Ya llevamos una semana con una gran cantidad de parisinos veraneando fuera de la capital y todo va de maravilla: el tráfico se hace más fluido, las calles tienen un toque alegre y no falta el rayo de sol.
No pude resistir y me otorgué un viernes de libertad para pasear con mis cómplices.

Esta vez exploramos el distrito 6. El tema empezó con confusión porque discrepamos sobre la interpretación de la enigma definiendo el punto de salida, pero con los móviles, todo se arregló en un plis plas.
Este paseo nos dió la oportunidad de descubrir el jardín del Instituto Católico y la Iglesia Saint Joseph. Luego pasamos al lado de Saint Sulpice pero tras encontrar las pastelerías de Sadaharu Aoki y de Pierre Hermé cerradas por vacaciones, no pudimos aguantar más e hicimos una parada golosa en la tienda de Ladurée, calle Bonaparte.
Luego el camino da vuelta alrededor de la plaza de Furstenberg y de las pequeñas calles de su vecindario antes de pasar par la calle de Buci y la calle Mazarine rumbo al Sena.
Caminamos tranquilamente y la hora de comer tocó justo cuando llegamos a la plaza Saint André des Arts en donde encontramos una terraza perfecta.
Luego seguimos rumbo a la univerdidad de medicina pero el refectorio de los "cordeliers" estaba cerrado por obras. La calle Racine nos llevó al teatro del Odeón y luego pasamos un rato muy agradable en el jardín del Luxemburgo.
Otra vez un buen día recorriendo la ciudad.

Al día siguiente tocaba enseñar el Mercado de las Pulgas a unas viajeras de paso.
En el muy selecto Mercado Biron, se notaban los efectos de la crisis. Los turistas norteamericanos no son tan numerosos y los comerciantes vuelven a considerar a la clientela local.
Ya se acabó la creación de la pasarela entre el Mercado Paul Bert y la calle Jules Valles y esta apertura ya se nota en el Mercado Jules Valles.
Mis visitantes querían ver un mercado de comida así que abandonamos las Pulgas para sumegirnos en el caos del Mercado de Barbes.
Recuperamos fuerzas en un sitio indio antes de hacer un pequeño recorrido por la colina de Montmartre.
Fue una sesión muy interesante de intercambios de todas clases con dos mujeres realmente muy maja.

Por suerte, el grupo que tenía que llevar a pasear hoy no dio noticias. Me vino muy bien porque también a veces necesito descansar.