Caminando por París con Caol

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5/01/2020

Volviendo...

Con gusto pasé dos semanas lejos de París y de todas las complicaciones en relación con las huelgas. Me marché sin saber precisamente cuando volvería porque tampoco sabía cómo las fiestas de fin de año impactarían el movimiento de protesta.

Después de celebrar el año nuevo llegó la hora de buscar una solución para volver a París. El tren que había notado resultó cancelado, así que sólo quedaba dos soluciones: madrugar o viajar con un tren declarado “lleno”.
Pasé por la pequeña estación de ferrocarriles de mi pueblo borgoñón en donde la taquillera me explicó que ya no podía vender billetes para el tren “lleno” y que eso era una medida para evitar que la gente se precipite para tomar este tren.
Pero también me explicó que podía comprar un billete en la máquina automática para subir al tren y eso hice.

Curiosamente, el tren resultó casi vacío y a duras penas llegamos a cinco personas en un vagón de 80 asientos... Y a una centena de viajeros en un tren de unos quinientos asientos...
Total, al llegar a París, pude encontrar un taxi sin problemas e intentar volver a casa.

Todo pasó relativamente bien hasta la plaza de la República, pero a partir de este punto fuimos bloqueados en un atascazo de primera. Y después de hora y cuarto en el coche, el importe apareciendo en el contador me quitó la paciencia: preferí seguir caminando y legué a casa sobre las 11 de la noche.

Necesité casi todo un día para deshacer la maleta, llenar la nevera, ordenar los correos, pagar las facturas y recuperar el ritmo parisino.

Al día siguiente, un rayo de sol matutino me dio la energía para mi primera caminata del 2020.
Pasé por la calle en donde vive una artista callejera que pone cada día un pensamiento al pie de su casa. Pero la frase del día ya estaba casi borrada, así que seguí cuesta arriba para pasar al pie del Sagrado Corazón...

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Luego seguí cuesta abajo rumbo a la Ópera.
En la avenida que lleva al Louvre, los turistas japoneses estaban experimentando el encanto de las huelgas de transportes. Yo seguí rumbo al Carroussel del Louvre en donde constaté varios cambios de cadenas de tiendas.
Pronto volví a la calle de Rivoli y al BHV en donde la frecuentación me pareció bastante baja, pero será porque la gente ya espera el principio de las rebajas.

Cuando caminé rumbo a casa, cuesta arriba, ya se veían más peatones en las aceras y muchos coches por todas partes.
Al llegar, descubrí que la manifestación del día caminaba entre la estación de Lyon y la estación del Este.
Yo preferí reservar las fuerzas para la semana que viene...

20/10/2019

Protestas por todas partes

El pasado martes, al salir del trabajo, me asombró un ruido, muy parecido al ruido de los petardos. Pero al acercarme de la puerta de Vincennes, constaté que no se trataba de una fiesta. Ese día, bomberos de todas partes se juntaban en París para manifestar y expresar sus reivindicaciones.
En muchos lugares, los bomberos son los últimos que contestan a casi todas las llamadas y en París, el servicio de asistencia médica de Urgencias también les transfiere las llamadas que no puede asumir. Total, son más intervenciones con menos gente, inquietudes acerca de su sistema de jubilación y cólera al ver que no consiguen las mismas bonificaciones que los agentes de policía.
En la puerta de Vincennes, una treintena de bomberos había invadido las vías del periférico interior, provocando un tremendo atasco.
Yo seguí caminando rumbo a la plaza de la Nación y crucé muchos manifestantes irritados y con los ojos rojos. Casi dos cientos metros antes de llegar a la plaza, percibí un olor muy desagradable y empecé a respirar a través de mi bufanda: no sé qué cantidad de gas lacrimógeno los policías lanzaron sobre los bomberos, pero lo que sí sé es que la población de este barrio tuvo que esperar varias horas antes de volver a respirar normalmente. Yo renuncié a pasear y me perdí en el metro.

El viernes otra protesta surgió en la compañía de ferrocarriles: un conductor de tren no pudo evitar un accidente, fue herido y a pesar de eso tuvo que asegurar la seguridad alrededor del tren y atender a los viajeros heridos. En este campo también, las reducciones de personal complican el trabajo cotidiano de los que quedan. Y a partir de este acontecimiento, muchos empleados de la sociedad de ferrocarriles dejaron de trabajar porque consideran que las condiciones de seguridad no son suficientes.
¡Mala suerte para todas las personas que querían aprovechar las vacaciones escolares para viajar en tren!

El sábado, convocaron varias manifestaciones en la plaza de la República. Por un lado, un grupo de mujeres musulmanas reclamaban la libertad de llevar su pañuelo. Por otro, otro grupo reclamaba derechos para los transgéneros. Y al atardecer, otra reunión reclamaba medidas contra los feminicidios.
En cuanto a los chalecos amarillos, dedicaron el “acto 49” a los bomberos.

Hoy amanecimos con lluvia. En la calle Caulaincourt organizaban un mercadillo, pero varias carpas permanecieron libres y se veían pocos clientes.
Yo seguí rumbo a la plaza Vendôme en donde no encontré huellas de la obra presentada allí en el marco de la feria internacional de arte contemporáneo.
Tuve más suerte en el jardín de las Tulerías en donde pude admirar la obra que más me interesaba.

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Volví a casa caminando y así se acabó este día con más de 18000 pasos.

17/02/2019

Novedades

Entre dos sesiones de manifestación de los chalecos amarillos, seguí visitando tiendas, en busca de una alfombra nueva. La primera etapa, en la plaza de la República, resultó bastante decepcionante, tan por los precios como por la calidad. Pero al día siguiente, descubrí una tienda improbable, muy cerca de la Puerta de Vincennes.

En la planta baja de un edificio de viviendas sociales, este almacén propone varias centenas de alfombras, de estilos y tamaños variados. Pero curiosamente, resulta muy complicado encontrar algo. Te llevan hacia la pila que corresponde al tamaño que indicaste, te invitan a subir a una escalerilla para ver las alfombras y te las presentan una tras otra como si pasaran páginas. Por cierto, cuando ya llegas a la decena de alfombras, sacar una de la pila para tener una visión global del objeto resulta imposible. Así que después de una horita contemplando modelos de todos tipos, me invitaron a pasar al día siguiente para que tengan el tiempo de poner las alfombras que me llamaron la atención encima de la pila. Confieso que no volví a visitar la tienda, pero en cuanto pueda, repetiré.

La tercera etapa ocurrió en la calle del Mail en donde hay una buena colección de tiendas de decoración. Aquí no te presentan centenas de productos, pero tienes espacio para apreciar los productos y te atienden con mucha cortesía. Como no tenía una idea precisa de lo que buscaba, mencioné un producto que había notado en una revista y cuando me lo presentaron, me impresionó la calidad del objeto. Luego me presentaron otro modelo antes de dejarme mirar a mi ritmo sin molestarme. Después de una horita buscando entre los cincuenta productos presentados, encontré la ganga del día: una alfombra de categoría, perfecta para mi casa y con un descuento de 40%. ¡No pude resistir!

El jueves tocaba celebrar el día de San Valentín. Yo solía regalar una rosa a mi gatita gris pero se marchó al paraíso de los felinos. Así que este año, quise ver lo que organizaba el ayuntamiento de mi distrito para inaugurar una escultura en forma en corazón instalada al lado del nuevo tranvía.
Cuando pasé allí, ya era de noche. Había un concierto en un recinto super controlado y no tuve ganas de quedarme, pero al día siguiente, llegué más temprano y pude admirar el corazón más tranquilamente.

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Tengo que precisar que este objeto gira y que se ilumina levemente al compa de los latidos de un corazón humano. Ni es feo, ni es bonito, pero su precio sí que es espantoso.
¡650 000 euros!
Y luego uno se asombra cuando le dicen que los políticos perdieron la razón...

12/08/2018

Última semana

Ya se marcharon muchos parisinos y eso deja espacio para que topes con gente que no sueles encontrar.
El lunes, en la estación de autobus, un hombre me interpeló:

- tu eres blanca

Yo no me pienso en termino de color de piel así que contesté:

- yo soy una humana.
- yo soy negro.
- tu eres un humano también.
- ¡No! Cuando eres negro no eres humano

El hombre se marchó rumbo a la distribución de comida de la armada de la salvación. ¿Pero qué se puede responder a una frase tan tajante?

Lo cierto es que cerraron el centro de alojamiento de la puerta de la Chapelle y que los policías se llevaron a todos los refugiados que acampaban por esta zona. Algunos vecinos cuentan que cortaron el agua que alimentaba el lavamanos colectivo instalado en la plaza de la Chapelle y eso hicieron justo cuando empezó la canícula… Y las asociaciones que preparan centanas de comidas diariamente anunciaron que tenían que dejarlo unas semanas porque sus voluntarios se van de vacaciones.
Así que a partir de estos elementos, se entiende que uno considere que no le tratan como a un humano.

Yo estaba requete agotada por la canícula y renuncié durante varios días a mis caminatas cotidianas. Después de la lluvia del jueves, las temperaturas volvieron a 25 grados y el viernes, al amanecer, fui caminando hacia el ayuntamiento.
Llevaba tiempo sin pasar por esta zona céntrica y me impresionó la cantidad de gente durmiendo en cualquier rincón. Gente desalojada, gitanos o vagabundos... Los refugiados no han llegado a esta zona... y los políticos se marcharon de vacaciones como muchos parisinos.

En la estación de Bercy, había mucha gente en el patio de los autobuses y para los trenes, casi no quedaban asientos.

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Yo voy a pasar unos días en el jardín donde veranea mi gatita.
¡Hasta pronto!

29/07/2018

Canícula

Esta semana todos los parisinos tenían el mismo objetivo: sobrevivir a la ola de calor.
Por cierto, en algunos sitios, las temperaturas de 35 grados son muy frecuentes y la gente la pasa muy bien. Pero de momento, París no es una ciudad acondicionada para estas situaciones y son muchos los que recuerdan la canícula del 2003 y el pico de mortalidad que provocó.

En mi modesta casa, conseguir que la temperatura interior quede alrededor de 28 grados con 35 grados en mi balcón fue muy complicado. De día fue preciso cerrar y tapar las ventanas, mojar las cortinas y las sábanas, tener ropa húmeda secando y apagar todos los aparatos innecesarios. De noche tocaba regar las macetas y la moqueta del balcón, abrir las ventanas para disfrutar de cualquier aire fresquito, y aguantar la vida nocturna de la calle...
Aún así resultó dificilísimo dormir y recuperar del cansancio provocado por el calor.

Yo tengo la suerte de viajar por líneas de metros climatizadas y de trabajar en un edificio de alta calidad ambiental con aire refrigerado, y los 25 grados de los despachos resultan muy agradables. Pero también tuve la mala idea de viajar con algunos autobuses y no aguanté más de una estación.

Pero cuando no aguantas estas temperaturas, siempre queda la posibilidad de visitar algunas tiendas con aire acondicionado pero eso puede resultar muy peligroso para el presupuesto :-)

Esta ola de calor se acabó el viernes por la noche con tormenta y piedras de granizo de un centímetro… Por suerte no lastimaron las plantas de mi balcón.

Yo aproveché uno de estos días de mucho calor para pasear con una familia argentina por el centro de París.
Con gusto constaté que ya acabaron la restauración de un techo de vidrio en uno de los patios que forman parte de la galería Vivienne y ahora están restaurando la parte superior de la gran nave.

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También aprecié la evolución del gran jardín que se halla al pie de San Eustaquio y la instalación de varios pulverizadores para refrescar a la gente.
Y hora toca regar una vez más mi pequeña zona verde.

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