Aproveché el puente del 1 de mayo para meterme en nuevos recorridos.

El lunes, bajo el pretexto de visitar la casa de un conocido, abandoné el metro en la plaza de Italia y me perdí al azar rumbo a una calle cuyo nombre surge directamente de otros tiempos. Pero en la "calle del castillo de los rentistas", pocos rentistas se ven y con una ironía tipicamente parisina, allí es donde instalaron la Brigada Financiera de la Policía Judicial...
El barrio presenta una yuxtaposición asombrosa de altos edificios que parecen sembrados aleatoriamente en medio de micro jardines y es el resultado de la gigantesca reforma urbana iniciada en los años 1970. Entre los ejes mayores de este sector, la avenida de Ivry propone una interesante sucesión de restaurantes asiáticos. El que probé proponía menús por 10 euros y la verdad es que me pareció muy rico.
Tras esta pausa, visité una de las tiendas que venden la vajilla de los restaurantes asiáticos, constaté que los precios son realmente interesantes y noté que tendría que volver allí. Pero preferí seguir rumbo a mi destino del día: la gran tienda de plantas ubicada en el muelle de la estación.
En este paraíso vegetal, hay tentaciones por todas partes y me costó limitarme a las modestas fresas que buscaba. Pero indudablemente merece otra visita. :-)

El 1 de mayo, se organizaban tres manifestaciones dentro de la capital. El frente nacional reunía a sus feligreses al lado de la ópera, Sarkozy invitaba a los "auténticos trabajadores" en la plaza del trocadero, y todos los demás deambulaban alegramente entre la plaza denfert rochereau y la plaza de la bastille...
Tras comprar el imprescindible muguete, pasé un gran rato en el mercado de las flores al lado de Notre Dame. Luego pasé por el recorrido del desfile sindical antes de cruzar el Sena, de perderme por el mercado Saint Paul y de probar otra vez la panadería de la calle Saint Paul y sus "guimauves" riquísimas...

El resto de la semana destacó por el gran debate entre los dos candidatos de la segunda vuelta y los comentarios de los parisinos de a pie...
Se nota cierta lasitud y también cierta inquietud.
Por suerte no faltaban los mercadillos para buscar la ganga del siglo y cambiarse las ideas...

Ahora seguiré esperando los resultados... Mañana os cuento.