El pasado martes, mientras esperaba mi autobus de siempre, una anciana me enseñó una pequeña tarjeta imanada y me contó que estabán regalando estas tarjetas y cafés en el metro para celebrar la reapertura de la estación.
No tenía prisa así que renuncié a viajar en autobus para visitar la estación remodelada.

Para empezar me acerqué de la nueva entrada creada en la acera Oeste del bulevar Barbes.
Seis años atrás, formaba parte del grupo que organizó una votación ciudadana para pedir la creación de este acceso y no quise precipatarme. Pedí a los policías que controlaban la escalera que se apartaran para que pueda sacar una foto de esta entrada tan esperada y lo hicieron de buena gana.

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Luego me atrevi a bajar para descubrir la nueva sala de acogida y fue otra buena sorpresa. Este espacio pasó de 40 a 170 metros cuadrados y la circulación resulta mucho más fácil. Por cierto, tendremos que probar como funciona cuando se acaben las vacaciones y que vuelva la clientela procediendo de toda la región parisina para las compras del sábado. Pero la primera impresión fue muy buena.

Para celebrar el fin de obras que tardaron más de dos años la sociedad del metro había organizado el estreno en grande, con varias personas proponiendo cafés y tarjetas imanadas a los viajeros. Si no probé el café, conseguí la preciosa tarjeta de este primer día.

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A mi me encantó el gran cartel que instalaron en la pared. También aprecié las baldosas del suelo y la renovación de las paredes y de los andenes.
No sé cuanto tiempo conservará su toque ordenado y limpio pero merecía la pena militar, crear una asociación e interpelar a los elegidos para conseguir este resultado.
¡Hasta la victoria siempre! :-)