Normalmente, cuando me convocan para alguna reunión, tengo que ir en una de las salas del ministerio de haciendas, cerca de la orilla derecha del Sena, o en un edificio más normalito, cerca de la Gran biblioteca. Esta semana tuvieron que cambiar de lugar a última hora, y así fue como tuve la oportunidad de pasear un rato por algunos distritos que no frecuento muy a menudo.

Para bien empezar con esta tarde en el distrito XV, me paré en la tienda de Pierre Hermé en la calle de Vaugirard y compré un macarrón. Bueno, pero sin más. Quizás porque estaba todavía demasiado frío, lo cual apaga un poco los sabores... Tendré que repetir para controlar.

Luego pasé por la calle Blomet en donde un pequeño parque público alberga una estatua de Joan Miró que me gusta mucho. Desgraciadamente, el parque estaba en obras y no pude volver a verla.

A partir de allí seguí por la calle Lecourbe y sus numerosas tiendas para la clase media superior. Luego seguí la calle Cambronne rumbo al bulevar de Grenelle que me llevó a las instalaciones de la dirección de las publicaciones oficiales, a quinientos metros de la Torre Eiffel.

Al entrar, noté una vieja linotipia, pero no me dejaron mucho tiempo para contemplarla y pasé enseguida en la sala de reunión, rodeada de estanterías y de libros. Por suerte la reunión se acabó a la hora prevista y pude hacer otro paseo antes de volver a casa.

20190317.jpg En cuanto salí, busqué alguna panadería para comprar alguna bollería. Como lo imaginaba, los precios no son mucho más elevados que en otros barrios, pero donde te ponen dos trozos de chocolate en mi barrio, aquí sólo te ponen uno.

Luego con gusto pasé al pie de la torre y saqué una foto pensando a todas estas personas que sueñan con pasar por allí alguna vez.

Crucé el Sena y seguí en la otra orilla, por el distrito XVI, entre el Trocadero y el Museo Guimet, rumbo al Arco del Triunfo. No hay muchos peatones en estas zonas de bonitos edificios bien mantenidos. Tampoco vi muchos comercios del cotidiano. Así que con gusto llegué a los Campos Elíseos y su actividad ordinaria, pero tenía otra cita así que no tuve que meterme en el metro.

Unas semanas atrás, quise pasar por los Campos Elíseos un sábado por la tarde, pero los policías no me dejaron pasar porque había una manifestación de los chalecos amarillos. Así que mientras sigue este movimiento de protesta, recomiendo pasar los sábados en otra zona.
Intentaré pasar por allí para ver los destrozos del pasado sábado.
Continuará...