Esta semana tuve la oportunidad de pasear por las calles parisinas con un arquitecto argentino. A mi siempre me encanta compartir un momento con gente abierta y curiosa para enseñarle lugares que me gustan. Pero este paseo fue distinto porque el visitante me dejó ver lo que miraba y me regaló una perspectiva nueva sobre sitios que visito con frecuencia.

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En la zona de Les Halles, nos paramos un gran momento para contemplar las obras y la estructura metálica que ya instalaron para soportar la canopea, examinar los dibujos representando la instalación final e incluso visitamos el pabellón temporal que presenta el proyecto. También entramos en la parte comercial subterránea para contemplar la plaza cuadrada diseñada por Paul Chemetov.
Como muchos habitantes de la capital yo ya asimilé el proyecto. Pero olvidé las proezas técnicas que eso implica a diario y merecía la pena pararse un rato.

Tras este largo recorrido enfrenté una realidad más común en el centro de impuestos de mi distrito. Llegó la campaña de declaración de la renta y me impresionó la larga cola de personas esperando para solicitar una cita y asistencia. Pero enfrentar este ritual será requete complicado para quien no domina la lectura o el idioma. Para los demás, conseguir los formularios adecuados resulta tan pesado que acabas usando internet aunque contribuya a suprimir empleos :-(

Y ahora toca preparar las maletas para marcharme unos días de París y asistir al festival de la palabra. ¡Hasta pronto!