Caminando por París con Caol

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22/01/2017

¡Congelados!

Ya llevamos una semana con temperaturas rondando cero.
Hurgando en mis armarios, encontré los jerséis, la bufanda, los mitones de lana y el abrigo de alpaca ideales para estas condiciones meteorológicas y así pude seguir mis caminatas. Pero en algunos momentos, confieso que no hice todo el camino que imaginaba y subí al primer autobús que pasaba a mi lado.

En estas circunstancias, los periodistas, catastrofistas como siempre, anunciaron que la sociedad de electricidad no podría dar abasto con el crecimiento de la demanda, y predijeron un apagón para el jueves. Pero el uso de equipos que necesitan cada día menos energía nos libró de este apocalipsis.

Lo bueno de este tiempo es que da una buena excusa para entrar en las tiendas a calentarse. Lo malo es que con las rebajas son muchas las tentaciones...
Ayer había gente por todas partes en las tiendas del centro de París. Y al lado de la Canopée, las terrazas exteriores calentadas estaban a tope de clientes.

Yo probé un sitio recién abierto al lado de mi casa. Augustin Legrand, ex portavoz de los sin domicilio fijo que acampaban en la orilla de canal Saint Martin, y creador de la asociación “los hijos de Don Quijote”, ahora pelea para que todos puedan comer bueno, barato y bio.
En 2014, creó un restaurante en el distrito 10 y ahora toca instalar otro en el barrio de la Goutte d’Or. Yo no tenía mucha hambre, pero me dejé tentar por una mezcla de arroz, brócoli, zanahoria, remolacha y pollo al curry. También probé una botella de cerveza roja bio. Todo me pareció muy correcto y me cobraron apenas 10€50. (Para los que interesa, se halla en la esquina de las calles Myrrha y Poissonniers, cerca del metro Barbes).

Hoy pasé por el colegio electoral de la primaria de la izquierda. Si yo no voté, uno de mis amigos escogió al candidato que le parecía más divertido y otro prefirió apoyar a “LA” mujer. En este punto, derecha e izquierda empatan con una mujer entre siete candidatos...

Luego caminé por la orilla del canal Saint Martin, cubierto de hielo. Patos y gaviotas parecían muy despistados. Pero los parisinos apreciaron el espectáculo.

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A ver si se convierte en pista de patinaje...

4/12/2016

Estrenando Diciembre

Se acabaron las rebajas del "Black Friday" pero seguimos en la temporada de las compras navideñas y de las iluminaciones por todas partes.
Yo experimenté el caos de las entregas de pedidos en internet. El repartidor pasó una primera vez y no encontró al portero. Total dejó sus papelitos en el suelo y cuando volví a casa, al leer el papelito que me tocaba, entendí que mi paquete estaba en una tienda bautizada "Madiba" al lado de mi casa. Allí estuve y me atendieron muy amablemente pero no tenían mi paquete. Al día siguiente la entrega fracasó otra vez por la mañana, pero cuando volví a casa, en internet consideraban el paquete como entregado. La solución se hallaba en la portería...
Lo bueno de estas disfunciones es que me daron la oportunidad de visitar una tienda que no conocía y que recibe las entregas en cualquier momento.

Esta semana también quise ver si habían iluminado el nuevo espacio comercial que se halla debajo de la "Canopée" en el hiper centro de París, pero no tenía ganas de topar con la muchedumbre buscando regalos de Navidad así que madrugué y, cuando llegué, el centro todavía estaba cerrado. Total pude admirar tranquilamente la alegoría gigante de árbol de Navidad instalada en el pozo central.

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Lo bueno es que no destruyeron un árbol para tirarlo después de usarlo como decoración efímera. Y con los leds, este tipo de instalación no necesita mucha energía.

También aproveché una mañana de libertad para pasear por la zona de la plaza de Italia.
Entré en el centro comercial, pero los escaparates estereotipados me fastidiaron y pronto salí.
En una pequeña calle pude encontrar una antigua papelería en donde tenían todo lo que necesitaba y seguí caminando rumbo al Sena por la acera Norte del bulevar Vincent Auriol. Desde este punto de observación, constaté que todas las construcciones del otro lado son edificios de gran altura separados por zonas ajardinadas. Y de repente entendí porque no me gusta este barrio tan aplastante para el peatón.

El viernes tocaba viajar rumbo a Borgoña para el fin de semana. En el tren del atardecer había mucha gente con bolsas de regalos. Yo también tenía un regalo en mi mochila: 3 kilos de cacahuetes para los herrerillos del jardín.
¡Apreciaron mucho!

23/10/2016

Una tarde en el jardín de las Tullerías...

El jueves fue cuando empezó la Feria Internacional del Arte Contemporáneo (FIAC).
La exposición principal se halla en el Gran Palacio en donde 189 expositores presentan obras de todas clases, pero también hay exposiciones fuera de este prestigioso recinto.
En la radio comentaron el acontecimiento y mencionaron una obra particular: un iPhone instalado encima de unos huevos de pollos... Confieso que eso no me animó a pagar los 35€ de la entrada. Pero ayer tuvimos un día soleado muy agradable y eso me dio ganas de pasear por las zonas de acceso gratuito y, entre todas las posibilidades, escogí el jardín de las Tullerías.

Pasé primero por las tiendas del Carrusel del Louvre y cuando volví al aire libre al lado del arco, me impresionó la cantidad de gente paseando por la avenida central del jardín: se veía un sinfín de gente ocupando cada metro cuadrado. Pero no me desanimé y seguí adelante.

La primera obra que vi se hallaba en un camino lateral y se parecía a un cubo monumental con espinas, como un erizo. La segunda obra combinaba varias máscaras de metal, pero había demasiada gente para acercarse así que preferí sentarme un rato al lado del primer estanque mientras un gran grupo se marchaba de la avenida.

La tercera obra que vi representaba un grupo de personas formando un círculo y mirando algo en el centro. Por cierto, no se podía ver lo que había en el centro y eso picaba la curiosidad. Cuando me acerqué un animador cultural explicaba la intención del autor y como uno tenía que entender esta obra, pero este intelectualismo me fastidió y seguí caminando.

La cuarta obra tenía cinco partes, constituidas de tubos de aluminio pintado, y representando gigantes. Si lo dicen...

Pasé sin pararme delante de carteles de imágenes y textos y llegué a la siguiente instalación. Allí vi tres cubos constituidos de pilas de somieres metálicos. Caminando alrededor de la obra, uno descubría, por casualidad, efectos gráficos interesantes...

Pero la obra que preferí fue indudablemente esta torre que me hizo pensar enseguida a la torre de Babel.

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Después de mirarla detenidamente, dejé de buscar las demás obras de la FIAC. Pasé por la escalera en donde se halla una de mis esculturas preferidas y tras esta larga caminata volví a casa con alegría.

31/07/2016

De tiendas

El campamento de la estación Jaures cambió de forma: ya no ocupa las canchas de baloncesto pero delante del edificio de "France Terre d'Asile", se ve una alineación de personas tumbadas en la acera, con manto o saco de dormir para las más dichosas...

Otro ambiente se nota cerca de la plaza Chatelet.
Pasé cerca de la orilla del Sena y constaté que ya instalaron los equipos de París Playa. En la tienda de jardinería que visité, la gente buscaba soluciones para dejar reservas de agua a sus plantas antes de marcharse de vacaciones. Yo buscaba una maceta para uno de los cactus que tengo en la oficina. Preocupaciones obviamente a años luz de los problemas de los refugiados.

Ese día pasé por algunas tiendas cerca de la fuente de los Inocentes. Pocas veces encontré a dependientes tan despistados. El primero no conocía los colores de los zapatos de su tienda. La segunda tardó casi quince minutos para cobrar porque no controlaba bien su caja. La tercera me dijo que iba a llamar a un colega pero tardó apenas quince metros para olvidarlo.
Yo no tenía prisa y suelo adaptarme a estas situaciones. Pero entiendo que estos tratos puedan despistar a algunos turistas.

El jueves también visité el "Bazar de l'hotel de ville". Remodelaron una vez más la organización de las plantas pero encontré rapidamente lo que buscaba. Allí la gente estaba buscando ideas para decorar su casa, sin prisa pero con exigencias en cuanto a la atención de los dependientes y eso también produce un ambiente peculiar.
Luego pasé por una tienda de muebles y allí se notaba un ambiente de fin de rebajas, con productos presentados pero indisponibles y productos disponibles que no podías ver...

Volví a casa caminando.
En la parte de la calle Montmartre que se halla entre la calle Etienne Marcel y la calle de Aboukir, la sucesión de terazas de café a tope de treintañeros disfrutando del atardecer me hizo pensar que en algunas zonas, la vida parisina es muy agradable.

8/05/2016

La "Canopée"

Ya pasó casi un mes desde la inauguración oficial de la Canopée en el hiper centro de París. De momento no me arriesgué a explorar el centro comercial reformado, por un lado porque no sé si acabaron con todas las obras subterráneas y por otro porque prefiero evitar los lugares muy concurridos y las tentaciones peligrosas para mi presupuesto.
Pero temprano por la mañana ni hay gente ni hay tiendas abiertas así que me acerqué para admirar la gran vela amarilla que corona el nuevo acceso principal hacia el centro comercial.

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La posibilidad de atravesar este espacio sin pasar por los niveles inferiores fue la primera mejora que noté. Luego unas grandes escaleras agilizan la circulación entre el centro comercial subterráneo y el barrio que lo rodea.

El otro cambio importante se halla en el perímetro de la Canopée.
En el antiguo “Forum”, no había conexiones entre el contorno del centro comercial y las calles contiguas. El Forum se veía un poco como un gran pozo en medio de una muralla de edificios desconocidos de los parisinos.
En la nueva instalación, a nivel de la calle, este contorno alberga una sucesión de tiendas y eso contribuye también a diluir las fronteras entre el centro comercial y su entorno.

En cambio, de momento, queda una frontera muy presente entre la Canopée y la zona del jardín que sigue en obras. Será cuestión de dos años extras.

Ahora faltaría pasear por la parte subterránea para ver si ya se acabaron las obras y la sensación de agobio asociada. Pero eso lo dejé para otra ocasión.
En las estaciones de metro Châtelet y Les Halles, todavía están reformando los enlaces y también necesitarán varios meses antes de acabar con las obras...

Como siempre son muchos los parisinos que critican el proyecto. El color amarillo choca a unos cuantos, otros dicen que no merecía tanto dinero ni tantas obras y los vecinos de la construcción ahora se quejan porque el nuevo tejado refleja demasiado el sol. Pero eso demuestra simplemente que la ciudad sigue viva.

A mi esta primera fase me parece bastante acertada, pero es preciso esperar que se acaben las obras para hacerse una idea más precisa.

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