A veces, desde la ventana de mi despacho, contemplo el cielo y pienso que me gustaría salir a pasear.
Tras una semana de vacaciones en esta ciudad que tanto me gusta, llego a pensar que trabajar cansa mucho menos... :-)

Entre los descubrimientos de esta semana, empezaré por el restaurante etíope a donde nos llevó la fantasia de una compañera. No es un sitio recomendado para los que aprecian gastronomía pero permite pasar un momento divertido compartiendo un gran plato y comiendo con los dedos. Además está al lado del Panteón y hay barrios más inhóspitos.

También tuve la oportunidad de visitar la pinacoteca en donde presentaban una exposición dedicada a Munch. El sitio, bastante moderno, cuenta con una sucesión de salas de tamaños variados, y con una iluminación que realza la belleza de las obras presentadas. Así que si interesa alguna exposición en este lugar, es muy recomendable visitarla.

Al día siguiente tocaba jugar al escondite con los chubascos para enseñar los pasajes cubiertos a un grupo de visitantes. No aguantaron el frio y el viento y el recorrido se acabó tras dos horas a la intemperie.

El sábado fue otro cantar: los parisinos organizaban un rally por los distritos 5 y 6 y para estos enamorados de la ciudad de las luces, el tiempo no importa. Así que con chubasqueros y paraguas, nos juntamos al pie de Notre Dame en donde se formaron los equipos. A partir de este punto un primer recorrido nos llevó a Saint Germain des Prés. Tras una pausa en una pastelería, pude concentrarme en las enigmas del segundo recorrido que nos llevó a la plaza de la Contrescarpe. La tarde se acabó en un restaurante situado a 100 metros del sitio etíope así que tuve una curiosa sensación de estancamiento.
Entre los descubrimientos del día toca mencionar el trozo de la muralla de Felipe Augusto que se puede admirar dentro de un aparcamiento privado y una muy bonita escultura de Picasso.

Sobra decir que hoy no di para mucho y menos aún pensando al programa de mi segunda semana de vacaciones...
¡Luego os cuento!