El pasado miércoles fue cuando empezaron las rebajas de invierno en París.
En mi instituto, en mediodía, varios colegas se fueron de tiendas, en busca de alguna ganga, pero de momento todos fueron muy razonables y limitaron sus compras a uno o dos objetos. Yo fui más razonable todavía ya que ni visité alguna tienda.

Ayer, para librarme de las tentaciones, seguí explorando el sendero 2024 a partir de la puerta de Orléans.
Para empezar este tramo atraviesa el jardín del “serment de Koufra” antes de pasar a lo largo del cementerio de Montrouge y de las viviendas sociales del sur de París. Luego es preciso atravesar los bulevares exteriores para encontrar la trinchera del antiguo ferrocarril de cintura de París.
El paseo sigue luego por una calle sin tiendas que bordea la trinchera. Cuando los carriles entran en un túnel, el camino pasa teóricamente por los jardines creados al pie de varios edificios de más de diez plantas. Desgraciadamente, están reformando estos jardines y lo que se percibe desde la calle es una zona de viviendas sin tiendas, ni siquiera un bar en donde sentarse para tomar un café...

Este tramo se acaba al llegar a la calle Vercingetorix y a la zona de los carriles que salen de la estación Montparnasse. En este punto es preciso seguir rumbo al sur para descubrir un primer jardín que destaca por los juegos de madera instalados para los niños. A continuación, la senda pasa por una zona de aparcamientos y permite descubrir el jardín instalado casi al pie del Instituto de estadísticas. En esta zona de altos edificios, el pequeño jardín compartido será el único lugar para socializar...

Después de pasar por debajo de los carriles de la estación Montparnasse, la ruta permite descubrir una zona de instalaciones deportivas, jardines y viviendas sociales antes de llegar al punto de acceso al espacio del antiguo ferrocarril de cintura.

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En esta parte los carriles salen de un túnel al nivel de los sótanos de los edificios y por la geografía local, pronto se encuentran al nivel de la tercera planta. El paseante descubre carteles acerca de la fauna y la flora y puntos de vista interesantes hacia las calles del barrio.
Desgraciadamente este tramo tiene poco más de un kilómetro de largo y el paseante tiene que volver al nivel de las calles en la plaza Balard.
Pero lo bueno de este paseo es que te deja a salvo de las tentaciones de las tiendas.
A ver si aguanto una semana más.