Al volver de vacaciones no podía imaginar mejor manera de reencontrar París que lo que propuso la asociación de los Paris Greeters.

Como cualquier asociación, necesita no sólo reclutar a voluntarios sino también conservar a los que tiene ya. Y con este fin, nada mejor que la organización de acontecimientos festivos reuniendo a los socios.

Esta semana tocaba un picnic en el jardín que se estira entre el foro de Les Halles y la iglesia San Eustaquio.
A las 19h aparecieron los primeros voluntarios y la asamblea llegó poco a poco a una cincuentena de personas.
Los hombres tenían que llevar la parte salada de la comida y las mujeres los dulces...
Sobra decir que en el plan gastronómico, esta cena no permanecerá en las memorias. Pero los intercambios entre socios compensaron de sobra.

A las 20h30, el presidente nos reservaba una sorpresa. Había invitado a un grupo de músicos, los Bachiques Bouzouks, cuyo objetivo es tocar viejas canciones francesas para que la gente cante.
Entonces repartieron libretos con la letra de una centena de canciones y a cantar...

Confieso que de todas las canciones que propusieron, no conocía mucho más de la mitad. Pero el momento me gustó muchísimo.
Varios turistas extraviados se acercaron al grupo y fueron invitados a cantar con los demás.

Yo me escapé sobre las 22 mientras el grupo seguía cantando y mientras caminaba rumbo a casa pensé que esta noche, sí que cambiamos la imagen que los visitantes tienen de los parisinos.