Esta semana son muchos los parisinos que volvieron a su tierra de nacimiento para celebrar la navidad con su familia y quedaban pocas personas en la oficina.
Yo aproveché estos últimos días par hacer varias compras.
El lunes al atardecer, pasé por la tienda de bricolaje que se halla al lado del centro Pompidou, en busca de varios elementos para mejorar mi instalación de Borgoña. Había poca gente y los dependientes estaban disponibles. Así que pude encontrar todo lo que buscaba en un plis plas.

Otro cantar fue el martes al atardecer.
Ese día pasé por el gran almacén que se halla al lado del ayuntamiento, en busca de una calculadora científica (Necesito una calculadora nueva para mi examen de enero y quería familiarizarme con este nuevo juguete cuanto antes). Había una cantidad increíble de gente, todos buscando un regalo de último momento, y a duras penas pude llegar hasta el rincón de las calculadoras en donde no encontré lo que buscaba.
Total hice otro intento en la zona comercial de Les Halles.

Allí pasé primero por el control general de los bolsos antes de caminar en medio de las obras en busca de la FNAC. En este almacén, otro vigilante controló mi bolso y también encontré una cantidad increíble de clientes buscando unos últimos regalos. Pero por lo menos encontré una calculadora conforme con lo que quería así que aguanté facilmente la larga espera en las filas de las cajas.

Antes de marcharme de París, pasé por la plaza de los pintores en la colina de Montmartre.
Los restaurantes quitaron sus terrazas y en el espacio liberado, sólo quedaba un pintor tocando guitarra y unos pocos turistas.

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¡Felices Fiestas !