El tiempo muy agradable me dio la oportunidad de seguir con mis caminatas del amanecer.
El martes pasé por la calle de Trévise. Años atrás esta calle albergaba muchas tiendas de alfombras y en uno de sus patios se escondía un viejo palacete abandonado. Ahora ya no se ven alfombras pero restauraron el viejo edificio y uno puede admirarlo desde la calle, a través de la puerta de vidrio que remplaza la antigua puerta cochera del edificio.
Seguí por la pequeña « cité Bergère » en donde se halla una sucesión impresionante de hoteles.
Al día siguiente pasé por la muy discreta cité de Trévise y constaté que su pequeño jardín conserva su encanto de otros tiempos.

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El resto de la semana tuve que asistir a una formación en el distrito XV y eso me dio la oportunidad de pasear por una zona que no visito muy a menudo.

El primer día llegué a la estación Porte de Versalles y caminé rumbo al puente de Garigliano, admirando de paso los edificios que bordean los bulevares exteriores. También descubrí que habían remodelado una parte del antiguo recorrido del ferrocarril de cintura para transformala en paseo. Desgraciadamente, ya no tenía tiempo para explorar este espacio.

Al mediodía pasé por el parque André Citroën y pude entrar en uno de los invernaderos. Pero la vegetación me pareció menos abundante que en otros tiempos y el vigilante me confirmó que varios árboles habían desaparecido. Constaté que muchos oficinistas también aprovechaban su pausa para disfrutar de un rayo de sol.

Al día siguiente, pasé por la estación de Javel y cuando entré en el parque, noté una gran cantidad de pájaros. Aproveché la pausa de mediodía para visitar los seis jardines que se hallan en la parte noreste del parque y constaté que albergan varios mirlos. Al atardecer seguí la orilla del Sena rumbo al edificio de Radio France antes de perderme por el distrito XVI.

Este fin de semana, visité el mercadillo de segunda mano instalado en el terraplén central de la larga avenida de Flandes. Pocos anticuarios entre los exponentes y muchas personas vendiendo sus trastos para llegar a fin de mes. Lo bueno es que todo era muy barato, lo malo es que en algunas partes, caminar resultaba super complicado. Y yo encontré varias gangas...