Ya llegó la primera sesión de vacaciones.
Este año me pareció larguísimo y necesito descansar.
Algunos dirán que es porque envejezco y eso no lo puedo negar.
Pero también fastidian todas las inquietudes provocadas por las medidas del gobierno de Macron. Algunos amigos temen un despido, otros constatan que tendrán que trabajar muchos años aún antes de poder jubilarse y los jubilados constatan que las pensiones llevan varios años sin revalorización.
Para los demás, la multiplicación de los indicadores de desempeño quita mucho sentido a nuestras actividades laborales.

Me cansé de oir estas coplas sin sentido y necesito escaparme.

Sé que me espera un sinfin de actividades en mi refugio borgoñón, pero cada una tiene sentido y al acabarse, regala la alegría de las tareas bien hechas.
¡Hasta pronto!

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