El miércoles fue cuando empezaron las rebajas en los almacenes parisinos.

Una semana atrás se notaba cierta agitación en las tiendas del centro de París y pensé que la gente ya estaba estudiando los productos y calculando las ofertas.
El martes por la tarde, pasé por la gran tienda de mi barrio y constaté que ya se veían las etiquetas coloradas que señalan las rebajas. Curiosamente, cuando pasé de nuevo por este almacén el miércoles por la noche no constaté el frenesí consumista que imaginaba (y eso que ya proponían descuentos hasta el 50%).
Mi recorrido continuó el jueves por la tarde cuando pasé por la calle del Faubourg Saint Antoine. Constaté un gran contraste entre las tiendas : algunas estaban a tope de clientes mientras otras estaban casi desiertas.

El viernes por la tarde Francia perdía el triple A.

El sábado, casi no se podía caminar por las aceras del Marais. Gente en las tiendas, gente en la calle y bolsas de compra por todas partes...
Me atrevi a entrar en el BHV y me asustó la cantidad de gente...
Y para colmo no había mesa libre en el micro café al lado del museo Picasso. :-(

Hoy pude hablar de esta primera semana de rebajas con las chicas de la oficina y compartimos las sensaciones.
Todas coinciden en decir que ya no se ven las escenas histéricas que existieron en otros tiempos. Si se explica en gran parte por el desarollo de la precariedad económica, también resulta de las numerosas ofertas que las marcas proponen a lo largo del año o de las invitaciones para ventas privadas o rebajas anticipadas. Invitaciones por correo electrónico o SMS, recados en el buzón de voz, ... ya no hay límites para atrapar al cliente.

De momento no encontré muchas tentaciones en mis recorridos, pero todavía quedan varias semanas.
A ver si supero la prueba. Os cito dentro de cuatro semanas y comparamos las compras :-)