Caminando por París con Caol

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19/03/2017

Aprovechando un tiempo primaveral

Últimamente, ya es de día cuando me marcho de casa y el canto de los mirlos me alegra la vida. Además, tuvimos unos días de tiempo suave y sin lluvia y pude retomar mis caminatas cotidianas.

Para empezar, pasé por la plaza de los Vosges poco antes de las ocho de la mañana y pude admirar tranquilamente este magnífico recinto casi desierto. Tuve la tentación de sentarme a tomar un café, pero lo dejé para otra ocasión.

Al día siguiente, pasé por la zona de la ópera, desierta por la mañana y muy concurrida al atardecer. En esta zona de turismo internacional, son muchos los clientes potenciales y son muchas las tiendas de marca que se instalaron para atraparlos.

El viernes cerraron las estaciones de Lyon y de Bercy para reformar dos puestos de control de agujas. Total, tuve que pasar por la vieja estación de Austerlitz en donde los anuncios de trenes rumbo a Irún y Madrid despertaron viejos recuerdos.
Cuando llegó mi invitado caminamos por la orilla del Sena rumbo a la isla San Luis.
Con gusto contemplé algunas esculturas que me gustan mientras varios grupos se instalaban con provisiones de cervezas para celebrar San Patricio. Al cruzar el Sena, nos paramos un rato para contemplar Notre Dame.

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Más tarde, también pasamos por la muy céntrica calle de los Lombardos, a tope de gente celebrando el patrón de Irlanda.

Ayer pasé por la plaza de la República en donde el movimiento Francia Insumisa convocaba a los ciudadanos para apoyar la candidatura de Mélenchon. Había buen rollo y la gente presente esperaba tranquilamente escuchando un concierto. Visité varias tiendas, pero cuando salí, los manifestantes todavía estaban en camino. Así que no esperé más y seguí rumbo al norte.

Hoy organizaban otra marcha entre la plaza de la Nación y la plaza de la República para protestar contra las violencias policiales. Cuando pasé por allí, los policías se preparaban a pelear con algunos grupúsculos extremistas. Sobra decir que preferí marcharme...

Lo bueno de París es que se sabe que llega la primavera cuando aumentan las manifestaciones de todas clases.
¡París, siempre rebelde!

27/11/2016

¡viernes de todas clases!

Ya llegó el momento de retomar el camino del centro nacional de los artes y oficios para estudiar la última parte del certificado de competencia que preparo desde octubre del 2015.
El año pasado, teníamos clases los jueves. Estuvimos en el sitio histórico del conservatorio para la primera parte y en el sitio de la calle des jeûneurs, en el distrito 2, para la segunda parte. Este año, tendremos clases los viernes y con gusto vuelvo al sitio histórico.
El nuevo grupo cuenta con una quincena de estudiantes. En la primera sesión el profe, cuarentón, empezó enseñándonos las estadísticas de éxito de los estudiantes del año pasado: 10% para la sesión de junio y 0% para la de setiembre. Dijo que demasiados estudiantes no controlan los conocimientos básicos y, para demostrarlo, propuso un ejercicio de evaluación.
Nuestras respuestas confirmaron su diagnóstico ya que la mayoría no supo contestar a la mitad de las preguntas (yo con los demás).
Confieso que este primer viernes fue un poco desalentador pero el tema no es tan complicado y quedan varios meses para solventar las carencias.

Y ahora toca celebrar el “black friday”, concepto importado de los Estados Unidos para describir la crisis de consumismo que ocurre el día siguiente del cuarto jueves de noviembre (Día de Acción de Gracias), y que los publicistas no se molestaron a traducir al francés.
Según parece, este rito empezó en 2014 pero en 2015 la campaña fue cancelada por los tremendos acontecimientos parisinos. La campaña de 2016 se nos cayó encima por sorpresa y de manera masiva.
Me llegaron varias centenas de mails de ofertas y, peor entre todos, un almacén llegó a mandarme más de diez veces el mismo mensaje...
Me cuesta evaluar los beneficios esperados de este bombardeo publicitario.
Para muchas personas, el presupuesto apenas da para los gastos cotidianos y no es ampliable. Así que aprovecharán las ofertas, pero no gastarán más dinero. Por lo menos, eso es lo que hice. Pero en uno de los almacenes, también noté que había cola para solicitar crédito...

Para bien acabar con estos días de remolino comercial, pasé por la zona del ayuntamiento del distrito 3, en donde organizaban un mercadillo de segunda mano.
En esta zona de clase media superior, descubrí dos nuevas tiendas.

La primera tienda propone prendas de segunda mano por un lado y objetos de decoración por otro lado. Reconocí la instalación de moda, que se ve en muchos lugares y tras dar una vuelta rápida, seguí rumbo a la segunda tienda.

Este espacio se llama “Empreintes”. Cuenta con varias plantas y presenta, en una instalación de tipo concept store, las creaciones de los artistas y artesanos de los talleres de arte de Francia.
Hoy, en la planta baja, presentaban objetos de decoración de madera, metal o cerámica. Noté un torso de caballo y otro de vaca, pero los precios me asustaron.
En la primera planta, pasé por la zona de cafetería en donde probé un café caro y que sabía mal, antes de seguir la exploración.

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Me gustó la presentación de platos colorados en la pared.También me gustó el tótem de madera presentado en la segunda sala.
En la segunda planta pasé primero por la zona de las joyas en donde noté varios objetos originales y de precio asequible. Luego noté varios prototipos de muebles, pero lo que más me gustó fue una alfombra fabricada por la manufactura de Borgoña. Desgraciadamente el precio de este magnífico objeto no cuadra con mi presupuesto.

Ahora sólo falta visitar los demás concept store de París…

4/09/2016

Regreso

Al salir de la estación de Bercy, tuve la grata sorpresa de encontrar un taxi enseguida así que me libré de las molestias del viaje en metro. Luego mi primer día parisino fue totalmente dedicado a poner todo en orden antes de volver a trabajar.

El martes por la mañana, retomé el camino de la oficina en bici y si el tráfico automóvil me pareció más importante que en agosto, tuve la sensación que mucha gente todavía estaba de vacaciones. Otro cantar fue el jueves por la mañana, cuando empezaron las clases y de momento dejé de usar las “Velib”.

Mis primeros días en la oficina no me dejaron mucho tiempo para recorrer la ciudad, pero el sábado pude ponerme al día.
Este día tocaba hacer un recorrido por el centro de París con una pareja mexicana, desde la zona de la ópera, rumbo a la plaza de la república. Así que tuve la oportunidad de mirar las evoluciones a lo largo de este recorrido.
Por un lado, están reformando el suelo de la galería Choiseul, por otro acabaron la reforma de un parte de la galería Vivienne. En el centro de París, desmontaron une parte de las casitas prefabricadas que albergaban los obreros. Si todavía no podemos admirar la perspectiva entre el bolso del comercio y la Canopea, se nota que entramos en la última fase de las obras.
Acabamos en el mercado de los niños rojos, a tope de clientes por el tiempo soleado.

Mientras compartíamos un té de menta, mis acompañantes evocaron lo que querían visitar antes de marcharse de París el martes por la mañana y entre otras cosas mencionaron la colina de Montmartre. Me caían bien y no tenía prisa así que propuse un traslado rumbo a Montmartre en autobús.

Empezamos el recorrido en la zona de tiendas de tejidos antes de pasar por la calle de las abadesas y de subir y bajar para descubrir varios detalles. Tuvimos suerte porque cuando pasamos al lado de la tienda de Larher, la dependiente estaba limpiando el suelo, pero me atendió y me proporcionó una interesante muestra de lo que produce este pastelero.

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Por lo visto mis acompañantes apreciaron y, después de ensenarles otros rincones de la colina, les abandoné en la puerta del Sagrado Corazon.

Cuando llegué a casa mi podómetro anunciaba 34045 pasos. ¡Una marca!
Y una muy buena manera de volver a encontrar esta ciudad.

27/12/2015

Navidad

Esta semana son muchos los parisinos que volvieron a su tierra de nacimiento para celebrar la navidad con su familia y quedaban pocas personas en la oficina.
Yo aproveché estos últimos días par hacer varias compras.
El lunes al atardecer, pasé por la tienda de bricolaje que se halla al lado del centro Pompidou, en busca de varios elementos para mejorar mi instalación de Borgoña. Había poca gente y los dependientes estaban disponibles. Así que pude encontrar todo lo que buscaba en un plis plas.

Otro cantar fue el martes al atardecer.
Ese día pasé por el gran almacén que se halla al lado del ayuntamiento, en busca de una calculadora científica (Necesito una calculadora nueva para mi examen de enero y quería familiarizarme con este nuevo juguete cuanto antes). Había una cantidad increíble de gente, todos buscando un regalo de último momento, y a duras penas pude llegar hasta el rincón de las calculadoras en donde no encontré lo que buscaba.
Total hice otro intento en la zona comercial de Les Halles.

Allí pasé primero por el control general de los bolsos antes de caminar en medio de las obras en busca de la FNAC. En este almacén, otro vigilante controló mi bolso y también encontré una cantidad increíble de clientes buscando unos últimos regalos. Pero por lo menos encontré una calculadora conforme con lo que quería así que aguanté facilmente la larga espera en las filas de las cajas.

Antes de marcharme de París, pasé por la plaza de los pintores en la colina de Montmartre.
Los restaurantes quitaron sus terrazas y en el espacio liberado, sólo quedaba un pintor tocando guitarra y unos pocos turistas.

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¡Felices Fiestas !

25/10/2015

Estudiante a tiempo parcial

Al lado de los maltratos ordinarios que comenté la pasada semana, a veces también hay cosas buenas.
Mi insituto me dio la posibilidad de hacer un curso de formación continua para preparar un certificado de competencia. Y no sólo pagan la matriculación sino que también me regalan un día cada semana para asistir a las siete horas de clase semanales.
Por cierto escogí un campo de competencia que interesa mi instituto. Pero aún así, considero que me tratan requete bien.

Y el 15 de Octubre sentí cierta emoción al entrar en el recinto histórico del conservatorio nacional de los artes y oficios (CNAM), en busca de la aula mencionada en la convocatoria y en donde descubrí a los demás estudiantes.

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El CNAM es una institución que tiene muy buena fama entre los profesionales porque proporcionan formaciones de buen nivel. Además son muchas las personas que hacen clases nocturnas a continuación de su jornada laboral, y bien se sabe la voluntad necesaria para conseguir el diploma de esa manera.

Entre mis compañer@s, la mayoría quiere ampliar sus competencias. Pero unos cuantos buscan un cambio de orientación profesional e incluso uno espera acabar con el paro. ¡Ya veremos ! De momento disfruto mi nuevo estatuto de estudiante a tiempo parcial :-)

Para empezar, la jornada en el CNAM es un día sin metro y sin autobus : voy y vuelvo caminando. Así fue como descubrí que algunos artistos cambiaron el nombre de la calle de Valenciennes para bautizarla « calle de las promesas olvidadas ».
Luego aprendo cosas nuevas, lo cual siempre estimula. Y en medio día tengo una horita para pasear alrededor del instituto. La primera vez fui de tiendas pero el pasado jueves llovía y preferí visitar el restaurante administrativo escondido en el patio de la calle Conté.

Por cierto, cada hora de clase implica más o menos una hora de trabajo personal en casa. Y en el instituto todavía no adaptaron la cantidad de trabajo que me piden a una presencia reducida. Pero pronto se arreglarán estos detalles y de momento, este nuevo ritmo me viene requete bien.

Y dentro de poco tendré que visitar el museo cuyo acceso es gratuito para los estudiantes...
¡Os contaré !

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