Llevaba tiempo sin pasar delante de la entrada del hospital militar Begin así que tuve una gran sorpresa al observar la instalación que hicieron para proteger la entrada: pilas de sacos de arena, como si estuviéramos en una zona de guerra... No sé si es el proceso normal cuando decretan estado de emergencia o si se trata de una fantasía local, pero para el ciudadano de a pie, eso parece totalmente surrealista.

20170717.jpgOtro espectáculo me esperaba al llegar a casa. Los bomberos habían cortado la calle y desplegado una gran escalera para ubicar la causa del humo procediendo de un edificio a quince metros de mi casa. La operación necesitó casi tres horas. Mientras tanto, los habitantes del edificio del incendio se instalaron en la terraza del café de en frente para seguir las operaciones.

Al día siguiente, pasé al pie de Beaubourg y constaté que la zona ya tiene su ritmo veraniego: gente sentada al lado de la fuente Stravinski o en la gran plaza, artistas de todas clases y un toque de “dolce vita” muy agradable.

Quise aprovechar este ambiente para probar uno de los sitios que reemplazaron las tiendas de mayoristas de la calle Sedaine.
Con mi compañera del día, examinamos varios sitios frecuentados por treintañeros y proponiendo tapas, ensaladas o preparaciones básicas para compartir con amigos. Pero 15€ sin bebidas para estas ofertas nos pareció exagerado.
Descartamos el café de los gatos porque estos bichos asustan a mi compañera y acabamos en el último sitio de la calle Sedaine; un restaurante tradicional bautizado “le préau”. Ubicada en la esquina con el bulevar Richard Lenoir, la pequeña terraza nos pareció demasiada ruidosa por el tráfico automóvil y nos instalamos dentro. La sala tiene encanto y nos atendieron muy correctamente. Pero la presentación de la carta con cuadernos escolares no era imprescindible. Aquí también nos cobraron 15€ por un plato sin bebida pero por lo menos se trata de cocina tradicional algo más elaborada. No nos entusiasmó y se confirmó una vez más que los precios alrededor de Bastille son exagerados.

Este fin de semana son muchos los parisinos que se marcharon de vacaciones.
A ver si puedo probar otro sitio cerca del centro.