por las vacaciones escolares, muchos niños estaban paseando por el parque con algún familiar o probando alguna de las atracciones.

En la isla, varias personas estaban visitando el templo de la Maga. Otras disfrutaban los últimos rayos de sol sentadas en un banco.

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Si noté varios árboles con flores, tampoco se trata del derroche de flores primaveral. Tendré que volver dentro de unas semanas.

Salí en frente del ayuntamiento del distrito XIX y pasé por una pastelería del vecindario que propone un "Saint-Honnoré" riquísimo.
Luego seguí rumbo a la dársena de la Villette en donde no se veían muchas actividades acuáticas.

Al día siguiente, acompañé a una colega que quería ir de compras en el BHV.
Entre semana no hay tanta gente como en los fines de semana y se puede ojear tranquilamente las últimas novedades. Pero fuimos muy razonables y no compramos muchas cosas. Yo constaté una vez más que en el centro de París las cosas resultan 15% más caras que en mi barrio...

Este fin de semana muchos parisinos volverán de vacaciones. Ahora a mi me toca disfrutar unos días de vacaciones.
¡Hasta pronto!

16/02/2020

Cerca del Sena

Después de dos días de viento y lluvia, el sol apareció de nuevo el miércoles.
Ese día tenía que participar a una reunión por la tarde en el distrito XIII y fui a la cita caminando. Lo bueno de las escapadas en medio día es que te dejan ver los barrios tal como la gente los vive.

Yo pasé por la zona de la “cour Saint-Emilion”, en donde todavía quedan algunas tiendas utilitarias. Hice algunas compras antes de seguir por la alameda que domina el parque de Bercy y el Sena. Me encanta este sitio porque regala una vista muy interesante hacia el rio y la Gran biblioteca. Años atrás también permitía mirar los detalles del parque. Pero los árboles prosperaron y se perdieron las perspectivas.

Mas adelante, caminando rumbo al Oeste, la alameda bordea un espacio ajardinado en donde varias estatuas vigilan el entrenamiento de los deportistas. En este punto, también empieza la pasarela Simone de Beauvoir, que cruza el Sena rumbo a la biblioteca.

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Esta pasarela me gusta muchísimo porque tiene un extremo alto y un extremo bajo en ambas orillas y su diseño permite caminar rumbo abajo o rumbo arriba. En la mitad de la pasarela, la parte baja incluye bancos para los contemplativos que quieren admirar el rio.

Ese día una señorita me llamó la atención para decirme que estaba redactando un estudio y preguntarme porque había sacado una foto de la pasarela. Yo hablé de arquitectura 😊

A continuación, pasé al lado de la Gran biblioteca y pasé por la avenida de France en donde siguen construyendo encima de los carriles que proceden de la estación de Austerlitz. De momento resulta difícil adivinar la forma final de los edificios, pero lo bueno es que ya existen pasarelas que comunican la calle Chevaleret.

Así fue como pude pasar al lado de la “Halle Freyssinet”, antigua nave gigante para los servicios de transportes, transformada en “Station F” para albergar a los innovadores de la “startup nation”. No sé si inventaran muchas cosas en este recinto, lo cierto es que los bares y restaurantes del recinto estaban a tope de clientes.

Ayer tuvimos de nuevo un día soleado y pasé mucho tiempo en el hiper centro de París.
Para empezar, visité la tienda de bricolaje al lado de Beaubourg para arreglar una araña, pero la solución que encontré no me entusiasmó. Así que pasé por el “Bazar d’électricité”, al lado de Bastille, en donde, obviamente, tenían la pieza de repuesto que buscaba.
Luego exploré varias calles de esta parte del distrito IV y me impresionaron las obras de transformación de los antiguos edificios administrativos del Municipio, en un conjunto de viviendas, oficinas, hoteles, restaurantes conectados con su entorno. Dicen que acabaran en 2021, así que tendremos que esperar varios meses para descubrir la instalación.

¡Nunca paran las obras en esta ciudad! :-(

4/08/2019

Explorando tiendas

Últimos días de Julio, primeros de Agosto: algunos vuelven de vacaciones, otros se van y yo me quedo porque me gusta estar en París en este momento del año.

Yo sigo buscando una cerradura algo específica, porque une pintora que conozco me regaló un antiguo mueble fichero con persiana, que había decorado e instalado en su casa anterior. La pintura que adorna la persiana me gusta muchísimo y quiero restaurarlo correctamente. Total, visité varias ferreterías.

En la calle d’Avron, la tienda “Les forges de l’Est” siempre me llamó la atención porque propone herramientas de muy buena calidad en un barrio bastante popular. Si tuve que esperar un ratito, me atendieron muy amablemente. Expliqué lo que buscaba y como no lo tenían me indicaron la dirección de otra tienda especializada en ferretería del mueblista.

Me fui corriendo a este lugar y, después de dibujar el objeto codiciado, me regalaron otra vez una respuesta negativa. Pero el dueño, muy majo, me propuso que volviera a principios de septiembre par apuntar esta cerradura a un pedido más importante.

Seguí al azar, rumbo a una tienda que había notado en el bulevar Jules Ferry. Pero sus horarios de verano resultan incompatibles con mis horarios laborales.

El miércoles, hice otro intento por teléfono con una tienda del Faubourg Saint-Antoine que se llama “a la providence”. El señor que me contestó entendió perfectamente lo que buscaba, pero no lo tenía y me propuso una solución alternativa.

Entonces al salir de la oficina, fui al BHV cuya planta subterránea siempre fue famosa por la cantidad de piezas que proponen para reparaciones de todas clases.
Desgraciadamente, este almacén sigue buscando su identidad y después de varios experimentos más o menos acertados, ahora remodelaron la planta subterránea. Se acabó la cueva de Ali Baba y, por supuesto, no encontré la cerradura.
¡No tendré otra opción que pedirla en Internet!

Al salir del BHV seguí rumbo al Norte por el Marais. En esta parte de París, la buena vida se nota en la categoría de las tiendas y en la frecuentación de las terrazas de café.

Esta semana también pude admirar tranquilamente el oso polar que algún artista instaló encima de las rejas de ventilación del metro. Me alegró el día.

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Y para bien acabar con esta semana veraniega, visité otra vez la heladería que se halla al lado de la plaza Daumesnil. Sorbete de cacao, sorbete de naranja con trocitos de corteza de naranja confitada y helado de jengibre...
¡Riquísimo!

5/05/2019

¡Adiós Abril, arriba Mayo!

Empecé la semana por un largo recorrido que me llevó de la puerta de Vincennes al parque de la Villette. Allí tuve la grata sorpresa de ver una nutria nadando tranquilamente para cruzar una pequeña dársena. Lo cual demuestra que no vamos tan mal con el medio ambiente en algunas partes de París.

El día siguiente nos regaló un rayo de sol y lo celebramos con una colega, compartiendo un plato de ocho perfumes diferentes de helado, en la terraza soleada de Raimo, antes de volver a la oficina por la “senda verde”.

El miércoles tocaba celebrar el día de los trabajadores.
Estaba a punto de marcharme de casa cuando anunciaron en las noticias que ya había pelea entre los policías y los bloques negros cerca de Port Royal. Total, renuncié a reunirme con mis amigos en Montparnasse y caminé rumbo a Notre Dame.
Alrededor de la catedral instalaron varias vallas con policías para impedir el acceso a su perímetro inmediato, pero aún así es posible acercarse bastante para contemplar los daños provocados por el incendio. Yo noté una cantidad increíble de turistas y constaté una vez más que los precios en las zonas turísticas son mucho más elevados que en las otras zonas de París.
Seguí par la isla Saint Louis rumbo a la estación de Austerlitz y desde este punto, pude divisar una impresionante colección de furgonetas de policía. Preferí seguir lejos de la manifestación.

Al día siguiente mis compañeros me contaron que los policías parecían muy nerviosos y algo cansados. Eso explica probablemente que hayan disparado contra el camión de la CGT o hayan tirado varias veces gases lacrimógenos hacia militantes pacíficos. En cuanto a la dispersión, mis amigos tuvieron que atravesar una zona de control individual antes de poder salir del recorrido de la manifestación. Y ahora empiezan a preguntarse si Francia todavía es una democracia...

Ayer tocaba enseñar el mercado de las pulgas a dos viajeras de Valencia.
A pesar de la lluvia y del frío, pudimos pasar por los mercados de siempre y constatar algunos cambios. En el mercado Biron, pocas tiendas estaban abiertas en la callejuela que prefiero, pero una galería transformó la pared Oeste en espacio de exposición y allí pudimos admirar varias obras interesantes.

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Y hoy constato con alegría que la gata ya se apoderó del sillón de jardín que le regalé. Creo que tiene buena vida.

21/04/2019

¡Me duele!

El lunes por la noche, ya estaba en casa cuando me enteré del incendio de la catedral de París al escuchar mi radio de siempre. El periodista parecía preocupado por la amplitud del fuego, pero era imposible imaginar lo que me enseñaron las imágenes encontradas en Internet.

Yo no formo parte de los beatos, más bien de los anticlericales empedernidos, pero Notre-Dame es una iglesia muy especial, en donde se nota el trabajo del artista-artesano en un montón de detalles. Así que, para hacerme una idea del acontecimiento, caminé cuesta arriba por la colina de Montmartre y llegué a la plaza del Sagrado Corazón. Desde este punto se veían muy bien las llamas devorando la estructura del tejado y como centenas de personas, me quedé de pie, escudriñando los progresos del fuego y de los bomberos.

Justo a mi lado había una mujer, medievalista, muy preocupada porque había tenido la oportunidad de admirar la colección impresionante de vigas que soportaban la flecha y el tejado. Me explicó que las ojivas permiten instalar un techo interior que, normalmente, protege el interior de la nave de los incendios de la parte superior. Entonces empezamos a esperar que las ojivas sigan de pie y que los bomberos acaben con este fuego.

Al anochecer, desde la colina de Montmartre, el incendio se hizo más evidente. Los bomberos ya habían compartido sus inquietudes acerca de la estructura del edificio y todos empezamos a temer que las torres se derrumban. Yo no quise ver este espectáculo y volví a casa.

Al día siguiente, al despertar, descubrí con alegría que las torres seguían de pie. Pero a pesar de la avalancha de noticias que pude consultar, hacerse una idea de la amplitud de los daños resultaba imposible. Así que al salir de casa hice un desvió para pasar al pie de la catedral.

Cuando llegué al puente de Saint Michel, constaté que el acceso a la plaza de Notre Dame quedaba prohibido. Seguí por la orilla izquierda y constaté que varias mangueras de incendios seguían activadas. Las torres no parecían muy lastimadas y el gran rosetón de la fachada Sur seguía entero.
Seguí dando la vuelta alrededor de la catedral por le puente de la Tournelle y luego por el quai d’Orléans y lo que más me impacto fue la cantidad impresionante de equipos de periodistas procediendo de todo el mundo para comentar el acontecimiento. Yo saqué algunas fotos antes seguir rumbo a la orilla derecha y la estación Saint-Paul.

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El martes, uno estimable profesor de musicología (que forma parte de mis vecinos) me contó que el organista de la catedral estaba desesperado porque si el magnífico órgano de Notre Dame no fue destruido, fue considerablemente lastimado por el agua de los bomberos y necesitará una renovación de varios años.

Luego, cada día llevó su cuenta de malas y buenas noticias.
La peor de todas fue escuchar al niño caprichoso que vive en el palacio del Elíseo, decir que la reconstrucción tardaría cinco años.
La mejor fue escuchar a esos propietarios de bosques que propusieron regalar las vigas de roble necesarias para reconstruir el tejado.
¡Este pueblo nunca se rinde!

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