Vuelvo de una semana de vacaciones activas lejos de París.
Estaba en un pueblo en donde los chalecos amarillos habían organizado una barrera y varias decenas de camiones estaban inmovilizados. La confrontación entre los manifestantes y los camioneros empezó a emponzoñarse, uno instalando su tractor en medio del cruce, otro arremetiendo contra los chalecos amarillos desde su camión. Total, la policía y los bomberos se juntaron para acabar con la manifestación.
Pero ayer instalaron una nueva barrera, más flexible, para imponer circulación alternada en el cruce. Me impresionó la cantidad de gente que demostraba su apoyo a los manifestantes. Pero este lugar forma parte de estas zonas desfavorecidas de Francia, que algunos bautizaron “diagonal del vacío”.

Hoy, nada más salir del tren, reencontré la multitud parisina, siempre de prisa, siempre corriendo.
El metro estaba a tope de gente y cerca del “Forum des Halles” había una cantidad increíble de personas, aprovechando la apertura dominical del centro comercial para hacer las compras navideñas.

A mi me espera una semana de mucho trabajo y no dejará tiempo para ir de tiendas.
Luego os cuento.