La calle del evangelio forma parte del barrio encerrado entre los carriles de la estación del Este y los carriles de la estación del Norte. Ubicada en el extremo nordeste del distrito XVIII, a partir de la plaza Hebert comunica casi exclusivamente zonas de naves y su acera Este bordea un alto muro de unos quinientos metros de longitud.
Sobra decir que pasar por esta calle no es un itinerario muy agradable y menos cuando es de noche.

Detrás de este largo muro, una gran nave perteneciendo a la sociedad de ferrocarriles albergaba una empresa de materiales de construcción. Pero esta empresa se mudó y mientras se prepara algún proyecto inmobiliario, la sociedad de ferrocarriles declaró el espacio "Sito artístico temporal" y otorgó un contrato de alquiler de seis meses a un colectivo de arte urbano.

Bautizado "el aerosol", el nuevo sitio fue abierto el 2 de agosto, pero preferí esperar un poco antes de visitar este espacio y, finalmente, aproveché una tarde soleada para explorarlo.

Lo primero que se ve es la entrada del espacio Roller, en donde organizan sesiones de baile con (o sin) patines de ruedas. Cuando pasé, había una actuación de DJ así que no entré.

Luego llegas a una plataforma en donde varios camiones de comida proponen preparaciones de todas clases. En esta parte, el largo muro de la nave fue reciclado en espacio de expresión por algunos artistas callejeros y la verdad es que algunas producciones tienen chispa. En el suelo también se ven pinturas pero son mucho más efímeras ya que este espacio es de libre acceso para los visitantes.

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A continuación descubres otro espacio en donde a mano izquierda te proponen de visitar un museo del arte urbano mientras a mano derecha te venden aerosoles para que puedas expresarte.

Para visitar el museo es preciso pagar 5 euros pero merece la pena porque presentan una cantidad impresionante de obras prestadas por coleccionistas expertos.
Lo que más me asombró fue la edad de los artistas presentados: pocos treintañeros y muchos artistas nacidos antes de los años 60s. Varias cosas me gustaron mucho pero para daros una idea, escogí una obra evocando París...

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El único defecto de este espacio es el olor bastante fuerte de los aerosoles que usan los visitantes. A mi me quitó las ganas de instalarme en una de las mesas de la plataforma para tomar algo. Sin embargo pienso que merece la pena visitar este lugar.
Normalmente la experiencia se acaba el 28 de Enero de 2018. Pero es posible que continúe unos días más...