Celebré la nochevieja en mi campamento al lado del Loira y para bien empezar el año, el uno de enero por la tarde, quise ir al cine. La película más interesante en este sitio era la última obra de Martin Scorsese, Hugo Cabret.

Yo no tenía una idea muy precisa del tema de la película pero sabía que rendía homenaje a Georges Méliès, uno de los pioneros franceses del cine. Y descubrí una historia que te invita a pasear por un París de los años 1930.

La estación de la película me dejó bastante perpleja y no conseguí identificarla.
Y las imágenes de París desde el cielo también me desconcertaron porque no cuadran con mi idea de la geografía parisina.
Pero la historia es un bonito cuento y pasé un rato muy agradable al mirar esta película.

Al volver a París, encontré en las rejas de la estación del Este, una serie de fotos que presentan todos los detalles que Scorsese y su equipo utilizaron en la película con la ayuda de la sociedad francesa de ferrocarriles.
Asi fue como descubrí que la estación que inspiró más detalles es la estación del Norte (fachada, andenes, cristalera, columnas, sala de entrada, ...). Pero también descrubrí que el gran reloj de la película fue creado a partir del gran reloj de Orsay, que la torre de la estación evoca la torre de la estación de Lyon y que Melies tenía una tienda de juguetes en la estación de Montparnasse.
Al fin y al cabo, se inspiraron de casi todas las estaciones parisinas menos la que presenta la exposición (estación del este) y la que imaginaba (estación de Saint Lazare).

Entonces tras pasar un rato contemplando los dibujos de todas clases que hicieron para concibir los decorados, fui a la estación del Norte para ver si todavía quedaba algo de las imágenes de la película.
Aquí os dejo la foto :-)

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¡Feliz año nuevo!