Como lo imaginaba, la última semana laboral entera del 2018 dejó poco espacio para caminar.
Sin embargo, pude pasear por el muy burgués distrito VIII, desde los Campos Eliseos, rumbo a la plaza de Clichy.

Como siempre las iluminaciones de la famosa avenida parisina, vestida de rojo, me parecieron suntuosas. Y cerca de la estación de metro Franklin-Roosevelt no se veía la más mínima huella del desorden provocado por los chalecos amarillos. Lo cual demuestra que en algunos barrios son capaces de arreglar las cosas en un santiamén... Pasé por la pequeña calle Jean Mermoz en donde pude descubrir varias galerías de arte. Luego la calle de Penthièvre me llevó a la calle de Miromesnil en donde pude admirar varias tiendas de categoría. Al final de la calle, el bulevar des Batignolles me llevó a la tienda en donde me esperaban mis nuevas gafas...

En mi asociación de siempre, una de las personas que ayudamos a controlar las herramientas infórmaticas nos hizo una grata sorpresa. Aunque no tenga mucho dinero, había comprado una bolsita de chocolates para agradecernos por todo lo que aprende con nosotros. Ahora no tendremos otra opción que seguir regalando tiempo para ayudarla.

Y ahora toca disfrutar de los largos puentes regalados por mi instituto.
¡Que tengan felices fiestas y que el 2019 sea muy generoso con vosotros!

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